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ÁGAPE

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Colors of the wind

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Minako observaba la escena frente a ella. El patinador campeón junior Yuri Plisetsky estaba en su estudio y la rutina desde que comenzó a tomar sus clases seguía siendo la misma. Solo que en esta ocasión, además de estarse quejando como siempre, relataba una historia en particular a sus demás alumnas.

— …y los idiotas creyeron que podían hacer lo que quisieran, les hubiera partido la cara a todos si la manada de brutos no hubieran intervenido.

La maestra de ballet de nuevo observó fascinada como alguien tan bello y de apariencia delicada podía maldecir de esa manera, su boca y rostro definitivamente no combinaban en absoluto.

Habían pasado alrededor de quince días desde su llegada, su acoplo con los demás patinadores con los que compartía pista y aparentemente también con sus alumnas de ballet había sido sorprendentemente buena a pesar de su pésima actitud, pero si era honesta se había percatado que no era particularmente grosero; respondón, maleducado y mal hablado si, pero no ofendía con intención de herir o provocar daño verbal psicológico. Existían personas que podían destrozarte solo con una palabra, y Yurio no era de esos.

El molde que siempre acompaña a los de su género se había roto en el adolescente. Era fuerte, orgulloso, con un muy mal carácter y lengua de marinero ebrio, todo lo contrario a lo que se espera de un omega. Pero claro, el genero no influye en absoluto con la personalidad de las personas, y si muchos creían o pensaban que los omegas eran amables, lindos y serviciales, o incluso inferiores, es porque la sociedad a si lo había establecido. De alguna manera daba gracias que ese pensamiento con el paso de los años se fuera desvaneciendo de la mente de las personas, y era precisamente por personas como Yurio que eso había pasando.

Él proporcionaba una fuerza a sus compañeros que los impulsaba a ir hacia delante, sin importar tu segundo género. Aunque no lo notara era muy admirado por los jóvenes con los que convivía, y el relatar esta historia y cómo sin miedo se enfrentó a otros chicos que los molestaban a él y a Minami simplemente lo engrandecía más. Es como si enviara un mensaje oculto "No dejes que otras personas te lastimen solo por que se creen con el derecho de hacerlo" Las chicas por otro lado escuchaban entre sorprendidas y admiradas el relato.

— ¿Altin estaba ahí? preguntó alguien Seguramente fue increíble verlo pelear terminó de decir con un suspiro.

— Es muy guapo…

El ambiente de pronto se hizo rosa, Minako casi podía ver los corazones volar por el aire invocados por las cabecitas enamoradas de sus alumnas.

— Los chicos del club de hockey de Saga lo son.

— La mayoría son alfas, y son muy buenos, han ganado varios campeonatos.

— Es una pena que no podamos decir lo mismo de los chicos de aquí.

Todas estuvieron de acuerdo y decepcionadas al mismo tiempo.

— Tch, no son mas que un montón de brutos alegó molesto el ruso.

— Pero lo que hiciste fue muy valiente comentó una las chicas , no todos tenemos el valor de enfrentarnos a un grupo de estúpidos.

¡Chiyoco! regañó Minako, era la primera vez que escuchaba a la jovencita decir tal palabra, tal vez Yurio estaba influenciando, y no de la buena manera, en ellas.

¿No lo lastimaron verdad? preguntó otra dirigiéndose al adolescente Minami No ha ido a la pista de hielo…

— Menos charla y mas práctica habló fuerte y claro en ingles. No deseaba que Minami se convirtiera en la comidilla del momento. No quería que recibiera ese tipo de atención Chiyoco, Yurio, se quedaran una hora extra los miró seriamente , conocen las reglas.

La mirada de reproche que le dedicó el rubio le dejó en claro que no estaba feliz, pero no podía importarle menos, a estas alturas ya debía saber que las malas palabras y comportamientos inapropiados no eran aceptados dentro de la pista ni en su estudio. Desde su llegada ya había sido castigado al menos unas quince veces por Yuuri y por ella.

Mientras la clase continuaba, Minako no pudo evitar pensar en la otra persona que estuvo involucrada en la pelea de Yurio y sentir algo nada placentero en su estómago.

Kenjirou Minami era uno de los chicos a los que Yuuri daba clases. Compartía pista con Yurio y se podía ver desde muy lejos la enorme admiración que le tenía al patinador ruso, prácticamente había proclamado su fanatismo desde que lo vio. Aunque al principio el mayor lo ignoraba, comenzó a ponerle atención cuando Minami le habló de la existencia de otra pista de hielo en la ciudad de Saga, invitándolo a ir con él a practicar si lo deseaba. Por supuesto que el rubio aceptó, debido a que la pista en el Ice Castle era ocupada por las chicas de danza sincronizada que literalmente usaban todo el espacio haciendo imposible que alguien mas pudiera practicar mientras ellas lo hacen, tener mas tiempo para patinar, aparte de su horario, aunque sea en otro lugar era mas que una buena idea para el adolescente.

La pista a la que Minami asistía, si es que podía llamarse así, era una enorme bodega a la que acondicionaron para albergar varias pistas de hielo en la que entrenaba también un equipo de hockey local. Minako y los demás conocía el lugar y era un poco decadente en su opinión personal, pero conocían al dueño, y mientras los dos chicos estuvieran ahí podían estar tranquilos de que estaban bien cuidados.

La amistad entre ambos adolescentes se hizo evidente, aunque Yurio insultaba de vez en cuando a Minami, este no se inmutaba en absoluto, si no todo lo contrario, el chico que era un año menor admiraba al ruso y tomaba sus ofensas como si fueran consejos, incluso había llegado a llamarle senpai.

Sin embargo, Minami no esperaba que una pesadilla del pasado lo alcanzara, y tuviera que enfrentarla al lado del patinador que tanto admiraba.

Fue una noche cuando Serik Altin y su hijo llegaron a Yu-Topia, y no precisamente con buenas noticias. Ella se encontraba ahí como era común, y también fue partícipe de lo que el entrenador de hockey le iba a contar a Yuuri. Al parecer sus dos estudiantes se vieron involucrados en una pelea ese mismo día, donde incluso la policía estuvo involucrada.

La primera versión de los hechos ocurridos en la prefectura de Saga se relató de la siguiente manera: Un grupo de estudiantes, que se encontraban de visita por un viaje escolar, fueron molestados por dos jóvenes, lo que escaló en una pelea donde otros adolescentes se unieron a la disputa, el resultado final: Tres estudiantes con golpes menores y cinco con heridas un poco mas graves, nariz rota, ojo morado y la falta de un diente solo para enumerar algunas. Al parecer no todos los involucrados fueron atrapados ya que la mayoría huyó cuando la policía arribó al lugar. Sin embargo, existe una descripción muy detallada de uno de los principales agresores: Extranjero, rubio, de ojos verdosos.

Uno de los profesores a cargo de los estudiantes agredidos levantó la denuncia y exigía un castigo a los delincuentes así como una retribución por los daños causados.

Esta era una acusación grave. Sin embargo toda historia tiene dos partes, y la otra versión es la siguiente:

Según la declaración de tres de los involucrados en la pela, el hostigamiento fue hacia los dos patinadores y no al revés, y había dado inicio desde la estación de tren.

Los tres miembros del club de hockey que iban a la bodega (nombre con el se referían a la pista de hielo donde entrenaban),fueron testigos de cómo un grupo de estudiantes mayores a los dos chicos comenzaron a insultar a los patinadores, ellos los ignoraron por completo, o mejor dicho, Kenjirou lo hizo, porque por obvias razones el chico extranjero no entendió nada. Pero en cambio ellos si habían escuchado fuerte y claro. Y no les gustó en absoluto lo que habían dicho.

Supieron que las cosas no iban a terminar bien cuando ese grupo en particular se había dedicado a seguirlos. Tomando distancia los observaban con ojo de halcón, a fin y al cabo se dirigían al mismo lugar. Las cosas se complicaron cuando el grupo, aparentemente cansado de ser ignorado, los interceptaron en una parte del camino teniendo como objetivo a su compatriota, fue en ese momento cuando los chicos decidieron intervenir. En los escasos segundos que les tomó ir en defensa de los patinadores, el extranjero ya había soltado su puño contra uno de los agresores.

Lo que realmente hizo que todo se saliera de control fue que, por desgracia para los hostigadores, la pelea dio inicio justo afuera de un puesto de ramen donde los chicos del club de hockey parecían haber adoptado como punto de reunión, y efectivamente ese día la mayoría de ellos estaban ahí. Siendo atraídos por el escándalo y viendo que algunos de sus miembros estaban en medio de una confrontación no dudaron en intervenir, o mejor dicho, soltar golpes a diestra y siniestra.

Otabek, que había estado en la tienda de ramen, declaró que él mismo había sacado a Yurio de la pelea, mientras que otro de sus compañeros hizo lo mismo con Minami, ellos ya se encontraban muy lejos antes de que llegara la policía.

Esta era la versión de los hechos y se podía demostrar con las cámaras de seguridad del restaurante y de la tienda de conveniencia que estaba del otro lado de la calle, incluso se podían solicitar también los videos de seguridad de la estación de tren, donde se supone inició el hostigamiento.

Pero no fue por esto que la demanda no procesó, si no por otro motivo que una compañera del grupo de estudiantes que estaba de visita proporcionó. Era, una verdad espeluznante.

Los estudiantes que habían iniciado esta disputa pertenecían a la antigua escuela de Minami, donde el chico había sufrido de un terrible proceso de acoso y bullying en su contra, a tal grado que incluso lo agredieron físicamente de manera severa, aunque esto no fue comprobado. Casualmente, algunos de los alumnos que fueron acusados por el acoso hacia Minami, eran los que estaban involucrados en la reciente pelea. Lo que habían escuchado los tres chicos del club de hockey habían sido frases como:

— "Hey Kenjirou, ¿Ya te convertiste finalmente en omega por estar bailando?"

— "¿Esa es tu novia? ¿Y quién se las va a meter cuando entren en celo? "

— "Ni un carajo que eres alfa, no eres más que una puta omega"

— "Te vamos hacer chillar como perra, como la ultima vez, ¿Lo recuerdas?"

Y esas eran solamente algunas. Salió a la luz que incluso hubo una demanda en contra de la escuela echa por parte de la familia de Minami precisamente por el acoso contra el menor de sus hijos que fue resuelta de una manera muy discreta. Poco después de estos sucesos la familia Kenjirou se mudó de prefectura.

Todos esos elementos hicieron que el profesor que respaldaba a los estudiantes no tuvieran otra opción que desistir de cualquier tipo de acusación en contra de los chicos de Saga, porque, si deseaban continuar, la contraparte exigiría que se abriera una investigación y se cercioraría que todo el país se enterara de este caso, asegurándose de arrastrar la reputación de la escuela y sus alumnos por los suelos.

Al final todo quedó en que fue un malentendido y ambas partes se retiraron sin ningún castigo de por medio.

Prácticamente Altin se encargó de la situación porque sus muchachos estuvieron involucrados, incluido su hijo. Y el echo de que el comandante de la prefectura fuera su amigo ayudó bastante. Pero mas que nada al hombre extranjero, al igual que a sus alumnos, no le gustó en absoluto la verdad detrás de la agresión y de ninguna manera iba a permitir que los idiotas retrógrados que iniciaron todo se salieran con la suya.

A pesar de que Minami y Yurio no fueron detenidos, Altin debía de dar conocimiento sobre lo sucedido.

El Kazajo sabía que los dos patinadores eran de Hasetsu, y al desconocer el paradero de los padres de Minami, tomó la decisión de infórmale primero a Katsuki, sabía que era el entrenador de los dos muchachos y que estaba a cargo del adolescente ruso. Otra de las razones que le llevó a tomar esta decisión fue por lo delicado del tema, dedujo que Minami había sufrido demasiado por el acoso en su escuela anterior al grado que su familia tuvo que mudarse. Le preocupaba la reacción del chico al confrontarse a sus antiguos acosadores, así como la de los padres del muchacho cuando se enteraran.

Yurio no estuvo presente en esa conversación por petición del entrenador y entendió el porque; a pesar de ser uno de los involucrados, Altin quería proteger el pasado de Minami, no les correspondía a ellos exponerlo de esta manera, y si Yurio no había dicho nada al respecto es porque había tomado la situación como una simple pelea y no quería que lo regañaran o castigaran.

Tal vez por eso se había ido a dormir temprano…

Decidieron que lo mejor sería hablar con los padres de Minami esa misma noche, habían pasado horas desde el suceso y no sabían que tanto había afectado al adolescente, era importante que lo supieran. Cuando se encontraron con ellos y les contaron lo que había pasado sobra decir lo conmocionados, enfurecidos y preocupados que se sintieron. Sí hubo un cambio en el menor de sus hijos ese día, pero nunca sospecharon que se debía a que sus antiguos acosadores trataron de molestarlo de nuevo.

Agradecieron a los Altin por su intervención y ayuda, llegaron al mutuo acuerdo de que todo el asunto se mantuviera en secreto, no porque les avergonzara, si no para proteger a Minami.

Pero…

Este era el tercer día en que Minami no se presentaba en la pista, el día anterior le tocaba clase de ballet y tampoco se mostró. Y para su mala suerte una de las chicas preguntó al respecto a Yurio, quien ni lento ni perezoso relató lo sucedido.

Cuando despidió a los dos chicos que se habían quedado la hora extra se preguntó si debía de hablar con Yuuri para hacerle una visita al adolescente.

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Yuri caminaba alado de Chiyoco, no era la primera vez que se acompañaban al finalizar las clases de ballet que tomaban juntos. La adolescente era también patinadora, formaba parte del grupo de danza que entrenaba el Katsudon, Yuko y sensei, por lo que se veían en la pista de hielo. Aunque su entrenamiento terminaba cuando el suyo comenzaba, algunas de las chicas se quedaban a mirar su practica. Ella podía entrar en la categoría de personas aceptables y no ruidosas, especialmente porque la chica tenía tres gatos y siempre compartía la vida de sus mascotas felinas, por lo tanto le resultaba tolerable su presencia.

— ¿Cómo vas con tu rutina?

Mas clases de ballet respondió sin esconder su molestia . El Katsudon dice que tengo que ser "grácil" con mis figuras. Si sigo así terminaré convirtiéndome en un maldito bailarín.

Chiyoco sonrió, se había acostumbrado demasiado rápido a las malas palabras del ruso Si sensei lo dice es porque es verdad, el es muy buen bailarín ¿Sabias? Incluso Minako sensei nos ha dicho que si no fuera entrenador de patinaje, definitivamente sería un maestro de ballet, creo que hubiesen formado una escuela. Es muy admirable cuando baila terminó de decir con una sonrisa.

Eso ya lo sabía, él mismo lo había visto patinar. El baile de puntas era la base del Katsudon, incluso Lilia se lo había confirmado desde el instante en que vio la rutina. El ballet era la clave para lograr su objetivo, por eso las clases habían aumentado, ahora pasaba mas tiempo en el estudio de sensei que en la pista.

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Escucha, no te hagas ilusiones, no pienso cambiar de entrenador, solo tienes que instruirme en una coreografía tuya. Y de una vez te advierto que no voy a usar la rutina para una competencia. Voy a pagar por tus clases y no pienso dar mas que eso.

Sentenció de manera firme en su primera sesión, tenía que aclarar ese punto de una vez por todas. Si tenía pensado usar la rutina sin fines de lucro entonces el japonés tampoco iba a obtener beneficio de eso.

De acuerdo — le respondió con profunda calma y una sonrisa boba —. Supongo que ya tienes una coreografía en mente.

Inclinó la cabeza a manera de afirmación — Ágape.

La coreografía en sí ya la dominaba, pero, a ojos críticos no era perfecta. Cuando terminó de patinar, porque le pidió que le mostrara sus avances, el japonés desde la valla sólo hizo dos preguntas:

¿Cuánto tiempo llevas practicando?

Dos semanas — no le impresionó la sorpresa que vio en su rostro, aunque la coreografía tenía un nivel medio, según sus expectativas, dominarla en tan poco lapso no le fue difícil, a cualquier otro tal vez le hubiese tomado mas tiempo, pero no a él.

No le dijo nada al respecto, le pidió que se acercara y le hizo la segunda pregunta, una de las tantas que Yuri sospechaba de antemano le iba hacer.

¿En que piensas cuando patinas? No solo esta rutina, si no en general.

Esa no era la pregunta que esperaba, había supuesto que le preguntaría "¿Por qué esa rutina?" Incluso ya tenía una respuesta preparada. Pero la seriedad con que la realizó el japonés le hizo responder de igual manera.

En ganar por supuesto — no había duda ni vacilación al respecto, de echo se ofendió que le hiciera una cuestión tan ridícula. A esas alturas cualquiera que conociera el mínimo de su trayectoria sabría que apuntaba a convertirse en el mejor, en derrocar a Viktor y superar todos su records. Haberle preguntado eso, era lo mismo que si le hubiese preguntado porqué patina.

El otro Yuuri se quedó en silencio, solo lo miró de manera seria, como si estuviera evaluando su respuesta, pero no se dejó intimidar de la mirada café de quien había elegido como su entrenador de manera temporal, todo lo contrario, aceptó el reto e igualando su semblante le regresó la mirada. Fueron largos los segundos hasta que el japonés parpadeó, dando un muy ligero suspiro procedió a señalar cada movimiento de la rutina y los cambios que tenía que realizar, también le mencionó que debía de tomar clases de ballet, lo que lo llevó a conocer a la coreógrafa del equipo de danza sincronizada local, Minako sensei.

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Las clases de ballet aumentaron al grado de tener cuatro días por semana, sin embargo, sospechaba que se estaba perdiendo algo.

Durante los últimos días se ha estado preguntando si el katsudon no le estaba ocultando algo sobre la rutina, algún secreto de cómo realizarla correctamente, porque si lo único que había por mejorar era en hacer sus movimientos más "gráciles", la misma Lilia pudo habérselo señalado e incluso darle clases, por algo era su coreógrafa y una ballerina retirada, en cambio solo le dijo que la rutina no estaba completa y se negó decirle en que estaba fallando, además de que agregó que nunca podría igualar a Katsuki. Sobra decir la rabia que sintió al escucharla, e hiso como meta personal el superar el ágape original, el suyo sería mejor y con creces.

Por ese motivo viajó sin dudarlo hasta Japón, a buscar a la única persona que podía decirle lo que le hacía falta a la coreografía para volverse perfecta y mejorarla en el proceso. Y aunque reconocía que estaba puliendo sus movimientos, la duda si lo estaba haciendo de manera correcta lo cubría, especialmente por la actitud del japonés.

Como entrenador era… demasiado dócil. No le gritaba en absoluto, no le regañaba por agregarle pasos a la coreografía o realizar saltos que, según Yakov, no estaba listo para hacer aunque pudiera ejecutarlos perfectamente, simplemente lo dejaba hacer lo que quisiera, eso si, le señalaba la manera correcta cómo debía conectar los nuevos movimientos con los ya existentes y la secuencia de pasos que quedaban mejor. Porque ese era su punto malo, el artístico. Para eso particularmente ensayaba ballet con sensei, era lo único en lo que se enfocaba, en que sus movimientos fueran "grácil" y nada más.

Pero…

¿Y si,porque no quiso comprar la rutina el muy bastardo se estaba guardando el secreto de Ágape? ¡Por eso le daba la libertad de deshacer su propia coreografía!

Llegar a tal conclusión le hizo enfurecer y sentirse estafado. Antes de que otros pensamientos nada amables hacia su entrenador inundaran su mente, el jadeo y repentino agarre de Chiyoco en su brazo le hizo detenerse.

— ¿No son esos chicos de Saga?

Por un momento su mente quedó en blanco, dirigió su vista hacia donde miraba la peli negra mientras lo sujetaba con evidente emoción. Efectivamente había varias siluetas al final de la calle, un grupo de cuatro personas, una de ellas resaltaba al instante, una que le resultaba muy familiar.

— ¡Oi! ¡Hola! ¡Chicos, por aquí!

Gritó uno de ellos en japonés al verlos mientras alzaba la mano para llamar su atención, como si la estruendosa voz no fuera suficiente para notarlo, al mismo tiempo el grupo que lo acompañaba también miraron en su dirección. Yuri de inmediato hiso una mueca nada agradable, reconocía al idiota, lo llamaba bruto número nueve, porque ese era el número que había visto en su uniforme cuando practicaba.

Oh por todas las estrellas ¡Es Kei Hayasi! dijo con tanta emoción Chiyoco que incluso no pudo evitar dejar salir un poco de sus feromonas.

— ¡Yuri!

¡Dijo tu nombre!

Tch lo ultimo que deseaba era ver a ese grupo de idiotas que habían arruinado su tarde de entrenamiento días pasados, además del enorme alboroto que crearon.

Su molestia era evidente, las alarmas de la chica a su lado se encendieron al instante y antes de que el ruso pensara en dar media vuelta lo sujetó con fuerza y lo obligó a caminar hacia el final de la calle.

¿Qué rayos crees que estas haciendo?

Ir a ver que quieren, es obvio que vinieron a hablar contigo.

¡Eso no significa que yo quiera hablar con ellos!

— Yuri habló con seriedad la patinadora deteniéndose , nos acabas de contar que ellos los ayudaron a ti y a Minami en una pelea, lo menos que puedes hacer es darles las gracias ¿no crees? el horror pintó su rostro Además, tal vez están preocupados por ustedes agregó al final.

— Tch, me pregunto que tanto es verdad y que tanto es porque quieres conocerlos, puedo oler tu alboroto.

Un notable sonrojo cubrió la cara de la omega, pero lejos de retroceder avergonzada afianzó mas el agarre en el brazo del patinador y literalmente lo llevó arrastras hasta donde algunos integrantes del grupo del club de hockey de Saga se encontraban. Yuri reconoció a los gemelos aunque nunca había hablado con ellos, pero a los otros dos los ubicaba fácilmente para su desagrado. Al llegar fue el bruto numero nueve el que tomó la palabra.

Nos alegra encontrarte, pensamos que estarían en la pista de hielo pero no estaban ahí…

Un codazo en las costillas y se detuvo de hablar, uno de los gemelos le recodó que tenía que hablar en inglés si quería que el ruso le entendiera, Chiyoco intervino diciendo que ella podría intervenir como interprete si lo deseaban.

Mientras tanto Yuri estaba tratando a duras penas de no quitar sus ojos del idiota que hablaba y pretender que cierto alfa ahí presente no lo miraba fijamente. El impulso de voltear a verlo era muy grande, y sabía que quería que lo observara, pero no le daría el gusto.

— Perdón… habló el número nueve me emocioné tanto al verte que olvidé por un momento en que idioma hablar.

Tal declaración hizo que todos lo miraran casi con asombro, aunque el chico no lo notó en absoluto.

— Verás, los muchachos y yo estábamos preocupados por ti y por Minami, no han ido a la bodega después de lo que pasó, pensamos que tal vez los habían lastimado sin que nos diéramos cuenta, o que tuvieron problemas con sus padres o algo por el estilo y les prohibieron ir a Saga. Pero debes de saber que esos idiotas no eran de nuestra prefectura y no tienen por que pensar que es inseguro, nosotros podemos protegerlos y no vamos a permitir…

— Tch, cierra la boca el tajante comentario calló al chico al instante, Yuri estaba casi seguro que le iba a dar un dolor de cabeza por su largo parloteo . Escucha comenzó a hablar evidentemente enojado , no soy una nenita que necesita protección, se defenderme por mi propia cuenta miró al grupo en general , y un grupo de idiotas no va a intimidarme en lo más mínimo. Yo mismo me hubiese echo cargo si no hubieran intervenido y armar todo un alboroto.

— ¡Ah! Entonces si piensan volver, que alegría.

El optimismo del chico era increíble así como su extraviado instinto de supervivencia. Obviamente ignoraba la manera taladrante en que lo miraba el ruso, al parecer estaba a una palabra de saltarle encima y terminar con ellos la pelea que habían interrumpido hace unos días. Tal vez era un omega, pero algunos fueron testigos de cómo su puño había roto la nariz de uno de los agresores y mandado a volar el diente de otro. Definitivamente ninguno deseaba ponerse en su camino cuando estaba descargando su furia en alguien.

Yuri claramente iba a decir algo nada amable pero Chiyoco adivinando cuales serian sus palabras se adelantó.

— Yuri se encuentra bien como pueden ver, nos contó lo que sucedió, y realmente agradezco en su nombre el que los hayan ayudado el rubio le iba a alegar pero la chica que aun lo sostenía del brazo le clavó las uñas tan fuerte que se trago sus palabras , pero… no hemos visto a Minami.

De inmediato el rostro de los chicos se volvió serio y preocupante, Chiyoco lo notó y algo en su interior le advirtió que algo no estaba bien.

— ¿No lo han visto? preguntó titubeante uno de ellos.

— Ha faltado a sus practicas informó prestando atención a la reacción de los muchachos, aunque trataron de disimularlo fue capaz de notar que estaban inquietos . Fue sólo una pelea ¿verdad? miró al grupo en general ahora con preocupación.

— Una estúpida pelea empezada por unos estúpidos bravucones y terminada por unos idiotas iguales de estúpidos contestó Yuri con evidente molestia aguantándose las ganas de sobarse donde las uñas de la omega se habían encajado en su brazo . Si el enano no puede superarlo entonces es más débil de lo que pensé los patinadores de hockey sospechaban que no era precisamente por la pelea lo que seguramente mantenía a Minami ausente de sus prácticas . O tal vez alguien nos delató y sus padres decidieron castigarlo.

En ese instante la vista furiosa del chico se clavó en el mas alto del grupo, lo que hizo que todos voltearan a mirarlo. A Otabek evidentemente no le gustó ser el centro de atención, pero aun así sostuvo la mirada del muy enojado omega.

Sabía que no estaría contento con él, porque el día de la pelea lo había sacado de toda aquella revuelta a la fuerza, y era tanta su necedad en querer volver que tuvo que someterlo con sus feromonas. Nunca en su joven vida había tenido que usar su condición de alfa para dominar a un omega, a nadie si era honesto, era una acción despreciable desde su punto de vista y sus padres lo educaron para ser un caballero, ni siquiera contra otro alfa lo había echo, y en esa ocasión no pudo evitarlo.

Todavía recuerda como se estremeció y paralizó al mando de su voz, lo vulnerable que quedó ante él, y que incluso, aun en esa situación sus ojos no dejaban de mostrarse fieros y amenazadores, brillando en evidente disgusto hacia él. Definitivamente no estaría feliz una vez que se recuperara. Pensaba disculparse en este viaje pero…gracias a su comentario sabía que estuvo al tanto de su visita la noche en que fueron a hablar con Katsuki, y aparentemente no estaba feliz con eso, y tal vez, como habían mencionado, lo castigaron por haberlo delatado.

— Beka y el entrenador estaban preocupados por ustedes intervino el número nueve con voz suave.

— Aun así no es nuestro problema atajó desviando su atención y enojo del kazajo , es su decisión si quiere hundirse en su propia miseria y dejar que lo que digan unos idiotas sin cerebro le afecte.

Los cuatro chichos se sorprendieron. No hubo duda en pensar que sabía el trasfondo de lo que había supuesto la pelea y los motivos que tuvieron esos chicos en agredirlos.

— Si quieren ir a consolarlo allá ustedes, no pienso perder mi tiempo con idiotas debiluchos que se deprimen por este tipo de estupideces.

Sin decir nada mas dio media vuelta con clara intención de irse, apenas y dio un par de pasos cuando de repente se detuvo, y lo que hiso a continuación nadie lo vio venir. Antes de pudieran reaccionar, el patinador ruso campeón en su categoría, estrelló su puño en la cara de Otabek, el cual, debido a la fuerza golpeó con su espalda la pared que estaba a unos pasos detrás.

— ¡Yuri! gritó Chiyoco.

Ante la mirada de shock de todos nuevamente dio media vuelta y en esta ocasión no regresó.

La compañera de pista y ballet del adolescente ruso estaba impresionada, miró al grupo que la rodeaba, las expresiones en sus rostros eran variadas, para su sorpresa uno de los gemelos sonrió rompiendo la tensión.

Ves, te dije que lo iba a golpear, págame .

Eres una vergüenza como capitán ¿Lo sabias? — le dijo con reproche el gemelo perdedor al moreno pero con un deje de burla mientras sacaba su cartera y le entregaba unos billetes a su hermano. El Kazajo no dijo nada, si no todo lo contrarío, juraría que había visto una sonrisa en su rostro parcialmente oculta por su mano.

Chiyoco no sabía como interpretar la actitud de los muchachos, ninguno parecía molesto de que al capitán de su equipo de hockey le acababan, para su sorpresa, partir el labio, si no todo lo contrarío, lo tomaban como una especie de broma interna y burla, se preguntó qué es lo que Altin habría echo para merecerse ese puño.

No queriendo profundizar en lo que había pasado, un poco vacilante comentó:

Lo siento se disculpó en nombre de su compañero . Si desean saber sobre Minami puedo pasarles su número de celular, aunque no garantizo que les responda. No entiendo la gravedad de lo que pasó, pero se que están preocupados por él, y aunque no lo parezca, estoy segura que Yuri también lo está.

El número nueve tomó el contacto.

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Yuri no estaba precisamente del mejor humor. Satisfecho si, pero molesto a final de cuentas. Miró su puño y sonrió ligeramente al ver la mancha color rojo en sus nudillos. Realmente se lo tenía merecido.

Ese estúpido alfa se atrevió a usar sus feromonas en él para obligarlo a obedecer. Jamás en su maldita vida había estado bajo el comando de un alfa; ni siquiera Yakov, que tenía el peor humor del mundo o Lilia, que preferiría ignorarlo cuando hacía una de sus rabietas, se habían atrevido a usar sus feromonas en él, o incluso su voz de alfa para darle órdenes. Aprovecharte de tu segundo género para someter a alguien era una acción despreciable y no podía perdonarlo.

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Cuando su puño golpeó sabía que había roto algo, el rastro rojo en sus nudillos se lo indicaba aunque no se detuvo a observarlo, pasó lo mismo cuando repitió la acción en el idiota que estaba mas cerca, en esa ocasión pudo ver el diente y la sangre salpicar.

Tenía ganas de desquitarse con esos imbéciles que los habían estado molestando. Cuando uno de ellos tomó al enano de Minami por el cuello ni siquiera lo dudó. Sonreía campante, sería muy satisfactorio darles su merecido y saber que con ellos no se metían aun sin saber exactamente porqué los estaban molestado. O eso pensó hasta que alguien noqueó a aquel al tenía como su siguiente objetivo. Una espalda ancha y un aroma familiar lo cubrió, segundos después esa misma persona se dio la vuelta, lo tomó de la cintura y prácticamente cargándolo lo alejó de todo el tumulto que ahora se había vuelto el lugar donde había estado peleando.

— ¡Bájame maldita sea! — pataleaba y tiraba manotazos para zafarse.

—Vete de aquí — lo soltó en una calle pequeña, aun se escuchaban el escandalo de los que peleaban no muy lejos de donde estaban.

—¡Tú no me das ordenes!

—¡Beka! — el bruto número nueve había llegado, sostenía del brazo al enano que lucía muy pálido.

— Kei, llévatelos de aquí — ordenó el capitán del equipo, el otro no dudó en obedecerlo, cuando quiso sujetarlo del brazo se quitó con brusquedad.

—¿Y porqué rayos tenemos que irnos? — se acercó al moreno evidentemente furioso — ¿Quién te crees para…

Su cuerpo se paralizó, sus piernas flaquearon y antes de que cayera al suelo los brazos del alfa frente a él lo sostuvieron. No podía moverse, los ojos obscuros con matices color miel que apenas en ese momento notó lo miraron con seriedad y determinación, la descarga de feromonas lo abrumó sometiendo a su omega por completo y a él de paso.

El ruido de metal golpeando llamó la atención de todos.

—¿Adónde crees que vas Kenjirou?

Uno con los que había peleado los encontró, detrás de él un contenedor de basura se había volteado tirando su contenido en la angosta calle, su labio sangraba, sudaba y estaba todo desaliñado — está rabioso — fue lo que pensó Yuri al verlo, se notaba realmente molesto y fuera de si, sus ojos brillaban con autentica cólera.

— ¿Piensas escapar con tu puta? ¿No vas a compartirla con tus amigos?

No entendió lo que dijo, pero evidentemente sus palabras provocaron al bruto que lo sostenía pues un rugido acompañado de una nueva descarga de feromonas fue liberada al instante poniendo de punta todos sus sentidos. Ahora Yuri no solo se sentía sometido, también sintió miedo, terror, un gran impulso en querer huir de aquel que lo tenía en brazos que desprendía una insana necesidad de violencia, deseo de sangre y causar daño.

El recién llegado reaccionó al reto silencioso, pero antes de poder acercarse dos figuras aparecieron, los gemelos se enfrentaron al alfa desprevenido derribándolo fácilmente en el suelo, uno de ellos presionó su rodilla a su espalda torciendo su brazo en una llave que lo mantenía inmóvil.

— Te irás con Kei sin protestas — habló finalmente con voz ronca.

La orden fue dada, su pecho se estrujó y su omega interno chilló en obediencia, pero a pesar del terrible miedo que sentía se resistía tercamente a hacer lo que le dijo. Lo quería asesinar con la mirada pues ni siquiera podía hablar. Era obvia su pelea interna, lo que ocasionó que el moreno dejara salir un poco mas sus feromonas para tener su completa sumisión y obediencia a su orden. Por desgracia para Yuri, su segunda naturaleza lo traicionó y dejó salir un aroma en respuesta demostrando que cumpliría, solo así lo dejó ir de sus brazos que lo apresaban con firmeza.

— Váyanse.

Rugió por última vez haciendo que se pusieran en marcha, Yuri sin dudarlo comenzó a correr siguiendo a los otros dos que iban por delante.

Lo maldijo todo el camino de regreso ignorando por completo al otro patinador. Estaba tan furioso que decidió encerrarse en su habitación sin querer hablar con nadie porque estaba seguro que se desquitaría con el primero que se le cruzara enfrente.

Su humor empeoró cuando, por la noche, el aroma de ese bruto le llegó inesperadamente ¡El muy infeliz estaba ahí! De manera discreta se acercó al comedor del onsen, escuchó las voces del Katsudon, de sensei y de otra persona a la que reconoció como el entrenador de los brutos; no se atrevió a asomarse por el riesgo a que lo descubrieran y aunque no lo escuchó al comienzo sabía que ese idiota estaba presente.

Maldito traidor, primero lo hace huir de una pelea que ni siquiera era suya ¡Y encima lo delata! Definitivamente iba a matarlo cuando lo viera de nuevo.

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Y si, acababa de verlo y le dio su merecido. Ignoró por un momento como su cuerpo seguía vibrando, palpitando de manera extraña llevando consigo un pequeño calor desde que se alejó del grupo. Se decía así mismo que era enojo y nada mas, por que eso era lo único que podía abrigar, molestia, furia y odio hacia ese alfa maldito que se atrevió a someterlo. No quería aceptar que lo primero que sintió cuando percibió su aroma fue un estremecimiento que lo sacudió de pies a cabeza mientras su omega parecía querer llamar al alfa dejando liberar feromonas, lo que por supuesto no permitió.

Tampoco admitiría que el aroma suave y delicado que liberaba el moreno y al que su omega reaccionó, era para tratar de calmarlo.

Se liberó de todas esas emociones cuando estampó su puño en su cara. Pero al parecer no había sido suficiente.

Se detuvo cuando un aroma conocido llegó a él, un rastro que le trajo el viento de la tarde, no dudó en seguirlo, sabía perfectamente de quien se trataba.

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La única advertencia que tubo fue el crujir de la hierva a sus espaldas antes de que algo pesado y suave lo golpeara con tremenda fuerza en la cabeza, derribándolo hacia el frente donde probó el sabor de la tierra que estaba a orillas del canal. Si no hubiese metido las manos estaba seguro que la inclinación lo haría rodar hasta el fondo a sus frías aguas.

Hasta que muestras tu maldita cara enano.

La voz tan familiar. Minami reconoció la maleta deportiva que estaba delante de él con la que lo había golpeado, la había visto muchas veces y sabía sin lugar a dudas quien era su dueño. Al girarse mientras se quitaba el pasto de la boca observó al campeón junior de patinaje artístico mirándolo con evidente enojo, como se encontraba en la parte alta se veía mas alto e imponente, e incluso mas amenazante de lo que alguna ves había visto. Bajo su mirada se sentía como una cucaracha, un insecto que no era digno de estar en su presencia, no después de lo que había pasado.

— Senpai… yo… no me he sentido bien, por eso no he ido…

— Ni una mierda voy a creerte eso la negativa que recibió solo lo hiso sentirse mas avergonzado.

Por supuesto que Yuri senpai iba a estar molesto con él. En ese momento él debió de defenderlo, como alfa era su deber, pero en su lugar se quedó inmóvil, impotente, no pudo hacer nada para protegerlo de aquellos que comenzaron a molestarlos.

De su pasado…

— Yo… desvió la mirada, apretó la hierva bajo sus manos, tenía que disculparse por haberle fallado, por haberlo puesto en aquella situación en la que no debía de haber estado, por ser un alfa inservible…

— Sé lo que pasó.

Sintió como un balde de agua fría era vaciado en su espalda, miró con horror los ojos verdes que estaban clavados como dagas en él.

El viento sopló entre ellos meneando los cabellos de los adolescentes. La orilla del canal donde se encontraban estaba inusualmente sola. Por lo general era casi normal ver personas trotando, algunos estudiantes que regresaban de sus clases de verano o gente paseando sus perros. Pero esa tarde era como si todos habían decidido quedarse en casa, como si no quisieran presenciar lo que se venía a continuación. La vergonzosa verdad que Minami no quería revelar, la pesadilla que lo estuvo acechando por un año, de la que huyó, pero no lo suficientemente lejos porque lo había alcanzado.

Bajó su cabeza y sintió que la pesadez de sus emociones sobre sus hombros, como si cargara con el peso del mundo. Lo asfixiaba, lo ahogaba, una bola que crecía y crecía en su garganta imposible de tragar.

— ¿Por qué lo haces? la pregunta por parte del ruso lo descolocó ¿Por qué patinas?

— Yo… la bola en su garganta no lo dejaba hablar por mas que hiciera el intento de querer tragarla y enterrarla en lo mas profundo de su ser, donde pertenecía.

— Patino por ti… te vi en una competencia por televisión…

— Cierra la boca fue una daga en su pecho . Me niego a ser el motivo de que un perdedor como tu pise el hielo y se sienta satisfecho con un nivel tan mediocre.

Esas eran las palabras que estaba esperando, porque sabía en el fondo que eran verdaderas. Era un fracaso en todo, como hijo, como alfa, como patinador aficionado. Ni siquiera podía ser un fan digno de su ídolo.

— La verdad es que no te importa alzó la mirada con el shock pasmado en su rostro . Me viste patinar y creíste que también podías hacerlo, lo que para mí es un insulto ¿Tienes idea todo lo que me ha costado estar donde estoy ahora? ¿Vencer a todos esos idiotas que no tenían ni un gramo de talento en cada competencia? Ni siquiera en tus mas estúpidos sueños podrás saberlo, ¿Y sabes por qué? Porque no te importa, no amas este deporte tanto como yo. Porque mientras para ti es solo un pasatiempo en el que puedes desistir cuando quieras, para mi es la vida. Un campo de batalla donde los débiles caen y los fuertes prevalecen. Y tu eres débil. Porque a la menor amenaza decides dejarlo, abandonarlo todo. Porque te importa mas el que dirán de ti que tu mismo.

Algo en su cuerpo vibró No es así…

— ¡No quiero escucharte! No escucho ha perdedores que no le importan los esfuerzos de los demás y tiran a la basura todo el apoyo que han estado recibiendo ahora miró con asombro al rubio ¿Crees que estas solo en esto idiota? Es lo mas estúpido y egoísta que puedes pensar.

La sonrisa de su madre, su hermano ayudándole a ponerse los patines porque no podía apretarlos de manera adecuada, su padre capturándolo con una vieja cámara de video que tuvo que pedir prestada de un amigo solo para grabar las innumerables veces que un Minami de seis años se caía por el hielo durante una pequeña presentación en su ciudad.

— Hay muchas personas detrás de ti apoyándote, y los estas defraudando a todos solo porque tienes miedo.

— Yo no… el nudo le estrangulaba su garganta de nuevo.

— ¿No qué?

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— " Mira Minami, son tus nuevos patines".

— "¡Gracias Otosan!"

— "Onisan, voy a bailar jazz en mi próxima presentación".

— "Qué bien, sólo asegúrate de no caerte tantas veces".

— "Sabes, tu maestro de patinaje nos dijo que estabas listo para ingresar a una competencia, si querías…"

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No debería importarme porque evidentemente tu no te tomas enserio esto ¿no es así? ¡SOLO ESTAS HACIENDO QUE PERDAMOS EL TIEMPO EN TI!

¡NO! sus manos estaban echas puños apretujando tierra y hierva YO QUIERO PATINAR, QUIERO COMPETIR, GANAR UNA MEDALLA… las lagrimas se desbordaban como ríos incapaz de detenerlas Ser como tú agregó en un susurro . No quiero dejarlo… no quiero…

La primera vez que pisó una pista de hielo tenía cuatro años y lo hizo sujetándose fuertemente de la mano de su padre, fue en ese momento cuando le preguntó si quería entrar a un curso de patinaje e inmediatamente respondió que si. Pero era alguien muy activo, las clases de patinaje no resultaron suficiente para su imperativa personalidad y energía, jazz fue la siguiente elección y desde ahí no hubo quien lo detuviera.

A los ocho años estaba frente al televisor cuando vio una competencia infantil, un rubio de un año mayor a él obtuvo el primer lugar después de una coreografía que para su joven corazón fue hermosa. Desde ese momento encontró un ser de admiración.

Y se esforzó por querer alcanzar esa estrella, por brillar igual que él. Infantilmente se veía al lado de ese chico rubio que brillaba como un ángel mientras ambos compartían el podio y ramos de flores cargaban sus brazos.

Pero su sueño se rompió como el cristal, ellos lo rompieron… al igual que a él.

¿Por qué lo haces?

La pregunta no fue expresada con la misma dureza que hace unos momentos, fue suave pero firme.

Su pecho vibraba, las lagrimas seguían saliendo sin control y tenía escurrimiento nasal, sabía que se veía mas patético que nunca, sin embargo, y a pesar del torbellino de emociones que era, solo hubo una respuesta que se vislumbró fuerte y clara en su cabeza.

Porque me gusta musitó . Cuando patino es… cerró sus ojos ser libre, ser todo y nada a la vez… el viento acarició su cabello, ya no había una bola en su garganta que le dificultara hablar, le dolía si, pero no era lo mismo, se sintió exactamente como sus palabras, libre… Me hace muy feliz.

Esta última frase lo dijo sin pensar y al escucharlo en su propia voz le hiso darse cuenta de algo, es como si todo tomara lugar en su alma rota, como un abrazo cálido que lo confortó y alivió. Se dejó acariciar por este sentimiento hasta que su corazón latió calmado. Abrió los ojos fijándose en el verde resplandeciente de quien decidió admirar y seguir.

Le sonreía ligeramente, aun con el ceño fruncido pero evidentemente satisfecho. Dio un paso hacía él extendiéndole la mano, no lo dudó ni por un segundo. Al tomarla, ambos se sujetaron firmemente y con un fuerte tirón quedó de pie.

Sonrió, antes de que pudiera decir palabra alguna algo los embistió tirándolos a la hierva, debido a la inclinación del canal rodaron casi a la orilla, estuvieron a centímetros de caer al agua.

¿Qué rayos..? gritó el ruso enormemente enojado, alguien que quedó encima de él lo sujetaba fuertemente del cuello y se negaba a soltarlo.

¡Yuri, Minami, estoy tan feliz! Chiyoco lloraba abrazando mortalmente a ambos chicos.

Chiyoco chan… habló Minami ¿Por qué..?

La chica se separó de ellos con lagrimas en los ojos Escuché lo que hablaron y… ¡hay Minami! no se mucho lo que está pasando pero también cuentas conmigo sujetó las manos del chico . No importa lo que sea, a si que por favor recuerda que también soy tu amiga y todas las chicas del ballet y la pista también.

— Gracias…

Su corazón se llenó de calidez, y por primera vez el peso de sus sentimientos y preocupaciones ya no estaba sobre sus hombros. Yuri comenzó a gritarle a la chica por como los había embestido y quien sabe que mas le reclamaba, dejó de escuchar mientras se perdía momentáneamente en sus pensamientos. Se sentía un poco mejor, pero si realmente quería sentirse tranquilo consigo mismo tenía que comenzar a hacer algo que se había negado a realizar desde hace tiempo.

— Yo… comenzó tímido llamando la atención de los otros dos Quisiera que me escucharan.

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Otabek y sus amigos observaron la escena y solo sonrieron satisfechos, se retiraron silenciosamente antes de que notaran que estaban ahí. Sospechaban que si el rubio llegaba a enterarse que fueron testigos de cómo ayudó a Minami estaría todo menos feliz. A esas alturas lo último que deseaba el kazajo era darle mas motivos para odiarlo, al menos ahora tenía la seguridad de que ambos chicos regresarían a la bodega, tendría su oportunidad de disculparse después.

Por otra parte, Yuuri se encontraba detrás de un árbol sosteniendo a Vichan en sus brazos para evitar que el caniche corriera hacia el adolescente que vivía con ellos revelando su presencia. Había estado buscando a Minami todo el día, le preocupaba su situación, aunque claro, no esperaba que, una vez que logró encontrarlo, cierto patinador ruso saliera también a escena e interceptara a Minami antes que él.

Había escuchado todo, y, aunque la manera en que Yurio trató de darle ánimos a Minami fue muy tosco pero efectivo, hubo algo que llamó su atención.

— …No escucho ha perdedores que no le importan los esfuerzos de los demás y tiran a la basura todo el apoyo que han estado recibiendo ¿Crees que estas solo en esto idiota? Es lo mas estúpido y egoísta que puedes pensar.

Cuando dijo aquellas palabras algo en su pecho vibró, y el sentimiento aunque dicho de manera furiosa sospechaba que revelaba algo más.

Hace mas de quince días y a la hora de la comida recibió una llamada de una persona muy particular, Lilia Feltsman le saludaba cortésmente desde Rusia, no era ajeno a la prima ballerina del ballet Bolshoi y alegremente contestó a su saludo. Lo que no esperaba era que el motivo de su llamada era para darle una advertencia.

— Un patinador miró uno de tus videos y cree que puede hacer uno de tus programas, irá a visitarte en los próximos días.

Después de decirle aquello colgó dejándolo en vilo. Habló de la extraña llamada a sus amigos los cuales también compartieron su asombro y duda, al final tanto Yuko como Minako le expresaron que la decisión de entrenar a este desconocido era suya y por supuesto ellas estarían ahí para apoyarlo. Había quedado sumergido en sus pensamientos y en decisiones tormentosas el resto del día llegando a una conclusión antes de que este patinador se presentara.

Por supuesto que no esperaba ver al campeón junior en la pista una mañana. Su sorpresa fue enorme y más aun cuando esa misma tarde le aclaró que no iba a cambiar de entrenador y que tampoco utilizaría la coreografía para una competencia, eso lo desubicó, sin embargo cuando le dijo que programa iba a realizar la sorpresa pintó su rostro sólo un momento entendiendo segundos después hacia donde iba todo el asunto.

Pero… al observarlo patinar se dio cuenta que todo estaba mal. No lo malinterpreten, su técnica era buena y el adolescente por si mismo era asombroso, pero…carecía de sentimiento, algo que ya había notado cuando veía sus programas durante competencias. Por ese motivo se atrevió a realizarle esa pregunta ¿Qué piensas cuando patinas? Su respuesta lo desilusionó solo por un momento, Ágape no era una coreografía para lograr tal objetivo, pese a que le había dicho que no lo usaría en una competencia supuso que tal vez era para una presentación o evento, y aunque lo respetaba, entendía que lo mejor que podía hacer por él era pulir los movimientos, sin embargo el alma de Ágape no estaría presente.

Hasta ahora…

Yuuri se dio cuenta después de escucharlo que tal vez lo había malinterpretado, así que tomó una decisión, era momento de hablar con su testarudo alumno.

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Un Yuri, algo desvelado, llegó al comedor de Yu-Topia, Vicchan se acostó en sus piernas buscando que le acariciase lo que hiso por inercia.

Buenos días Yurio.

El katsudon le servía el desayuno. Estaba mas dormido que despierto, porque de lo contrario se habría preguntado qué hacía ahí a esas horas en lugar de estar en la pista.

Yurio… mientras el aroma de la comida recién echa despertaba sus sentidos, incluyendo su estómago, observó al japonés que se sentaba frente a él, honestamente un día de estos iba a destruir esos ridículos lentes hasta hacerlos añicos, le enojaba ver esa apariencia patética que le daban y ni que hablar de las enormes mejillas Hoy no irás a practicar con Minako sensei se sorprendió y emocionó, aunque no lo mostró abiertamente.

Ya era hora dejó de acariciar al caniche mientras se limpiaba las manos con una toalla húmeda que también estaba en la mesa junto a su desayuno, tomó los cubiertos para comenzar a comer. Vicchan al verse desprovisto de caricias se dirigió a su dueño para obtener los mimos de su parte.

Me gustaría que tu y yo conversáramos un poco la mirada que recibía de parte del japonés era similar a cuando patinó para él el primer día que llegó.

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Caminaron por la playa mientras el pequeño caniche corría por la orilla entreteniéndose con algún cangrejo o cualquier cosa que se moviera por la arena. Estaban descalzos cargando con su propio calzado en las manos. Resultaba muy fastidioso que la arena se metiera en los zapatos y mas aun tratar de sacarla toda, porque siempre, siempre, quedaban unos granitos que resultaban molestos sentirlos al caminar, de esta manera era mas cómodo y debido a que era muy temprano la arena no estaba lo suficientemente caliente para escocerle las plantas de los pies.

¿Cómo te has sentido? ¿Te ha gustado Hasetsu? preguntó el japonés.

Dudaba si la pregunta era solo por cordialidad y a él le molestaban los hipócritas, era demasiado obvio que había algo de lo que quería hablarle, y dados los eventos recientes apostaba a que tenía que ver con lo que pasó con el enano y los brutos, de echo, le impresionó que tardara tanto en hablar al respecto, sin embargo, si ese iba a ser el tema detestaba que se fueran por las ramas.

Si quieres hablar de la pelea mejor suéltalo de una vez atacó directamente.

El otro lo miró absurdamente asombrado ¿Cómo sabes que lo sé?

Por un momento se ofendió ¡Los escuche! ¿Realmente creíste que no me daría cuenta? Si lo olí desde que llegó refunfuñó . Además, conté lo que había pasado ayer en el estudio de sensei y no me dijo nada miró al japonés que seguía con su cara de sorpresa . Es obvio que pensaron que para mí fue sólo una pelea, y eso creía hasta que los escuché esa misma noche. Honestamente, si ese hombre tiene tanto tiempo viviendo aquí ya debería de haber aprendido a hablar japonés refiriéndose al entrenador de hockey.

De echo, si la conversación hubiese sido en el idioma local y no en inglés nunca se hubiese enterado sobre los motivos que tuvieron esos chicos en molestarlos y el pasado del enano.

Bueno… no era precisamente de eso de lo que quería hablar, pero ahora que lo mencionas te diré que lo que hiciste estuvo mal sus ojos lo miraron con enojo y estaba apunto de responderle pero el otro se le adelantó , no puedes andar por ahí peleando con cualquiera Yurio, piensa en lo que podría afectarte, eres una figura pública ¿Tienes idea de lo que hubiese pasado si algún medio se hubiese enterado? cerró la boca al instante tragándose momentáneamente sus palabras O peor aun, si te hubieses lesionado por andar golpeando a otras personas. Tienes que pensar en ti, en tu cuerpo y en las consecuencias antes de hacer acciones imprudentes chasqueó la lengua con enojo Pero… me alegro que te encuentres bien, ambos.

Se lo merecían dijo sin ningún remordimiento.

Anoche precisamente había escuchado toda la historia de parte del mismo Minami. Para el menor fue liberador, su rostro al final de su relato era de gran calma. Por otra parte él y Chiyoco estaban asombrados, perturbados y muy muy enojados, especialmente Yuri, que sintió que no los golpeó lo suficiente, se merecían mas narices torcidas, dientes tumbados, moretes en sus horribles caras y varios huesos rotos.

Estoy seguro que si.

Le tomó desprevenido sus palabras, especialmente después de regañarlo. El Katsudon estaba misteriosamente relajado y le sonreía con un ligero ¿Orgullo? Brillando en sus ojos.

Pero… no era de esto de lo que quería hablar. Fui honesto al preguntarte sobre cómo te has sentido desde que llegaste.

Las olas rompían en la playa, se escuchaba el canto de algunas gaviotas y pese a lo que han estado avanzando mientras caminaban, el caniche que los acompañaba se mantenía cerca de ellos. Lo pensó solo un momento.

Supongo que bien, aunque aquí es aburrido.

Lo escuchó reírse Hasetsu y San Petersburgo son muy diferentes, pero al menos espero que no te estés aburriendo demasiado y que mi familia te esté tratando bien.

No le dio una respuesta en concreto, solo gruñó un poco. No podía quejarse sobre su familia, era ridículamente amable, con excepción de la hermana mayor, esa bruja le había llamado Yurio, ese estúpido sobre nombre con el que ahora lo llamaban todos, bueno, no todos, pero era molesto.

¿Tu familia se encuentra bien? la pregunta lo tomó en curva, su expresión lo delató Me refiero a que llegaste hace un par de semanas, y como no quisiste que nadie revelara que estas aquí me preguntaba si has hablado con ellos.

Su rostro se tensó por un momento y una terrible revelación se levantó en su cabeza ¡¿No me digas que hablaste con mi madre?!

¡No! No he hablado con ella, de verdad remarcó . Sólo tenía curiosidad, soy tu tutor en estos momentos, quiero saber cómo te sientes y si tienes algo que te preocupa o incomoda.

De pronto en su cabeza algo hizo clic ¿Es por lo que pasó con el enano?

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Yuuri era en particular conocido por ser paciente, amable y tolerable con muchas personas, era demasiado bueno para si mismo, en ocasiones se lo habían dicho. Aunque era corto de palabra y algo tímido, siempre atinaba en qué decir cuando alguien recurría a él, pero en este momento, en este preciso instante no tenía idea de cómo abordar el objetivo que quería entablar con el adolescente. Quiso comenzar con un tema común que poco a poco lo guiara hacia su principal interés, pero el otro patinador se estaba desviando por completo y lo estaba malinterpretando muy mal.

¡No estoy sufriendo de acoso! gritó Y si alguien se atreve a insultarme yo mismo le haré saber lo mucho que me importan sus palabras levantó el puño dando a entender sin lugar a dudas el futuro que le esperaba a aquel desdichado que se atreviera a provocarlo.

Vicchan se movía a sus pies, atraído tal vez por su discusión, estaba tallando su hocico en la pierna del ruso mientras chillaba quedito, como si quisiera calmarlo.

No es así yo… suspiró en derrota, ser sutil no serviría de nada, tenía que ser como el adolescente frente a él e ir directo al punto de una vez por todas Yurio se volvió serio . La razón por la que quise platicar contigo es porque quiero saber ¿Porqué elegiste Ágape? sin pensarlo un segundo el chico abrió la boca pero antes de que pronunciara cualquier palabra agregó La verdad. Me dijiste que no utilizarías la rutina para una competencia. Cuando llegaste aquí ya tenías dominado todo el programa, a si que no entiendo porque recurrir a mí si por tu cuenta lo estabas haciendo muy bien le soltó todo en un solo golpe, tomando aire nuevamente preguntó . Por favor, dime la verdad ¿Por qué es tan importante para ti aprender Ágape?

Sabía que le estaba costando trabajo llegar a un respuesta, o se estaba debatiendo muy fuertemente el decirle la verdad o mentirle, sus diferentes caras de frustración se lo dejaban en claro.

Ahhg exclamó finalmente mientras daba un patada a la arena, Vicchan salió corriendo tratando de atrapar los fragmentos voladores ¡Todo esto es culpa de Lilia! se impresionó ¿Lilia? ¿Qué tenía que ver ella con esto? Si me hubiera dicho todo lo que estaba mal no estaría aquí ¡Pero no me lo quiso decir! Sólo decía que no era perfecto y que nunca estaría a tu nivel ¡Pero desde que llegué sólo me has mandado a las malditas clases de ballet! Si solo eso tenía que hacer ¡¿Por qué rayos no me lo dijo ella?! ¡Maldita vieja bruja! Seguramente se está riendo de mí en este momento.

Era la primera vez que lo veía haciendo un berrinche de esa magnitud, se notaba verdaderamente frustrado, como si se lo hubiese estado guardado desde hace tiempo. Casi se ríe de la escena. Mientras el adolescente gritaba y despotricaba moviéndose de un lado para otro, Vicchan saltaba y ladraba, seguramente confundiendo sus gestos con la acción de que le aventaría una pelota para ir en su búsqueda.

¡Y tu estúpido katsudon, tampoco has ayudado en nada! lo miró fijamente, dejando en claro que ahora sería el objetivo de su enojo . Sé que me estas ocultando algo sobre la rutina ¡Admítelo!

Bueno… no es que te esté ocultando algo pero… la mirada amenazante no le ayudaba mucho en poner en orden sus palabras No has respondido a mi pregunta trató de no desviarse del tema . Si realmente quieres que te ayude, necesito que me respondas de manera honesta ¿Por qué estas patinando Ágape? ¿Lilia te lo pidió?

El chico bufó y miró hacia Vicchan que seguía esperando a que le lanzaran algo para ir tras el. Pasó un momento mientras el adolescente nuevamente parecía tener un debate interno el cual Yuuri realmente no comprendía ¿Por qué le costaba tanto abrirse hacia él? ¿Qué era lo que no quería contarle?

Tomó una decisión, si quería respuestas por parte del adolescente tenía que comenzar revelándole también una parte de si mismo.

¿Sabes cuál es el significado de Ágape?

El debate interno del patinador se detuvo para darle una respuesta Algo sobre el amor virginal o una estupidez así.

La carcajada repentina fue imposible de detener y controlar No… bueno si seguía riéndose Ese es mas o menos el significado de la palabra, pero no me refería a eso exactamente se controló un poco . Lilia te mostró el video ¿Verdad? el adolescente solo movió la cabeza en afirmación ¿Te explicó el porqué lo hice? ¿Lo que trataba de expresar? negó con la cabeza.

La respuesta no le sorprendió.

Tenía alrededor de diecisiete cuando hice Ágape. Para mí, representa un momento muy importante de mi vida se dio cuenta que tenía la total atención del rubio . Había tomado la decisión de dejar el patinaje, lo amaba, pero pronto terminaría la preparatoria y debía concentrarme en mis estudios si deseaba ingresar a una universidad y hacer una carrera.

Continuaron caminando por la playa, se encontró un pequeño palo de madera que no dudó en tomar y arrojar con bastante fuerza, Vicchan salió corriendo tras él.

Fue mi propia familia la que se interpuso en mis planes continúo . Cuando les conté se sorprendieron y trataron de muchas maneras de evitar que dejara el patinaje. Sinceramente yo no encontraba sentido en seguir, desde mi punto de vista era inútil si no podía hacerlo de manera profesional. Aunque eso tampoco significaba que iba a abandonarlo por completo, podía seguir patinando pero con menos frecuencia; aun así mi familia siguió insistiendo en que no lo dejara, que yo tenía futuro en el patinaje o el ballet. Honestamente no lo veía posible.

"Fue entonces que Yuko chan tuvo una idea. Si no podía pisar el hielo para una competencia, podía entrenar a otros para que si lo hicieran. Como sus padres eran los dueños del Ice Castle me aseguró que podía trabajar ahí si me convertía en un entrenador certificado, y quien sabe, tal vez en un futuro entrenaría al próximo gran patinador que representara Japón en grandes competencias. Ese día me prometió que también se convertiría en entrenadora, y que juntos lograríamos ese sueño".

Evocar el recuerdo le hizo sonreír. Vicchan regresaba con el palo dejándolo a los pies de Yuuri para que lo lanzara de nuevo, le acarició la cabeza antes de repetir la acción.

Sabían que nunca participaría en una competencia, y que sería difícil aun como entrenador, y sin embargo hubo muchas personas que continuaron apoyándome, que me motivaron día con día para seguir como patinador y como futuro entrenador. Ágape nació de eso, de una manera de mostrarles a todos lo feliz y contento que estaba por su apoyo, era una promesa de que no me daría por vencido y que lo lograría, que esas esperanzas puestas en mí no serían en vano.

Inhaló con gran emoción llenando su pecho con mas que oxigeno, había orgullo, felicidad y nostalgia. A lo lejos y corriendo tan rápido como sus pequeñas patitas lo permitían Vicchan se acercaba a ellos.

Y creo que hasta el momento no los he defraudado.

El equipo de danza sincronizada de la prefectura de Saga había ganado el bronce en las nacionales el año pasado, obteniendo una clasificación para participar en el Grand Prix ese mismo año, se llevaron la plata a casa en la final; un gran logro tomando en cuenta que eran un equipo relativamente nuevo con entrenadores novatos.

Cuando patino, no solo lo hago por mi se agachó para recoger al pequeño caniche y cargarlo en brazos, cuando retiró el palo del hocico los pequeños lengüetazos no se dejaron esperar , lo hago por aquellos que están conmigo sonreía, hizo una pequeña pausa, habían caminado bastante en la playa, se detuvo mirando al adolescente . Mis coreografías individuales no son para ganar una competencia, no nacieron con esa intención, me dejo guiar por las emociones que me produce la melodía interpretándolas con mi cuerpo, algunas incluso representan una parte de mi vida. Ágape es para mi un voto, sólo quisiera saber ¿Qué significa para ti Yurio? ¿En qué pensaste cuando viste Ágape? ¿Qué te hizo querer patinarlo?

No podía descifrar la expresión en el rostro del ruso o lo que estaría pensando, lo miraba con el ceño fruncido y molestia. Sus ojos estaban fijos en él y aunque ya se había acostumbrado, la mirada verde profunda aun le provocaba cierta inquietud, sin embargo, aunque sus ojos estaban dirigidos a su persona, él adolescente no lo estaba mirando, sospechaba que estaba perdido en su interior procesando lo que acababa de escuchar.

Esta era una de las pocas ocasiones en que Yuuri se a sinceraba tanto por lo que sentía al patinar como lo que representaba para él. Lo hacía porque lo amaba. No existían otros deseos, otras intenciones, no codiciaba una medalla, reconocimiento o fama. Solo… lo disfrutaba, y era feliz con eso.

Muchos no lo entendían y ya había sufrido de algunas burlas o comentarios ofensivos de aquellos que lo tachaban de cobarde. Pero no le importaba lo que otros pensaban, el sólo echo de pensar en su familia, amigos y aquellos que lo apoyaban era suficiente para seguir adelante, para seguir pisando el hielo y disfrutarlo a su manera.

Honestamente no sabía que reacción esperar del patinador ruso, después de escuchar como regañó a Minami el otro día sospechaba que la historia no sería diferente con él, sus motivos tal vez le parezcan indignantes en comparación a las firmes metas que ya tiene propuestas y grabadas con fuego. Había llamado la pista de hielo un campo de batalla donde los débiles perecen y los fuertes prevalecen. Bueno, si ese fuera el caso Yuuri ni siquiera sería capaz de presentarse en la zona de guerra, le sería imposible.

Sin embargo, el adolescente ya le había revelado que no planeaba realizar la coreografía como estrategia de batalla, por lo tanto, si no había gloria y honor al final ¿Por qué se preparaba para luchar? ¿Por qué se esforzaba tanto y le frustraba no lograrlo? No había tenido una pista hasta que escuchó el día de ayer lo que le gritó a Minami, llegando a la conclusión de que debía de haber un motivo mas personal. Llámenlo iluso, pero apostaba a que lo estaba haciendo por alguien en especifico.

Realmente quería ayudarlo, pero si no se abría a él no podría hacerlo.

No fue… finalmente habló, no lo miraba a él, había desviado la vista por un momento No fue idea de Lilia hacer Ágape otra pausa . Fue mía.

Lo miró fijamente, Yuuri sabía que lo siguiente que escucharía sería la razón por la que había elegido esa rutina en particular. Cuando Yurio abrió la boca nuevamente, le prestó toda su atención.

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