Capítulo 11
Disclaimer: la historia es mía pero Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras escrito e ilustrado por Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, esta historia es sin fines de lucro, solo por diversión y el gusto de compartir.
El lunes muy temprano la Duquesa se aseguraba de iniciar los tramites necesarios para deshacer el compromiso entre Terry y Candy, dando como único motivo el origen desconocido de la rubia, pues al ser adoptada era para ella motivo más que suficiente para que su compromiso fuera rechazado por la corona.
-sabía que podían hacer algo así, pero no imagine que ella fuera quien lo iniciara, no te parece extraño, ¿Qué interés puede tener ella en esto?
-habrá que averiguarlo hijo, esto es muy extraño
-tienes razón madre, por lo pronto debes ver esto
-que es Jorge
-cuando se le dio trámite al matrimonio, se dio inicio a los procesos correspondientes y al hacerlo se liberaron estos documentos, parece ser muy importante
-tiene el número de uno de los depósitos de la bóveda del banco, que será lo que guardo Henry allí y porque lo habrá anclado al matrimonio, hay que buscar lo que dejo pronto
-pensamos igual, ya envié a alguien que se encargue de ello, en poco tiempo sabremos que es
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En el colegio Eliza estaba hecha una furia, tenía su rostro hundido en las almohadas para que amortiguaran sus gritos de rabia, le parecía inaudito todo lo que estaba sucediendo, como era posible que todo hubiera cambiado tan rápidamente, no, no era posible
-maldita huérfana, como es posible que lograras que todo te saliera bien, no lo voy a permitir, cuídate dama de establo, porque nunca te voy a perdonar, JAMAS, tu nunca serás feliz, no te lo mereces, no lo mereces MALDITAAAAAAAAA
Sus amigas ya no lo eran más, la evitaban, solo le había quedado Luisa pero hasta ella le había advertido que las cosas ya no eran igual, todas las humillaciones que le había proporcionado a Candy ahora se le volvían, pues ahora era a ella a quien miraban mal, era de ella de quien hablaban en cuchicheos las demás alumnas
La rubia totalmente ajena a la rabia de Eliza vivía simplemente en la burbuja de felicidad que le prodigaba su castaño, las clases continuaban y ella trataba de poner de su parte igual que él, lo mejor era que por las tardes compartían dos horas juntos, una dedicada a su formación para el día en que fuese Duquesa y la otra hora era para compartir él te con Terry, si bien es cierto que debían comportarse con propiedad puesto que eran vigilados por alguna de las monjas, ellos igual disfrutaban el estar juntos, les bastaba con estar cerca el uno del otro para sentirse plenos de felicidad.
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El castaño aprovechando un poco de tiempo en que pudieron tener solos al fin junto a su pecosa, la llevo a las aulas abandonadas, sabía que allí nadie los molestaría por el difícil acceso al lugar, había conseguido la llave de la única puerta que había de acceso la cual estaba cubierta con unas enredaderas, los rebeldes fácilmente habían pasado bajo ellas y entrado.
Una vez dentro sin esperar más se unieron en un ansiado beso, el cual era seguido rápidamente por otro en una cadena interminable de besos, mientras sus manos no paraban de acariciar el cuerpo de su rubia pecosa, siendo que sus ganas les ganaban, sin apenas darse cuenta la ropa interior de la rubia desapareció mientras ella era subida a un escritorio que como siempre Terry había limpiado con anterioridad, una vez allí no dudo en enrollar sus piernas alrededor de las caderas del castaño quien no tardo en penetrarla, haciéndola casi gritar de placer, gritos que fueron callados por los labios del castaño quien volvió a besar nuevamente sus labios, luego su cuello y el lóbulo de su oreja
-Candyyyyy
-Terryyyyyyy ahhhhhh
-te amo tanto pecosaa ahhhh amorrrr
El castaño seguía embistiendo a la rubia, amaba como ella respondía a sus caricias, sentirse dentro de ella era indescriptible, jamás podría saciarse de esa necesidad de estar en ella de sentirla así, suya como él era de ella, disfrutaron de esa danza que sus cuerpos seguían hasta alcanzar el cielo y dejarse caer agotados con el maravilloso clímax que habían alcanzado
-te amo tanto pecosa
-y yo a ti Terry
Una vez se repusieron el castaño le ayudo a limpiarse y a colocarle nuevamente su ropa interior la cual él había puesto a un lado para que no se ensuciara, se arregló su propio uniforme y luego le ayudo a ella nuevamente
-ven te ayudo a arreglar tu uniforme, debemos volver o sospecharan, -gracias amor, dijo mientras le daba un beso y la abrazaba por la cintura
-porque amor
-por dejar que te amé, te extrañaba tanto, necesitaba de ti
-Terry, yo, yo también te necesitaba amor, ¿es malo? Terry, es malo que te necesite tanto así
-no Candy, es lo más natural, nos amamos y nuestros cuerpos solo se demuestran lo que nuestro corazón ya sabe que somos el uno del otro
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Mientras Eliza seguía maquinando en su cabeza una nueva forma de hacer pagar a Candy, tenía que conformarse con el nuevo lugar que ahora tenía, por lo que como toda serpiente solo busco esconder sus verdaderas intenciones hasta tener la oportunidad de atacar.
Isabela y Marie seguían muy cercanas a la rubia y sus amigas, ya le habían presentado a Candy al resto de compañeras pertenecientes a la aristocracia, y como Terry le había comentado ella pudo ver que muchas solo buscaban su conveniencia, sin embargo Isabela y Marie parecían sinceras, y su amistad le agradaba, incluso era amables con Annie y Paty, siempre que podían buscaban incluirlas, lo que hacía que la rubia sintiera mucha más simpatía hacia ellas.
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Aunque Albert hubiera querido ir a buscar a Candy inmediatamente, el aun tenia asuntos que resolver, lo habían puesto al tanto de todo lo sucedido en su ausencia, incluso el Duque le había mostrado los anónimos con los que Eliza había intentado tender una trampa en los establos para perjudicar a Candy, para luego enviar otro al Duque, lo que más le molestaba era la actitud de su tía, quien siempre protegía a los Leagan poniendo en peligro a su pequeña, si bien es cierto que aun no le diría del verdadero origen de Candy, eso no significaba que no pusiera los punto sobre las i en todo lo que si pudiera.
Pues aunque quería darle a su pequeña el lugar que le correspondía, debían esperaba a tener las pruebas que faltaban que era encontrar a las tres empleadas que estaban con Rosemary cuando nació la rubia, ya George se había encargado de buscarlas, solo tenían el problema de no tener idea del paradero de nana Margo, pues aunque fue enviada a Escocia, ya hacía mucho tiempo nadie sabía de ella, solo esperaba poder encontrarla, pues si de alguien su tía podía confiar era en ella, de hecho sospechaba que por eso la había alejado, sabía que nana Margo era la única capaz de reclamarle a su tía y que ella la respetaba.
Aun no tenía la evidencia, pero estaba seguro de que la culpabilidad de Sara, no permitiría que los Leagan siguieran haciendo de las suyas, ya no más, pues aun cuando Candy no fuera su sobrina, ellos no tenían ningún derecho de hacer todo lo que habían estado haciendo, como primera medida pidió a George todos los informes acerca de los asuntos financieros de los Leagan y también acerca de sus relaciones y todos sus movimientos, por la tarde después de ordenar todos los asuntos se dispuso a enviar por su tía para enfrentarla y poner a su sitio a Sara Leagan de una vez por todas, también se encargó de averiguar cuáles de las empleadas le eran fieles a Sara, ya no correría ningún riesgo, por lo mismo había enviado por su tía para poder tener privacidad a la hora de hablar con ella.
El Duque amablemente le había ofrecido a Albert quedarse en el castillo hasta que resolviera sus asuntos. La señora Elroy había salido con George para supuestamente ver unos asuntos de unas propiedades que lastimosamente requerían de su presencia, se aseguraron de que Sara no estaba presente cuando fue por ella, así se evitaba que ella les siguiera o la acompañara, con todo eso la señora Elroy se había sorprendido cuando se dio cuenta que habían llegado al Castillo de Grandchester
-qué significa esto George, ¿Qué hacemos aquí?
-por favor sígame madame, lo entenderá una vez estemos dentro, créame es importante
A regañadientes la matriarca siguió a George, quien la llevo al despacho en donde ya se encontraba Albert, ella se sorprendió mucho al encontrarlo allí
-¡William!, ¿qué haces aquí?
-necesitaba hablar con usted
-pero porque no fuiste al a mansión
-no quería interrupciones ni oídos ajenos escuchando nuestra conversación
-a que te refieres William
-a Sara por supuesto, pero antes que nada, ¿Cómo es eso de que usted había aprobado que Daniel se casara con Candy? En qué momento se atrevió a tomar tal decisión sin consultármelo
-no entiendo cuál es tu queja, era un buen matrimonio para esa muchacha, además tu no me habías dicho que ya la habías comprometido con el hijo del Duque de Grandchester, ¿Por qué no me lo habías comunicado?
-no veo porque tuviera que hacerlo, primero porque ese compromiso fue hecho por mi padre y el padre de Richard, por lo tanto usted debería estar enterada y segundo usted ha dejado más que claro que no le interesa nada que tenga que ver con Candy, que casualidad que ni siquiera la dejo quedarse en la villa de los Andrew en Escocia, ni se interesa por su bienestar, pero si quiere imponerle un matrimonio con una de las personas que más se ha dedicado a humillarla y maltratarla.
-como te atreves a cuestionarme de esa manera, además Daniel era un muy buen partido, tomando en cuenta lo atolondrada que es esa chiquilla, realmente me aterra pensar que el Duque quiera anular el compromiso al darse cuenta de su conducta
-y según usted qué clase de conducta tiene Candy, si ni siquiera se ha tomado la molestia de conocerla, solo se rige en lo que le dicen los Leagan
-cómo quieres que no les haga caso si la conocen bien
-para comenzar gracias a Eliza Candy ha sido marginada por sus compañeras pues desde que llego se ha dedicado a tratar de desprestigiarla y humillarla, y no me haga recordar como inventaron lo del robo por el que la enviaron a México o acaso me va a decir que mi pequeña pudo robarse unas joyas cuando no podía ni entrar a la mansión porque la tenían durmiendo en el establo, hasta para asearse tenía que usar los baños al aire libre, tiene usted idea a los peligros a que estuvo expuesta por culpa de los Leagan, por todos los cielos tía, si hasta tuve que evitar que un desgraciado … si esa ves no hubiera llegado a tiempo el… y todo porque, porque estaba sola durmiendo con los caballos, porque no tenía a nadie quien viera por ella, porque quienes la habían llevado allí la habían prácticamente tirado como basura
-William yo, yo no sabia
-claro que no sabía, porque siempre pone oídos primero a ellas, sabia acaso que Daniel ataco a Candy en compañía de dos de sus compañeros cuando ella recién ingreso al colegio, si Terry no hubiera llegado a tiempo… créame tía que si Terry no hubiera llegado a tiempo yo no sé de lo que hubiera sido capaz de hacerle a Daniel por dañarla
-no William, eso no puede ser, es imposible mi Niel no puede haber hecho eso, debe ser una mentira de esa chiquilla
-mentira, como el hecho que hace apenas unas noches intento entrar a su habitación en el colegio para dañar su reputación y obligarla a casarse con él, eso claro después de ultrajarla, sabía usted que tuvo que dormir en la enfermería para evitarlo, lo sabía acaso
-eso es una mentira no puede ser que creas eso
-y esto tía es una mentira, dijo Albert mostrándole dos papeles
-qué significa esto William
-léalos
La señora leyó los papeles y no comprendía, pudo ver que era la misma letra en ambos papeles y luego comprendió que era la letra de Eliza
-estos son las notas que recibieron Candy y Terry para que cayeran en una trampa al ser encontrados en el establo, afortunadamente no cayeron en la trampa, en este otro creo que es más que obvia la intención de esas palabras dirigidas al Duque, tampoco me puede negar que la letra es de Eliza
-esto no puede ser
-no voy a tolerar que sigan queriendo dañar a Candy, en cuanto al compromiso de Candy y Terry este ya no existe
-lo ha anulado el Duque, vamos a ser la vergüenza, decía la anciana llena de preocupación
-no tía, no existe puesto que ellos ya están casados por el civil, desde el verano
-¿Qué? ¿Por qué no me lo habías comunicado?
-las razones ya se las he dicho, cuando se negó a recibirla en la villa, usted también decidió ya no tener más injerencia en su vida
-William
-no tía, desde ahora todo eso se acabó, para comenzar desde ahora Sara saldrá de la mansión Andrew no voy a tolerarla más y usted más vale que tome su decisión de donde está su lealtad
-pero William, ella es parte de la familia, no puedes hacerle eso, no por una huérfana que no es nada nuestro
-le recuerdo que Candy es mi hija ahora y que Sara no es nada nuestro, ella no lleva nuestra sangre, ella es solo la hija de su difunto esposo y lo único que ha hecho es usar nuestro apellido para su beneficio, criando a sus hijos como si tuvieran derecho a tener el mundo entero pasando encima de los demás como si no valieran nada
-William no puedes comparar
-no tía no puedo, porque no hay comparación posible, pero bien, si tanto prefiere a Sara, déjela quedarse en la mansión con usted, pero en ese caso yo no llegare, pero desde ya le advierto que no permitiré que los Leagan sigan ocupando un puesto que no les corresponde en el Clan Andrew, desde ahora las cosas cambiaran y no permitiré que vuelvan a querer pasar encima de mis decisiones
-no puedes estar hablando en serio
-nunca he hablado más en serio en mi vida y será una lástima, pues usted sabe cuánto la quiero y me hubiera gustado contar con usted en esta etapa de mi vida que pronto iniciare
-de que hablas William
-voy a casarme, había pensado hacerlo más adelante, pero con todo lo sucedido tuve que adelantar mi regreso, por lo que no vale la pena atrasar mis planes de boda, aunque supongo que será luego de la boda religiosa de mi pequeña, por cierto pronto será su fiesta de compromiso, le enviare una invitación, pero le ruego que si no es para compartir su dicha no es necesario que asista
-no es posible que me hables así
-usted ha decidido quedarse con los Leagan, así que no me culpe, le recuerdo que su única familia soy yo y los muchachos, pero no puedo obligarla
-no William no me alejes de sus vidas, no estoy de acuerdo, pero está bien, le pediré a Sara que se retire de la mansión hoy mismo, para que tu vuelvas, espero que pronto me presentes a tu prometida
-así lo hare tía, esta semana la conocerás
-puedo saber quién es
-Lady Jane Catalina Condesa de Cherbury
Como era de esperarse la reacción de Sara al saber que debía retirarse de la mansión Andrew por orden del tío abuelo William no fue precisamente la mejor, mucho más cuando al día siguiente al haberse instalado Albert este saco a las empleadas fieles a Sara, no deseaba más intromisiones por parte de los Leagan ni en los mas mínimos detalles, cuando al fin pudo terminar de poner un poco de orden en los asuntos Andrew, se dispuso a visitar a su prometida, apenas había sido un día sin verla y ya la extrañaba terriblemente.
-cuando la veras amor
-mañana iré a verla al colegio, aunque muero por verla, también temo de su reacción
-por lo que me has contado es una joven muy noble, dudo que no te reciba bien, es más estoy segura que será muy feliz de saber que eres su tío
-eso espero preciosa, aun no puedo creer tanta maldad con seres inocentes
-todavía no salgo del impacto con lo sucedido, hay que hacer pagar a los culpables Bert, no puedes permitir que se quede así
-hare pagar a los culpables, no lo dudes, le hablare de ti, quiero que la conozcas lo más pronto posible
-crees que le agrade Bert
-claro preciosa, Candy es una joven muy dulce y tú también, por lo que no dudo que se llevaran muy bien
-con todo lo que me has contado de ella ya siento que la quiero
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A media semana Albert en compañía de George se presentó al colegio, fue toda una conmoción para la hermana Grey recibir por fin al misterioso Sir William Patriarca del Clan Andrew, no esperaba ciertamente que fuese alguien tan joven, pero lo que la impresiono aún más fue el descubrir que se trataba de un viejo alumno suyo, comprendió entonces el porqué de tanto misterio, Albert pidió ver a Candy quien fue enviada a traer inmediatamente.
La rubia iba nerviosa, no sabía quien la había ido a ver, temía que nuevamente los Leagan o la tía abuela hubieran regresado para tratar de sacarla del colegio, cuando llego a la sala de visitas, se alegró al ver a George, a quien saludo inmediatamente, al menos su presencia ya le daba tranquilidad, pero lo que más le sorprendió fue que al lado de él se encontraba un hombre vestido con un traje negro, cabello corto color rubio, sin saber porque le recordó a Anthony, el hombre se dio la vuelta y la miro con cariño, Candy lo reconoció e inmediatamente corrió a sus brazos
-¡Albert! La rubia sonreía abiertamente llena de felicidad al sentirse en los brazos de Albert, quien prácticamente la cargo haciéndola girar, cuando se separaron la rubia de pronto se apartó de Albert y se puso seria, Albert se preocupó hasta que de pronto ella hablo
-tío abuelo William, yo solo quisiera agradecerle por todo lo que ha hecho por mi
-Candy, porque me hablas así, tú nunca me has hablado de esa forma pequeña, háblame como siempre lo has hecho
-es realmente importante para mi poder agradecer al tío abuelo William
-estas enojada conmigo pequeña,
-oh no, no podría
-entonces porque no te diriges a mi como siempre yo quiero seguir siendo para ti el mismo, solo Albert
-oh Albert, te extrañe tanto, dijo la rubia volviendo a abrazar al rubio mayor
-perdona por no haberte dicho nada antes, no podía
-ya el señor George me ha explicado
-lamento todo lo que ha sucedido, si hubiera tenido alguna noción de que esto pasaría jamás me hubiera alejado, dime estas bien
-ahora si Albert, respondió la rubia con una brillante sonrisa
-ahora que estoy aquí me estoy haciendo cargo de todo, ya nadie volverá a lastimarte pequeña, también se lo de tu boda, por lo que quiero saber, es eso lo que tú quieres pequeña, quieres seguir casada con Terry o ya puedo ir a anular el matrimonio
-no por favor Albert, no lo anules, yo soy muy feliz, yo yo lo amo, respondió la rubia con sus mejillas rojas y bajando la mirada
-mmm no sé, tendré que hablar con Terry para saber si es merecedor de mi pequeña
-¡Albert! Dijo la rubia llena de angustia hasta que observo que el rubio relajaba su rostro hasta comenzar a reírse ampliamente
-solo bromeo pequeña, no te preocupes, si es tu felicidad yo no me interpondré
-me asustaste, reclamo la rubia
-no te enojes Candy dijo Albert abrazándola,- es solo que para mí también es una sorpresa, esperaba poder disfrutar de mi pequeña unos años más y medio me doy la vuelta y resulta que cierto mocoso engreído ya vino y me la robo
-pero si tú nunca me perderás, tu sabes que siempre serás alguien muy importante para mí, mucho más ahora que sé que eres quien me adopto
-¡CANDY!
La rubia se separó asustada de Albert para observar a Terry que había ingresado agitado a la sala de visitas, Terry estaba con una maraña de sentimientos en ese momento, el haber encontrado a su rubia pecosa en brazos de un desconocido no era una sensación muy agradable que digamos, sus celos lo carcomían pero confiaba en Candy por lo que trataba de calmarse
-que sucede Candy, me avisaron que habían venido por ti y vine lo más pronto que pude temiendo que fuera tu tía abuela o la señora Leagan nuevamente, alcanzo a preguntar el castaño tratando de controlarse
-ellas no volverán a molestar a Candy, respondió esa voz que el tanto conocía y de pronto vio nuevamente el rostro de aquel desconocido vestido elegantemente y entonces comprendió todo, reconociendo a su gran amigo
-Albert, has vuelto, dijo el castaño también abrazando a su rubio amigo
Albert respondió el abrazo feliz de volver a ver a su amigo
-creo que me debe ciertas explicaciones amigo mío, dijo en un tono serio el rubio
El castaño se puso nervioso rápidamente, preguntándose qué tanto sabía su rubio amigo, preocupado de que sospechara lo que sucedió entre él y Candy
-cómo es eso que ahora eres mi yerno y ni siquiera he recibido una petición formal de tu parte para cortejar a mi pequeña
-Albert yo, bueno para comenzar, dijo el castaño ya controlando los nervios que le había provocado la pregunta del rubio, -en mi defensa debo decir que no sabíamos que eras el tío abuelo William, pero en mi calidad de amigo no era para ti un secreto lo que yo sentía por ella
-¿Cómo? ¿Tú lo sabias Albert?
-yo siempre he estado al pendiente de ti pequeña, como no iba a saber quién era el terrible ladrón que te apartara de mi lado finalmente jajajajajaja
-Albert, alcanzaba a decir la rubia roja como tomate
Albert decidió invitar a comer a su pequeña y su recién adquirido yerno, aun no le comento acerca de su parentesco, pues quería esperar a que estuviera presente Vicent, le parecía justo que no tuviera que esperar para conocer a su padre, la hermana Grey muy contrariada tuvo que acceder a que los rebeldes salieran a comer con Albert, se sentía claramente contrariada con los Grandchester y los Andrew que parecían ir en contra de las normas disciplinarias del colegio, pero que podía hacer, al menos en lo posible no perturbaba la paz del recinto.
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Hola amigas aquí les traigo un nuevo capítulo espero lo disfruten, les comento que les tengo una sorpresa para los próximos días, estoy pensando publicar un vistazo o tal vez dos no se de las historias que les comente, será un regalo para ustedes mis amigas y lectoras, lo publicare en esta historia así que pendientes pues ya saben solo durara unas pocas horas publicado.
Respondiendo reviews: Selenityneza no te preocupes amiga de que pagan pagan, aun medito su castigo ñaca ñaca jajaja, y pues de lo demás te diré que todo ya tiene su cauce y pronto veras, Kamanance o si esas dos demonias son aliadas, y si acá supliremos lo que nos faltó en la historia original, Guest DTB oh amiga ellas trataran, pero ya comenzó la artillería, DTB para ti también, Guest gracias me alegro que te gustara, skarllet northman aquí complaciéndote, CANDY GRANCHESTER esa arpía es el demonio pero ya se develara todo, Rousy de Grandchester gracias amiga, y no sé si guillotina, pero de que pagan pagan y si pronto aparecen las que faltan jajaja, Guest me alegro de que te gustara y no las dejaremos amiga, Eli (Guest) ya Albert comenzó a hacer limpieza jajaja, y la tía aun no cede, es hueso duro, pero si ya veremos cuando se entere de todo, y aquí pagaran no te preocupes, cariños para ti también, Alis3 gracias por seguir mi historia, gracias a todas las que leen también en forma silenciosa o no tuvieron tiempo de comentar, a mí también me suele pasar, si olvide mencionar o responder a alguna mil disculpas, un abrazo y bendiciones para todas.
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