Capitulo 14
Candy sonreía abiertamente mientras recordaba los eventos de ese día, contrario a lo que cualquiera hubiera pensado, la visita al Palacio Real había sido acogedora, más que sentirse cohibida por estar frente a la Familia Real, estos por el contrario le hicieron sentir que estaba entre su propia familia, no era para menos, Terry era muy querido entre ellos, como también la madre de Candy la Condesa Rosemary como ellos la recordaban había sido muy querida, sin contar con el propio carisma de la rubia que se ganaba el corazón de las demás personas rápidamente, habían hecho planes acerca de las obras que realizarían en un futuro, incluso Jane y la Reyna Madre habían ofrecido ayudar al Hogar de Pony, cosa que hizo muy feliz a Candy.
Los Reyes habían compartido también con ellos después de haber tenido la reunión con Albert, Richard y Vicent, cuando al fin volvieron al colegio estaba realmente agotada, pero muy feliz, su fiesta de compromiso estaba muy cerca y lo mejor es que la fecha de su matrimonio religioso también, aunque ella y Terry hubieran preferido tener una celebración más íntima, comprendían que debían complacer a quienes tanto hacían por ellos, mas con el nuevo cargo que ahora ostentaban.
Antes de despedirse Jorge V le informo a Richard que debía presentarse al día siguiente con Eleonor, Richard asintió y se despidieron.
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La Ducerda no podía creer lo que escuchaba, estaban negándole el acceso a sus cuentas, que es lo que pasaba, pero esto no se quedaría así, se encargaría de todo nuevamente, con todo lo que había hecho para gozar de los privilegios que tenía, no iba a permitir que nadie quisiera limitárselos.
Recordaba cómo años atrás había llegado a la corte, su familia aunque noble no tenía tanto dinero, es más su padre se había encargado de dejar a su familia prácticamente en la ruina, las tierras era lo único que no habían perdido y eso era solo porque estas no les pertenecían, si no que eran parte de una especie de beneficio Real, su familia había recibido el encargo de cuidarlas, pero no eran de ellos, por lo que a ella le tocaba la difícil tarea de conseguir no solo un esposo, si no aquel que salvara a su familia de la quiebra.
Desde que llego a la corte se dio cuenta que el mejor partido era Lord Richard Grandchester, pero este ya se había casado hace poco, sin embargo para ella era un problema menor, puesto que se había casado con una joven que iniciaba su carrera de actriz, no tenía abolengo, ni familia influyente, aun así el mayor problema era el mismo Richard, quien no tenía ojos para nadie más que para su esposa Eleonor.
Acostumbrada a no darse por vencida, se dio a la tarea de ganarse la buena voluntad del Duque de Grandchester, el padre de Richard, poco a poco sin que nadie se percatara este llego a apreciarla y confiar en ella, tanto así que ella logro darse cuenta del compromiso matrimonial que uniría a los Grandchester y a los Andrew, compromiso que dejaría a su familia en la calle, pues perderían las tierras que ella ya consideraba propias, comprendió de inmediato que no podía permitir ese compromiso, medito por mucho tiempo cual sería la solución, pensando en la solución, casualmente en una tertulia coincidió con una ex compañera del Colegio San Pablo, su no amiga, pues ella nunca tuvo amigas, pero si conocida Sara Leagan, la cual sabia pertenecía al Clan Andrew, pero también recordaba claramente que había notado el poco cariño que esta le tenía a su prima Rosemary, aunque esta última nunca pareció darse cuenta de los verdaderos sentimientos de Sara.
Así, sin detenerse ambas mujeres fraguaron el plan que terminaría con cualquier posibilidad de matrimonio entre ambas familias, específicamente entre los hijos de Rosemary y los hijos de Richard, poco le importaría tener que mancharse las manos de sangre en el camino, esos eran problemas menores para ambas
Con Rosemary fuera del camino, recordó como siguió con la siguiente fase de su plan, poco a poco logro desacreditar a Eleonor a la vista de todos, logro hacerla quedar como infiel ante su suegro y ante Richard, estos no dudaron ni un segundo en disolver el matrimonio, ella también se ocupó de desaparecer las pruebas del matrimonio religioso, tanto así que ni ella sabe dónde quedo, lo único que ella no pudo evitar fue que el Duque y Richard reclamaran a Terry, peor aún que el Duque le heredara aun en vida gran parte de sus bienes y lo dejara tan protegido.
Una vez Eleonor fue sacada del juego ella movió sus fichas para lograr casarse con Richard, pero ella no se detuvo allí, al ver que su matrimonio no se consumaba, temía que fuera anulado, y con el tiempo vio que su suegro dejo de verla con el afecto de siempre, por lo que no dudo en sacarlo del camino, unas cuantas dosis de las que ya llevaba tiempo suministrándole para debilitarlo, gracias a la confianza ganada en el hombre, al final pudo más el veneno, para su mala suerte no pudo hacer lo mismo con Richard y mucho menos con Terry, el mayordomo de Richard era muy fiel y Richard jamás le demostró confianza, por lo que nunca pudo acercarse a nada que el tomara o comiera, mucho menos a los alimentos de Terry, quien estuvo protegido no solo por Richard, sino también por la mayoría de empleados muy fieles a Richard y que se notaba adoraban al pequeño estorbo como ella lo llamaba.
Aun así Richard no pudo evitar que la Ducerda envenenara el corazón de Terry, haciéndolo víctima de muchos maltratos, tanto físicos como verbales, Richard nunca la toco, por lo que ella no tuvo como darle herederos, y no es que ella tuviera un gran instinto maternal, solo quería afianzar su posición y lo haría, ahora más que nunca debía acabar con Richard y Terry, ella quedaría viuda y no tendría que compartir con nadie su posición, si eso era su objetivo final y no dudaría en conseguirlo.
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Annie corría desesperada, sus ojos estaban inundados por el llanto, Candy junto a Paty corrieron también tras de ella, fue una suerte que ninguna monja las viera, o se hubieran llevado un castigo, cuando por fin llego a su habitación Annie se fue directo a llorar a su cama, paso así un buen rato, hasta que se dio cuenta que Paty y Candy le acariciaban la cabeza y trataban de tranquilizarla
-que sucede Annie, que tienes hermana
-Candy, lloraba más la pelinegra
-que sucedió Annie, pregunto también Paty
Annie les dio una carta que tenía estrujada, era carta de la madre de Annie, en esta le informaba que habían pedido su mano en matrimonio y que era casi un hecho que la comprometieran con el heredero de un importante hombre de negocios de Francia, sus amigas comprendieron de inmediato su situación
-dime Annie ya le informaste a Archie
-acabo de recibirla Candy, además dudo que él quiera hacer algo, yo lo amo Candy, no lo quiero perder, decía nuevamente llorando Annie
-Annie debes decírselo, sabes que mi fiesta de compromiso será en unos días
-sí, pero eso que tiene que ver Candy, pregunto Paty
-que para esa fiesta estarán los padres de Annie, pero también estarán los padres de Archie, solo es cuestión de que ambos se pongan de acuerdo para arreglar esto no creen
-pero Candy
-Annie todo tiene solución, no te preocupes, deja todo en mis manos, pero antes debes decírselo a Archie, solo platicándolo entre ustedes es que pueden encontrar una solución, los demás podemos ayudar, pero son ustedes dos quienes tienen que ponerse de acuerdo
-tienes razón Candy, debo hablar con Archie, ¿me ayudarían a verlo chicas?
-claro que sí, respondieron las dos
-le pediré ayuda a Terry, recuerda que ya casi es hora de reunirnos para las clases de protocolo, si quieres escribe una nota a Archie y yo se la daré a Terry para que se la dé a él, ¿te parece?
-muy buena idea Candy, vamos Annie comienza a escribir la nota
-ahora mismo chicas
Terry recibió la nota para Archie, en un inicio casi muere de celos pensando que su pecosa le había escrito a su primo, pero al segundo siguiente comprendió lo ilógico de sus celos, terminando de tranquilizarse cuando comprendió que era de Annie, se sintió mucho más feliz cuando Candy le entrego una nota para él, no podía evitar sentir que su corazón estallaba de alegría con las muestras de afecto de su pecosa, en especial cuando esas pequeñas muestras de afecto estaban cargadas de tanto amor en pocas palabras
Querido Terry
Estoy esperando con ansias que el tiempo vuele, por primera vez en mi vida siento que estoy completa, tengo mi familia, amigos que me quieren, pero sobre todo, te tengo a ti, amor mío, esa sola certeza hace que mi mundo se llene de felicidad, tanta que no puedo quitar la sonrisa de mi rostro todo el día, te ama, Candy.
Para Terry fue imposible también borrar de su apuesto rostro una sonrisa después de leer la nota de su pecosa, para él también era larga la espera, esa dulce espera que le traería la mayor felicidad, convertir a Candy en su esposa frente a todos, pues aunque ya estaban casados por el civil, aún faltaba la boda religiosa y él quería darle a ella ese reconocimiento, que todos vieran la bella joya que tenía para sí.
le parecía mentira que todo estuviera saliendo bien, que el orgulloso de su padre el inflexible Duque de Grandchester haya cambiado tanto y a su favor, le sorprendía aún más el que ahora su madre y el parecían estar aliados, no comprendía que sucedía, pero lo averiguaría, tampoco quería que su madre volviera a sufrir, así fuera su padre a quien ahora debía tanto, no iba a permitir que dañara el corazón de su madre, pues no era ciego, él había notado el brillo en los ojos de ambos cada vez que se miraban, la naturalidad con la que actuaban, como si llevaran años casados y nunca se hubieran separado, pese a que su trato era formal y correcto, no podían ocultar el amor que se tenían.
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Los Duques de Grandchester, porque si eso eran Richard y Eleonor, después de salir del Palacio Real, en donde se les informo que su matrimonio había vuelto a estar vigente al encontrarse el documento que confirmaba la boda religiosa, quedando anulado el matrimonio con Claudine, con quien nunca se casó por lo religioso, también tenía vigencia el matrimonio civil al comprobarse que las causas de su anulación eran falsas, en consecuencia eso le daba a Eleonor el título de Duquesa de Grandchester, claro que eso aún no sería público, primero sería hacer lo necesario para que Claudine pagara por los crímenes cometidos, pero eso en esos momentos algo que salía de la burbuja de los Grandchester, quienes solo podían sentir la felicidad de saber que al fin estaban juntos nuevamente, ya después habría tiempo para explicaciones a los demás, lo importante ahora eran ellos dos.
Richard recordaba con dolor el momento en que se dio cuenta de la inocencia de Eleonor, y que su supuesta infidelidad había sido una trampa de Claudine, nunca había recibido una sola prueba de que ella había sido la culpable, pero él sabía que Claudine era quien había hecho creer a todos que Eleonor había sido infiel, sabía que ya no podía recuperarla, era muy tarde creía en ese momento, se sintió un gusano por dudar de su amor, y se castigó a sí mismo, pero lo peor fue que con su decisión no solo causo su dolor, porque su hijo se estaba llevando la peor parte.
Se amargo pensando que ya nunca tendría la felicidad que había dejado ir, por eso se aferraba a Terry, sabía que él se iría con Eleonor si pudiera, quien no lo haría, él lo hubiera hecho si seguro que él lo… pero era tarde se decía, la había perdido.
Pero en cambio ahora esa bella mujer que le había robado el corazón hacía varios años atrás estaba ahora a su lado, sus dedos entrelazados, podía sentir el corazón de Eleonor palpitando salvajemente como el suyo lo hacía, no necesitaba palabras, debía controlarse hasta llegar al castillo, en donde no dudaría un segundo en comprobarle con hechos cuanto su cuerpo había extrañado fundirse con el de ella, cuanto amor tenía guardado para darle, para venerarla y saciar sus ansias haciéndole saber que era la única mujer que ha amado.
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Archie no podía creer lo que leía, Annie su Annie esa chica dulce y gentil que se había colado poco a poco en su corazón estaba a punto de ser comprometida con otro hombre, ella lo miraba expectante, con sus ojitos azules llenos de una muda suplica y temor, si podía leer en ellos el temor por la decisión que el tomara, pero estaba el listo para tomar esa decisión, no lo sabía, pero mientras no podía dejar la pobre muchacha sufriendo, porque el dolor de ella era su propio dolor, abrazo fuertemente a la pelinegra en una forma de confortarla, pero al hacerlo sucedió algo que no esperaba, al sentir el frágil cuerpo de Annie entre sus brazos se llenó de anhelo, anhelo por poder sentirla siempre así, por ser el único con el derecho para hacerlo, Annie levanto su rostro y busco su mirada, mas al encontrarse sus ojos Archie encontró también el camino a los labios de ella, dándole su primer beso, ese beso que le respondía cualquier duda que el tuviera con respecto a su decisión
En ese momento solo eran ellos dos, que si en el pasado Candy ocupaba sus pensamientos de amor juvenil, nada se comparaba a la sensación que Annie había despertado en él, con esa dulce entrega que hacia está a sus brazos y sus besos, ese abandono total a él, demostrando su absoluta confianza en él y el no defraudaría esa confianza, al terminar el beso, volvió a abrazarla y beso su frente
-lo resolveremos Annie, no te preocupes mi dulce Annie, hablare con mis padres y aun si ellos no me ayudan estoy seguro de que Albert si lo hará, serás mi esposa, cuando termine mi carrera serás mi esposa, ¿podrás esperarme dulce Annie?
-oh Archie, claro que sí, toda la vida si es necesario, respondió en medio de lágrimas pero de felicidad la pelinegra.
Mientras tanto, desde otro lugar en el bosque del Colegio Candy observaba a Annie junto a Archie
-no seas mal tercio pecosa entrometida
-¡Terry!, que susto me has dado
-¿que estás haciendo Candy?
-estaba preocupada por Annie, pero parece que todo saldrá bien
-puedo saber qué es lo que sucede
-la madre de Annie le escribió anunciándole que alguien ha pedido su mano en matrimonio y que era posible que aceptaran, como comprenderás ella estaba muy angustiada, ella ama a Archie y no soportaría ser la esposa de otro más que el
-comprendo, pobre tímida, pero por lo que parece dudo que Archie permita que se la quiten
-sí, es un alivio, parece que Annie al fin conquisto el corazón de Archie
-siempre estas preocupándote por los demás, aunque me alegra que en esta ocasión dejaras que ellos resolvieran sus asuntos por si mismos
-yo siempre estaré dispuesta a tender mi mano si lo necesitan, pero tienes razón primero deben tratar ellos
-pues sabes algo Candy, hay asuntos aquí mismo que debes resolver
-que asuntos Terry
Terry tomo a Candy de la cintura acercándola a él, puso una mano en su mejilla acercando sus dedos a sus risos, mientras Candy sentía que se derretía ante la intensa mirada del castaño, este fue acercando sus labios al bello rostro de su rubia pecosa, besando su frente, luego sus parpados, beso de nuevo suave y lentamente sus mejillas, bajando entre beso y beso hasta sus dulces labios, los cuales tomo sin prisa, saboreando cada parte de ellos, mientras su lengua comenzaba una danza con la de Candy, quien encantada se entregaba a la deliciosa sensación que le provocaba el dueño de su corazón con su boca.
-te amo tanto Candy
-Terry, no puedo creer que en poco tiempo…
-amor mío, el tiempo parece que corre más lento, o soy yo el que ya ansió que ese día llegue para poder gritar al mundo que eres mía, como yo soy tuyo
Candy conmovida no dudo en alzarse de puntitas y colocar sus manos alrededor del cuello de Terry y acercando sus labios buscando los de él que no dudo en ponerse a su altura al ver las intenciones de ella, abrazándola a el mientras sus bocas seguían entregándose una a la otra, de pronto comenzó a llover, el castaño tomo la mano de su pecosa y la llevo con él a prisa buscando un refugio, con la rapidez que la lluvia les permitía llegaron a las ruinas, esas aulas que ellos habían usado anteriormente
-Ven pecosa, entra, dijo Terry después de abrir la puerta que daba acceso a las aulas en ruinas
-aun no puedo creer que consiguieras las llaves de esa puerta Terry
-pecosa esa llave solo la tengo yo, puesto que yo mismo puse la cerradura y obviamente nadie más lo sabe
-ten, sostén esto, dijo mientras le entregaba un viejo quinqué y lo encendía
-parece que estabas preparado
-este se ha convertido en nuestro refugio secreto pecosa, claro que tenía que prepararlo para recibir a mi princesa, ten sécate no quiero que te enfermes
-gracias amor, insisto estas totalmente preparado, hasta toallas tienes
-de hecho varias cosas, pero por ahora con eso basta, ven quítate el uniforme y colócalo sobre la silla para que se escurra y no te siga mojando
-pero si apenas se mojó Terry
-lo sé y es mejor, pero hazme caso si Candy
-está bien, pero en ese caso tu también, decía mientras sus manos ya se encontraban en los botones de la camisa del castaño
No hacían falta palabras, ambos sabían lo que querían, se necesitaban, Terry vio a Candy quien ya únicamente estaba cubierta por su ropa interior puesto que se había quitado su uniforme y camisola, con la media luz que daba el quinqué pudo apreciar el bello cuerpo de ella, el cual a pesar de la poca iluminacion pudo comprobar que estaba cambiando, difícilmente esos cambios eran notorios a través del uniforme, pero sabía que pronto todos observarían que su preciosa niña se estaba convirtiendo en una hermosa joven, una bella mujer
Sí, todos observarían pero solo el tendría la dicha de tenerla entre sus brazos, de disfrutar de su cuerpo, de saborear cada rincón de su bello cuerpo.
Candy al igual que él también estaba disfrutando de la vista que su amado le brindaba, el como ella había quedado solo en interiores, podía admirar su definido torso, sus firmes músculos, esas piernas que se notaban a través de sus interiores firmes y fuertes, paso su vista desde sus bellos ojos, esa nariz tan perfecta, sus carnosos y besarles labios, esa barbilla tan masculina, su cuello tan apetecible, por todos los cielos cuando había comenzado a desear poder pasar su boca y su lengua por ese cuello y dejar en ellos un reguero de besos, solo de imaginárselo sentía que se le hacía agua la boca.
Ni que decir de su pecho, tan ancho y definido, firme, duro, pero a la vez tan suave a su tacto, moría por pasar sus dedos por su pecho y seguir hasta su ombligo, ese ombligo donde iniciaba ese camino ahora cubierto por sus interiores, esos mismos que ahora detestaba por cubrir todo lo que deseaba admirar
-hace días quiero preguntarte algo Terry, dijo visiblemente sonrojada, con su mirada obscurecida mientras tomaba la orilla de sus interiores y comenzaba a bajarlos
-di me, respondió ronco y muy complacido por el comportamiento de ella
-cuando estuvimos en el castillo y tú me besaste… yo, yo quiero saber si ¿te gusto lo que me hiciste?
Comprendiendo a qué tipo de beso y en qué lugar se refería Candy le respondió:
-te lo dije esa noche Candy, eres deliciosa, claro que me gusto, porque la pregunta
-porque, me parece que lo justo es que yo haga lo mismo, me enseñas, dijo con voz entrecortada mientras sus pequeñas manos se acercaban a tomar el ya firme y dispuesto miembro del castaño
El castaño se sentó colocando un cojín en el suelo a donde guio a la rubia para que quedara de rodillas frente a el
-¿estas segura? No es obligación que lo hagas
-quiero hacerlo
Terry cerro sus ojos tratando de controlarse, luego guio las manos de la rubia sobre su miembro mostrándole la forma en que le gustaba ser acariciado, ella siguió sus indicaciones, pero sin poder contenerse y no esperando a que él le mostrara acerco su boca a su miembro, saboreándolo lentamente cual caramelo de chocolate se tratara, ganándose un ronco gemido del castaño
-canndyyyyy
-solo muéstrame como te gusta
Nuevamente Terry le mostro como le gustaba, aunque en realidad fue más explicarle únicamente que no usara sus dientes, puesto que lo que por instinto hacia la rubia ya lo tenía loco de placer y poco podía hacer para controlarse mientras ella continuaba saboreándolo, devorándolo, hasta que el castaño sintió que debía detenerla y no es que ella fuera experta, todo lo contrario sus movimientos aun eran un poco torpes, pero a Terry que le bastaba solo con verla desnuda para casi estallar de placer, nunca ni en sus más locos sueño se imaginó que ella haría lo que estaba haciendo, sentirla de esa manera era la gloria
-a mor, e espera, dijo agitado el castaño
-que sucede Terry, ¿no lo he hecho bien? ¿No te ha gustado?, pregunto un poco desilusionada la rubia
-todo lo contrario pecosa, pero si sigues así no podre detenerme y acabare en tu boca
-y eso es malo
-es solo que tal vez no te guste
-no lo sabremos si no lo pruebo antes no crees, respondió con una sonrisa
Volviendo la rubia a tomar entre sus labios la suave cabeza de su ya muy duro miembro, el cual como el castaño le había avisado no tardó mucho en estallar en la boca de la rubia, la cual por un momento pensó que sería algo desagradable debido al temor que había mostrado el castaño, pero sorprendiéndose gratamente al sentir que su sabor le era muy agradable, por lo que sin dudarlo no dejo que nada escapara de su boca, cuando termino sonrió mientras limpiaba con su lengua alguna gotita que se había escapado, Terry no pudo más que sentirse el hombre más afortunado del mundo ante tal demostración de su novia esposa.
-ahora me toca a mí pecosa, dijo el castaño mientras tomaba a la rubia entre sus brazos y terminaba de desnudarla dejándola sobre un escritorio mientras la cubría con su cuerpo y comenzaba a besarla apasionadamente…
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Hola amigas, muchas gracias por la espera, mil disculpas por no poder nuevamente responder a sus tan preciados reviews, no saben cuan feliz me hace poder recibirlos, pero nuevamente me disculpo, mi tiempo se ha vuelto realmente escaso, pero como puedo trato de actualizar, a todas también por la acogida que han dado a la historia conjunta en la que participe como homenaje al cumpleaños de Terry, "Inolvidable Terry"
Quería comentarles tambien que en un grupo que formamos algunas autoras de fics de Candy y Terry, surgió la idea de realizar un concurso de Terryfics y otro de lectores. Por eso quiero invitarlos al grupo y a nominar a sus favoritos. En el grupo se irá dando información sobre el concurso de lectores.
Para entrar al grupo: wwwpuntofacebookpuntocom / groups /2177855165863125/
Para nominar: docspuntogooglepuntocom /forms/ d/e/1FAIpQLSexxvnFSdSVjJo1EjQwYCi1xzjGoDkw6_XtnFnGjvGCNvLjCg/viewform?fbclid=IwAR3jQRe96DHmKtb6BZj6u02EvzH2V2THN2pfXMvdK77FiajCQaacMbjfys8
Muchas gracias a todas, bendiciones.
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