Otra vez bienvenidos a esta historia, sigan disfrutando leerla y si tienen algún comentario o pregunta, con confianza pueden decirme.
Descendientes, ni las canciones, no es de mi propiedad, les pertenece a sus respectivos creadores.
Sin más que decir comenzamos…
Cap. 3. Auradon, una tierra...¡¿SIN MAGIA?!
Todos los quienes vivían en la Isla de los Perdidos, se reunieron alrededor totalmente impactados viendo lo que era una lujosa limosina, algo sin duda, increíble de ver para muchos quienes ni siquiera han visto un auto.
Mientras que vian la lujosa limosina, Evie Jay después de despedirse de sus padres, subieron tranquilamente a la limosina, Carlos corriendo para evitar que su madre lo atrapara, se lanzó directo adentro del vehículo, los únicos que faltan de entrar son Mal y Arawn, mientras que Mal vio fijamente a su madre de arriba donde ella se encontraba, Arawn esperaba de brazos cruzados que Mal se subiera.
Una vez que ella estuvo dentro, él espero unos segundos, como si estuviera esperando algo…o alguien.
-¿Por qué no me sorprende?- pensó Arawn molesto y un poco decepcionado, luego el sin ganas, subió también a la limosina esperando no arrepentirse de ir a Auradon.
-Los chacales aterrizaron- dijo el conductor de la limosina mientras aceleraba y prendía rumbo a Auradon.
-Tráeme oro/Tráeme un perrito/Trae un príncipe- todos escucharon como sus padres pedían que les trajeran algo de Auradon, una vez ellos cómodos dentro de la limosina, todos observaron una gran serie de golosinas y dulces coloridos aparecieron enfrente de ellos. Jay y Carlos se vieron fijamente antes de que comenzaran a tomar todo lo que quisieran, eso mismo hicieron Evie y Mal, aunque estas lo hicieron más calmado, pero Arawn no tomaba nada, por el contrario, veía disgustado los dulces.
-¿Qué tienes Arawn?- pregunto Mal al ver el gesto él.
-Esta Limosina tiene más dulces, de lo que se puede encontrar en cualquier puesto…otro ejemplo del cual como la gente de Auradon es mimado y caprichoso.
Mal se quedó reflexionando lo que dijo, en cierta parte tiene sentido y sin saber que decirle, presiono un control remoto que estaba en los asientos. El control remoto abrió la ventanilla entre los jóvenes y el conductor.
-¡No!- grito Evie de repente, antes que pudieran preguntarle que sucedía, vieron con horror que estaban cerca del puente roto y el conductor no parecía que se iba a detener.
-¡Es una trampa!- exclamo Carlos aterrado.
Apenas que lo dijo, todos gritaron de horror y automáticamente todos se abrazaron, pensando que todos iban s a morir
-¡Si este es nuestro fin!, ¡Quiero confesarles que ustedes chicos, yo los…los..-Aranw gritaba asustado y dificultando hablar por lo que iba a confesarles. Pero antes de terminar de hablaron, todos miraron que había un extraño polvo amarillo como remolinos en todas partes y se formaba un puente amarillo.
-¿Que acaba de suceder?- preguntó Carlos confundido.
-¡Debe ser magia!- dijo Evie sonriendo.
-¿Qué nos estabas diciendo Arawn?- pregunto Jay confundido, volteando a ver al mencionado, que el se estaba acomodando su capucha que tenía en su cabeza.
-Nada- dijo el seriamente y tratando de evitar las miradas de todos que lo veían confundido.
-Oye, ¿este botón acaba de abrir la barrera mágica? - pregunto Mal al conductor.
No- dice el conductor, para después mostrándonos otro control, pero dorado.
-Este abre la barrera mágica. Ese abre mi garaje y este botón- luego presiona otro botón encima de él, cerrando el espacio entre ellos y él.
-Está bien, odioso…que lindo sujeto- dijo Mal sonriendo.
Luego de unos minutos de camino, todos vieron que empezaron a llegar a un castillo y afuera vieron un letrero que dice: "Bienvenido a Auradon Prep. La bondad no mejora".
-No hemos llegado, y ya considero que ese lugar es aburrido- dijo Arawn fastidiado.
Luego vieron como mucha gente se reúne cuando la limusina llevo a todos a la entrada de la escuela Auradon con carteles de bienvenida y una banda tocando música.
Afuera, la banda seguía tocand su música alegremente, cuando el conductor se bajó y fue abrir a los recién llegados, apenas al salir, Carlos y Jay se empezaron a pelear por una bufanda, luego salieron Evie, Arawn y Mal tranquilamente. Cuando todos bajaron, la banda dejo de tocar su música y los gritos de felicidad se pararon en seco al ver los jóvenes.
-¡Es mi, aunque no sé qué es!- dijo Carlos molesto mientras tenia agarrada la bufanda de un extremo.
-¡Y yo la quiero, porque tú la quieres!- le contesto Jay sosteniéndola de otro lado, normalmente Jay ya se la hubiera quitado, pero el mencionado tenia cargando un equipo de sonido que robo de la limosina.
-Chicos, tenemos compañía- señalo Mal, al percatarse que una mujer algo mayor, junto con dos jóvenes caminaban hacia ellos.
-Sólo, estamos limpiando- dijo Jay con una sonrisa , mientras recogía a Carlos del suelo.
-Déjenlo como estaba…y me refiero que lo dejen de verdad- dijo la señora mientras señalaba a Jay, Carlos y Arawn, que el ultimo tenía una pequeña pantalla en su mano.
Jay y Carlos dejaron las cosas en los asientos, pero Arawn aventó molesto la pantalla adentro, para luego escuchar cómo se rompían varias cosas dentro de la limosina.
-De todas maneras, ni la quería- dijo Arawn encogiéndose de hombros, recibiendo un golpe del hombro de parte de Evie.
Luego Jay se fijó en una chica.
Hola preciosa, mi nombre es Jay- dijo el coquetamente, ella simplemente se rio un poco incomoda.
-Bienvenido a la Preparatoria Auradon- saludo la mujar con una sonrisa, interponiéndose entre ellos.
-Soy la directora, el hada madrina- se presentó ella misma, haciendo una pequeña reverencia, lo que llamo mucho la atención de todos ellos.
-El Hada Madrina, la de Bibbity Bobbity Boo…
-Bibbity Bobbity, tú lo has dicho.
-Sí, siempre me pregunto cómo se sintió Cenicienta cuando apareciste de la nada, con su varita brillante y una cálida sonrisa. Y su Varita brillante- dijo Mal interesada, al parecer el trabajo sería más fácil de lo que pensaron.
-Eso fue hace mucho tiempo, como siempre decimos que no nos enfoquemos en el pasado, que nos enfoquemos en el futuro- el Hada Madrina explico.
-Es tan bueno conocerlos a todos por fin, soy Ben- dijo presentándose ante todos.
-Príncipe Benjamín, ¡pronto será nuestro Rey!- dice la niña con una sonrisa, corrigiéndolo.
-¡Eres un príncipe!- exclamo Evie felizmente mientras se ponía delante de el.
-Mi madre es una Reina, lo que me convierte en princesa- ella dijo haciendo una reverencia ante él.
-La Reina Malvada no tiene ningún estatus aquí…al igual que tu-dijo la chica con una notable fingida sonrisa. Evie la miro molesta.
-Bueno, ella y su madre tienen estatus en la Isla de los Perdidos, y podemos decir que ella viene de visita a su reino, asique más te vale que tengas más respeto- dijo Arawn seriamente a la chica, la mencionada lo vio disgustado, y Evie le dio una sonrisa de agradecimiento.
-Ella es Audrey- dijo Ben rápidamente, para evitar cualquier conflicto.
-Princesa Audrey- ella le corrigió con una sonrisa, para luego sostener su mano.
-Su novia. ¿Verdad Benny Boo?- dijo ella cariñosamente,
-Ben y Audrey les mostrarán todo- Y yo los veré mañana. ¡Las puertas de la sabiduría nunca se cierran!, pero las horas de la biblioteca son de 8 a 11 y conocen que yo soy estricta con los horarios- dijo el Hada Madrina para luego irse, junto con toda la banda y alguno que otro joven que se quedó viendo la llegada de los nuevos.
-Es un gran gusto conocerlos a todos- dijo Ben sonríe contento.
Primero trato de darle la mano a Jay, pero en su lugar recibió un ¨cariñoso¨ golpe de él. Luego fue con Mal, se dieron la mano, pero se miraron a los ojos.
-Esta es una ocasión especial. Que espero que pase a la historia, donde nuestros pueblos se convirtieron en uno solo- dice el dándole la mano a Carlos y a Evie, pero cuando iba a saludar a Arawn, este se cruzó de brazos, dando entender que el no quería estrechar la mano.
-Vamos Arawn, no seas grosero con el príncipe- dice Evie mientras le sonreía. Arawn con duda, estrecho la mano de Ben, pero rápidamente la quito para después cruzarse de brazos.
Ben no dijo nada, pero algo le pareció extraño, y fue que al estrechar unos segundos la mano de Arawn, la sintió un poco flaca, como si…
-O el día en que nos muestran dónde están los baños- dijo Mal sarcásticamente y un poco rápida, y eso fue porque noto como Ben sintió la mano de Arawn.
-¿Un poco formal?- pregunto Ben a Mal, olvidándose del asunto de la mano.
-Un poco más que un poquito- dijo ella, haciéndolos reír.
-Oye, eres la hija de Maléfica, ¿verdad? - preguntó Audrey a Mal.
-Sí, sabes qué, no culpo totalmente a tu madre por intentar matar a mis padres y esas cosas- cuando lo dijo, Mal la vio sorprendida, al igual que los demás.
-Mi madre es la…
-Bella Durmiente, si escuche de ella, y yo no culpo totalmente a tus abuelos al invitar a todo el mundo, pero a mi madre a la estúpida fiesta- contrataco Mal, mientras veía fijamente a Audrey.
-Lo pasado, pasado- sonrió Audrey.
-Totalmente.
Se rieron al mismo tiempo antes de suspirar al mismo tiempo.
-Está bien, ¿qué tal una gira? - pregunto Ben con una sonrisa.
Ben y Audrey empezaron a guiarlos mientras daban una pequeña lección de historia sobre la preparación de Auradon. Aunque a Arawn no le intereso para nada escucharlo, ya que apenas acaban de llagar, y justo encontró a una princesita mimada y que de seguro le interesa su apariencia, esperando que lleguen un caballero de brillante armadura a rescatarla, justo como todas las demás.
Luego todos entraron a una pequeña sala dentro de las instalaciones.
-¿Ustedes tienen magia aquí en Auradon, les gustan las varitas y cosas así?- pregunto Mal para tratar de sacar información.
-Si existen, pero ya no se usan, ahora aquí somos mortales ordinarios- contesto Ben con una sonrisa, pero apenas lo dijo, una expresión de espanto se apodero de Arawn.
-¿Qué?...
-¿Y qué pasó a ser Reyes y Reinas?.
-Nuestra sangre real se remonta a cientos de años- dijo Audrey sonriendo orgullosa, para luego Ben envolverla con uno de sus brazos.
-¡Doug! Ven abajo- llamo Ben, mirando hacia arriba.
Todos buscaron con su mira, y encontraron a un chico con el uniforme de banda. Tenía gafas y sosteniendo un portapapeles.
-Este es Doug, él les mostrará los horarios de sus clases y les mostrará sus dormitorios- dijo Ben presentándolo ante los chicos.
-Y si hay algo que necesites solo…
-Busquen a Doug- dijo rápidamente Audrey mientras le daba a los demás una fingida sonrisa, para luego ella arrastrar a Ben, ya que él se quedó mirando un poco a Mal.
-Hola chicos, soy el hijo de Tontín…ya saben, Tontín, Tímido, Dormilón, Gruñón, Feliz.- sus palabras se empezaron a apagar cuando ve a Evie.
-¡Hi Ho!- él dijo tontamente, mientras la seguía viendo.
-Evie, hija de la Reina Malvada- ella se presentó, le gusta la atención.
-Bueno, chicos- dijo Doug mientras se aclaraba su garganta.
-Les prepare sus materiales que deben cursar, algunas de sus materias son…
Apenas Doug iba a mencionar las materias, Arawn le quito bruscamente su portapapeles, para luego empezar una rápida hojeada, para luego ver a Doug.
-¿Algún, problema?- dijo Jay confundido.
-Sí, lo hay, Doug… veo que tenemos que tener materias aburridas y sin sentido, como; Historia de leñadores, Seguridad del internet, Bondad Correctiva Inicial…pero faltan materias donde nos enseñan a manejar y controlar magia, hechizos, armas y cosas así- dijo Arawn tratando de no perder los estribos y tratando de tener la pequeña esperanza que lo que escucho de Ben, que ya no se usaba magia, era una horrible broma.
-Lo que pasa, es como ya no se usa la magia, ya no es necesario aprender de todas esa cosas- dijo Doug mientras se acomodaba sus lentes, un poco nervioso.
Arawn no necesitaba escuchar más, y el furioso camino hacia las escaleras para buscar su dormitorio de una buena vez, seguido de todos los demás. Aunque eso sí, entendían perfectamente como Arawn se sentía, después de todo, ellos ya sabían casi todo sobre él, y sabían perfectamente que la magia es muy importante, casi esencial para él.
-Oh, sí, tus dormitorios son del otro lado, chicos- dijo Doug apuntando en la dirección opuesta.
Fin del Capítulo.
Hasta aquí llega el capítulo de hoy.
Gracias por seguir con la historia, y le mando un cordial saludo, a todos que la están leyendo.
Sin más que decir, me despido, nos vemos.
