Otra vez bienvenidos a esta historia, sigan disfrutando leerla y si tienen algún comentario o pregunta, con confianza pueden decirme.

Descendientes, ni las canciones, no es de mi propiedad, les pertenece a sus respectivos creadores.

Sin más que decir comenzamos…


Cap. 4. Una Noche en el Museo.

Una cosa para describirme el cuarto de Jay, Carlos y Arawn, era…

-¡INCREÍBLE!/Genial/Estúpido- hablaron los tres al mismo tiempo, Carlos empezó a recorrer todo el cuarto, donde había tanta tecnología y artilugios que hace que las cosas en la Isla de los Perdidos, se veían desde la edad de piedra.

Jay también veía genial el cuarto, donde empezó a saquear las cosas de alto valor.

Mientras que Arawn, a diferencia de Carlos, veía disgustado el cuarto, ya que fácilmente podrían caber 7 personas aquí, mientras que en la Isla, los niños y jóvenes tienen que luchar y enfrentarse para tener un periódico malgastado como cobijas…otro punto del cual detestaba la gente de Auradon.

Pasando las horas, en la Noche, los chicos escucharon como la puerta de su recamara se abria, para ver que entraron las chicas, ellas vieron que Carlos estaba jugando un juego llamado Hero Rising, estaba tan entretenido que no se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor, se veía que se divertía mucho, Arawn estaba acostado en a cama mientras tenía sus manos detrás de su cabeza y Jay estaba verificando varios objetos que el tomo.

-Arawn, debes probar esto, ¡apuesto a que serias un profesional en esto! - Carlos grito emocionado, pero el mencionado solo negó con la cabeza y se acomodó su capucha para taparlo mejor.

-Ey, Jay, ¿Qué estás haciendo? - pregunto Mal al ver como él seguía tomando varias cosas del cuarto.

-Se llama robar- dijo el muy casual.

-¿Y el punto de hacer esto?- dijo Mal confundida, no porque lo hiciera, sino porque ellos tenían mejores asuntos que hacer.

-Bueno Mal, es como comprar lo que más deseas, pero sin pagar- dijo el sonriendo.

-Que genial, pero, ¿Qué tal si devuelves todo como estaba y lo conseguimos cuando conquistemos el mundo? - dijo Mal mientras agarraba una cartera y para luego soltarla.

-Oye, tu hazlo a tu modo y yo al mío- dijo Jay ignorándola.

-Oye Jay, pásame esa cartera- dijo Arawn mientras extendía su mano.

-Sí, claro- le contesto el mencionado sarcásticamente, Arawn simplemente se encojio de hombros y volvió a acomodarse.

Cuando Jay hiba a continuar revisando lo que obtuvo, Carlos le pregunto si quería intentarlo, al principio no se mostró interesado, pero una vez que empezó a jugarlo, empezó a disfrutarlo.

Mal se empezó a enojar al ver que Carlos y Jay estaban muy entretenidos con su juego, Evie solo estaba maquillándose y Arawn seguía acostado.

-¡Chicos!, ¿recuerdan que venimos aquí por un trabajo?- pregunto Mal molesta y seria.

-Hada Madrina…bla,bla,bla…varita mágica…bla,bla,bla- le contesto Jay mientras seguía con su juego, haciendo que todos los demás se rieran divertidos.

-¡Esta es nuestra única oportunidad de demostrarnos ante nuestros padres!, ¡que somos iguales que ellos!- exclamo Mal a todos.

-¿Tengo cara que quiera probarme ante mi padre?, el de seguro que ni siquiera sabe que estoy aquí- dijo Arawn sin ganas y a la vez molesto.

-¡Pues entonces hazlo para que los demás quienes están en la Isla de los Perdidos sean libres!- le contesto Mal molesta, cuando lo escucho, sin ganas se levanto y fue con ella, junto con los demás, pero ellos con más ganas.

Evie luego usó su espejo para buscar la varita mágica y lo que mostro fue el mundo completo, luego ella empezó a decir que se empezara acercar, aunque era muy lento.

-¿Puedo volver a mi juego?- pregunto Carlos al ver que esto se iba a tardar.

-¿Y yo volverme acostarme?- dijo también Arawn aburrido.

-¡Alto!- dijo Jay a ambos.

-Está en un museo- dijo Evie al ver que el espejo proyectaba el exterior del museo.

-¿Un museo?, pero que desperdicio- dijo Arawn disgustado.

-Lo sé, verdad- dijo también Mal.

-Está a 3.7 Kilómetros- dijo Carlos a todos, luego de haber buscado el museo en una computadora.

Todos abandonaron sigilosamente los terrenos de la escuela, pero antes Carlos término de su juego y Arawn saco el dinero en la billetera que Jay robo.

Luego de unos minutos, llegaron al museo sin problemas, donde Evie empezó a guiarlos y terminamos frente a un par de puertas.

Arawn pensaba que sería complicado entrar, ya que adentro si estaba la varita mágica del Hada Madrina, también debe de haber varios objetos mágicos poderosos, pero fue grande su sorpresa que solo vio a un solo guardia, uno obeso, supuso que sin villanos que causan el caos, la gente de Auradon cree que solo un guardia es suficiente para cuidar objetos poderosos

-Pero que tontería- pensó Arawn mientras negaba con la cabeza.

Luego de verificar que el guardia no los viera, Jay, Carlos y Arawn intentaron que sus risas no fueran tan fuertes, una vez que vieron la rueda giratoria de Maléfica.

-¿Es la rueda giratoria de tu madre?- preguntó Jay, con una sonrisa divertida.

-Es bastante tonto- dijo también Carlos divertido.

-Yo me esperaba algo más de la proclamada ¨la Villana más Malvada de todas¨, ¿Qué hizo para que la gente le temiera?, ¿Cosió ropa de mal gusto? - dijo Arawn con burla a Mal, lo que hizo que los chicos se rieran un poco más.

Mal vio a los chicos molesta y también un poco a Evie, ya que ella también se rio un poco.

-Es mágica, no tiene que verse siniestra- dijo ella tratando de defender a su madre, aunque también tenía que admitir, sí que se vía tonta.

Luego Mal usó su libro de magia que su mamá le dio y usó un hechizo, no funcionó como estaba planeado y lo intentó una segunda vez y el guardia le pinchó el dedo. Una chispa verde salió de allí y el guardia bostezó y se acostó a lado de la rueda, para luego el quedar dormido.

-Hmm, nada mal- admitió Arawn a Mal, ella le sonrió y su cara reflejaba, ¨¨ qué tal¨. Ella trató de abrir la perilla de la puerta para abrir las puertas, pero está cerrada.

-La puerta está cerrada- dijo Carlos al ver como Mal no abrió la puerta.

-¿No, enserió?, pero que grande detective eres tú, incluso tu inteligencia podría competir contra Basil o el Profesor Ratigan- dijo Arawn con mucho sarcasmo.

-Retrocedan- dijo Jay mientras se alejaba de todos.

Mal rápidamente usó otro hechizo y las puertas se abrieron de golpe y Jay justo salto dando una patada, haciendo que cayera al suelo, haciendo el ridículo. Todos se rieron y tranquilamente entraron. Carlos lo ayudo a levantarse, pero Jay enojado se alejó por sentirse humillado. Luego sigilosamente rodearon al guardia dormido, y empezaron a recorrer el museo.

-¡Piso de arriba!- dijo Evie, tomando el liderazgo.

Todos la siguieron y rápidamente subieron por las escaleras, apenas al subirlas casi todos se quedaron viendo una sala en especifica.

-¡Que esperan!- dijo Arawn molesto, pero al ver también a la sala, vio que ellos veían a sus padres, bueno no a sus padres, sino esculturas de sus padres con poses amenazadoras, el aire comenzó a volverse muy tensó. Ellos pensaban que sus padres eran aterradores, ahora comprendían del por qué la gente les tiene tanto miedo…

-¿Podemos continuar o seguirán viendo esas aburridas estatuas?- dijo Arawn aburrido, sacando del trance a los cuatro, porque para él, ellos no eran aterradores, ya que al verlos como son en la Isla de los Perdidos, dejo de tenerles respeto, claro que había uno que otro villano que respetaba, pero son muy escasos.

Jay, Evie y Carlos asintieron, y ahora empezaron a seguir a Arawn. Los cuatro empezaron a seguir buscando por cada lugar, donde no encontraban ningún inciso de la barita, hasta que...

-¡Chicos!, la encontré- dijo Evie a los tres para que luego ellos empezaron a seguir, hasta que…

-¿Oigan?, ¿Dónde está Mal?- pregunto Carlos confundido, ya que apenas se dieron cuenta que la mencionada no estaba con ellos.

-Debió de haberse quedado viendo esas estatuas- dijo Arawn molesto y cruzado de brazos.

-Esperen aquí, yo iré por ella- dijo Evie mientras volvía a la primera sala. Solo basto unos pocos minutos para encontrar a Mal, ella veía fijamente la estatua de su Madre.

-Oye- dijo Evie, llamando la atención de Mal.

-Encontré la varita, vamos- dijo Evie apresurada, Mal asintió y dando una última mirada a la estatua de su madre, siguió a Evie, la mencionada la guio hacia los chicos donde las estaban esperando. Una vez que los cinco estaban reunidos, vieron que abajo se encontraba la varita del hada madrina.

Todos miraron con asombro y emoción el objeto, para luego todos correr al piso inferior para obtener la varita. Ya una vez abajo, todos observaron que estaba protegida por una clase de barrera azul

Antes de que alguien pensara en algún plan, todos vieron como Jay saltaba por la barandilla de la varita, las intenciones de él fueron muy claras para todos.

-¡Jay!, ¡NO!- Mal menciono para evitar que Jay hiciera su acción.

-¡Jay! No seas estúpido, si eres un gran ladrón como tanto lo afirmas, es mucho más que obvio que la varita está protegida por algún extraño campo mágico de seguridad…y luego dicen que la gente de Auradon no es convenenciera- Arawn también le explicó a Jay, aunque lo último que dijo fue para si mismo, ya que bien que no dejan usar magia, pero los poderosos si la usan para proteger sus objetos.

Jay se detuvo en seco al escuchar a los dos, todos creyeron que Jay lo comprendió, pero para su mala suerte, Jay les dio una mirada presumida, trato de agarrar la varita, lo que hizo que tocara la barrera azul que ondeaba con el poder y devolvió a Jay con toda su fuerza.

¡BUAHH! ¡BUAHH! ¡BUAHH!

El sonido de la sirena sonó a todo volumen y toda la habitación tenía colores de diferentes tonos de rojo.

-No fue la mejor idea que tuve- dijo Jay mientras se levantaba un poco adolorido.

-¡NO!, ¡¿Enserió lo crees?!- exclamo Arawn con mucho sarcasmo y enojo.

-¡Perfecto Jay!, ¡Ahora no podremos tener la varita!- exclamo también enojada Mal.

Todos rápidamente salieron de Museo antes de que el guardia los viera, todos prácticamente saltamos por la puerta y aterrizamos en el suelo.

Luego de esperar a Carlos, que al parecer dio una buena excusa para evitar que se metieran en problemas o que sospecharan, todos siguieron corriendo.

-¡Muy bien, Jay!, ¡ahora tenemos que ir a la escuela mañana!- exclamo Mal mientras seguía corriendo.

-No sabes cuánto te detesto en estos instantes, Jay- dijo también Arawn furioso, y esperando que el día de mañana ya acabe, aunque aún no ha iniciado, pero ya quiere que acabe.


Fin del Capítulo.

Hasta aquí llega el capítulo de hoy.

Gracias por seguir con la historia, y le mando un cordial saludo, a todos que la están leyendo.

Sin más que decir, me despido, nos vemos.