AVISO: Esta historia contiene malas palabras, consumo de alcohol y cigarrillos, hay menciones de violación.

Si lees lo haces bajo tu propio riesgo.

Buenas aquí traigo el prólogo de la nueva historia, para el resumen de las otras historias vendrá durante la semana que viene, no esperaba que el clima decidiera volverse loco acá en Argentina y pasar de treinta grados con humedad a diez grados en una noche, mi cuerpo decidió sucumbir al cambio de clima y esta semana estuve de un lado para el otro. Está el resumen de En la noche para quienes quieran leerlo. Lo pongo entre mayores porque, como anuncie antes, quiero tocar temas más delicados en este fic.

Sin más que disfruten el prólogo.


El olor de las alcantarillas mezclado con el olor a Corrupto hace una combinación que le revolvía a Lía el estómago.

Avanza por las alcantarillas corriendo, con el solo sonido de sus pisadas resonando por el lugar. Sabe lo que está en riesgo pero prefiere mantenerse en su forma humana, el túnel no es lo suficientemente grande para que ella pueda transformarse y poder correr más rápido. No puede arriesgarse a equivocarse. Las garras, largas y afiladas, ya le salen para cuando escucha un grito desaforado y aterrado resuena sobre el túnel oscuro. Un pobre diablo, piensa, un drogadicto o alguien que ha bajado a arreglar algo ha tenido la desgracia de encontrarse con el corrupto antes, así que apura el paso.

Parece una eternidad hasta que llega al lugar, respira agitadamente, el sudor la cubre por completo y el olor putrefacto es tan fuerte que le revuelve el estómago de nuevo. Mantiene la respiración por un momento, el sonido de su corazón llena sus oídos. La adrenalina comienza a actuar de inmediato, haciendo que sus colmillos salgan, lastimándole el labio.

Allí está.

Parado frente a ella, alto hasta casi tocar el techo, estaba el Corrupto.

Ha pasado ya la primera fase, ya casi no queda humanidad en él, es una masa de carne putrefacta y negra que larga baba y sangre coagulada, lo único que queda de su humanidad es el pelo que sale en hebras de la cabeza, le está dando la espalda dejando ver las venas que recorren la carne. La única luz que hay es una débil que viene de la entrada de arriba. El Corrupto cubre casi todo el túnel por lo que solo puede escuchar que hay dos personas delante de ellos.

Gruñe y muestra los afilados colmillos que ansían pelea. El corrupto se vuelve. No tiene rostro definido pero tiene una boca llena de dientes y deformada, los ojos son casi completamente rojos y las pupilas son negras al completo. La carne está entre negra y rojiza. Lía siente el "cambio", sus sentidos se agudizan puede sentir a su propio cuerpo rogando porque cambie de forma ¿Era aquello a lo que se refería Nicole con que era una arma apunto de dispararse sola? El gruñido vuelve a dejar sus labios.

Su atención está completamente centrada en el Corrupto.

El Corrupto ruge, muestra las filas de dientes soltando un alarido que resuena por el largo túnel. Los humanos hacen ruido cuando salen corriendo por lo que el corrupto se vuelve a mirarlos pero Lía vuelve a gruñir, golpeando la pared con las garras, el corrupto se vuelve. Los dos se miden y Lía lo observa mejor, le saca al menos dos tercios de cuerpo, tiene garras largas y deformes en sus dos brazos y piernas cortas. Si quiere tener una oportunidad es mejor llevarlo a un espacio más grande.

Recuerda el camino hacia los viejos rieles del subterráneo allí tendrá suficiente lugar, se dice.

El corrupto se adelanta un paso, pero Lía no retrocede, se mantiene allí, se concentra en hacer magia y lanza un hechizo de fuego que impacta en el túnel. El Corrupto lanza un chillido y Lía aprovecha esos segundos para salir corriendo.

Corren por el oscuro túnel, la bestia soltando alaridos y chillidos pero Lía mantiene la cabeza fría y lo guía hasta un lugar abierto, no puede cometer estupideces. Cuando ve unos viejos molinetes viejos dobla para entrar a un lugar más abierto, más espacioso, con el espacio perfecto para transformarse y lo hace.

El pelo la cubre por completo, sus huesos y su carne se moldean en un cuerpo distinto, sus sentidos se agudizan, creando una loba alta y fuerte. El corrupto llega dando tumbos y ruge hacia Lía golpeando el suelo con las garras. La loba se prepara, el cuerpo alzado, los colmillos afuera, las garras que hacen gemir el suelo.

Y la pelea comienza.

El Corrupto se lanza, lanza su masa deforme corta el cuerpo de la loba, la cual retrocede para evitar la mordida, aun no se acostumbra del todo a esa forma pero no hay tiempo que perder por lo que salta hacia la espalda de la criatura para darle un zarpazo, la piel está suave y podrida por lo que se abre sin problema, soltando sangre casi negra por todo el suelo.

La criatura chilla y aturde a Lía, lo que le da la oportunidad de golpearla y lanzarla al otro lado de la habitación. Los ojos de la loba arden de furia y se recupera para mostrar los colmillos, ambos se apartan, se vuelven a medir, esta vez es Lía quien ataca primero.

Clava los colmillos en el brazo de la criatura, la carne es asquerosa por lo que lo arranca de una, lo lanza lejos pero no se mueve lo suficientemente rápido las garras la lastiman en el lado derecho de la cabeza. No presta atención al dolor y vuelve a morder el otro brazo, el corrupto intenta morderla pero Lía logra arrancar el otro brazo, llevándose otras heridas en uno de sus costados.

El corrupto vuelve a chillar y se retuerce, los muñones que antes eran los brazos se retuercen cual gusanos, soltando sangre y algo parecido al pus. A Lía no le queda mucho tiempo por lo que lo derriba de inmediato con todo su cuerpo, cambia su cuerpo, se vuelve medio humano, medio lobo. Los ojos, las garras, los dientes se mantienen lobunos, el resto humano.

-¿Dónde?- sisea para que la criatura entienda.

La criatura chilla.

-¿DÓNDE?- Ruge de nuevo clavando las garras en los muñones.

-Puerto- suelta en un siseo- Puerto.

Lía piensa, el puerto es uno de los pocos lugares que podían estar sin ser detectados. Vuelve los ojos hacia la criatura quien le devuelve la mirada, casi parece que le pidiera piedad.

-Descansa de una vez bastardo- suelta y le arranca el corazón con su propia mano.

Los chillidos cesan y la criatura solo gime hasta quedarse inmóvil en el suelo. La joven se levanta y se aparta del cuerpo que se descompone de a poco, arruga la nariz por el olor. Se siente mareada pero no está segura si es por las heridas o el olor, el estómago se le revuelve por tercera vez, última advertencia. Mira el lugar y ve un hueco entre las piedras y se apresura a ellas para poder vomitar, hay agua en un costado que es sorprendentemente limpia por lo que solo se limpia la cara y las manos.

Una vez recupera la compostura vuelve con el cadáver, la carne comienza a apestar aún más si es posible, ya estaba en proceso de regeneración.

Cansada y adolorida Lía inspira hondo, las garras y los colmillos siguen ahí pero la magia no era como aquello, requiere de concentración y ella lo sabe mejor que nadie, cierra los ojos por un momento recordando las horas que ha pasado practicando, la posición de sus manos, las palabras. La magia que la recorre como la adrenalina.

Junta las manos, las da vuelta, las cierra y las separa de a poco, creando fuego azul. Aguanta la respiración y lanza la llama azul haciendo que esta se extienda por todo el cuerpo, la carne arde y despide olor pero el fuego se mantiene. Agotada se sienta en lo que parece un pedazo de sofá destruido y observa arder el cadáver. Ya no se le retuerce el estómago, no tiene nada más dentro.

Vuelve a cerrar los ojos y se concentra en enviar un mensaje a Nicole, una vez hecho saca una caja de cigarrillos y lo enciende con la mano.

-Sal de una vez sé que estás ahí- Anuncia mirando el corazón deforme arder.