AVISO: Esta historia contiene malas palabras, consumo de alcohol y cigarrillos, hay menciones de violación.

Si lees lo haces bajo tu propio riesgo.


Por primera vez en semanas Mikey no despertó asustado.

Aunque horrible y sin sentido no había sido la peor pesadilla de todas las que venía teniendo, por lo que cuando se despertó se encontró simplemente sintiendo un agudo dolor de cabeza y mirando el desorden de su habitación. Estaba seguro que era por toda la pizza que se había tragado la noche anterior pero estaba seguro que los chicos estaban mucho peor, no estaba al cien por ciento seguro, pero creía que, como mínimo, se habían acabado tres cajas de cervezas.

¿Por qué demonios había soñado todo eso? Se preguntó mientras se masajeaba las cienes ¿Demasiadas noches de películas de terror? ¿Quizás demasiadas pizzas? Sacudió la cabeza para intentar no pensar demasiado, lo logró pero también empeoró su dolor de cabeza. Se quedó un momento allí simplemente para que el dolor se calmara un poco.

A sus pies Gatito helado trepó a la cama para acomodarse en su estómago, Mikey le acarició la cabeza casi de forma mecánica, le resultaba un tanto raro como relajante sentir el pelaje, aún no se acostumbraba a la idea de que ya no fuera mitad gato mitad helado, había sido toda una sorpresa de parte de Donnie. Mikey se había preguntado si era mejor darle un nombre distinto dado que ya no era un mutante.

Después de que el cerebro dejara de martillar su cráneo se fijó en la hora, no faltaría mucho para que los demás se despertaran por lo que si no quería tener que soportar a los demás haciendo un desastre en la cocina era mejor que se levantara.

-Lo siento pequeña- anunció apartando a la gata- Pero tengo que moverme.

La cocina y la sala no estaban tan mal como lo había esperado, había algunas latas tiradas por el suelo y unas botellas de sake. Rafa estaba completamente dormido en el sofá por lo que Mikey se relajó un poco. Si aún seguía dormido significaba que tenía tiempo de sobra para preparar el desayuno, Gatito helado lo siguió de cerca. Mientras preparaba un desayuno apropiado para una resaca no paraba de pensar que todo estaba pasando rápido, demasiado rápido si lo pensaba, desde que la noticia del viaje había salido había sentido que el tiempo se había pasado volando. En parte estaba asustado, por otro emocionado con la idea. Volvió a sacudir la cabeza, mejor se concentraba en otra cosa. Ya tenía suficiente en mente como para ponerse a divagar con el viaje.

Como, por ejemplo, mantener a sus resacosos hermanos vivos.

Sorprendentemente Leo fue el primero y el único de los tres hermanos en levantarse, aunque quizás levantarse no fuera el mejor termino para lo que hizo, arrastró los pies desde su habitación hasta la cocina donde se sentó en la silla sin decir nada cuando Mikey le puso, en silencio, el plato de comida y el café delante de él.

-Dios Mikey- se quejó Leo después de un momento-¿Tienes que respirar tan fuerte?

Mikey detuvo la cuchara a medio camino de su boca, sin poder creer lo que acababa de escuchar ¿Acaso le estaba pidiendo que no respirara?

-Ehm Leo no estoy respirando fuerte- le recordó bajando la cuchara.

El mayor hizo una mueca y levantó la cabeza para mirarlo, lucía como si lo hubieran lanzado de un avión y luego lo hubieran atropellado, apestaba a sake por lo que Mikey había estado aguantando la respiración lo más que podía.

-Creo que tomé demasiado- anunció masajeándose las cienes.

Mikey terminó de comer su propio desayuno antes de darle una sonrisa de lado a lado.

-Te lo dije- le recordó- Aunque si pensamos que eres el único que ha podido levantarse debe de contar como premio a la resistencia.

Leo le lanzó otra mirada.

-Fuiste tú el que se tragó todas esas botellitas- se defendió ¿Se podía defender de miradas?- Como sea ¿Supongo que el ir a la sede el pie esta noche se cancela?

Leo abrió la boca pero se tapó los oídos cuando escuchó a Donnie o a Raph lanzar cosas por los aires.

-Creo que tengo mi respuesta- Le dio una palmada en el hombro a su hermano mayor antes de ir hacia el ruido.


El lugar apestaba a encierro.

No había demasiada luz en la habitación, el suelo estaba cubierto por suciedad y escombros, la única luz que funcionaba era una bombilla que parpadeaba a la vez que se balanceaba de un lado al otro, había cosas que se movían por el suelo que la chica identificó como ratas. Por un momento Lía pensó que se habían confundido de lugar hasta que Enzo anunció:

-No recordaba que el Salón de las Razas se viera así.

-Más parece el Salón de las Ratas- se quejó Lía arrugando la nariz- Apesta horrores. ¿Qué se supone que pasó aquí?

Había oído tanto del famoso Salón que aquello no tenía siquiera una semejanza a las fotos que había logrado ver del lugar, antes había habido arcadas de mármol, una mesa de Obsidiana antigua que tenía un símbolo de las principales razas de la ciudad, un candelabro araña que colgaba en lo alto de la cúpula. Nada. No quedaba nada de esa belleza en ese lugar. Ahora el suelo estaba quebrado, las arcadas estaban destruidas o rotas en su gran mayoría, había ratas correteando por los escombros de pared y el suelo. ¿Para esto le habían dicho que era indispensable? ¿Para un lugar en ruinas?

-Fue abandonado- anunció Enzo creando una esfera de luz para ver - Durante la evacuación, voy a suponer que terminaron por encontrarla.

Lía lo observó paciente, Enzo siempre terminaba por explicarle cosas sin ella preguntarlas, se quedó mirando la oscuridad del lugar, había algo que no cuadraba en ese lugar pero no sabía el qué.

-¿Sabías…-comenzó- Que aquí hacían el ritual de iniciación los clanes de brujos más antiguos de la ciudad?

-He oído de este lugar- corrigió Lía sin dejar de mirar el lugar- En Italia lo solemos hacer en los viejos santuarios e incluso los anfiteatros en alguno de los pueblos alejados de la capital, aunque el consejo no los suele permitir a menos que sea algo muy importante.

Entraron al Salón teniendo cuidado de donde pisaban, algunas ratas salían corriendo despavoridas solo con el sonido de las pisadas, otras cuando se acercaban a ellos pero todas parecían alejarse más de Lía que de Enzo. Cuando por fin llegaron al centro de la habitación vio que la mesa había sido rota en dos y en partes de la pared había algo verde que brillaba.

-No lo toques- le advirtió siguiéndole la mirada-Hemos estado lidiando con eso desde que volvimos, no estamos muy seguros que es.

-¿Lo han investigado?

-Sí, según lo que escuché puede dar efectos diferentes tanto a humanos como a nosotros.

La joven asintió y observó las ruinas.

-No creo que podamos hacer mucho- anunció Lía - Es demasiado daño, sustancias extrañas que no sabemos que hacen. Sin mencionar el valor tanto histórico como político que tiene este lugar, tendríamos que sacar imágenes como evidencia y dejar que a comitiva decida qué hacer.

Enzo asintió.

-¿Las sacas tú o yo?

Lía fue hablar pero sus palabras murieron mientras lanzaba a Enzo fuera del camino de la criatura que saltó de entre las sombras de la columna. Apenas lograron lanzarse al suelo a tiempo que una lanza callera a centímetros de donde habían estado parados.

No. No era una lanza, era una pata.

Una larga pata de araña.

Lía reaccionó antes que Enzo, agarrando al chico del brazo y empujándolo para que se escondieran detrás de unos escombros, estaban demasiado lejos de la puerta, no iban a llegar a tiempo por lo que la joven los escondió contra la pared y el escombro. Tenían el suficiente espacio para huir si lo necesitaban.

Una araña gigante, casi redonda con brazos y piernas salió de entre una de las arcadas, había marcas rojas en su rostro y seis ojos examinaron el lugar. Enzo se cubrió la boca, Lía tomó la empuñadura de su daga en un gesto inútil, una daga no iba a servir contra esa cosa.

"Qué mierda es eso" preguntó Lía mente a mente.

"Debe de ser un mutante" explicó Enzo

"Efectos distintos para humanos" adivinó Lía.

"Eres astuta"

La joven apretó los labios y esperó, la araña se dio vuelta de un lado y para el otro. Había oído los rumores pero oírlo y verlo era distinto.

-¿Quien anda ahí?- soltó con un acento neoyorkino- ¿Quién se atreve a molestarme?

Enzo y Lía se miraron por un momento, no podían huir sin más, ninguno de los dos podía hacer un portal y Lía quien podía transportarse de un lado al otro con las sombras, no había aprendido cómo llevar a alguien más sin sacarle una parte del cuerpo. Sin mencionar que no podían simplemente dejar una araña de dos metros o más rondando un lugar como ese.

¿Qué hacían?

Lía lo observó por un momento.

"Prepárate para noquearlo" anunció Lía desatándose el cabello.

Enzo asintió, Lía se alborotó un poco el cabello y se ensució un poco la cara, la araña movió escombros del otro lado del Salón, la joven aprovechó para escabullirse a otro pilar, luego a otro, la araña la sintió. Lanzó un escombro que rozó el pilar donde se encontraba Lía.

-¿Quién anda ahí?- gritó.

Lía mantuvo su corazón a raya, obligó a las garras a retroceder antes de hablar.

-Por favor no me mates- soltó en una voz fina y rota-Por favor no me mates.

-Sal de tu escondite- Le ordenó.

Obedeciendo Lía salió cojeando y encogiéndose, apenas se acercó a la araña. Soltó un sollozo quebrado y bajó la cabeza sin dejar que le viera el rostro.

-Por favor no me mates- rogó- Por favor solo busco refugio.

La araña se acercó a ella pero no lo suficiente.

-¿Qué haces aquí niña?

-Mi padre me estaba golpeando- sollozó- Me fui de casa, solo busco refugio.

Un paso más.

-¿Y por qué viniste aquí?

-Solo busco refugio- repitió- Solo déjame quedarme la noche por favor.

La araña se acercó hacia ella, la sonrisa retorcida dejó ver dos largo y gruesos colmillos. Lía no se movió ni un centímetro, se encogió lo más que pudo.

Esperando.

La araña abrió la boca cuando la esfera de luz azul lanzó su cuerpo contra la pared. Noqueándolo.

-Gracias- soltó Lía recomponiéndose- Estaba a punto de patearlo.

Enzo se limpió la chaqueta.

-De nada ¿Tienes una idea para nuestro amigo arácnido?

-No estoy muy segura, quiero decir ¿Cómo proceden con esto generalmente?

-Le borramos la memoria y los soltamos, ni siquiera el Consejo tiene muy en claro qué jurisdicción tenemos más allá de las propiedades.

-Bien pues pongámonos a trabajar.