Robotech no me pertenece y esta historia esta basada en la novela de JO BEVERLEY - LA AMANTE DEL DEMONIO se podría decir que es una adaptación con bastantes libertades.

Desde que leí esta historia siempre quise adaptarla al universo Robotech porque la personalidad de los personajes me recordó a Rick y a Lisa, espero que le den una oportunidad y que la disfruten.

Capítulo 11

Epilogo

Seis meses después de su boda, Lisa caminaba por los jardines de Steynings, que brillaban con un verde esplendor, aun se estaban haciendo reparaciones en la casa principal, se habían hecho inversiones en los campos y ya estaba rindiendo frutos, podía ver a la servidumbre moviéndose de un lado a otro preparándose para la hora de la cena, desde cualquier punto de vista Steynings se estaba convirtiendo en propiedad prospera, pero para Lisa lo mas importante era que Steynings se estaba convirtiendo en un hogar.

Su hogar, de ella, de Rick y de los hijos que tendrían.

Siguió caminando por los caminos del jardín cuando decidió que ya había tomado suficiente sol, se dirigía a la entrada principal de la casa cuando escucho un caballo que se dirigía a ellos a todo galope.

El hombre descendió del animal con elegancia y Lisa no pudo evitar hacer una mueca y pensar como otro ser humano podía estropearle a uno un maravilloso día.

—¿Donde esta ella? – El tono autoritario en que pregunto le hizo chillar los dientes a Lisa.

—Buenas tardes, Lord Fokker ¿Cómo esta usted? – pregunto Lisa con el toque necesario de sarcasmo e ironía.

— Déjate de estupideces Lisa, ¿dónde esta Claudia? – Ah, así que eso era lo que este cerdo quería saber.

Desde su matrimonio Lisa había visto un acercamiento bastante extraño entre Fokker y su amiga, aun no estaba segura si era atracción u odio lo que movía a estos dos seres a atraerse y rechazarse como si fueran dos imanes.

Ella amaba a su amiga, y siempre iba a estar de su parte. Cuando Claudia le pidió que si Fokker preguntaba por ella no le dijera donde estaba le extraño, pero sabía que Claudia tendría sus razones, así como Claudia sabía que ella cumpliría su pedido al pie de la letra.

— No tengo ni idea de donde esta Claudia, la has buscado en casa de su familia política. Tal vez los esté visitando.

— Tú sabes perfectamente que no está allá. Así que deja de portarte como una arpía y dime donde esta. - Roy se estaba exasperando y a ella no le gustaba nada que le gritase.

Lisa se hecho hacia tras y coloco una mano protectora sobre su prominente vientre. Su embarazo había sido una sorpresa y una alegría más que bienvenida.

—Roy se puede saber ¿qué demonios haces? ¿Porque carajos le estas gritando a mi mujer?

Rick se posiciono al lado de Lisa y la abrazo protectoramente mientras miraba hostilmente a Roy. Su caballero de brillante armadura había llegado.

—Rick, solo necesito que ella me diga donde esta Claudia.

Rick miro a Lisa y enarco una ceja.

Lisa uso su voz más dulce para responder y miro a Rick de la forma más inocente mientras se sobaba el vientre —No tengo ni idea de donde esta Claudia, cariño. – Rick solo la miro mientras habría los ojos con asombro, parecía anonadado de que le mintiese tan descaradamente.

—Esa no te la crees ni tu misma Lisa. Y me parece bastante bajo que utilices tu "estado interesante" como arma- El tono arrisco utilizado por Roy no la intimido. Al contrario, la incito a llegar más allá.

—Rick estoy algo cansada, he estado mucho tiempo bajo el sol tal vez debería acostarme.- Nunca se le había dado bien fingir ser una mujer débil pero por Claudia lo haría.

—Olvídalo, de aquí no te vas sin darme una respuesta.- Rick sabia que Roy era como un sabueso tras un hueso, no se quedaría quieto hasta que obtuviese lo que quería.

—¿Y si no te respondo qué? Vas a tratar de obligarme, Lord Fokker

¡Oh mierda! esto estaba apunto de ponerse feo. Pensó Rick.

Roy se cuadro y miro a Lisa antes de posar sus ojos en Rick, y entrecerrarlos con decisión.

—Hermano, creo que estoy cansado del bullicio de Londres y de las obligaciones en mis propiedades, te molestaría mucho si me quedara a pasar una temporada en tu casa. – Rick solo escucho el gritito que dio Lisa mientras se llevaba una mano a la boca tratando de contener su asombro y negativa – Solo serian dos o tres meses. Claro que tal vez debería quedarme hasta que nazca él bebe, tú sabes que es mi deber conocer a mi primer sobrino o sobrina.

—No puedes hacerlo.

—Claro que puedo hacerlo Lady Hunter, acaso cree que mi mejor amigo, mi hermano me negaría albergue, además esta solución me evita la molestia de buscar a Claudia. Estoy seguro de que ella vendrá para el nacimiento del bebe, no creo que se pierda este feliz acontecimiento por nada del mundo.

—Claudia está en Bath. Se fue hace unos días.

—Vez que no fue tan difícil Lisa,- le dijo mientras volvía a montarse en su caballo -los veré a ambos en unos días. Se despidió y salió de allí a todo galope.

Rick solo observo la polvoreada de tierra que dejaba su amigo atrás antes de voltearse a hablar con Lisa.

—Pensé que Claudia iba a pasar unos días en su propiedad en Bristol. Lisa lo miro con asombro.

—Y si lo sabias ¿porque no se lo dijiste a Roy?

—A Roy le gusta la caza, ser el cazador y perseguir a su presa, no me pareció justo ponérselo tan fácil.

Lisa solo rio del razonamiento tan lógico que había expresado su marido antes de besarlo.

—La próxima vez deberíamos dejarle claro a Roy que no formamos parte de su extraño cortejo.

—Tal vez deberíamos aclarárselo a ambos. Los dos son lo suficientemente adultos para solucionar las diferencias entre ellos sin necesidad de ponernos en medio. - Lisa odiaba cuando Rick la sermoneaba y más cuando tenía razón.

Hizo un pequeño puchero y lo abrazo —Tienes razón la próxima vez que vea a Claudia voy a hablar con ella. Para que deje de involucrarnos en sus asuntos con Fokker.

Rick solo asintió con el cabeza satisfecho del resultado. Miro hacia la entrada de Steynings y vio que se acercaba un carruaje destartalado que definitivamente había visto mejores días.

Le extraño, porque ni él ni Lisa esperaban a nadie.

Se quedaron parados en la entrada hasta que el cochero descendió y abrió la puerta. Del carruaje descendió un joven bastante delgado, ojeroso y pálido estaba sosteniéndose en pie con ayuda de un bastón. El cabello lo llevaba largo y sus ropas eran sencillas pero limpias. A simple vista se veía enfermo como si fuese a caer muerto en cualquier momento.

—MAX – el grito de Rick la saco de sus observaciones, Rick se acerco el Joven y lo abrazo con fuerza mientras este comenzó a llorar sobre su hombro.

—Max, todo está bien ya estás en casa hermano. - Pero Lisa sabía que no todo estaba bien. Si no se equivocaba ese Joven era Maximiliam Sterling uno de los mejores amigos de su marido. Un chico que no parecía ni la sombra del retrato que le había mostrado su marido hacia seis meses. Un Joven que ha estado perdido un año y medio después de la guerra, haciendo Dios sabe que, en Dios sabe dónde para el Gobierno Ingles. Un Joven que a simple vista se veía roto.

Lisa tomo las riendas de la situación, llamo a la servidumbre para que le prepararan un baño caliente, una cena abundante y una habitación en el ala de la familia a su invitado, así mismo mando a llamar al doctor, a simple vista sabia que iban a necesitar sus servicios.

Rick se acerco a ella aun abrazando a Max, bueno más que abrazarlo parecía que era su apoyo para que no cayese. Aun sin tocarlo Lisa estaba casi segura de que Lord Sterling tenía fiebre.

—Max, permíteme presentarte a mi esposa Lisa – Aun en medio de su delirio Sterling la miro asombrado y mas cuando fijo su mirada en su vientre.

—Hermano, -su voz se escuchaba rasposa parecía que le costaba hablar- no puedo quedarme aquí, solo quería verte… es mejor que vaya a casa de mi padre.

—Max si viniste aquí primero es porque aún no quieres verlo, te quedaras aquí con nosotros. – le hablo Rick con decisión.

–Rick no quiero ser una molestia. -Lisa decidió que tenía que intervenir.

—Lord Sterling usted es amigo de mi marido le aseguro que aquí es más que bienvenido.

—Señora, no puedo quedarme – con vergüenza admitió- grito de noche, pesadillas muy vividas me molestan y grito, grito fuerte.- esta admisión la hizo con el objeto de intimidar a Lisa y que Rick lo dejara ir.

—Rick aun se despierta en las noche y a veces también grita- le respondió Lisa mientras lo tomaba del brazo-, aquí esta entre amigos no tiene nada que ocultar. Cuidaremos bien de usted.

Max se dejo llevar como un niño, no había mas que hacer ni nada mas que discutir. Rick le pago al cochero y se dirigió a dentro de la casa pensando que si ya no amara a Lisa se habría enamora de ella en ese momento.

Ella iba a cuidar de Max, simple y sencillamente porque Max era importante para él. Y eso le daba un motivo más para amarla.

Fin.

Bien si alguien quiere continuar con las historias de Roy y Claudia o con la Historia de Max y Mirilla, tiene mi beneplácito espero que les haya gustado esta historia. Cat