Recostado en la cama Ian sentía que lentamente todas sus esperanzas y alegría se iban desvaneciendo; no pudo volver a su mundo, estuvo a punto de morir varias veces en el intento, dejó de ser un humano y ya no tiene sus poderes; que era lo único que lo mantuvo con vida en Equestria.
Aparentemente los ponis del pueblo lo veían raro por ser un potro que, a su edad, no tiene cutie mark. Cada vez que pensaba en ello se consolaba diciéndose que los humanos no necesitan de eso.
Después de varios días aún no podía encontrar una posición cómoda para poder dormir, aunque gracias a la ayuda de Applebloom y sus amigas ya era capaz caminar casi con normalidad y trotar un poco, sentía que no era suficiente.
En una visita por Sugarcube Corner los señores cake se asustaron al verlo, pese a que los pequeños Pound y Pumpkin lo reconocieron gracias al tono de su voz, a los padres les costaba asimilar que era Ian.
Sentía que debía hacer algo, pero cada vez que pensaba en algunas opciones disponibles, siempre involucraban el uso de la magia cosa que ya no era una opción. Twilight se encontraba muy ocupada para pedirle ayuda, Applejack tenía que completar junto a Big Macintosh la temporada de cosechas, escuchó que Rainbow Dash estaba muy atareada con el escuadrón del clima además de que sin magia no podría siquiera llegar a ella.
Se sentó en la cama mientras observaba por la ventana, deslizando su casco en el marco de un lado a otro, extrañando sus manos. De repente recordó que en el bosque Ever Free estaban aquellas ruinas, tal vez algún artefacto sea de utilidad. El sol empezaba a elevarse por el horizonte por lo que decidió que sería el momento perfecto para moverse.
"Buenos días Ian." Decía Applejack tocando la puerta. "Ya está el desayuno, nos tomaremos un descanso en la recolección así podremos pasar el día juntos en familia."
Estuvo parada fuera de la habitación varios minutos sin oír respuesta alguna, lentamente abrió la puerta pero no había nadie en la cama. Volteó para ver a Big Macintosh que salía de su cuarto pero recibió un "Nope" al preguntarle si lo había visto.
Applebloom también negó el haberlo visto y a abuela Smith no tenía idea, mientras que lo buscaban en los alrededores de la casa o el granero comenzaron a oír que alguien llamaba en la entrada. Allí estaban Twilight junto a Rarity y Pinkie Pie.
"Venimos a desayunar con todos, creo que a Ian lo pondrá contento." Dijo Twilight.
"Sí, oí que estaba triste... no puedo estar feliz si sé que uno de mis amigos está triste por eso venimos a animarlo..."
"Entendemos Pinkie." Interrumpió Rarity.
"Debe de ser muy duro para Ian haber tenido que pasar por esto." Mencionó Twilight.
"Eh, si... pero el problema, es que no sabemos dónde está." Mencionó Applejack.
Las tres ponis se miraron algo confundidas pero al notar la expresión de preocupación de Applejack se dieron cuenta que no era una broma.
Sentado debajo de un árbol, Ian intentaba recordar qué camino habían tomado para ir hacia esas ruinas, aún no había ingresado al bosque hasta que sintió que alguien lo llamaba detrás de él.
"¿Por qué esa cara larga?" Preguntó Fluttershy.
Estaba volando a mediana altura, junto a ella estaba Rainbow Dash con un bolso lleno de pergaminos.
"¿Qué pasa?" Preguntó. "¿Acaso no te gusta ser un poni?"
"¿Cómo se sentirían si les cortan las alas y nunca puedan volver a volar?" Dijo Ian sin quitar la vista del bosque.
"Oye, tampoco es para que digas algo como eso." Bufó Rainbow.
Levantándose para tomar rumbo hacia el bosque comenzó a caminar sin decirles nada más o voltear hacia ellas.
"Vamos Fluttershy, creo que no está de humor." Dijo Rainbow Dash empujando a su amiga.
Deambulaba sin rumbo dentro del bosque, la mañana se había ido y el sol estaba en el punto más alto. Lentamente se acercó a una pequeña colina pero resbaló cayendo de golpe frente a la entrada de una cueva, esta tenía unas runas inscritas en la roca.
"¡Lo-lo encontré!" Exclamó.
Ingresó a la cueva hasta el final pero nada pasó, comenzó a saltar a caminar en círculos o inclusive darle golpes con la pezuña a la pared de roca sólida. Ya rendido se recostó allí dando un gran suspiro e intentando pensar qué más podía hacer, sus ideas se habían acabado así como sus energías quedando dormido en ese oscuro lugar.
El tiempo había pasado y lentamente comenzó a sentir una extraña respiración sobre su melena, estaba siendo olfateado pero dudaba si reaccionar por no saber qué clase de criatura era. De a poco escuchó que los pasos se alejaban y abrió sus ojos para intentar ver qué era, solo pudo divisar una silueta.
Al al ponerse de pie para intentar esconderse esta criatura volteó hacia él, era muy grande y lo único que veía era su silueta y dos ojos rojos. Comenzó a retroceder pero sus patas traseras tocaron la pared, el monstruo se abalanzó sobre él y un círculo mágico apareció en el suelo generando un destello.
Parpadeó rápidamente solo para ver a esta criatura chocar contra una pared, estaba dentro de las ruinas. Giró su cabeza tan rápido como pudo hasta que encontró una salida, corrió hacia ella para alejarse de ese lugar.
Comenzó a escabullirse entre los pasillos y pasadizos sin siquiera pensar en la posibilidad de activar una trampa. Sintió que se había alejado lo suficiente por lo que comenzó a caminar con más tranquilidad.
Las luces del lugar aún se encontraban encendidas pero se dio cuenta que estaba totalmente perdido, no era el mismo camino que había tomado la primera vez que estuvo allí con Twilight y las niñas.
Se acercó a unos extraños paneles que parecían tener inscripciones, apoyó sus patas delanteras sobre ellos esperando que algo pase pero no hubo reacción. Hurgó entre varios lugares buscando algún tipo de objeto con runas o lo que sea pero no había nada.
Después de estar mucho tiempo perdido entre los pasillos y corredores de esas antiguas ruinas revisando cada panel, objeto o inscripción con runas, llegó a un camino que ascendía donde se sentía una suave corriente de aire indicándole que era una potencial salida a la superficie. Caminando por él completamente rendido llegó a una intersección, miró hacia la izquierda sin poder divisar nada pero al voltear a la derecha vio al monstruo parado observando fijamente varios metros más atrás.
Corrió al instante en línea recta, escuchó como la bestia inició también la persecución chocando contra la esquina. Esto le dió varios metros de ventaja pero sabía que no era nada rápido con sus patas.
Llegó a cruzar un umbral que destelló en ese momento, notó que estaba en el bosque, saltó a un lado para esconderse entre unos arbustos viendo pasar a la criatura correr en línea recta. Ya estaba a salvo, tras voltear a la entrada de la cueva sólo se veían rocas, como si nunca hubiera estado nada allí.
Para ese momento se dio cuenta que se encontraba en otro lugar del bosque Ever Free, intentó reingresar a las ruinas pero estaba sellado. Ya rendido decidió ir en sentido contrario al que tomó aquel monstruo, tras varis minutos llegó a la conclusión de que estaba completamente perdido en medio del bosque. La tarde era presente y el sol se asentaba en el oeste haciendo que el cielo tenga un ligero tono naranja.
Sentía que nunca iba a salir de allí, ya estaba empezando a sentir mucha hambre y sed. A lo lejos vio que entre las copas de los árboles sobresalía algo que parecía una edificación, al acercarse se notaba claramente un antiguo castillo con unas escalinatas y una pequeña fuente a un lado de ellas dónde caía un poco de agua.
Sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre la fuente metiendo su hocico para beber, dejó caer todo su cuerpo al borde ya rendido por el agotamiento pero escuchó unos ruidos que venían de la parte superior de la escalinata.
"¡Oye tú!" ¿Quién eres?"
Al levantar su cabeza vio que allí había un pegaso junto a un unicornio, ambos llevaban puesta una armadura negra.
"He, miralo." Dijo el pegaso descendiendo de un salto junto a Ian. "No tiene Cutie Mark."
"Tal vez sea un perdedor." Dijo el unicornio entre risas.
Ambos se pusieron a un lado de Ian observándolo mientras reían, él solo se puso de pie y comenzó a caminar.
"Oye, no te vayas." Dijo el pegaso poniéndose frente a él bloqueando el paso con sus alas. "Sabes que no puedes estar por aquí, ¿verdad?"
"N-no quiero problemas" Dijo Ian.
"El bosque es un lugar muy peligroso potrillo, he, he, he." Agregó el unicornio. "Un flanco blanco como tú podría ser devorado."
Mirándolos más detenidamente notó que la armadura era de la tercera división. No recordaba haberlos visto antes cuando estuvo deambulando en el castillo o cuando fue parte de la guardia.
Ian intentó irse del lugar pero el pegaso puso su pata frente a su pecho empujándolo hacia atrás con una burlona sonrisa, intentó pasar evitandolo pero luego lo empujó con su lomo. Tambaleó hacia el otro lado pero cuando vió que el unicornio quiso picarlo con su cuerno en el flanco le dio una patada en la cara con una de sus patas traseras.
"¡Ow...! Así que tenemos a un potrillo valiente..." Dijo sacudiendo su cabeza por el golpe.
Lanzó un golpe a Ian empujándolo hacia el pegaso nuevamente que lo pateó con ambas patas traseras de lado provocando que caiga al suelo. Desde allí, Ian estiró sus dos patas traseras hacia arriba pegándole al pegaso en su estómago, se levantó de golpe dándole con su cabeza al unicornio en el mentón desde abajo con mucha fuerza.
El pegaso saltó sobre él pero se lo quitó de encima dando vueltas sobre sí mismo, de un salto hacia atrás esquivó una rafaga mágica que impactó en el suelo. Ambos estaban dispuestos a pelear pero Ian estaba cansado y no podía mover muy bien su nuevo cuerpo.
"¡ALTO AHÍ!" Se oyó por detrás de Ian en la escalinata.
Al detenerse tras oír ese grito recibió un fuerte golpe en su cabeza de parte del pegaso que pasó volando de lado con una se sus patas delanteras al frente y un potente impacto del otro lado en su flanco provocado por la magia del unicornio.
El ataque simultáneo lo hizo girar en el lugar para luego caer al suelo sin poder moverse, lentamente fue perdiendo el conocimiento, lo último que llegó a ver fueron unas pezuñas con protecciones oscuras y un colgante con el emblema de una luna creciente en el centro.
