Caminaban directo al asentamiento, Zeeba estaba muy feliz galopando junto a Chrysalis mientras que Ian avanzaba casi en zig-zag un poco más atrás. Lentamente se inclinó a un lado y apoyó su lomo en un árbol intentando recuperar su aliento, el río corría a un lado y las estrellas empezaban a brillar en el firmamento. Volteó hacia el otro lado del río y observó movimiento entre los árboles y arbustos.
Siguió caminando pero ese movimiento se intensificó, parecía que se acercaba hacia donde estaban ellos hasta que logró ver algo que parecían unas siluetas de algo o alguien caminando.
"Huyan..." Dijo.
"¿Eh? ¿qué pasa?" Preguntó Zeeba.
"Nos están siguiendo." Contestó Ian.
"¿Y por qué quieres que corramos?" Dijo Zeeba. "¡Ven con nosotros!"
"Chrysalis, llévatela." Ordenó Ian. "Si los encuentran están perdidos."
"Tu corazón late de forma diferente." Dijo. "Sería una pena que deje de hacerlo."
Tomó a Zeeba con su magia mientras que ella pataleaba para intentar quedarse y salió de allí volando entre los árboles sin decir otra palabra más. Ian sabía que su poder era escaso pero intentaría detenerlos o sería el señuelo para que no lleguen al asentamiento donde estaba Keezan, el dragón y el resto de los changelings.
Tres objetos salieron de entre los árboles cruzando el río por el aire, antes de que lleguen a él recitó en voz baja "Light Wall" elevando una barrera invisible donde chocaron cayendo directamente al suelo entre unos arbustos. Dejó de estar apoyado en un árbol e intentó ponerse en guardia al instante.
"Ow, ow, ow... ¿Qué fue eso?" Se oyó entre los arbustos.
"Ah, ¿a qué le dimos? no vi nada" Dijo otra voz.
Entre las sombras y la oscuridad divisó algo de muchos colores y el otro de color naranja.
"Rainbow... Spitfire... ¿Son ustedes?" Preguntó.
Cuando volteó a ver el tercero que se sacudía vio algo dos brillantes ojos verdes que lo observaron fijo.
"Se-Sele..."
Antes de que termine de hablar se abalanzó sobre él enroscando sus patas delanteras alrededor de su cuello. Estaba muy sorprendido pero luego vio cómo varios ponis cruzaban el río prácticamente levitando por efecto de un hechizo.
"¡Ian!" Exclamó Twilight.
"¡Sabía que te encontraríamos!" Chilló Pinkie Pie.
"¡Ian!" Dijo Agrisk aterrizando a su lado. "Ahem... ahora si eres todo un potrillo."
"¿Co-cómo me encontraron?" Preguntó Sorprendido.
"¡Primero desapareces preocupándonos a todos y luego te escapas del castillo de las hermanas para entrar en el bosque más peligroso de toda Equestria." Regañó Applejack. "¿Cómo no quieres que te busquemos?"
"Yo, perdonen..." Se limitó a excusarse Ian.
"¿Por qué te fuiste de esa manera?" Preguntó Rarity.
Selena seguía aferrada a su cuello, lo único que oyó de ella fue susurrarle al oído "Idiota". Para ese momento estaba muy confundido, tomó aire intentando ordenar su cabeza, envolvió a Selena con sus patas delanteras y observó al grupo dando un profundo suspiro.
"Sentí mucho miedo..." Dijo.
"¿Miedo? ¿de qué?" Preguntó Rainbow Dash.
"De mi mismo... de lo que era..." Agregó. "Mi último recuerdo es estar peleando usando todas mis fuerzas y poder mágico para luego abrir los ojos siendo una criatura diferente."
"Es verdad, el cambio que sufriste fue muy grande y nosotros no lo vimos." Dijo Twilight.
"Todo cambió, cada músculo, cada cabello, no tener mis manos, el olfato..." Decía abrazando a Selena con más fuerza. "Observaba a mi alrededor y no veía a nadie... perdí mis poderes y habilidades, no quería molestarlas porque estaban ocupadas... pero la soledad y desesperación se hicieron cada vez más grandes hasta que no pude soportarlo."
"N-no te preocupes." Dijo Fluttershy. "Ya estás con nosotros de nuevo, no hay nada que temer."
"¡Sí! Seguramente Twilight encontrará la forma de devolverte a la normalidad." Comentó Rainbow Dash.
"Revisaré cada libro e inclusive pediré a la princesa acceso a los archivos de Starswril el barbudo para..."
"No hace falta... ya no me importa.." Interrumpió Ian.
Selena lo soltó observándolo algo sorprendida por tal comentario, el resto lo observaba con una gran sorpresa por sus palabras.
"En este mundo obtuve algo que el lugar del que provengo me arrebató hace mucho tiempo." Dijo Ian. "Es hora de quitarme las pesadas cadenas que me ataban al mundo de los humanos y ser feliz aquí... como un poni."
"¡De acuerdo, aún no hicimos una fiesta para celebrar tu regreso!" Chilló Pinkie. "Hay que avisarle a todos en Ponyville y... y... también..."
El estómago de Ian comenzó a gruñir muy fuerte interrumpiendo a Pinkie Pie, todos los ponis comenzaron a reír en ese momento haciendo que se avergüence pero la tensión de hace unos instantes se había esfumado por completo.
"Creo que será mejor volver y comer algo." Dijo Agrisk.
"Hoy es la noche de las pesadillas, no creo que lleguemos a tiempo." Dijo Spitfire.
"La princesa Luna iba a realizar una celebración especial en el castillo de las hermanas para los potrillos y potrancas de Ponyville." Agregó Selena.
"Y tampoco terminamos nuestros disfraces..." Comentó Applejack. "Pero lo importante aquí es llevarte de regreso a casa."
Lentamente comenzaron a caminar en sentido contrario al río, Agrisk recomendó bordear el bosque Ever Free para no tener que pasar a través de él aunque esto les llevaría más tiempo. Antes de comenzar el regreso a casa, Ian se detuvo observando hacia atrás unos instantes y comenzó a galopar en sentido contrario al resto.
"¿A dónde crees que vas?" Preguntó Spitfire.
"T-tengo algo que hacer... espérenme aquí." Dijo.
"Si es importante te acompaña..."
"¡No!" Exclamó.
Twilight realizó una mueca al ser interrumpida de tal manera por Ian, el resto quedó allí sin entender qué sucedía.
"Es algo que tengo que hacer solo, no es peligroso..." Agregó. "Enseguida regreso."
Volvió a retomar su galope, llegó al pequeño asentamiento donde Zeeba estaba con su abuelo y los changelings alrededor de su reina.
"Ey, ¡sobreviviste!" Exclamó uno de ellos.
"¿Eran esos dragones malos?" Preguntó Zeeba.
"No, mis amigos vinieron por mi." Contestó Ian.
"Ya veo..." Dijo Keezan. "Parece que la esencia y el recipiente ya son iguales."
"Si, si no los hubiera conocido nunca lo habría notado." Dijo Ian agachando su cabeza. "Muchas gracias."
"Nosotros tenemos que agradecerte." Dijo Keezan haciendo una reverencia. "Ayudaste a rescatar a Zeeba enfrentando directamente a esos dragones."
"Estuviste solo un día, ven a visitarnos." Comentó Zeeba.
"Si... Chrysalis..." Ian comenzó a observarla. "Protegelos a todos, la amistad es otro tipo de amor y puede darles fuerza."
"Nosotros no necesitamos eso." Replicó Chrysalis.
"Tus changelings están bien y saludables gracias a la amistad de Zeeba... solo tú estás estancada." Comentó volteando para irse. "Espero que los ponis de Equestria puedan ser sus amigos antes que sus enemigos."
Ondeó una de sus patas delanteras saludando y comenzó a galopar para volver con sus amigos. Sus palabras dejaron a la reina Chrysalis algo confundida mientras que Zeeba estaba junto a ella saludando.
Se sentía un tonto por no haber abierto los ojos antes, tuvo que pasar por mucho sufrimiento para poder entender lo que el destino realmente le deparaba. Mientras galopaba hacia su nueva familia sentía que se estaba deshaciendo de un gran peso sobre su alma y corazón.
Atrás quedó el mundo de los humanos y era hora de ser un poni terrestre en Equestria.
