"¡Ahg... mi cabeza...!" Exclamaba Ian mientras caminaba por uno de los pasillos del palacio de Canterlot.
Cerraba sus ojos y en ocasiones ponía su pezuña en la cabeza por la fuerte jaqueca sumado a tener el estómago completamente revuelto. Caminaba directo a uno de los jardines para tomar un poco de aire, al observar un reloj notó que apenas había pasado el mediodía.
"¡Ey, Ian!" Exclamaba Soarin acercándose. "¿Qué tal te fue anoche con Spitfire?"
Estaba algo eufórico mientras le daba unos toques con su pezuña en el lomo, de repente recibió una descarga eléctrica que lo hizo retroceder.
"¿Q-Qué fue eso?" Preguntó Sorprendido.
"T-tal vez fué un poco de estática." Contestó Ian aún sin poder pensar bien por el dolor de cabeza. "N-no recuerdo casi nada de lo que pasó anoche... solo sé que desperté en una habitación del palacio."
"Hum... ¿Primera resaca?"
Ian solo asentó con la cabeza y siguió caminando hacia el jardín, allí pudo relajarse un poco al sentir la brisa en su melena mientras que Soarin iba a buscar algo para su malestar. Lentamente empezó a percibir un poco de olor a quemado, al ver hacia abajo de él había un ligero círculo de llamas que apagó con sus pezuñas.
"¿Qué estás haciendo?" Preguntó Soarin llegando con un poco de agua. "Bebe esto, te hará bien."
Al tomar el vaso lo inclinó sobre su hocico pero nada pasaba, abrió los ojos para ver qué pasó encontrando que el agua estaba congelada. Antes de que Soarin notara eso lo puso a un lado realizando una forzada sonrisa.
"Cre-creo que iré a dar una vuelta." Dijo Ian levantándose.
Sabía que algo no estaba bien, no estaba seguro de qué pasaba pero su flujo de magia se encontraba fuera de control nuevamente, sumado a la resaca que tenía por la gala de la noche anterior. Por el momento una de sus mejores ideas era ir a tumbarse en la cama.
Camino a la habitación se dio cuenta que no recordaba dónde era, no tenía la seguridad de qué habitación para invitados había usado. Antes de evitarse un problema salió a intentar recostarse bajo un árbol en en jardín.
"Joven Ian." Lo llamó Lanceor Shieldon. "Entonces era cierto que ahora eres un poni."
"¿Co-cómo supiste que era yo?" Preguntó Ian aún con dolor.
"Simple, como me contaron, eres el único potro de tu edad sin cutie mark." Respondió señalando su flanco.
"¿Por qué todos remarcan eso?" Bufó Ian sentándose al estar ya bajo el árbol.
"Lo siento, ahora eres un poni y a tu edad todos tienen su cutie mark." Comentó Lanceor intentando disculparse. "Tal vez no lo sepas pero representan..."
"El destino de cada uno y la habilidad que los hace únicos." Interrumpió con una monótona voz. "Creo que me voy a Ponyville, este malestar me está matando..."
"Primera vez con resaca, ¿verdad?"
Sentía que se burlaban de él por haberse emborrachado con tanta facilidad la noche anterior, decidió no contestar y salir hacia la estación del tren evitando el contacto con cualquier otro poni lo más posible.
"No estarás enfadado por ello, ¿verdad?" Preguntó Lanceor al alcanzarlo en la entrada del palacio. "Lo de tu cutie mark."
"No estoy seguro, solo me duelen demasiado la cabeza y el estómago para estar de buen humor..." Respondió Ian.
"Sígueme..." Dijo Lanceor.
Comenzó a guiarlo fuera del castillo hacia su hogar, era una modesta casa pero en la entrada se notaba que formaba parte de la guarda al tener dos lanzas sobre la puerta. Dentro había varios recuerdos como cascos, algunas armas y fotografías, al cabo de unos minutos Lanceor se acercó a él con unas hierbas amarillas.
"Sabes, ahora que puedo... quiero disculparme por lo de nuestro último encuentro". Comentó dejando el pequeño plato en la mesa. "Por eso de querer matarte, ¿sabes?"
"E-era tu deber como uno de los capitanes, supongo..." Respondió Ian.
"Comelas, te harán bien." Señaló Lanceor acercandole el plato con las hierbas.
Las tomó y metió todas de golpe en su hocico masticandolas lentamente, poco a poco su expresión comenzó a cambiar a cada mordida que daba.
"Ahg... saben horrible." Dijo Ian tras masticas un poco.
"Exactamente lo mismo solía decir Agrisk a tu edad." Comentó entre risas. "Ahora tragalas si no quieres estar así el resto del día."
Con mucho asco masticó y tragó las hierbas, luego bebió un poco de agua para quitarse el mal sabor de la boca. Según lo que Lanceor le dijo debía esperar varios minutos a que hagan efecto. Revisó el lugar con la mirada y aún no salía del asombro de las cosas que tenía, a su lado vio una fotografía donde se lo veía más joven, sin canas, junto a dos grifos y una yegua.
"A-Aman..."
"Si, esa es Amanda." Interrumpió Lanceor. "Eso fue hace muchos años, solíamos viajar no solo por Equestria, por el resto de este mundo."
"¿Q-qué tan grande es este mundo?"
"Hay cosas que ni te imaginas..." Respondió. "Creo que nadie ha podido explorarlo por completo."
"De donde yo vengo no hay mucho más por recorrer." Dijo Ian. "Se puede viajar a cualquier lugar en cuestión de horas."
"Ahora este mundo también es tuyo, eres jóven y te espera mucho por delante." Dijo Lanceor. "Tal vez si sigues tus deseos puedas encontrar tu cutie mark."
"Cre-creo que tienes razón..." Dijo Ian. "Ahora soy un poni y este mundo es mi hogar."
"Por cierto, ¿cómo te sientes?"
Sin darse cuenta el dolor de cabeza y el malestar se habían ido por completo, tampoco sentía la distorsión en su flujo de magia. Esa charla terminó de darle a entender que Equestria era su hogar, sus dudas eran mínimas pese a haber estado convencido de lo que era.
Los siguientes días continuó con el entrenamiento de Agrisk y cuando estaba en Ponyville ayudaba en la granja y estudiaba en la biblioteca diferentes clases de libros.
"Ian, ¿por qué quieres estos libros de anatomía?" Preguntó Twilight.
"Tengo que saber bien cómo está compuesto mi cuerpo así puedo mejorar mis movimientos." Contestó.
Aún manteniendo en secreto su magia, estudiaba tanto como podía en su tiempo libre, sabía que la mejor forma de usar los hechizos de curación era sabiendo que estaba curando o la forma en que se movían sus articulaciones para moverse mejor. se encontraba en un entrenamiento mental y físico para recuperar y mejorar sus habilidades.
"Es todo por hoy potrillo." Decía Agrisk retrayendo sus alas.
"Te... ahg... te pasaste..." Dijo Ian inmóvil en el suelo.
"P-perdona, lograste golpearme y no pude contenerme." Excusó. "Pero estás progresando mucho en poco tiempo, estoy orgulloso."
"Y no creas que las princesas no se enterarán de esto." Comentó Spitfire detrás de Agrisk.
"Bueno... yo..." Balbuceaba Agrisk. "Si, creo que me pasé."
"Esta es la condición, déjanos solos y consideraré reportarle esto a Celestia." Propuso Spitfire poniendo su pata en el pecho de Agrisk.
"He, he, no hace falta que me lo pidas dos veces." Dijo extendiendo sus alas. "Solo no lo mimes demasiado." Susurró.
De un solo salto elevó vuelo aleteando con fuerza, Spitfire comenzó a ayudar a Ian a levantarse del suelo mientras que él aún sentía dolor por el entrenamiento. Lentamente caminaron hacia una pequeña colina a las afueras de la ciudad donde se sentaron mirando todo el panorama que tenían desde las alturas.
"Es cierto, vi ese combate y tu progreso es notorio." Dijo Spitfire. "¿Ya te sientes mejor?"
"Si, hay algo que quisiera hablar contigo."
"Sabes que siempre puedes hablar conmigo." Contestó Spitfire sentándose al lado de Ian.
"Siento que quiero conocer más de este mundo." Dijo.
"Ya has viajado mucho por Equestria, ¿Qué más quieres conocer?" Preguntó.
"Eso lo hice cuando era un humano pero esta vez podré ir a donde quiera como un poni."
"¿A qué te refieres?" Volvió a preguntar Spitfire.
"Solo estuve un día en Griffonia y no podía salir porque todos podrían temereme, en Concordia solo dormí para continuar la Gran Carrera." Enumeró Ian. "Quiero ver qué más hay y tal vez eso ayude a forjar mi destino."
"¿Entonces es por tu cutie mark?"
"No necesariamente..." Respondió Ian negando con la cabeza. "Siempre me aventuré en diferentes cosas pero mi mundo ya no tenía algo que ofrecerme." Comentó. "Al llegar aquí me encontré con toda una tierra por descubrir y ahora siento deseos de ver lo más posible."
"Osea que quieres ser un aventurero..." Suspiró Spitfire. "¿Cuando piensas marcharte?"
"Aún no lo decidí pero cuando me sienta preparado." Respondió.
"¿A quién más se lo has contado?"
"Eres la primera a quien se lo digo Spitfire." Contestó Ian.
"No se si sentirme contenta o preocuparme."
Tras esas palabras extendió su ala sobre el lomo de Ian apoyándose en él mientras que observaban las nubes pasar y el sol asentarse en el horizonte.
