"¿Cómo te sientes?" Preguntaba una suave voz.
"Me... me duele la cabeza..." Contestaba Ian sin abrir los ojos.
Sentía que le ponían un pañuelo húmedo en la frente y le acomodaban el cabello en su rostro con mucho cariño y suavidad. Por algún motivo eso le ayudaba a sentirse mejor y tenía deseos de quedarse así por un poco más.
"Es solo un golpe, puedes usar tu magia para curarte." Dijo esa voz.
Moviendo su cabeza de arriba a abajo y gimoteando un poco dió la razón y puso su pezuña en su pecho recitando "Curación". El dolor se había ido y tras unos segundos abrió sus ojos para encontrarse a Celestia de frente solo a centímetros de su cara, haciéndole hundir la cabeza en la almohada de la sorpresa.
"Ya te lo había dicho, no puedes engañarme." Sentenció sonriente.
"Me había desacostumbrado a esta forma de despertar." Dijo Ian.
"Ahora eres un poni lo que lo hace más propenso." Replicó la princesa poniendo su pezuña en el pecho de Ian. "Así que..."
La puerta de abrió de golpe e ingresaron Applebloom, Scootaloo y Sweetie Belle a todo galope, detrás de ellas ingresaba la princesa Luna riendo muy jocosamente.
"Estas pequeñas son muy divertidas." Dijo Luna entre risas.
"No te preocupes Ian, le dimos a ese maloso una lección." Dijo Scootaloo.
"Ahora tengo dudas si podrá sacarse la tintura de sus plumas." Comentaba Sweetie Belle.
"¿Qué haces con la princesa Celestia?" Preguntó Applebloom.
Celestia extendió sus alas y de un salto se puso en la cabecera de la cama para poder verlos a todos, hizo brillar su cuerno y la puerta de la habitación se cerró.
"¿Así que hace un tiempo que recuperaste tus poderes?" Preguntó Celestia a Ian.
"Lo sentimos." Apresuró a decir Applebloom. "Se nos escapó."
"No niñas." Replicó Celestia. "Estuviste usando magia durante el entrenamiento de hoy, ¿verdad?"
"T-tal vez un poco..." Divagaba Ian chocando sus cascos.
"Usaste un hechizo de hielo para generar unas pequeñas estalactitas debajo de tus pezuñas delanteras y así realizar ese extraño movimiento." Analizó la princesa. "En ese lugar la tierra tenía marcas y estaba mojada."
"Bueno... yo..."
"Esto sigue." Interrumpió. "Fuiste capaz de dar ese potente salto gracias a que redujiste la gravedad sobre ti, ¿cierto?"
"¿Vas a castigarme?" Preguntó Ian con algo de temor poniendo la manta sobre su hocico.
"No, prometo guardar este secreto ante las demás ponis." Dijo caminando hacia la puerta. "Y espero que ustedes tres sean mejores guardadoras de secretos." Agregó volteando a las potrancas.
"Vosotras seréis enviadas a Ponyville con un carruaje que ya disponemos listo." Dijo Luna. "Ian, vos tendréis que quedaros a una importante charla que deseo que tengamos junto a mi hermana Celestia."
Las tres pequeñas se lamentaron pero como eran órdenes directas de las princesas tuvieron que acatarlas. Caminando detrás de Luna por el castillo, se preguntaba de qué querían hablar con él. Al ingresar al estudio de celestia, los esperaba sentada en un gran cojín.
"Ahora que tu secreto no es tan secreto, creo que tendrías que recibir un adecuado entrenamiento mágico." Dijo Celestia.
"Los hechizos los recuerdo y aún mantengo mis estudios en secreto de..."
"No es por ello." Interrumpió Celestia. "Ahora eres un poni y eres el primer poni terrestre en toda la historia de Equestria capaz de usar magia sin la ayuda de algún artefacto."
"Pero la fuente de mi poder..."
"Proviene de la magia humana." Volvió a interrumpir. "Los unicornios catalizan su magia a través de sus cuernos al igual que los alicornios." Agregó señalando el suyo con la pezuña. "Aunque el tipo de magia difiere de uno a otro."
"No queremos que te lleves alguna sorpresa al haber incompatibilidad entre tu actual cuerpo y la magia." Comentó Luna. "Por lo que decidimos con Celestia que los días de entrenamiento con Agrisk también recibirás un entrenamiento mágico para corroborarlo."
Ya era algo extraño, por algún motivo no se sentía del todo feliz de recibir clases de magia directamente de Celestia pensando que su integridad física estaría en peligro pero luego notó que Luna se acercaba con un pequeño cofre que había sacado de un librero.
"Hay algo más que quiero preguntarte." Dijo Celestia. "¿Sabes algo de tu amiga Trixie Lulamoon?"
"No la he visto en días." Contestó.
"Mira esto." Dijo Luna.
Lentamente sacó del pequeño cofre el brazalete de Trixie, Ian lo observó con detenimiento y luego dirigió su mirada a las princesas algo confundido.
"Desde antes de la gala del galope que dejó de asistir a clases." Comentó Celestia. "Al principio pensaron que estaba resfriada o algo, pero uno de sus maestros me lo hizo notar."
Manteniendo entre sus pezuñas el brazalete de Trixie no dejaba de pensar en qué podría haber pasado, lo dejó a un lado y comenzó a salir del estudio.
"¿Piensas ir a buscarla?" Preguntó Luna.
"No lo se..."
Respondiendo algo incierto, fue directamente a la escuela de magia a buscar a Flower Bliss y Pearl para indagar en qué podría haber pasado. Al llegar al patio principal como siempre estaba lleno de unicornios, algunos lo miraban extraño pero sin prestar atención se dirigió a su objetivo.
"¡Ah, Ian!" Exclamó Flower al verlo.
"Se que aún es extraño verme así... pero vengo a buscar a Trixie." Comentó Ian.
Las dos unicornios se miraron algo afligidas por las palabras de Ian, casi sin saber qué decir o cual de las dos sería quien le diga algo.
"Verás..." Comenzó a contar Pearl. "Después de que tú desapareciste Trixie tuvo una pelea con tus amigas de Ponyville."
"Las culpó de no haberte salvado e inclusive intentó usar su magia contra ellas por la ira y la desesperación que tenía, estuvo varios días llorando." Agregó Flower. "Cuando apareciste no supo qué hacer o como reaccionar, más aún teniendo en cuenta que ahora eres un poni."
"También discutió con Celestia por no haberle dicho algo tan importante y le arrojó el brazalete." Comentó Pearl. "Se sentía tan mal consigo misma por haber armado tanto alboroto que no se sentía capaz de verte, cuando lo notamos se había ido dejando todo atrás."
Se sentó de golpe al no creer qué había pasado, se sentía muy mal puesto que consideraba su culpa que Trixie abandonara la academia de magia, sus amigas y un brillante futuro.
"Lo... lo siento... yo..."
"Que ni se te ocurra sentirte culpable." Dijo Flower tocándole la nariz con su pezuña. "Ella tomó su decisión, solo podemos tener la esperanza que está bien y que regresará cuando haya aclarado su mente."
La charla continuó por varios minutos, ellas querían saber un poco de él y su actual condición pero al retirarse del lugar no dejaba de pensar en Trixie, su poder no era el suficiente como para iniciar una búsqueda o tampoco tenía alguna pista de a dónde fue. Cuando elevó la mirada estaba Selena frente a él.
"Celestia me envió a buscarte." Dijo observándolo fijo. "Parece que ya te enteraste de... eso."
Solo agachó su cabeza hacia el suelo y se sentó de golpe en el lugar dando un profundo suspiro, Selena se acercó y envolvió sus patas delanteras alrededor de su cuello abrazandolo suavemente.
"Ella fue la primera en pensar lo peor en aquel momento." Susurró al oído. "Pero para los que tuvimos la esperanza de volverte a ver algún día, nuestro deseo se cumplió."
"Voy a ser lo suficientemente fuerte para proteger a quienes me rodean y que esto nunca vuelva a pasar." Dijo Ian.
Lentamente unas gotas comenzaron a caer en el suelo, estas se hacían cada vez más hasta que se convirtieron en una lluvia oscureciendo esa tarde en Canterlot.
