"Hoy comienzan los preparativos..." Decía Ian mientras se desperezaba en la mañana.

Comenzó a bajar las escaleras para desayunar con la familia y ayudar en las labores matutinas de la granja, Applebloom entraba por la puerta de la cocina cargando una canasta llena de huevos y Big Macintosh comió un pastelillo de uno de los platos aprovechando que Applejack estaba distraída con otras cosas.

"¿Aún no se curó esa marca de herradura en tu cachete?" Preguntó Applejack.

"Selena me golpeó fuerte..." Contestó Ian frotándose esa parte.

"Podrías haber usado tu magia para curarte." Susurró Applebloom por lo bajo.

"Mira escondernos que ya tienes una poni especial." Dijo Applejack.

Ian se atragantó con un poco de comida comenzando a toser con fuerza casi sin poder respirar, la abuela y Applejack solo reían ante tal reacción. Cuando pudo tomó un vaso de jugo y lo bebió por completo.

"¿¡Co-cómo se te ocurre tal cosa!?"

"¿Acaso no lo es?" Preguntó la abuela.

"Bueno... yo..." Divagaba Ian pasando su pezuña al borde del vaso. "Cre-creo que iré a aclarar las cosas."

"Y no te olvides de las otras dos que nos contó la princesa Celestia." Agregó Applebloom.

Ian se puso tenso abriendo la puerta de la cocina para salir, sin deseo alguno de voltear hacia Applejack o la abuela Smith. Ya en Canterlot, se dirigió hacia el castillo con la idea de buscarla pero Mink dijo que era su día libre por lo que le indicó el camino para ir donde estaba su casa.

Caminó hacia la zona residencial hasta que llegó a una muy bonita casa que disponía claramente de dos lanzas a los lados de la puerta, notoria muestra que los dueños eran o fueron parte de la guardia. Golpeó la puerta con su pezuña y tras unos instantes salió una unicornio de pelaje blanco y melena oscura, llevaba unas gafas que acomodó para verlo a Ian.

"Ho-hola, vengo a ver a Selena, ¿está ella en casa?" Preguntó.

"¿Quién la busca?" Preguntó volteando para ingresar.

"Me llamo Ian Ne..."

"¿¡Así que eres tú esa idiota que hizo llorar a mi hermana!?" Exclamó de repente. "¡Ella no quiere verte!"

"Es solo que vengo a..."

"Además, no está en casa en este momento." Interrumpió. "Así que sería bueno que des media vuelta y nunca vuelvas."

Con algo de desconfianza la observó, él había tenido pocas oportunidades de hablar con la hermana de Selena cuando era un humano, pero ella solo cerró la puerta de un golpe frente a su rostro. Sin rendirse ante tal negativa, un círculo mágico apareció debajo de una de sus pezuñas y retrocedió varios pasos.

"¡Selena, sé que estás en casa!" Exclamó. "¡Quiero hablar contigo!"

La ventana de la planta alta se abrió de par en par y salió volando a través de ella, Ian la siguió por tierra tanto como pudo pero no se detenía. Saltó sobre una caja y luego usó un toldo como trampolín para llegar a ella, envolvió sus patas delanteras en su cintura mientras que Selena no paraba de aletear.

"¡Se-Selena, detente por favor!"

"¡No!" Exclamó sin dejar de volar.

No tenía ningún rumbo, solo volaba con los ojos cerrados tan rápido como podía. Ian hacía su mayor esfuerzo para no soltarse de ella.

"¡Déjame en paz, no quiero verte!" Volvió a exclamar.

"No hasta que me escuches." Dijo Ian observando que ya habían ganado altura.

"No quiero, ¡suéltame!"

"Pero estamos muy alto..." Respondió viendo unas nubes debajo de él.

"¡NO ME IMPORTA!"

"Si así lo quieres... adiós."

Al decir eso se soltó de Selena comenzando a caer, ella abrió sus ojos al instante, despabilando y viendo que caía entre unas nubes. Cuando notó lo que verdaderamente pasaba comenzó un descenso en picada pero al atravesar las nubes no vió nada.

"¿Que... que he hecho?" Dijo completamente nerviosa.

Observaba en todas direcciones muy asustada, volaba en círculos pero no podía ver a Ian cayendo, lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas hasta que sintió que algo le daba unos pequeños toques desde arriba en su cabeza.

"¿Se te perdió algo?" Preguntó Ian.

Selena inclinó su cabeza hacia arriba y lo vio a Ian volando con dos alas brillantes del mismo color que su pelaje, sintió un escalofrío y realizó un grito ahogado tapándose la boca con sus pezuñas.

"Creo que mi secreto fue descubierto..." Dijo Ian rascándose la cabeza con su pezuña.

"Pu... puedes hacer magia..." Dijo Selena intentando tocar una de sus alas. "Pe-pero eres un poni terrestre, ¡esto es imposible!"

"Recuerda que no lo era..."

"Heh... me atrapaste..." Suspiró Selena.

"Lo siento, tenía pensado contarte todo en su debido tiempo y forma pero no esperaba que Celestia te lo dijera antes."

"¿Acaso ibas a esperar un día antes de irte?" Cuestionó Selena.

"Ehm..." Se limitó a expresar Ian.

"Eres un idiota." Bufó dándole la espalda.

"N-no quería angustiarte o que te preocupes, eso es todo..." Comentó Ian.

"¿Quién más sabe esto de tu... magia?" Agregó girando lentamente su cabeza a él.

"Applebloom, Scootaloo, Sweetie Belle..." Enumeraba Ian. "Aunque ellas me descubrieron."

"¿Entonces hay más?"

"Eres la primera a quien le digo directamente este secreto." Dijo Ian acercándose lentamente a ella. "Este viaje es para hacerme más fuerte, te prometí que sería más fuerte para proteger a mis seres queridos."

"Nunca dejarás de ser un potrillo, ¿Sabes?" Dijo Selena dándole un beso en la mejilla.

Los preparativos estaban listos, Ian lamentaba el no haber podido despedirse de Trixie pero ya estaba en la estación a punto de irse mientras cargaba su pequeño equipaje dentro del vagón.

"Recuerda enviarnos una carta de vez en cuando." Decía la abuela Smith.

"Y nunca, nunca, nunca te olvides de nosotros." Agregaba Pinkie Pie.

"Pinkie, será solo por un año." Dijo Ian.

Sonaba la chicharra del tren y saludaba desde la ventanilla, el viaje era hacia Manehattan donde tomaría el barco directo a Griffonia. Lentamente comenzó su marcha y se alejaba de la estación de Ponyville mientras que sus amigos saludaban, tras varios minutos de viaje observaba a los otros ponis dentro del vagón cuando sintió unos golpes en la ventanilla, al voltear vio a Spitfire volando al lado del tren.

"¿Q-qué haces aquí?" Preguntó sacando la cabeza por la ventana.

"Vengo a despedirme." Dijo.

"Pero si ya lo hice ayer en el castillo." Replicó Ian.

Antes de que pueda decir nada más Spitfire le dio un beso en la mejilla y continuó volando junto al tren.

"No podría haber hecho eso frente al resto de los Wonderbolts." Dijo sonriendo. "Nos veremos en un año y espero que vuelvas hecho un mejor potro."

Inclinándose a un lado extendió sus alas virando de regreso a Cloudsdale, Ian solo quedó observándola irse mientras ponía su pezuña en la mejilla.

Al sentarse aún un poco sonrojado notó que en el asiento de enfrente una yegua anciana lo observaba fijo mientras sonreía por la pequeña escena.

"Estos jovencitos..." Dijo entre risas.

La noche fue pacífica en el tren mientras este se mecía suavemente sobre la vías, permitiéndole dormir en paz dentro del camarote. En la mañana arribó al Manehattan donde tomaría el barco hacia Griffonia, las filas de abordaje eran largas, veía el dirigible del barco que era muy grande al igual que la eslora del mismo.

La princesa Celestia insistió en darle el ticket para el abordaje pero una vez dentro del mismo notó que era un barco de clase alta por completo, se sentía un poco extraño. Pero al llegar al camarote se encontró con una gran cama, armarios e inclusive un baño completo. Mucho más grande que su habitación en Sweet Apple Acres así que se zambulló directo al suave colchón.

Al momento de zarpar las amarras fueron soltadas, muchos ponis en el muelle saludaban a aquellos que se sujetaban del borde de la barandilla mientras el barco salía de lado comenzando a ganar altitud y giraba para tomar rumbo a mar abierto. Sabía que nadie estaba allí por él puesto que su familia y amigos se encontraban en Ponyville.

Llegarían a puerto al día siguiente por la mañana y ya empezaba a tornarse aburrido estar en el camarote, así que decidió recorrer el barco.

"¡Ey tú!" Exclamaba un miembro de la tripulación. "¡Está prohibido acercarse a ese lugar!"

Ian volteó a verlo y luego comenzó a retroceder desde la punta del bauprés en la proa, caminó hacia cubierta mientras lo veían atemorizados de que no caiga.

"Lo siento, no pude evitarlo." Excusó ante la tajante mirada de los marineros.

El recorrido por el barco matar el tiempo continuó hasta que algo golpeó contra su estómago de lado, cuando observó que era, se encontró con una pequeña potranca que aún sacudía sus alas de forma frenética.

Esta potranca era de pelaje celeste, con su crin y cola de color blanco y rosa atadas por un moño, tenía en su cuello un colgante plateado con cuatro pequeñas gemas verdes a los lados y una naranja más grande al centro.

"Pídele perdón al joven querida." Dijo una unicornio con sombrero acercándose.

"¡Mira mami, él tampoco tiene cutie mark!" Dijo la potranca.

"Estás siendo maleducada Vainilla." Regañó la madre.

"Pe-perdón..." Dijo la potranca haciendo círculos en el suelo con su pezuña.

"Y-ya estoy acostumbrado..." Contestó Ian sonriendo. "No hay problema."

"Pues permíteme invitarte a comer con nosotras para disculparnos." Dijo la unicornio. "Mi nombre es Peach Rose."

El salón comedor tenía muchas mesas muy pomposas al igual que la vajilla, cubiertos y ambiente en general, lo candelabros que colgaban del techo se mecían levemente a la par que el barco y unos ponis con galera reían por detrás. Ian se sintió algo extraño y no estaba seguro si sus modales estarían a la altura de la situación ya que tenía pensado ordenar algo para comer en su camarote.

"Pido perdón por este comentario pero..." Divagaba la Peach Rose quitándose el sombrero. "Es muy inusual encontrarse con un potro de tu edad sin cutie mark."

"H-he tenido una serie de eventos desafortunados..." Improvisó rápidamente. "Y estoy de viaje para encontrar mi destino."

"En ese caso espero que tengas mucha suerte." Comentó Peach.

"¡Nosotras vamos a ver a papá!" Exclamó Vainilla.

Tras un delicioso almuerzo Ian continuó con su recorrido por el barco, no quedaba mucho por explorar y le fue imposible acceder a las bodegas inferiores. De regreso a su camarote fue una sorpresa cuando vio que el de junto se abrió la puerta y salieron Vainilla con su madre.

"Creo que seremos vecinos." Dijo Peach.

Se oyó un fuerte estruendo y el barco se sacudió un poco, se oían algunas corridas y una ligera capa de humo blanco comenzó a correr por el suelo del corredor proveniente de cubiertas superiores.

"Entren a su camarote." Dijo Ian empujandolas hacia adentro.

"¿Q-qué está pasando?" Preguntó algo atemorizada Peach Rose.

"No es seguro, yo iré a investigar qué pasa."

Cuando volteó para salir por la puerta había dos pegasos con una bandana en su cabeza dispuestos a atacar.