Dos pegasos ingresaron por la puerta, no eran miembros de la tripulación del barco, uno de ellos saltó extendiendo sus alas hacia Ian pero él lo esquivó dando un paso al costado y luego lo golpeó con ambas patas traseras haciendo que choque contra un armario que se inclinó y cayó sobre él.
Dando un impulso con sus patas traseras propinó un golpe descendente sobre el segundo que bloqueaba la puerta haciéndolo chocar la cara contra la alfombra, ambos quedaron en el suelo completamente inconscientes.
"No salgan que esto parece peligroso." Ordenó Ian.
"Pero..."
Ian salió de la habitación sin oír lo que Peach Rose estaba por decirle, corrió por el pasillo y subió unas escaleras hasta el salón principal donde había muchos ponis de clase alta gritando y corriendo ante el ataque.
Un unicornio intentó detenerlo pero Ian realizó un gancho con su pezuña enviándolo hacia atrás ante la mirada del resto de los presentes.
"¡El que sea un barco de clase alta no significa que no podamos defendernos!" Exclamó.
Se puso frente al grupo de pasajeros y miembros de la tripulación al decir eso, había sillas, mesas y platos rotos por doquier, la estampida generada había provocado que el lugar quede hecho un desastre. Al no haber respuesta de ninguna de las dos partes Ian observó hacia atrás a los pasajeros y les hizo un gesto con la cabeza para que reaccionen.
Ninguno de los ponis hacía nada y los piratas comenzaron a reír, uno de los unicornios con anteojos redondos observó a Ian y realizó un gesto elevando sus patas delanteras y sus hombros.
"¡Ay por favor...! Exclamó Ian volteando hacia él. "Toma una mesa con tu magia y arrójaselas."
"Pe-pero... ¿cómo quieres que lo haga?" Preguntó.
"¡SOLO HAZLO!" Gritó Ian ya sin paciencia.
El unicornio tomó una silla y la lanzó hacia los piratas dándole a uno de ellos en la cabeza.
"Ahora, todos vamos a defender el barco si no quieren dormir abrazando un tiburón esta noche." Mencionó Ian con un muy serio tono.
"Es cierto, nosotros podemos defendernos." Exclamó uno de los pasajeros.
Los pegasos comenzaron a tomar sillas y los cuernos de los unicornios brillaban, los platos del suelo se elevaron saliendo disparados hacia los piratas con fuerza haciéndolos retroceder.
Ian saltaba entre ellos dándoles golpes con sus patas traseras o delanteras por igual, un unicornio peleaba contra otro usando un trozo de madera como si fuera una espada de esgrima. Aprovechando el terreno ganado elevaron una mesa y la usaron para empujarlos hacia la cubierta.
"Empujen al medio que podemos ganar." Decía Ian mientras usaba su cabeza para empujar la mesa.
El resto de los ponis puso su parte y lograron ahuyentar a los piratas hacia la cubierta, los pocos guardias que estaban allí derrotados fueron ayudados mientras que el resto seguían peleando.
Lentamente los piratas regresaron a su barco saltando de una cubierta a la otra, emprendiendo la huida mientras que la tripulación y los pasajeros festejaban la victoria.
"Lo-lograron llevarse algunas cosas pero fue solo material." Dijo uno de los ponis de clase alta.
"Todo puede reponerse." Acotó Ian dando un suspiro de satisfacción.
Lentamente la tranquilidad empezaba a regresar al barco mientras observaban cómo los piratas se alejaban en el horizonte. A un lado se veía a alguien correr de aquí a allá, cuando pudo notar bien quien era, Ian vió a Peach Rose correr hacia él con una expresión llena de desesperación.
"¡N-no está... no encuentro a Vainilla!" Exclamaba alterada.
"Espera, ¿cómo que no está?" Preguntó. "Tal vez se ocultó en el camarote."
"De-después de que te fuiste los bravucones despertaron e intentaron quitarle el collar..." Dijo. "Ella salió corriendo y no la he vuelto a ver... no sé qué hacer..."
"No se preocupe señora Peach..." Decía Ian mientras un pequeño círculo mágico salía debajo de su pezuña para que Peach no lo note. "Estoy seguro que está por... algún... " Su expresión comenzó a cambiar lentamente. "No puede ser..."
Desactivó su hechizo de localización y observó en el horizonte cómo se alejaba cada vez más el barco de los piratas. Peach le hablaba pero prácticamente no la oía, solo pensaba en qué opciones tenía.
"Voy por ella..." Dijo sin mirarla.
"¿Eh? ¿¡QUE!?" Exclamó al no entender qué pasaba.
Comenzó a correr por la cubierta hacia popa tán rápido como podía, unos ponis se hicieron a un lado al verlo y saltó la barandilla extendiendo sus patas delanteras al frente. Aquellos que estaban allí realizaron un grito ahogado al verlo y otro exclamó que estaba loco.
"¡Sky Wings!" Exclamó.
Unas brillantes alas salieron a sus lados ante la atónita mirada de los presentes, rápidamente emprendió vuelo para intentar alcanzar al barco pirata.
Uno de los piratas desde el mástil de vigilancia comenzó a alertar que algo se aproximaba desde popa revolucionando a toda la tripulación, algunos comenzaron a preparar los cañones para realizar un ataque. De a poco el timonel comenzó a girar el barco a estribor y los cañones dispararon hacia Ian, de varios giros esquivó las balas y una impactó de lleno en su barrera mágica rompiendola como un cristal pasando muy cerca de él.
Aprovechando esto descendió aparentando haber sido alcanzado dirigiéndose a la parte inferior del casco del barco, "Piercing Tornado" recitó generando un torbellino en forma de taladro que lo cubría por completo desde sus pezuñas delanteras.
Penetró la madera por un lateral inferior pasando a través de dos cubiertas hasta que se encontró en una bodega, dos ponis entraron en ella al oír el ruido de las maderas rompiéndose.
"¿Quién eres tú?" Preguntó uno de ellos.
"Es solo un polizón." Dijo el otro abalanzándose sobre Ian.
Pateó una cubeta al frente mojando a ambos ponis con agua, aprovechando que estaban empapados, apoyó una de sus pezuñas en el suelo mojado y recitó "Frost Wave" provocando una oleada de hielo que los congeló por completo.
Activó su hechizo localizador algo preocupado y notó que Vainilla estaba allí, en el barco, cosa que lo alivió. Comenzó a subir por unas escaleras, varios tripulantes intentaron bloquear el camino pero Ian solo usaba magia eléctrica para aturdirlos.
Cuatro unicornios se pusieron frente a él bloqueando unas escaleras que subían.
"Hasta aquí llegas polizón." Dijo uno haciendo brillar su cuerno.
"Déjame pasar." Ordenó Ian.
"Serás carnada para peces." Agregó otro con su cuerno brillante.
Los cuatro unicornios lanzaron ráfagas mágicas hacia Ian pero estas chocaron contra una barrera invisible rebotando y rompiendo las paredes, piso y techo.
"Si así lo quieren..." Dijo Ian. "Flare Storm."
Un torbellino de fuego apareció frente a él, alzó su pezuña delantera derecha y observó fijo a los unicornios que estaban aterrados. Antes de que pueda lanzarlo estos corrieron subiendo las escaleras, disipó su magia respirando hondo para tomar un poco más de fuerzas y siguió su camino.
El barco era pequeño y la tripulación no muy numerosa pero la resistencia era tenaz, Ian temía no tener suficiente fuerza para poder regresar al barco junto a Vainilla una vez que la rescate.
Pateando con sus patas traseras ingresó rompiendo una puerta hacia la habitación dónde estaba la potranca, en ese lugar se encontraba encadenada de sus cuatro patas sin el collar.
"¡I-Ian!" Exclamó al verlo.
"Uh no... siempre que pasan estas cosas recuerdo que no puedo usar la magia elemental de tierra..." Refunfuñó Ian tocando el cerrojo de la cadena.
"¿Así que tú eres el potrillo que ha estado causando estragos en mi barco?" Dijo un gran potro parado en la puerta.
"Tú debes ser el capitán de este barril volador." Dijo acercándose a él. "¿Me darías las llaves para liberar a Vainilla?"
"Tienes agallas potrillo." Dijo sonriente.
"Ustedes son solo unos novatos comparados con Aingcel y su tripulación." Comentó Ian extendiendo su pezuña. "Así que dame la llave si no quieres problemas."
"Compararme con un traidor... ¿Quieres esto?" Dijo sacándola de un bolsillo. "Tendrás que quitarm..."
Antes de que termine de decir su frase la llave salió despedida de su pata y se pegó a la pezuña de Ian que volteó y comenzó a desatar a Vainilla como si nada hubiera ocurrido.
"¿¡Co-cómo hiciste eso!?" Exclamó
"Los metales son atraídos por fuerza magnética, es algo básico." Respondió Ian subiendo a la potranca a su lomo.
Caminó al frente dispuesto a irse pero el capitán intentó detenerlo, levantó ambas patas delanteras para golpearlo pero una gran llamarada lo cubrió por unos instantes haciéndolo rodar por el suelo.
"Intenta detenerme de nuevo si te atreves." Amenazó Ian algo agitado.
"N-no podemos irnos, ese poni malo me quitó el collar de mi abuela." Dijo Vainilla dándole toques en la cabeza a Ian.
"Muy bien, ¿dónde está el collar de Vainilla?" Preguntó.
"No pienso dec..."
"Estás agotando mi paciencia." Bufó Ian dando un pisotón.
"E-en la bodega de tesoros..." Respondió el capitán atemorizado.
Descendió hacia la bodega siendo guiado por el capitán pirata a quien le temblaban un poco las patas cuando volteaba a ver a Ian de reojo, cuando llegaron notó que fue el primer lugar por donde había atravesado al ingresar en el barco, allí había varias cosas probablemente robadas pero lo más importante fue que Vainilla recuperó su collar. Tomó una botella con jugo de manzana que tenía uno de los piratas bebiendo casi la mitad de ella antes de salir y saltó por la grieta cargando a la potranca en su lomo.
Las alas brillantes salieron y volaron en dirección al barco de pasajeros, en el trayecto muchas plumas se desprendían de sus alas pero lo más extraño fue que empezaba a sentir mucho calor en el pecho.
El sol se asentaba y estaba llegando a la cubierta del barco de pasajeros, que había emprendido una persecución de los piratas para no alejarse demasiado. Aterrizó forzosamente y las alas se disiparon al instante que cayó al suelo respirando agitadamente.
"¡Mamá!" Exclamaba la potranca.
"¡Vainilla Hija, gracias al Celestia estás bien!" Exclamó Peach abrazándola.
Dos potros ayudaron a Ian a ponerse de pie, se sentía muy mareado y le ardía el pecho por algún motivo extraño, su vista estaba algo nublada pero pudo ver a Peach Rose caminando hacia él.
"Muchas gracias joven Ian... no tengo palabras para agradecerle esto." Dijo.
"Sho... no fue *hick* nada..." Dijo cayendo al suelo después de tambalearse.
Algunos hicieron un grito ahogado y uno de los potros se acercó para ayudarlo a ponerse de pie de nuevo pero al oírlo gimotear un poco se detuvo unos instantes.
"Su hocico huele a Ron..." Dijo volteando hacia el resto de los presentes.
