El primer día ni siquiera había llegado a la mitad, salir de Griffonia en dirección noreste sin que vean a Gridwin en las cercanías de la ciudad implicó tener que pasar por terrenos sinuosos y andar como sólidas serpientes a hurtadillas en varias ocasiones.

"¿Falta mucho?" Consultaba Gridwin.

"Es la quinta vez que preguntas eso..." Bufó Ian.

"Descansemos un poco, mis patas arden ya."

Observando el cielo azul solo se notaban algunas nubes pasar y el sol en lo alto, aparentemente era el medio día y sus estómagos comenzaron a rugir.

"Creo que esta vez voy a considerar tus quejas y tomaremos un descanso." Propuso Ian.

Haciéndolo avanzar unos minutos más encontraron unos pequeños árboles agrupados donde se sentaron bajo la sombra que proporcionaban. Gridwin cargaba una gran mochila entre sus alas e Ian dos pequeños bolsos que colgaban a sus lados y una manta arrollada sobre el lomo.

Bebió unos tragos de agua de una cantimplora pero Gridwin comenzó a hurgar entre sus cosas sacando de la mochila un par de vasijas, cubiertos, un pequeño espejo, tres tipos diferentes de platos y algo que parecían joyas.

"¿Acaso tienes una mínima idea de lo que se carga para un viaje?" Preguntó Ian al verlo.

"Solo lo que consideré necesario, esto es un secreto que Amanda le dirá a mi padre... supongo que hoy..."

"En otras palabras... no tienes idea de lo que es necesario y lo que no..." Acotó Ian. "Supongo que tienes algunas provisiones entre tus cosas, ¿verdad?"

"Pensé que Fitz te daría algo para que comamos." Contestó Gridwin.

Lo observó fijo sin decir palabra alguna, no sabía qué pensar o si fue buena idea el haber permitido que viaje a su lado. Por unos instantes tuvo un 'déjà vu' de cuando conoció a Trixie haciéndolo sonreír unos instantes.

"Tendremos que buscar algo de comida." Suspiró Ian.

"¿Y cómo?". Preguntó Gridwin. "Oh, espera... ese árbol parece que tiene frutas."

Se acercó a ellas y se puso en sus patas posteriores, era considerablemente alto y tomó algunas con su garra.

"¿Qué crees que sean?"

"Son damascos." Contestó Ian. "Nos servirán por ahora pero no podemos llevarlas."

"Tú sí que sabes de estas cosas." Felicitó Gridwin.

Tomó más tiempo volver a juntar las cosas en la mochila de Gridwin de lo pensado, cosa que molestó un poco a Ian. Mientras subían una colina el grifo no paraba de quejarse o admirar el paisaje, era notorio que nunca antes había hecho algo siquiera parecido.

Caminando por uno de los senderos que subían en la ladera de una pequeña montaña, la mochila de Gridwin quedó enganchada con unos árboles, forcejeó esperando quitarse las ramas pero estas lo estiraron hacia el borde del camino.

"¡A-aleta para no caer!" Exclamó Ian.

"No puedo, no puedo estirar bien mis alas por la mochila."

"¡En ese caso déjala caer, tu vida no vale lo que llevas ahí!" Ordenó Ian al instante.

"¡NO!"

Tomó con sus pezuñas una de las garras de Gridwin y el apretó con fuerza clavándole las uñas en medio del forcejeo, Ian estiró hacia atrás con todas sus fuerzas y la gran rama se rompió ocasionando que ambos caigan rodando por la ladera.

Al caer en un pequeño descanso varios metros más abajo la mochila cayó completamente rota dejando esparcido todo el contenido, Ian observaba la herida de su pata provocada por las garras de Gridwin mientras que él estaba revolviendo sus cosas, se acercaba al borde del precipicio y luego revisaba en los pequeños bolsillos de la mochila.

"No está, no me digan que se perdió."

"Agradece que no perdimos la vida..." Bufó Ian.

Al levantarse un papel estaba pegado en su pata dónde tenía la herida, lo tomó y examinó el contenido, era una fotografía de una señora Grifo cargando un bebé. Notó claramente que no se trataba de Amanda.

"¿Es posible que sea esto lo que buscas?" Preguntó Ian extendiendo su pata.

"¡Oh sí, Gracias, gracias, gracias!" Exclamó tomando la fotografía.

"Es hermosa..." Comentó Ian.

"E-es la única imagen mía de polluelo con mi madre."

"¿Por qué trajiste algo tan valioso a este viaje?" Preguntó Ian. "No tengo un rumbo fijo y puede pasar cualquier cosa, decidiste participar de algo de lo que no tienes idea."

"Siempre venerado, nunca pude salir solo del castillo, iba a lugares que me decían en carruajes cerrados, sin poder ver hacia afuera por las gruesas cortinas. Ni siquiera podía ir más allá de la casa de Tía Amanda." Dijo dándole la espalda. "A veces me siento... vacío y encerrado."

Lentamente comenzó a levantar las cosas que estaban esparcidas por todos lados, intentando volver a ponerlas en su ya rota mochila.

"Gilda era mi única amiga y mi primer amor pero ella me rechazó por ser un... pollito mimado." Agregó. "Al oirte hablar, sentí que yo también debía hacer esto, para crecer como grifo."

"Acabas de lanzarte a un turbulento río sin saber nadar." Dijo Ian.

"¿Tú también vas a tratarme como un simple pichón?" Preguntó.

"No tengo necesidad de hacerlo porque tú eres quien se considera uno." Replicó Ian mirándolo fijo a los ojos. "Yo conozco el dolor de no tener a tus seres queridos pero eso no evita que avance hacia el futuro."

Acomodó su bolso y volvió a atar la bolsa de dormir para comenzar a caminar, pasando junto a Gridwin que se encontraba inmóvil con la fotografía en su garra derecha. No volteó hacia él, solo caminó lentamente observando la ladera de la montaña buscando un mejor camino para descender y continuar su paso.

"Que curioso..." Comentó Gridwin. "Solo la Tía Amanda y Gilda me habían tratado de esta manera antes..."

"Al momento de cruzar aquella línea dejaste de ser ante mis ojos un príncipe, un Grifo de clase alta." Replicó Ian. "¿Es una sensación extraña que te traten de esta forma?"

"Por algún motivo se siente bien..." Comentó Gridwin.

Ian volteó hacia él y se acercó lentamente, le hizo unas señas con la pezuña para que se acerque y cuando agachó la cabeza recibió un fuerte derechazo de pezuña en la cara.

"Au, au, au... ¿Y eso por qué fue?"

"Vete acostumbrando al dolor porque en este viaje habrá mucho de él." Respondió Ian.

Tras decir esto volvió a querer bajar por la ladera, saltó a una gran roca que empezó a moverse y se deslizó haciendo que Ian caiga, antes de ser golpeado por la roca Gridwin lo tomó con sus garras delanteras y lo sacó volando del lugar.

"Tienes razón, tengo que cambiar mi actitud para continuar con este viaje." Dijo aterrizando donde estaban sus cosas.

Tomó la mochila rota y solo juntó algunas pequeñeces y otras que parecían de valor como un jarro de plata, las joyas y una bolsa que estaba allí tirada dándole todo a Ian.

"En el primer pueblo que encontremos venderemos las joyas para tener dinero extra y esta bolsa tiene unos doscientos bits." Dijo. "Quiero que tú lo administres."5

"¿Entonces tomarás esto más en serio?"

"Daring do siempre arriesga todo para obtener la victoria." Respondió muy alegre. "Es hora de hacer rodar el dado."

Volvió a cargar a Ian entre sus garras elevando vuelo hacia el camino que estaban tomando en un principio, pero decidió volar para avanzar más rápido, no era tan veloz como Gilda, Rainbow Dash o Spitfire pero se notaba que tenía la fuerza para cargarlo junto con todas las cosas.

Sabía que su actitud algo quejosa y miedosa no se iría al instante pero notaba que Gridwin estaba dispuesto a seguir adelante para dejar de ser un Grifo mimado y así convertirse en alguien valiente.

"¿Dónde crees que podamos tomar un relajante baño de burbujas?" Preguntó Gridwin.

"No lo preguntarás en serio… ¿verdad?"