Atravesaron varios puentes sobre la lava, un par de túneles y muchas escaleras buscando subir o encontrar una salida. En el camino se encontraron con extraños artefactos que tenían grabadas runas pero ninguna reaccionaba a ellos, habitaciones abandonadas con estanterías, libros quemados que eran completamente ilegibles, vasijas, joyas y algunas gemas que Elise guardó y otras comió como bocadillo.
El lugar era un completo laberinto de fuego, algunas canaletas transportaban lava en un estado casi líquido vertiéndose en lugares a los que su vista no llegaba a alcanzar.
"Mis plumas no ayudan con este calor." Bufó Gridwin sacudiéndolas.
Ian caminaba completamente sudado, el calor ya era insoportable pero a Elise se la notaba muy tranquila metiéndose unas pequeñas gemas a la boca.
"¿Cómo es posible que esta ladrona no sienta este calor?" Bufó nuevamente Gridwin.
Uno de los engranes comenzó a brillar, Elise lo sacó de su bolso y éste giró en el aire. Comenzó a girar cada vez más rápido hasta que salió disparado hacia arriba perdiéndose de la vista.
"Genial..." Acotó Gridwin irónicamente.
"Vamos, deja de quejarte." Dijo Ian intentando calmarlo. "Aún tenemos otros tres engranes."
Al voltear hacia Elise notó que estaban en el aire girando como lo hizo el primero, solo el cetro cayó al suelo cuando rompió la tela al salir del bolso. Gridwin saltó aferrándose de uno con sus garras, el primero salió despedido hacia la derecha, el segundo salió hacia la izquierda y el último hacia abajo.
Fué arrastrado al borde a punto de caer hacia la lava pero Elise lo sujetó de la cola y estiró hacia atrás. Por la reacción de que le apretaran la cola, Gridwin soltó el engranaje pero empujó a Elise con una de sus alas a las canaletas de lava provocando que de lleno en ella.
"¡Ah, NO!" Exclamó Ian viendo casi en cámara lenta como caía.
Cayó salpicando un poco en el suelo haciéndolos retroceder, Gridwin estaba perplejo sin saber cómo reaccionar, por su culpa había caído allí. Ian se acercó lentamente pero del candente líquido salió Elise sacudiendo su cabeza y sus pequeñas alas.
"Pe-pero... ¿cómo?" Preguntó Ian.
"Los dragones somos resistentes al fuego y la lava." Dijo. "¿Por qué crees que suelen hacer los nidos en volcanes?
"E-e... ¡Eres una tonta!" Exclamó Gridwin. "Ahora por tu culpa perdimos todos los engranajes"
"Yo no los consideraría perdidos..." Acotó Ian.
Muchas de las maquinarias que estaban inactivas empezaron a reactivarse, el lugar completo se convirtió en una zona donde el sonido de metal y la lava cayendo se oía por doquier.
"Parece una fundición." Dijo Ian. "Que conveniente..."
La caminata en busca de una salida continuó, por algún motivo Gridwin seguía enfadado con Elise a quien le quitó la última llave para resguardarla, la pequeña dragona les pidió que le guarden una cierta distancia porque sus escamas aún tenían la temperatura de la lava.
"Mi-miren esto." Dijo Elise sujetándose de una baranda que se curvaba ligeramente hacia arriba.
Era gruesa, hecha de cristales naranjas y terminaba en punta, a un par de metros había otra exactamente igual. Ian las observó con detenimiento porque le llamaban la atención, estas se abrían un poco a los lados y terminaban contra la muralla con una separación de unos dos metros.
Elise intentó morder los cristales para ver que sabor tenían pero luego empezó a lamentarse porque al parecer eran muy duros y le dolieron sus dientes. Un poco más arriba de esta pared sebresalía algo dorado con trivales tallados y un círculo en el centro.
"Este círculo, se ve igual a la inscripción que tiene este cetro." Dijo Gridwin sacándolo debajo se su ala y examinandolo.
La punta comenzó a brillar y se encendieron dos luces color azúl, el lugar se estremeció haciendo que la roca se desprenda de la pared.
"Yo... ¡esta vez fuiste tú pollito!" Exclamó Elise.
"¿¡Cómo te atreves..."
El fuerte sonido de un barrito(*) se oyó retumbar en el lugar y el resto de las rocas de la pared cayeron al suelo dejando avanzar una imponente y gran criatura dorada con ambos colmillos de cristal y una larga trompa hacia abajo.
"¿Q-qué es esa cosa?" Preguntó Gridwin.
"Un... mamut... uno de oro..." Dijo Ian completamente perplejo. "¡CORRAMOS!"
Esta criatura solo los observó irse, tenía una armadura dorada y las uniones de las articulaciones sobresalían pequeñas puntas del cristal naranja del que estaban hechos sus colmillos.
"¡N-nunca había visto algo parecido en ninguno de mis libros!" Exclamó Gridwin.
"¿Es que acaso no sabes lo que es siquiera un elefante?" Preguntó Ian.
Ya habían dejado de correr tras varios minutos, pasaron por unos pasillos que eran demasiado pequeños para que el mamut los siguiera. Continuaron su recorrido por las ruinas, Ian siempre iba delante y en las esquinas que eran lugares amplios o pasillos observaba con detenimiento que no aparezca esa criatura.
"Elise, ¿es ese el monstruo del que hablabas?" Preguntó Ian.
"N-nunca me dijeron como era... solo sabía que estaba por aquí." Respondió.
Llegaron a una barandilla bastante elevada, desde allí vieron hacia abajo como el mamut empujaba con sus colmillos unos grandes contenedores vertiéndolos hacia la lava. Lo hacía una y otra vez sin parar aunque estos no contenían absolutamente nada.
"Es la primera vez que uno de estos no ataca..." Dijo Ian.
"Oye, ¿a que te refieres con primera vez?" Preguntó Gridwin. "¿N-no me digas que hay más de estas cosas?"
"Son increíblemente fuertes y resistentes." Simplemente contestó Ian. "Si uno nos llegara a atacar estaríamos en problemas."
Comenzó a caminar para seguir su rumbo pero a un metro de él cayó algo plateado rugiendole directamente en su cara. El aire que despidió era increíblemente frío y poseía dos colmillos hacia abajo hechos de hielo que goteaban en el suelo por las puntas.
"U-u-un dientes de sable..." Dijo Ian conteniéndo el aire.
Una gran llamarada azul envolvió al tigre saliendo desde atrás de Ian, al despabilar de su asombro volteó para ver a Elise saliéndole pequeñas llamas de los lados de su boca.
"¡C-corre idiota!"
Los colmillos, garras y cola del tigre se habían derretido, por las juntas y uniones chorreaba agua pero esta empezó a congelarse, las partes que eran de hielo se volvieron a formar lentamente mientras un polvo brillante corría por ellos.
Aprovecharon que estaba inmóvil, regenerandose, para poder escapar pasando a su lado hacia el siguiente corredor.
"¡M-me parece que esa es la criatura que contaba tu abuelo!" Chilló Gridwin. "No quiero perder mis alas..."
"Si no corres perderás algo más importante que tus alas..." Acotó Ian. "Tu vida..."
Llegaron a un camino sin salida, había una barandilla que parecía una especie de balcón, desde ese lugar se apreciaban varias canaletas de lava, tuberías y los engranajes que se movían sin parar, contra una roca rectangular al borde de la baranda algo brillaba suavemente.
"Es uno de los engranes perdidos." Dijo Gridwin.
Intentó quitarlo de allí con sus garras pero no pudo, luego Elise hizo su intento usando inclusive sus dientes sin resultado alguno pese a que podía triturar diamantes como mantequilla. Ian tan solo estaba observando hacia atrás sin prestarles atención a lo que hacían sus compañeros.
"¿Cómo puede haber una criatura elemental de hielo en un lugar como este?" Divagaba Ian en voz alta.
Caminó hacia la barandilla sin prestar atención a lo que Elise y Gridwin estaban haciendo allí y tocó el engrane con su pezuña trasera, este brilló y se desprendió de la roca. Sacudió su cabeza unos instantes al oír el sonido del metal tras caer al suelo.
Los engranes que estaban frente a ellos se detuvieron y la lava comenzó a esparcirse derritiendo las cañerías de las que salían gases.
"¿Co-cómo hiciste eso?" Preguntó Elise.
"Yo, no estaba prestando atención..."
Una corriente de aire frío se sintió venir por el pasillo, fue algo verdaderamente agradable ante el intenso calor pero luego recordaron lo que habían dejado atrás.
"No recuerdo que haya otro lugar de escapatoria..." Comentó Gridwin.
Ian instantáneamente subió a Elise a la espalda de Gridwin y se acercó al borde del balcón observando hacia abajo.
"Ey, ¿qué haces?"
"Vuela y llévanos lejos de aquí." Ordenó Ian.
Sin dudarlo lo tomó entre sus garras y comenzó a volar para escapar, antes de alejarse lo suficiente del balcón el tigre saltó y se aferró con sus garras de hielo en los lados de Ian. Perdieron el control y aterrizaron cerca de donde el mamut arrastraba los contenedores.
"Ah... n-no puedo..." Gimoteaba Ian. "E-escapen..."
"Bájate de mí ladrona..." Bufó Gridwin echando a Elise de su espalda.
Tomó a Ian y lo subió allí para correr lejos del tigre de metal, este lanzó unas esferas de hielo desde su boca pero no logro acertar. Al querer doblar a la derecha vieron cómo el mamut se acercaba hacia donde ellos querían escapar bloqueando el paso por completo.
Pasaron por debajo de sus patas evitando ser aplastados por ellas pero al estar del otro lado, el tigre golpeó al mamut de lado haciéndolo caer. En su nuca se veían varios cristales pero uno de ellos en especial tenía un orificio con las mismas inscripciones que la frente y la punta del cetro.
"D-déjame intentar algo." Dijo Elise quitándole el cetro rápida y sigilosamente a Gridwin.
"¿D-de nuevo?" Chilló al abrir su ala derecha. "¡Vuelve aquí!"
"Vale la pena intentarlo..." Dijo Ian bajando del lomo de Gridwin.
Sus heridas eran ya pequeñas y superficiales por haber aplicado un poco de magia curativa así que el dolor ya era mínimo. Elise insertó el bastón en el orificio y los cristales empezaron a brillar, el mamut dorado se puso de pie estático sin hacer nada.
"Muy bien mocosa... ¿Y ahora qué?" Exclamó gridwin.
"Eh, yo..."
Mientras buscaba algo que hacer el tigre saltó sobre ella derribándola del mamut, al caer al suelo Ian corrió pateandolo de lado para quitarselo de encima haciendo que caiga al suelo y dé unas vueltas.
"Tengo una mejor idea." Dijo Ian. "Gridwin, ¡subeme a esa cosa!"
Dio dos saltos, sujetó a Ian y de un solo aleteo lo depositó sobre el lomo del mamut, puso su pezuñas en el bastón y comenzó a girarlas como si fuera una palanca, los cristales emitieron brillos en diferente orden y el mamut comenzó a moverse hacia donde dirigía el cetro.
"¡Es un joypad!" Exclamó Ian. "¡Excelente!"
Lo movió de lado y golpeó al tigre con la trompa haciéndolo volar varios metros chocando contra una pared.
*Tal vez deba explicar esto, Barrito o Barritar es como se denomina el sonido hecho por los elefantes.
