Katsuki no se quería levantar, estaba sumamente cómodo con las sabanas tapando solo la parte inferior de su cuerpo: su brazo derecho estaba extendido y era usado como almohada por el bicolor quién tenía sus piernas enredadas con las del rubio.
Pero la alarma de su teléfono interrumpió todo, Shoto gruñó ante el ruido y se refugió en el cuello del rubio quien se estiraba sobre el cuerpo del mayor para detener la alarma, entonces con sus ojos entrecerrados miro al medio albino que se aferraba a su cuerpo para tratar de seguir durmiendo.
Una sonrisa se plasmó en su rostro sin dejar de observar el ceño fruncido de otro. Realmente había extraño despertar de aquella manera con su esposo, un adicto al trabajo.
Pero ahí estaban, habían pasado al menos tres meses, o algo así, desde que había hablado con el bicolor sobre aquel tema, porque había extrañado mucho esos pequeños momentos en los que solo estaban ellos y lo único que los interrumpía era la estúpida alarma y de vez en cuando algún rayo de sol cuando cerraban mal las cortinas.
Entonces Shoto había terminado su dichoso libro había sido publicado hace un mes y ahora estaba en unas merecidas vacaciones y por supuesto que Katsuki debía aprovechar aquello así que empezó a trabajar desde casa dejando a Kirishima al mando de Ground Zero por un tiempo.
Ahora estaban ahí; con sus piernas enredadas, desnudos y compartiendo el calor del otro. De alguna manera a Katsuki le recordaba la primera vez que estuvieron juntos, alrededor hace seis años, pues habían despertado de la misma manera.
—Shoto. —llamo haciéndose hacía atrás para mover un poco al bicolor y despertarlo: —Tengo hambre. Despiértate.
Shoto gruñó: —Hay cereal por ahí
—Eso no es un desayuno flojo de mierda. —reprendió el rubio jalando la cadera de Shoto hasta dejarlo acostado sobre su pecho.
—Mi trasero tampoco lo es. —dijo con gracia al sentir las manos del oji-rubí sobre su trasero.
Shoto alzó su cabeza y miro el despeinado cabello de su pareja, luego vio como alzaba su ceja derecha sin dejar de apretar su trasero, entonces se levanto hasta quedar sentado sobre la ingle del rubio.
—Puede serlo. Déjame demostrártelo
Shoto rio: —Mejor vamos a comer que también tengo hambre.
Entonces se levantó dejando al rubio con una erección a medias y la posibilidad de un dolor de cabeza si realmente le daba un plato de cereal como desayuno...
Y aquello era exactamente lo que Shoto tenía planeado.
—Típico del maldito helado de fresa. —susurro Bakugō para su mismo levantándose con pesar y caminando hacia el baño de su habitación.
Esa mañana se bañaría con agua fría.
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S-Ross: Si ustedes están tipo: "¿Qué onda con el tiempo?"
Pues yo también estaba así mientras leía, jaja. Igual funciona así que todo bien. o(* ̄▽ ̄*)ブ
¹: ¡Gracias de verdad por leer las cosas que escribo! Generalmente no logro apegarme a las personalidades de estos [y otros] personajes, pero realmente espero les gustara. ❤
