Después de tantas desventuras disponían de algo a favor, controlar al gran mamut y su descomunal fuerza. El tigre tenía parte de su armadura abollada por el golpe recibido, una placa de hielo comenzó a cubrir ese lugar hundido mientras se alistaba para atacar.
Ian dirigió el cetro hacia adelante avanzando para golpear nuevamente al tigre, aplastó una roca con la gran pata y giró el cetro hacia la izquierda para intentar darle con la cornamenta. El tigre saltó sobre ella y luego se lanzó de un brinco hacia Ian que rodó sobre el lomo del mamut para evitarlo.
La velocidad de dientes de sable era muy alta, al aferrarse del flanco del mamut volvió a atacar a Ian, que nuevamente rodó pero esta vez rodó hacia el flanco para evitar ser golpeado por las largas garras de hielo.
"¡T-ten cuidado!" Exclamó Elise lanzando una llamarada. "¡Fallé!"
La llamarada azul solo golpeó la cola del tigre que seguía atacando a Ian, él simplemente rodó una vez más para descender el mamut y poder escapar
Cuando el tigre dio el zarpazo que Ian eludió, rompió el cetro que controlaba al mamut, los cristales brillaron de forma descontrolada y la criatura levantó la trompa barritando muy fuerte, los cristales de sus ojos se tornaron rojos y sacudía su cabeza destruyendo todo lo que estaba cerca con sus cuernos.
"¡Aprovechemos para escapar!" Propuso Gridwin levantando a Ian del suelo.
El grupo escapó del lugar hacia una escalera que ascendía, la corrida se detuvo en un gran salón con varios candelabros colgando del techo y al final una ventana que daba hacia una cascada de lava que caía a solo centímetros de la roca. En la barandilla que separaba había una roca rectangular y en ella girando otro de los engranes.
"N-no puede ser..." Dijo Ian tocándolo con su pezuña, este se detuvo y cayó al suelo.
Se oyeron sonidos metálicos y varios de los engranajes, como si detuvieran su marcha en la zona en que se encontraban.
"Tal vez haya que buscar los otros dos engranes para detener esto y evitar que la presión se salga de control." Dijo Ian.
"M-mejor escapemos, no quiero que esas cosas nos despedacen." Dijo Gridwin.
"Pero es verdad, si no detenemos esos engranes tal vez el volcán haga erupción." Acotó Elise.
"¿Quieres buscar los engranes faltantes mientras están esas dos criaturas dando vueltas por aquí?" Preguntó Gridwin.
"Como pudieron ver, soy el único que puede activarlas..." Dijo Ian sin voltear hacia ellos. "Y el único que puede desactivarlas, buscaremos una salida para ustedes dos."
Pasó a su lado sin dirigirles la mirada, dispuesto a continuar la búsqueda solo pero Gridwin puso su garra en el lomo deteniéndolo.
"Cre-creo que esto es un desafío para hacerme más fuerte..." Dijo con los ojos cerrados. "Por favor, enséñame..."
"Recuerda que ante mis ojos no eres un príncipe, será duro."
Gridwin asentó con su cabeza sin decir palabra alguna, estaba dispuesto a dar el siguiente paso en esa aventura. Ian solo suspiró sentándose y observándolo directo a los ojos con una mirada seria.
"Estas ruinas pertenecen a una antigua civilización que solía habitar estas tierras hace más de mil años." Dijo. "Justo para la época en que la raza de los grifos fue casi exterminada."
"Si, leí esa historia, fueron los..."
"Humanos... estas ruinas pertenecen a ellos." Sentenció Ian. "Esas criaturas de metal son creaciones para proteger y ayudar."
Las plumas del cuello y alas de Gridwin se erizaron al instante que oyó eso cambiando su expresión a total asombro, Elise tuvo también un escalofrío y comenzó a frotarse los brazos con sus garras.
"E-esto era lo que quería averiguar mi abuelo." Dijo Elise. "Nunca supo quienes habían fabricado todo esto."
"¿Cómo es que sabes estas cosas?" Preguntó Gridwin.
"Hace tiempo que suelo toparme con estas ruinas, las encuentro de casualidad..." Dijo acercándose a la barandilla. "Celestia me ha ayudado a investigarlas pero..."
"¿E-entonces era cierto que eres un estudiante de Canterlot?" Interrumpió Gridwin.
"Eh... como les dije antes siempre encuentro estas cosas casualmente..."
"No estás siendo claro." Reprochó Elise.
"Lo único importante aquí..." Continuó Ian. "Es evitar que esas cosas nos maten, no caer en alguna trampa y desactivar los dos engranes restantes."
Caminó pasando junto a ellos hacia la salida de esa habitación, consideró que no debían conocer su pasado o antigua identidad. Una corriente de aire frío corría por debajo de la puerta, pero no tenían otra salida, observó a sus compañeros hacia atrás y luego inspeccionó con la mirada la habitación prestando especial atención cascada al final de ella.
"N-no tenemos escapatoria..." Dijo Elise.
"Si que la tenemos." Dijo Ian abriendo la puerta un poco.
El tigre dientes de sable ingresó empujando la puerta de un salto. Ian y Gridwin, que estaban a los laterales fueron empujados pero lo único que tenía frente a él era Elise temblando llena de terror.
"¡Corre hacia la cascada!" Exclamó Ian.
Tal como se lo ordenó, comenzó a correr esquivando las sillas y pasando por debajo de una gran mesa, el tigre solo la perseguía a ella. Ian empezó a seguirlos por detrás.
Al llegar al borde, Elise volteó para ver cómo el tigre se preparaba para atacarla. Cuando saltó con sus garras hacia adelante, desde atrás Ian lo empujó con sus pezuñas delanteras hacia la cascada de lava.
La criatura de metal se aferró del borde pero más de la mitad de su cuerpo había ingresado al magma, hacía su mayor esfuerzo por liberarse pero sus garras de hielo se derritieron deslizándolo hacia el interior.
"¡Fu-funcionó!" Exclamó Ian algo agitado.
Una llamarada le pegó de frente chamuscando su melena, cuando abrió sus ojos luego del golpe observó a Elise que estaba con lágrimas en sus ojos y de su boca y nariz salía humo.
"¡Estúpido!" Chilló. "T-tuve mucho miedo..."
"L-lo siento, pero no teníamos tiempo..." Excusó Ian. "Confié en que comprenderías, y tuve razón."
Elise secó sus lágrimas con su brazo y luego esbozó una gran sonrisa, Gridwin aún estaba algo aturdido por el golpe de la puerta al abrirse pero se acercó a ambos.
"Es una ladrona con suerte." Dijo.
"En este momento es nuestra compañera." Replicó Ian volteando hacia la puerta. "Y necesitamos confianza mutua si queremos salir de esto."
"Pero..."
"Lo siento pero tú has sido negativo Gridwin." Interrumpió Ian. "¿Quieres ser más fuerte? entonces confía."
El grifo agachó la cabeza mientras que Ian salía de la habitación, Elise pasó lentamente a su lado mientras lo observaba. Él solo realizó un gesto con su cabeza indicándole que siga su camino mientras que una lágrima caía al suelo.
Cinco engranajes fueron activados en ese volcán, uno proporcionó el ingreso, y cuatro se dispersaron en las partes superior, inferior, norte y sur. La acumulación de gases y magma era cada vez mayor, la temperatura del lugar no paraba de ascender y hasta ahora sólo encontraron dos de los cuatro engranajes.
"¿Y por dónde buscaremos los otros dos?" Preguntaba Elise mientras se metía un diamante a la boca.
"La diferencia de altura entre los dos engranajes que encontramos no era demasiada." Comentaba Ian. "Supongo que restan los que se fueron hacia las partes superior e inferior."
Su camino fue en ascenso, un poco más atrás los seguía Gridwin muy serio después del sermón que Ian le había dado. Aún no se acostumbraba a esa situación y por sobretodas las cosas el ser tratado como un grifo común y corriente frente a otros.
"Gridwin, no te quedes atrás." Dijo Ian.
Sacudió su cabeza saliendo del estado de trance que llevaba para luego observar hacia arriba, un gigantesco engranaje incrustado en la roca, en su interior giraba en sentido contrario a las agujas del reloj una gran rueda con inscripciones.
"Parece que allí está nuestro objetivo." Comentó Ian.
"¿Qué crees que sea?" Preguntó Elise.
"N-no lo sé." Contestó Ian.
Alcanzaron una habitación que disponía de una gran abertura que permitía ver el engranaje, allí habían varios tableros con trazados que se dispersaban en líneas rectas sobre el suelo, en todas direcciones como si fuera un circuito con runas sobre ellos. estas líneas se unificaban al centro donde una esfera luminosa los alimentaba de energía y en en centro de ella se encontraba el tercer engranaje.
Cuando Ian colocó su pezuña sobre ella recibió una fuerte descarga eléctrica que lo empujó hacia atrás. Cayó sentado sacudiendo su cabeza algo aturdido por el impacto.
"¿Qué fue eso?" Preguntó Gridwin.
Apoyó toda su garra sobre la esfera recibiendo una mayor descarga de forma constante. Sus plumas se erizaron por el choque eléctrico, Elise saltó tacleandolo con fuerza haciendo que la suelte.
"¿¡Po-por qué me golpeaste!?" Chilló en el suelo aún aturdido.
"Te salvo de no ser un pollo rostizado." Bufó Elise.
"Tiene una barrera protectora, esos tableros lo energizan." Dijo Ian acercándose a uno de ellos.
Apoyó sus patas delanteras sobre un tablero y este comenzó a emitir un brillo parpadeante. El engranaje que se veía desde allí cambió la dirección de giro y la esfera que protegía en engranaje más pequeño cambió a color rojo.
Viendo esa reacción rápidamente hizo lo mismo con otro de los tableros pero esta vez el engranaje que estaba fuera se puso de forma vertical permitiendo ver lo que tenía en la parte superior.
Varios cristales de colores estaban allí pero estos brillaban en tres tonalidades, blanco, rojo y uno púrpura oscuro. Ian volvió a apoyar sus patas sobre el tablero y estos se inclinaron hacia arriba nuevamente y el engranaje comenzó a girar de nuevo.
"De nuevo esos cristales." Dijo sin mirar a sus compañeros.
Tocó un tercer panel y en el engranaje giró totalmente dejando los cristales hacia abajo, estos brillaron y un rayo de luz salió despedido hacia el magma del cristal central.
Se sintió un fuerte temblor en el lugar y una corriente de aire muy caliente comenzó a ascender.
"¡Detengamos esa cosa!" Chilló Elise. "Hará que el volcán haga erupción."
"Todo lo contrario, está absorbiendo la energía del lugar." Sentenció Ian. "Y hará del valle un lugar marchito sin posibilidad de albergar vida alguna."
Instantáneamente Ian introdujo sus patas delanteras dentro de la esfera recibiendo un fuerte shock eléctrico logrando desactivar el engranaje. Las luces de los tableros y el suelo se apagaron pero el cristal seguía disparando el rayo hacia abajo.
"S-solo queda uno..." Dijo Ian temblando y con el engranaje entre sus pezuñas.
Gridwin observó sus garras y luego se puso de pie dispuesto a continuar, nuevamente se sentía un inútil por haber sido salvado.
"Te-tenemos que detenerlo…" Dijo Gridwin.
A medida que descendían el calor era más intenso, Ian sudaba mucho y Gridwin tenía sus alas ligeramente extendidas a los lados agitándolas de vez en cuando. Elise caminaba sin problema alguno pero los notaba algo mareados por el intenso calor.
"N-no creo que podamos seguir descendiendo..." Dijo Ian respirando por la boca.
"Este lugar es como una olla a presión." Comentó Elise. "Ustedes dos no podrán resistirlo."
"Pe-pero soy el único que puede... desactivar el engrane..." Replicó Ian.
"Sé que no quieres que sea negativo." Dijo Gridwin. "Pero es demasiado, ya no podemos descender o tomarnos el tiempo de buscar el último engranaje."
"Gridwin tiene razón." Dijo Elise. "Ya estoy en problemas por los engranajes… imagina qué pasaría si por mi culpa muere el príncipe."
"Que considerada…" Dijo Gridwin sin saber qué responder.
Un río de lava corría junto a ellos y varias cascadas a la distancia salpicaban con fuerza, algunas rocas se desprendían y se derretían al caer. Un pequeño sismo volvió a sacudirlos y el mamut dorado apareció en unas rocas que estaban varios metros sobre ellos, aún estaba barritando fuera de control.
la roca se desprendió provocando que caiga cerca de ellos boca arriba, en su barriga vieron el último engranaje girando emitiendo brillo.
"¿Cómo llegó esa cosa allí?" Preguntó Gridwin.
"Es muy conveniente, tenemos que quitárselo." Dijo Ian corriendo hacia la criatura.
Intentó aprovechar que estaba boca arriba para quitárselo pero abanicó con la trompa usando el impulso para ponerse de lado y luego pararse frente a ellos.
Las rocas que estaban en su nuca cambiaron de forma, en esta ocasión estaban en punta hacia arriba recibiendo aquél rayo directamente.
"No... está siendo energizado..." Dijo Ian.
"¿A-activamos algún tipo de sistema de defensa?" Consultó Gridwin.
"Me temo que sí…" Respondió Ian.
El mamut los observó fijo y sus redondos ojos brillaron intensamente color rojo.
