El pueblo se había reunido en la plaza central cuando vieron que alguien se acercaba volando, Gridwin aleteaba con fuerza y descendió cuidadosamente frente a todos. Detrás de ellos se aproxima trotando el grupo que había ido a la entrada de las ruinas por ellos.

"¡Ahí están los ladrones!" Exclamó un grifo.

"¡No dejen que escapen!" Agregó una señora del otro lado.

"Seguro enviaron a esa maldita de Elise…" Mencionó uno anciano.

Gridwin retrocedía sin saber qué hacer, Ian estaba sobre su lomo de lado completamente agotado y Elise lo sostenía para que no caiga. De a poco todo el pueblo se acercaba a ellos de forma poco amistosa, a lo lejos se veía como salía vapor del volcán.

"Ustedes vinieron diciendo que eran estudiantes de Canterlot y destruyeron algo que beneficiaría al pueblo." Dijo uno de los ponis del grupo de exploración.

"A-alto…" Dijo Ian reaccionando lentamente. "Ustedes no tenían ni idea de a qué se enfrentaban…"
Lentamente bajó del lomo de Gridwin Y Elise de un salto se puso a su lado. Los habitantes del pueblo parecían no oír ninguna razón.

"Vaya, vaya…" Se oyó una voz de entre la multitud. "Esto sí que es una sorpresa."

Comenzó a abrirse paso entre los grifos y los ponis, una pequeña potranca corrió abrazando directamente a Ian sacudiendo fervientemente sus pequeñas alas.

"¡Ian, sabía que te volveríamos a ver!" Dijo.

"¿V-Vanilla?"

Una unicornio con un pomposo sombrero apareció y junto a ella un unicornio con una corbata y bigote, ambos dieron varios pasos al frente.

"¿¡Peach Rose!?" Preguntó nuevamente Ian muy sorprendido.

"Que agradable sorpresa volvernos a encontrar joven Ian." Dijo.

El unicornio se acercó pero dirigió su mirada a Gridwin que tampoco le despegaba los ojos de encima.

"Su majestad, es una sorpresa encontrarlo en un lugar y situación tan poco usuales." Dijo dando una reverencia a Gridwin.

"P-profesor Silver Quill." Respondió Gridwin. "Yo…"

"No te preocupes, no estoy aquí para regresarte al palacio." Dijo.

"U-un segundo." Interrumpió Diana acercándose a ellos. "¿A qué se refirió con su majestad?"

"Oh, creo que debería presentarlos." Dijo el profesor volteando a los grifos y ponis del pueblo. "Ustedes estuvieron a punto de linchar al príncipe Gridwin, hijo del rey Winsail."

Casi todos realizaron un grito ahogado, algunos solo taparon sus picos con sus garras y hubo otros que realizaron inmediatamente una reverencia. Gridwin por primera vez en la vida se sintió incómodo ante tal situación pero más incómodo fue ver a Diana hacer una reverencia a su lado.

"S-su majestad… prometo regresar el dinero de los días que se hospedó en mi humilde posada." Dijo.

"N-no tienes que hacer eso…"

"Dije que no serías tratado como príncipe pero esta vez nos salvó…" Comentó Ian.

"Ahora que la tensión se disipó…" Dijo el profesor. "Creo que ustedes tres me deben una explicación."

"Sería mejor si desayunamos algo mientras tenemos esa charla." Propuso Peach Rose.

Eran las diez y media de la mañana, el grupo se encontraba dentro del bar de la posada de Diana en una reunión privada, las cortinas estaban cerradas y nadie podía ingresar allí mientras se llevaba a cabo esa reunión.

"Empezemos con algo que tenía deseos de hacer." Dijo Silver Quill. "Joven Ian, gracias por salvar a mi hija de esos piratas."

"N-no fue nada…" Respondió algo nervioso.

Vainilla estaba abrazada de la pata derecha de Ian y Diana muy nerviosa le servía una taza de té con galletas a Gridwin.

"A-aquí tiene su majestad."

No importaba cuanto forzara una sonrisa o aparentaba, ya estaba empezando a ser algo incómodo para él que le digan su alteza o su majestad.

"Aunque, según los relatos de Vainilla y Peach, pensé que eras un unicornio." Comentó el profesor.

"Una completa sorpresa, ¿verdad?" Dijo Ian.

"Considerando lo sucedido hoy, creo que podré mantener eso en secreto." Agregó.

"Disculpe profesor, ¿pero qué hace aquí?" Preguntó Gridwin.

"Gridwin." Interrumpió Elise. "¿Pero de dónde lo conoces?"

"El profesor Silver Quill fue durante los últimos diez meses mi mentor en el castillo de Griffonia." Contestó Gridwin.

"Si… aunque un mentor substituto mientras su mentor a cargo se recuperaba de un problema con sus alas." Agregó Silver Quill. "En realidad soy uno de los docentes en la academia de magia en Canterlot." Continuó. "He aprovechado esto para poder investigar estas ruinas que también existen en todo Equestria pero nunca hemos tenido acceso a ellas."
"Siempre los grupos de exploración llegan hacia la entrada pero no pueden avanzar." Dijo Peach Rose.

"Una de mis mejores alumnas también investiga antiguas ruinas y me ha ayudado con los artefactos mágicos pero nunca pudimos traducir estos extraños grabados." Comentó el profesor. "Yo he estado a cargo del grupo que se encuentra aquí explorando el volcán cuando se encontraron indicios de las ruinas."

Tras decir eso puso sobre la mesa una libreta, allí había anotaciones de runas, diferentes artefactos y también un dibujo de aquellas ruinas encontradas en el desierto de los búfalo con las cinco torres.

"Ustedes pudieron ingresar, tal vez haya algo de información que puedan compartir." Dijo el profesor. "Más teniendo en cuenta que tú fuiste criada por el prestigioso profesor Nahuel Blanz"

Tras esas palabras los ojos de Elise se llenaron de lágrimas, no sabía que decir. Ian respiró hondo y observó al profesor y su esposa.

"No puedo darles mucha información al respecto." Dijo. "Pero puedo asegurarles que el interior de esas ruinas son extremadamente peligrosas y no hay ningún tipo de tesoro dentro."
"¿Existe alguna razón por la que no desees contarnos?" Preguntó el profesor.

"¿De verdad quiere saberlo?"

"Por esa razón es esta reunión." Contestó Silver Quill.

Ian observó a Elise y Gridwin intentando saber si estaba bien el contarle al respecto y sin decir palabra alguna Gridwin asentó con la cabeza. Volteó para ver si Diana no estaba cerca pero al ver que se encontraban solos lo observó a los ojos muy serio.

"Estas escrituras se llaman runas, antiguamente se utilizaban para los hechizos pertenecientes a los Humanos." Contestó Ian.

"Pero todos sabemos que los humanos son un mito…"

"No lo son." Interrumpió Gridwin. "Hace varios meses uno de ellos ingresó al palacio de Griffonia y lo tuve frente a mis ojos."

El grupo se petrificó ante las palabras de Gridwin, Peach Rose y el profesor se quedaron mudos, Elise y Vainilla tan solo lo observaron algo temerosas.

"Aunque fue el último de su especie no era malo." Continuó. "Pero luego me enteré de que murió."

Ian abrió bien grandes sus ojos, no esperaba oír eso de Gridwin. Tal vez era el más sorprendido de toda la mesa.

"Solo que no recuerdo su nombre."

Ian dejó caer su cabeza golpeando su frente contra la mesa tras esas palabras, no podía creer que la cabeza de Gridwin estaba llena de plumas pero en esa ocasión ayudó a preservar su identidad.

"De acuerdo, desde ahora tomaremos el asunto de las runas con total cautela." Dijo el profesor tomando su libreta. "Prometo que lo hablado aquí será un completo secreto."

"Solo queda saber qué haremos con esta pequeña dragona." Dijo Peach Rose. "Tú causaste un gran alboroto en esta aldea y por lo que oímos del alcalde… ya están hartos de tí."

"Creo que pediré disculpas." Dijo Elise con temor.

"Querida… eso no será suficiente." Dijo Silver Quill. "En esta ocasión tus travesuras afectaron no sólo a los habitantes de la aldea, sino también a grifos y ponis que venían de fuera. Dejando una mala reputación al valle."

"¿¡Eh!? ¡Pero yo…"

"El alcalde no quiere que te quedes aquí…" Sentenció Peach Rose con los ojos cerrados.

"Pero yo… exiliada…" Balbuceaba Elise. "N-no tengo a donde ir…"
"Irás con nosotros." Interrumpió Ian.

"¡Oye espera!" Exaltó Gridwin. "Y-yo no quiero que esta lagartija ladrona nos acompañe… sólo causará problemas."

"No tiene a donde ir y como es un dragón bebé no podrá valerse por sí sola." Excusó Ian.

"Pero..."

"Oh, vamos… no será tan malo." Interrumpió Ian.

Llegado el mediodía los tres se encontraban con sus bolsos y mochilas listos para irse, Diana y Silver Quill con su familia se despedían de ellos.

"Toma estas gemas azules… son tus favoritas." Dijo Diana dándoselas en una bolsa a Elise. "Tal vez no vuelva a verte pero cuando encuentres un hogar escríbeme para que pueda ir a visitarte." Agregó abrazándola.

"Su majestad." Dijo Silver Quill acercándose a ellos. "Su padre desplegó una completa búsqueda por todo Griffonia para dar con su paradero, le recomiendo evitar los caminos principales o los puestos de guardia."

"Muchas gracias profesor." Agradeció Gridwin.

"Lo mejor será continuar hacia nuestro destino, Concordia." Dijo Ian. "Aquí es donde comienza tu aventura… Elise."

La pequeña dragona sonrió e inició su marcha junto a sus compañeros. La travesía les había dado la posibilidad de tener un nuevo compañero en el viaje.