Entre varios pasillos fueron guiados por la zorra, ella y los otros zorros que rara vez se cruzaban en el camino era casi tan grandes como Ian. Llegaron a una gran puerta de madera que abrió haciendo brillar la punta de su otra cola, al ingresar se veían grandes estanterías llenas de libros, mesas y libros esparcidos por doquier.
Una vez dentro, examinaba todo con la vista hasta que divisó una gran pila de libros, al acercarse puso una de sus patas sobre él dando un profundo suspiro.
"¡Kyara!" Exclamó. "¿Estás ahí?"
La pila se movió un poco y un par de libros se deslizaron, algunos cayendo al suelo, de entre ellos salió lentamente hacia arriba una cola blanca con su punta negra.
"Kyara, hermana… ¿otra vez te dormiste en tus tontas investigaciones?" Dijo.
"¿S-Stella?" Se oyó una débil voz salir de entre los libros. "¿Qué hora es?"
Dos colas más salieron a los lados y por debajo se asomó una pata blanca con la punta negra intentando tocar algo. Stella tan solo la tocó para darle la pauta de que se encontraba allí junto a la pila de libros.
"Hermana, tenemos en una emergencia…" Dijo. "Es un grave caso de envenenamiento por saldivia amarilla."
"Ah… ¿Q-qué tan grave puede ser?" Dijo Kyara volviendo a meter su pata bajo la pila de libros. "El dolor de cabeza por olfatear su polen se le pasará en un par de horas…"
"Se comió cinco flores enteras…" Replicó Stella.
"¿¡QUE!?"
La pila de libros se esparció volando en todas direcciones como si hubiera habido una explosión, uno de ellos golpeó a Gridwin en su rostro haciéndolo retroceder.
Una zorra blanca con tres colas apareció debajo de los libros, las puntas de sus colas así como sus patas eran oscuras, poseía en su cabeza el mismo pelaje oscuro formando una líneas hacia atrás y sus ojos celestes.
"Solo un forastero puede ser tan tonto." Dijo. "¿Y ustedes quienes son?" Preguntó al ver a Elise y Gridwin.
"Ella es Elise." Presentó Gridwin. "Él es Ian." Agregó poniéndose de lado para mostrarlo sobre él. "Y yo soy… ehm…"
Por unos instantes se quedó pensando en que no debía decir su nombre, las dos zorras tan solo lo observaban pensar. No importaba cuánto se exprimía el cerebro, no se le ocurría un nombre falso.
"Yo…"
"Deja de tontear, el poni es quien comió las flores, ¿verdad?" Preguntó Kyara.
Una de sus colas se iluminó elevando a Ian por los aires, comenzó a llevarlo fuera de la biblioteca, sus compañeros los siguieron guiados por Stella.
"Stella, prepara las mezclas para el antídoto y quiero que nadie sepa de esto." Ordenó Kyara.
"Y-ya nos vio entrar un cuatro colas." Dijo.
"En ese caso esperemos que demore en contárselo a uno de los tres cinco o a la maestra."
Pese a no entender nada de lo que las dos zorras hablaban seguían detrás de ellas, Stella dobló por un pasillo mientras que Kyara. Ingresaron a una especie de enfermería donde un zorro de pelaje marrón se encontraba con unos jarros, este tenía cuatro colas.
"Vaya, es la tres colas." Dijo mirándola de reojo.
"B-Boris… sabes que…"
"Kyara, ¿qué haces con tres forasteros?" Dijo al verlos. "Sabes que no está permitido el acceso sin autorización."
"Boris, te pido que no le cuentes a la maestra, este poni tiene en su estómago cinco saldivias amarillas." Replicó Kyara.
Abrió la puerta para salir de allí e ingresó Stella con dos botellas y varias plantas cargadas por su magia. El zorro bufó al verla ingresar y salió del lugar.
Vieron como ambas se ponían a preparar el antídoto, Kyara daba las indicaciones a su hermana que seguía todo a la orden. Tras varios minutos y al ver cómo terminaban exprimiendo una valla en la pócima, se acercó para hacerlo beber a Ian.
"Grifo sin nombre." Dijo Kyara. "Pon a tu compañero en el suelo y quiero que lo sostengan con fuerza."
Al colocar a Ian boca arriba, Stella llegó con algo que parecía un embudo con un tubo largo, lo colocó en la boca de Ian e ingresó un poco de él en su garganta. Comenzó a moverse mientras que Elise sostenía sus patas traseras y Gridwin las delanteras.
Kyara vertió el líquido en el embudo lentamente y poco a poco comenzó a calmarse, al terminar de hacerle beber todo, retiraron el embudo e Ian eructó muy fuerte.
"Eso sí que son modales…" Comentó Gridwin.
"Tal vez le quedaba menos de media hora de vida." Dijo Kyara. "Pero ahora se pondrá bien en uno o dos días."
"L-lo siento pero hay estrictas órdenes de que nadie puede quedarse…"
"Pero eso no quita que debemos ayudar a alguien en apuros." Se oyó por detrás interrumpiendo a Stella.
Los cuatro voltearon a la puerta viendo ingresar a una zorra de pelaje rojo como el fuego, siete colas ondeaban por detrás y las puntas de ellas y sus patas eran marrones.
"M-maestra Vela." Dijo Stella.
Esta zorra era un poco más grande que el resto, detrás de ella ingresó un zorro de cinco colas y otro de cuatro, el primero que se habían cruzado. Se pusieron a los lados de la maestra y ella se acercó a Elise y Gridwin, una de sus colas tocó levemente la frente de Elise y otra pasó por sobre la cara de Gridwin.
"Una joven dragona que fue desterrada de su pueblo." Dijo. "Y… qué sorpresa…"
Ambos tuvieron un pequeño escalofrío al oír lo que la maestra Vela decía, se vieron uno a otro algo nerviosos y luego volvieron a los imponentes ojos verdes de la zorra. Ella se acercó a Gridwin realizando una pequeña reverencia ante él, los dos zorros que se encontraban a sus lados se sorprendieron al ver eso.
"Su majestad el príncipe Gridwin, es una sorpresa que aparezca de esta forma por aquí." Dijo.
"Eh… yo… ¿cómo?" Balbuceaba Gridwin sin entender nada.
"Pueden quedarse aquí hasta que su compañero se recupere." Ordenó Vela. "Stella… enséñeles las habitaciones para invitados, Kyara; tú acompáñame."
Las dos zorras salieron el lugar, los otros dos de cinco y cuatro colas también. Al cerrar la puerta, la maestra Vela ordenó que la dejen a solas con Kyara, mientras avanzaban por el pasillo se veían a otros zorros pasar, algunos con dos colas y rara vez con cuatro.
"Kyara, sé que muchos consideran que tu investigación no lleva a ningún lado." Dijo Vela.
"Lo sé… además corro con el estigma de ser la única zorra astral de tres colas." Replicó. "Pero le prometo que esto…"
"Al leer la memoria del príncipe y la dragoncilla, encontré algo que puede ser de utilidad para ti." Dijo. "Saben acerca de esas inscripciones que tanto te apasionan."
"¿En verdad!?" Exclamó Kyara elevando sus colas hacia arriba.
"Aquel potrillo es quien en verdad sabe, pero hasta que no recupere la consiencia no podremos averiguarlo." Agregó Vela.
"¿Cómo supo que yo soy el Principe de Griffonia?" Preguntó Gridwin.
"La maestra Vela es la zorra astral más poderosa, con el simple toque de una de sus colas puede saber quienes son y de donde vienen." Contestó Stella cerrando un cajón. "Si necesita saber más debe usar su magia algo más de tiempo."
Elise saltaba sobre el colchón una gran cama llena de felicidad, Gridwin tan solo seguía a Stella que sacaba unas mantas de un armario.
"¿Y qué hay de tu hermana? no le hemos agradecido por salvar a Ian."
"Pese a ser la única zorra de tres colas la maestra le tiene mucho aprecio." Respondió Stella mientras extendía la manta en otra cama. "Kyara es la única capaz de curar a tu amigo por ser la más inteligente de todos, siempre que lee un libro lo memoriza para siempre."
"Oigan, ¿Por qué les preocupa tanto eso de la cantidad de colas?" Preguntó Elise. "Tú tienes dos."
"Los zorros astrales podemos hacer magia de forma similar a los unicornios." Respondió. "La cantidad de colas determina que tanto poder poseemos y aquí es una diferenciación de rangos." Agregó. "La zorra más poderosa es La maestra Vela con siete, tan sólo hay tres de cinco, los de cuatro colas son líderes de grupos y luego estamos los de dos… como yo que somos la mayoría."
Stella acomodaba las mantas sobre la cama de Elise mientras que sus colas ondeaban, Elise comía una de sus gemas y Gridwin tan solo revisaba sus pertenencias en la mochila.
"Su majestad, ¿se le antoja beber algo de té?" Preguntó Stella.
"Yo… n-no tienes que llamarme Su majestad…"
"¿Su alteza?" Preguntó Stella.
"Solo Gridwin… t-te permito que no seas formal." Replicó con una forzada e incómoda sonrisa.
"Está bien… he he, Gridwin. Iré por té y galletas" Comentó Stella.
"¡Yo te acompaño!" Exclamó Elise saliendo de la habitación detrás de Stella.
Gridwin tan solo suspiró al verlas irse, decidió caminar un poco el lugar, al avanzar por los pasillos los zorros de cuatro colas lo saludaban llamándolo su alteza, su majestad y en algunos casos mi señor. Esto ya le generaba mucha incomodidad por algún motivo extraño, al parecer la noticia de su presencia se había extendido rápidamente en el lugar.
"Príncipe Gridwin."
Volteó al oír que lo llamaban encontrándose a Kyara detrás de él, se la veía algo agitada, cargando un bolso del que sacó una libreta con su magia. La abrió y las páginas comenzaron a correr mientras se acercaba a él.
"Tal vez pueda ayudarme, su alteza." Dijo.
"No seas tan formal…"
"¿Alguna vez ha visto de estas?" Pregunto a Gridwin mostrándole la libreta.
Sus ojos se abrieron bien grandes al ver el contenido de la libreta, había inscripciones de runas con anotaciones hechas por Kyara. Pasó lentamente varias páginas mostrando otras e inclusive varios objetos extraños dibujados entre las páginas.
"N-no… no estoy seguro de qué son…" Contestó algo nervioso.
Habían acordado con Ian y Elise no contar a otros acerca de esas ruinas, y en caso de toparse con otras, no exponer su ubicación al ser muy peligrosas.
"Es una pena, su majestad…" Dijo Kyara volteando y pasando una de sus colas por debajo del pico de Gridwin. "Sabes, las zorras astrales somos muy buenas en temas de amor… y un poco de ayuda no le vendría mal." Agregó. "Mi principe rechazado…"
Las plumas del cuello de Gridwin se erizaron al oír tales palabras, al instante recordó que algunos zorros astrales pueden saber cosas con el simple toque de una des sus colas.
"E-el leer muchas novelas románticas no te convierte en experta…" Dijo Gridwin sin pensar.
Kyara frenó de golpe y tomó mucho aire, exhalando lentamente como si intentara contenerse, luego volteó poco a poco hacia Gridwin. Él tan solo tragó saliva con un poco de nerviosismo al ver como Kyara se acercaba.
"¿No quires ayuda?" Dijo levantando el mentón de Gridwin con su pata. "Veo un nombre que comienza con la letra G."
"¿¡Q-qué clase de hechicería es esta!?" Exclamó Gridwin echando su cabeza hacia atrás. "¿Por qué tienes tanto interés en las runas?"
"!Ah!" Exclamó sorprendida. "Así que se llaman runas…"
Por unos instantes Gridwin deseó no haber abierto el pico al decir eso, había despertado más interés en la zorra blanca y no parecía intentar rendirse. Antes de que ella lo tocara nuevamente con una de sus colas extendió sus alas emprendiendo la huida de allí.
