Movió lentamente su cabeza hacia los lados sintiéndola muy pesada, su estómago le ardía mucho dándole nauseas de vez en cuando y deseos de vomitar. Giró en la cama y a un lado vió las flores amarillas que había comido dentro de un frasco.

"Bienvenido…" Se oyó una voz.

Ian giró su cabeza hacia la derecha viendo algo que parecía pelaje marrón y una especie de colas ondeando detrás de eso, llevaba puesta una bata blanca y unos lentes redondos.

"¿E-estoy muerto?" Preguntó.

"¡Por supuesto!" Respondió. "Eso te pasa por comer flores venenosas."

"¿¡E-eh!?" Exclamó Ian intentando incorporarse. "N-no puedo morir de una forma tan tonta… t-tengo que volver a Ponyville, Celestia nunca me perdonaría ser tan idiota…"

"Pues eres muy idiota."

Dejó caer su cuerpo en la cama aún mareado y con nauseas, la puerta del lugar se abrió y entraron Stella junto a Elise directo a la cama donde Ian estaba recostado, Elise se lanzó sobre él abrazandolo.

"¿E-Elise?" Preguntó Ian. "¿Qué haces aquí?"

"Idiota, casi te mueres." Replicó Elise.

"Gracias por cuidar de él, Braun." Dijo Stella. "Nosotras nos encargamos..."

"Denle solo agua o jugo y que beba sopa; nada de sólidos al menos hasta mañana." Dijo Braun quitándose la bata y saliendo del lugar.

"Braun suele hacer esas bromas cuando alguno recobra el conocimiento." Comentó Stella. "Hace ocho horas que te dimos el antídoto de la saldivia amarilla."

"¿L-la flor que comí era venenosa?" Preguntó Ian. "Pero era dulce…"

"Existen cuatro tipos de saldivia, dos comestibles y dos venenosas." Explicó Stella. "Blanca y verde son comestibles, la azul es conocida como poison joke y la amarilla es mortal pese a su agradable aroma y su dulce sabor."

"Oh… g-gracias…" Dijo Ian.

"Tus amigos te trajeron de casualidad aquí, y fue mi hermana quien preparó el antídoto." Replicó Stella. "Será mejor que le agradezcas a ella."

Kyara tan solo caminaba en un gran hall donde nueve pilares se extendían a lo largo, unos ventanales permitían que un poco de luz ingrese pese a la torrencial lluvia que había fuera y de vez en cuando los truenos iluminaban por completo el lugar. Observaba con cuidado de lado a lado y sus colas ondeaban lentamente a cada paso que daba. Un rayo cayó iluminando todo el hall permitiendo que se vea en el suelo la gran sombra de un pico.

"Su majestad, ¡lo encontré!" Dijo elevando su mirada al techo.

Gridwin se encontraba aferrado con una de sus garras en lo alto de una columna, cuando Kyara lo vió, se soltó emprendiendo vuelo para huir de ella. Ingresó por una puerta doblando hacia la derecha, Kyara lo siguió pero al doblar chocó con algo blando empujándolo con su cabeza hacia la pared.

"¿Hermana?" Preguntó Stella parada a su lado.

"S-se me escapó…" Dijo levantándose sin ver a qué le había dado.

Preparó sus patas y comenzó a correr por el pasillo sin prestarle atención a su hermana o al hecho de que Elise también se encontraba allí, al verla irse ambas observaron a Ian completamente golpeado contra la pared.

"¿Estás bien?" Preguntó Elise.

"N-no…" Contestó Ian inclinándose y cayendo al suelo.


"Aquí podrás hablar con la maestra Vela." Dijo Stella parada frente a una puerta de madera. "Se que quieres dale las gracias pero…"

"No te preocupes, luego me gustaría agradecerle a tu hermana." Dijo Ian golpeando a la puerta.

"Adelante." se oyó desde el interior.

Abrió lentamente la puerta, aún se encontraba con nauseas pero intentaba disimularlo lo más posible, dentro se veía un gran escritorio y una zorra de pelaje rojo sentada detrás de él. había estanterías con libros, pergaminos y varios artefactos extraños.

"U-usted debe ser la maestra Vela…" Dijo Ian.

"Oh, el potrillo…" Dijo. "Acércate, casi mueres por el veneno."

Se puso de pie y comenzó a caminar alrededor del escritorio, era un poco más grande ante los ojos de Ian y le sorprendió el hecho de que poseía siete colas. Se sentó frente a él observándolo directo a los ojos con una mirada analítica.

"M-mi nombre es Ian… Ian Newyd… y…"

"Nunca había oído un nombre así en un poni." Interrumpió Vela.

"... q-quería darle las gracias por permitirme… ehm…"

Ian estaba algo nervioso ante la imponente presencia de Vela, por algún motivo pensaba demasiado cada palabra que iba a decir.

"Aún no estás del todo recuperado, tenemos reglas de no permitir el ingreso sin autorización…" Dijo Vela. "Pero tú vienes con el príncipe de Griffonia además que según me contó Braun, conoces a la princesa Celestia."

"¿C-Celestia?" Preguntó algo confundido Ian.

"Aunque hace un par de décadas que no la veo, somos amigas." Contestó la maestra. "¿Crees permitirme leer tu memoria para saber cómo se encuentra mi amiga?

"D-de acuerdo…"

Dos de sus colas se iluminaron levemente en las puntas y se colocaron a los lados de la cabeza de Ian, él sintió que su mente se ponía más ligera en un completo estado de relajación mientras que Vela veía algunos de sus recuerdos. Estuvieron un par de minutos en esa posición hasta que sorpresivamente Vela quitó el hechizo de él, sacudió su cabeza un par de veces y luego vio cómo la maestra Vela lo observaba algo asustada.

"N-no puede ser posible…" Dijo. "¡NO!"

Se puso de pie mirándolo fijo a los ojos nuevamente, su expresión se transformó de miedo a total ira, sus colas se extendieron a los lados y hacia arriba formando un semicírculo y las puntas se doblaron hacia adelante. Ian presintió mucho peligro al ver eso.

"¡Stella!" Exclamaba Gridwin volando hacia ella. "Haz que tu hermana se detenga."

Aterrizó rápidamente y se puso detrás de ella, intentando ocultarse pese a que él era de mayor tamaño. Stella aún se encontraba a un lado de la puerta que daba al estudio de la maestra Vela junto a Elise esperando a Ian.

"No hasta que me cuentes lo que sabes de esas inscripciones que llamas runas." Acotó Kyara acercándose al grupo.

"¿Runas?" Preguntó Elise. "Ian es quien sabe qué son y cómo funcionan."

La puerta del despacho de la maestra Vela estalló en pedazos detrás de ellos, al voltear de la sorpresa, vieron a Ian salir despedido de allí, rebotó contra la pared y cayó al suelo cubierto de heridas.

Vela salió caminando de allí con sus colas listas para atacar, unos orbes celestes que irradiaban un aura del mismo color aparecieron en cada punta de ellas. Abrió su boca y delante de ella apareció otro orbe, siete líneas de los que se encontraban atrás se unificaron al que estaba frente al hocico de Vela preparándose para atacar.

"¡MAESTRA VELA!" Gritó Kyara poniéndose frente a ella.

Parpadeó dos veces sacudiendo levemente su cabeza, la estela celeste que también salía a los lados de sus ojos se disipó permitiéndole ver lo que yacía frente a ella, un poni en el suelo cubierto de heridas, el lugar destruido y varios zorros acercándose para saber qué había sucedido.

"N-no quiero que se queden aquí." Dijo algo agitada. "Al amanecer, cuando la tormenta haya pasado, ustedes se irán de este lugar."

Kyara y Stella llevaron a Ian junto a Gridwin y Elise a la habitación de invitados, nadie se atrevía a decir alguna palabra mientras avanzaban y eran observados tajantemente por los demás zorros.

"¿Qué fue todo eso?" Preguntó Gridwin.

"No lo sé…" Contestó Kyara. "Pero es la primera vez que veo tal deseo de matar en sus ojos."

"Uh… s-sigo vivo…" Gimoteó Ian en la cama.

"Casi te mueres dos veces en un solo día." Comentó Gridwin irónicamente. "¿Qué pasó allí dentro?"

"Ah… la maestra Vela quiso leer mis memorias y repentinamente comenzó a atacarme." Contestó Ian bajando de la cama. "Curación."

Un círculo mágico con inscripciones de runas apareció debajo de él generando un aura mágica que lentamente fue sanando sus heridas. Kyara y Stella realizaron un grito ahogado al ver eso pero Ian no se había percatado que ellas se encontraban allí.

"I-Ian…" Dijo Gridwin.

Algo confundido por cómo su amigo lo observaba, notó que señalaba algo con la garra, al seguir la mirada hacia donde apuntaba se encontró con Kyara y Stella observándolo con sus bocas abiertas.

"Se suponía que esto sería un secreto." Comentó Gridwin.

"¡T-tú puedes hacer esas inscripciones antiguas!" Exclamó Kyara tomándolo se ambos lados de su rostro. "¡Dime todos tus secretos!"

"Hermana, tal vez sea esa la razón por la que la maestra Vela lo atacó." Acotó Stella. "Puede que sea peligroso, dejá esa tonta investigación."

"Vela puede saber lo que desee de quien lee la mente si está el tiempo suficiente usando su magia sobre él." Comentó Kyara. "Aunque sé como hacerlo apenas podré realizar esa magia si llego a las seis colas…"

Un fuerte escalofrío corrió por la espalda de Ian al oír esas palabras, La maestra vela podía leer por completo sus recuerdos de la misma manera que Celestia hacía con él. Por unos instantes supuso que lo atacó al descubrir que solía ser un humano pero no estaba seguro de qué tan lejos había llegado en sus memorias.

"Tengo que saber qué vio la maestra Vela." Dijo Ian.

"Llamarte suicida sería poco." Comentó Kyara. "Un solo golpe del hechizo que estaba a punto de realizar y tú serías solo cenizas."

"Fuiste capaz de detenerla, acompáñame y prometo contarte algo sobre las runas." Propuso Ian.

"Mala idea… no sabes qué puede pasar." Replicó Gridwin.

Avanzaron hacia los aposentos de Vela, Elise y Gridwin los acompañaron pese a que sabían de qué sería mala idea. Atravesando un gran patio se podían ver las estrellas en el firmamento, la tormenta había terminado antes de lo esperado y aún no amanecía.

"¡Te dije que debías irte cuando la tormenta acabe!" Oyeron en lo alto.

De un salto cayó frente a ellos la maestra Vela portando una armadura dorada, caminó hacia el grupo posicionándose delante de Ian. Lo llamativo fue que cuando se acercó a él, en la armadura se iluminaron varias inscripciones de runas.

"M-maestra, ¿¡qué hace!?" Preguntó Kyara.

"Tan solo protejo a los zorros astrales." Respondió. "Siempre lo he hecho y no pienso permitir que vuelvan a sufrir." Comentó. "Los tuyos me trajeron mucho dolor cuando era apenas una cachorrita…"

Ian observó a los lados muy sorprendido pero sabía que ella lo señalaba a él, no había dudas al respecto. Vela había leído sus recuerdos de cuando era un humano.