"Su majestad… aún no puedo dejar atrás el arrepentimiento que tengo por haberlo herido." Dijo Vela.

"N-no es problema, de todos modos, yo escapé del palacio así que se supone que no estuve aquí."

"Y así será, si alguien llega preguntando por usted, nunca lo hemos visto." Agregó Vela realizando una reverencia.

Ya era de día, Gridwin tenía entablillada su ala derecha tras el ataque mágico recibido, Braun se encontraba vendando a Elise en el pecho y poniendo un parche en su cabeza como precaución. Stella charlaba muy emocionada con su hermana por el logro de haber obtenido su cuarta cola.

"Esto significa que serás líder, ¡eso es genial!" Exclamó Stella.

"S-sí… aunque no lo se…" Divagaba Kyara sin saber qué responder. "Esto es un poco repentino."

"Maestra Vela, ¿qué harán a partir de ahora?" Preguntó Ian.

"Creo que seguiremos como estamos por unos meses más y luego comenzarán a salir pequeños grupos de zorros." Contestó. "Ya no hay necesidad de estar encerrados."

"¿Y qué hay de esa extraña armadura?" Preguntó nuevamente Ian.

"No pienso volver a usarla, además… ya no dispone de la magia que poseía." Contestó Vela. "Esa armadura me fue entregada por un extraño poni hace ya mucho tiempo."

"Hace unos meses atrás… una amiga mía fue controlada por una armadura similar." Comentó Ian.

"¿Crees poder mostrarme?" Preguntó Vela acercando dos de sus colas hacia Ian.

"Eh… no te volverás loca de nuevo… ¿verdad?"

"Hu, hu, hu, ya no." Replicó.

Apoyó lentamente las puntas de las colas a los lados de la cabeza de Ian, él se enfocó en recordar ese momento cuando tuvo que enfrentar a Derpy en el castillo de Griffonia. Tras unos minutos Vela quitó su magia algo sorprendida.

"Es posible que el mismo poni esté detrás de eso." Comentó Vela abriendo sus ojos.

Prepararon sus bolsos con provisiones y se encontraban listos para continuar su viaje, ya en las puertas de ingreso al templo de los zorros astrales se despedían de Kyara y Stella.

"Si no fuera por ustedes mi hermana nunca habría obtenido la cuarta cola." Dijo Stella. "Vuelvan a visitarnos nuevamente y tal vez yo pueda obtener la tercera, he, he."

"No gracias… no quiero volver a enfrentar a la maestra Vela." Espetó Gridwin.

"¿Continuarás estudiando las runas?" Preguntó Ian a Kyara. "Creeme, es muy peligroso."

"Creo que descansaré de todo por un tiempo, ahora que soy una cuatro colas mis actividades tal vez cambien."

"De acuerdo, cuidense mucho." Dijo Ian tomando rumbo hacia el norte. "Y muchas gracias por haberme salvado de la flor venenosa."

Los tres caminaban en silencio, Gridwin y Elise se encontraban heridos y por alguna razón Ian se sentía culpable. Llegado el mediodía observó entre sus provisiones y encontró unas flores blancas iguales a las amarillas que había comido.

"C-chicos… siento mucho haberlos metido en ese lío." Dijo Ian observando la flor.

"Tú mismo me lo dijiste, que en este viaje habrá mucho dolor." Replicó Gridwin. "Según Braun, tan solo debo llevar este vendaje en mi ala por una o dos semanas."

"En mi caso, mis escamas me protegieron del golpe." Comentó Elise. "Aunque de todos modos dolió mucho." Agregó frotando el vendaje de su pecho.

Dando un suspiro de alivio, Ian metió la flor en su boca al ver que sus amigos no estaban enfadados con él por ser los únicos en haber recibido heridas.

Ya en la noche encontraron un lugar perfecto para acampar, una roca servía de techo y poseía un hueco donde depositaron las ramas secas que recolectaron en el camino, emulando una chimenea. Una vez dormido, Ian sintió que alguien lo llamaba dentro de su sueño, al voltear se encontró con Spitfire volando. Cayó directamente sobre él abrazandolo con fuerza casi sin permitirle moverse.

"Ah, Spitfire… ¿qué te pasa?" Preguntó Ian algo confundido.

"No lo puedo creer." Oyó a un lado.

Volteó su mirada encontrando a Selena parada a su lado, observando fijo como Spitfire lo abrazaba y frotaba su rostro contra su pecho.

"Eh, p-puedo explicarlo…"

Antes de que pueda dar una excusa, por detrás apareció Trixie abrazandolo también, Selena no se quedó atrás abalanzándose también sobre él. Por algún motivo las tres actuaban de forma extraña y lo más raro era el hecho de que no peleaban entre ellas como de costumbre.

"¿Llego en un mal momento?" Oyó a alguien más a su derecha.

"¿¡L-Luna!?" Exclamó Ian al verla. "¿Tú también?"

"He, He, no… Solo estoy de visita." Contestó entre risas

"Entonces…"

"Esto es un sueño." Dijo Luna terminando la frase de Ian.

Su cuerno brilló por unos instantes y las tres ponis desaparecieron en aire como si fueran humo, permitiéndole a Ian moverse de nuevo.

"Que pena… justo cuando la cosa se ponía interesante…" Oyeron ambos.

"¿¡Quien es!? Exclamó Luna.

Lentamente un aura mágica comenzó a generarse frente a los dos, una criatura blanca se formó caminando hacia ellos.

"Kyara, ¿que rayos haces en mi sueño?" Preguntó Ian algo confundido.

"Princesa Luna, es un honor conocerla." Saludó haciendo una reverencia.

"Un zorro astral, el gusto es mío." Dijo Luna haciendo una pequeña reverencia ante Kyara.

"Un segundo, ¿acaso tú puedes entrar en los sueños como Luna?" Preguntó Ian algo confundido.

"Yo puedo entrar en los sueños gracias a mi magia pero los zorros necesitan canalizar esa habilidad de una forma diferente." Explicó Luna.

Kyara y Luna tan solo charlaban alegremente mientras que Ian pensaba que no lograría descansar nada esa noche. Las dos se encontraban muy entusiasmadas por haber conocido a alguien con habilidades similares de una a la otra.

"Su majestad, ¿quiere que le enseñe algo interesante?" Preguntó Kyara.

Ambas comenzaron a correr alegremente, Ian decidió seguirlas ya que se encontraban dentro de su sueño. Frenaron repentinamente y se sumergieron en algo que parecía un estanque, las siguió lanzándose allí e ingresó en una habitación oscura.

Galopó un poco hacia el frente intentando encontrar a Luna y Kyara pero solo se oía el eco de sus cascos a cada paso que daba. El lugar se encontraba destruido, lleno de grietas por doquier.

Varias llamas aparecieron repentinamente iluminandolo todo, cada una ardía con un diferente color, intensidad y tamaño.

"¿Qué es este lugar?" Preguntó Luna.

"Wow, esto esta hecho pedazos..." Comentó Kyara observando a su alrededor. "Bienvenido a tu corazón." Dijo extendiendo su pata a Ian.

"¿Qué?" Preguntó Ian algo confundido.

"Aunque esta es una manifestación, todos tenemos un lugar así dentro de nosotros." Explicó Kyara.

Sus colas brillaron transportándolos a otra habitación, ese lugar era diferente, poseía columnas doradas y las llamas se encontraban dentro de esferas de cristal. Había una esfera dañada pero con su fuego ardiendo intensamente y otra casi destruida con una pequeña llama.

"¿Este es otro lugar de mi mente?" Preguntó Ian.

"De hecho es el corazón del Príncipe Gridwin." Contestó Kyara.

"¿¡Estás viajando con el príncipe Gridwin!?" Bufó Luna hacia Ian.

"S-si, ¿que tiene eso de malo?"

"Llegó un pedido de búsqueda desde Griffonia." Respondió Luna. "¡Prometiste no meterte en problemas!"

"Por favor, no le digas a los demás de esto." Suplicó Ian juntando sus cascos al frente. "Él escapó del palacio y me pidió que le enseñe a ser fuerte y valiente."

Tan solo bufó ante la respuesta de Ian, ella estaba consciente de que podía hacer magia así que no correría ningún peligro. Galopó hacia la pequeña flama y la observó fijo, sentía algo familiar en ella.

"Esa pequeña flama intenta recobrar su brillo pero tan sólo se extinguirá." Dijo Kyara "Usted, princesa Luna, posee una igual."

"¿Y que representa?" Preguntó.

"Sus respectivas madres."

Luna tragó saliva repentinamente a oír eso, comenzó a sentir que cada una de las flamas emanaba un sentimiento diferente. Kyara hizo brillar una vez más sus colas, en esta ocasión se encontraban en el palacio de Griffonia viendo a un Gridwin de polluelo.

Observaba por una ventana como otros grifos jugaban en el patio, suspirando y anhelando estar allí. Un grifo mayor y con lentes se acercó mostrándole un pergamino y luego se esfumaron en el aire.

"Muchas veces los sueños son manifestaciones de deseos y anhelos." Dijo Luna.

"Y todo se manifiesta a través de nuestros corazones." Continuó Kyara.

Fueron transportados a una tercera habitación que poseía formaciones de rocas y cristales puntiagudos, tres llamas aparecieron frente a ellos.

"Esto... es triste..." Comento Ian. "¿Tan solo tres?"

"Si, y dos de ellas son Gridwin y tú." Respondió Kyara. "Este es el corazón de Elise." Agregó. "Ustedes al parecer son importantes para ella y salvo esa tercera llama, no tiene a nadie más en este mundo."

Luna susurró algo al oído de Kyara y ella asentó con la cabeza muy feliz, al parecer planeaban algo e Ian no se encontraba muy felíz de ser parte de ello.

Las dos corrieron atravesando una de las paredes como si fuera hecha de agua, Ian las siguió y reingresaron a la primera habitación donde estuvieron. Las vio paradas frente a tres llamas que ardían con mayor tamaño que las demás, se acercó a observarlas detenidamente ya que emanaba un aura que se le hacía familiar y lo reconfortaba.

La primera ardía con los colores amarillo, naranja y un poco de rojo; la segunda con una tonalidad turquesa, celeste claro y un suave violeta; por último la tercera ardía gris claro, púrpura y verde.

Observó alrededor las llamas con diferentes tamaños, había una anaranjada, dorado y verde junto a otra rojizo, naranja y verde. También vio una púrpura con tres tonalidades y otra de tres diferentes tipos de azul oscuro, muy similares al pelaje de Luna.

"Cada llama representa a alguien que es importante para tí." Dijo Kyara. "Estas son las tres yeguas que vimos antes, ¿verdad?"

"Eh…"

"He, he, he, Ian… me lo esperaba de tí pero esta llama es la que más me sorprendió." Dijo Luna entre risas.

Se hizo a un lado dejando ver detrás de ella una llama que ardía en una tonalidad blanca con celeste, rosado y verde claros. Su tamaño no se comparaba a los otras tres pero se encontraba con un tamaño un poco mayor a las demás.

"¡Si le dices una palabra de esto…"

"Ha, ha, ha. Mientras más lo niegues creo que será peor para tí." Rió Luna al instante. "Ya está a punto de salir el sol, prometo guardar en secreto lo de Tia y Gridwin." Agregó desvaneciéndose. "Les deseo un buen viaje a los dos."

"¿Les deseo?" Preguntó Ian.

Sintió un cosquilleo correr por su cuello haciéndole cerrar los ojos, cuando pudo abrirlos, notó que estaba acostado cubierto por su manda tal y como había quedado en la noche. Giró su cabeza sintiendo el mismo cosquilleo pero esta vez vio algo blanco y negro.

Al elevar la vista vio a Kyara sentada cerca de ellos y cada una de sus colas servía de almohada a el, Gridwin y Elise.

"Buenos días." Dijo Sonriendo.