"No, ¡definitivamente no estoy de acuerdo con esto!" Bufó Ian.

"¿Por qué?" Preguntó Elise. "Ella es buena y será más divertido si nos acompaña."

Aún se encontraban en esa pequeña cueva bebiendo un poco de té para el desayuno, Gridwin solo reía ante la negativa de Ian al no desear que Kyara los acompañe mientras que ella los observaba ondeando lentamente sus colas a la expectativa.

"Vamos, te comportas como si Kyara conociera algo vergonzoso de ti." Comentó Gridwin bebiendo de su pequeño jarro.

"B-bueno… pues ella sabe algo vergonzoso de tí… ¿no?" Replicó Ian algo nervioso.

Gridwin se paralizó unos instantes y comenzó a toser atragantado por el té, Elise solo intentaba atrapar una de las colas de Kyara quien las mecía de un lado a otro jugando con ella.

"M-mira... si tu deseo es venir por todo eso de las runas..."

"Son órdenes de la maestra Vela." Interrumpió Kyara a Ian. "Yo tuve deseos de ser la primera Zorro Astral en salir a conocer el mundo y como no puedo olvidar..."

"Eres la más indicada." Terminó Gridwin la frase de Kyara.

"Además, les había dicho que necesito un buen descanso." Comentó Kyara.

"Este es un viaje de entrenamiento, no de diversión." Replicó Ian.

"Ella se hizo más fuerte gracias a nosotros." Dijo Elise tras atrapar una de las colas. "¿Qué tal si le crece otra cola más?"

"Elise y el príncipe están de acuerdo." Comentó Kyara.

Ya no disponía forma de refutar nada, por votación del grupo Kyara era el nuevo miembro de la party. Por algún motivo Kyara le daba la misma sensación que tenía al lidiar con Celestia tras la intrusión en su sueño.

No dijo nada más, suspiró con fuerza intentando asimilar la situación y preparó sus cosas para continuar con el viajea la capital de Dalmasia. El camino los llevó por un hermoso prado lleno de dientes de león, el sol brillaba en lo alto y las nubes otorgaban cortos momentos de sombra.

"Es la primera vez que me alejo tanto del templo." Dijo Kyara contemplando el paisaje. "Su majestad, a usted le pasó lo mismo al salir de palacio, ¿verdad?"

"Disculpa Kyara pero durante el viaje, no soy un príncipe." Replicó Gridwin. "Así que solo tratame con normalidad."

"Entendido."

"Me sorprende que después de todo lo de la otra noche y el hecho de que los zorros estuvieron varios siglos encerrados..." Comentó Ian. "La maestra Vela te haya dejado salir como si nada en tan solo unas horas."

"Si, pero creo que después de que tu entraste a su mente ella se volvió mucho más flexible en esas cosas." Respondió Kyara.


"¡Maestra Vela!" Llamaba Stella mientras corría desesperada.

En ese momento Vela ordenaba su destruido despacho, sus colas danzaban cual director de orquesta colocando los objetos en diferentes lugares. Aquellos que eran irreparables solo los arrojaba en un cesto para luego quemarlos como basura.

"¡Maestra Ve... ¡AY!" Chilló Stella.

Había ingresado corriendo al despacho sin mirar y su cabeza dio contra una estatuilla de cerámica con la forma de un fénix, esta cayó al suelo destruyéndose por completo tras un fuerte sonido.

"¿Qué se te ofrece Stella?" Suspiró Vela un poco molesta por la estatuilla. "¿No podrías hablarlo con Dean, el líder de tu grupo?"

"L-lo siento maestra." Dijo Stella frotándose la frente. "Pero esta nota es para usted." Agregó mostrandosela con la pata.

Algo intrigada por su contenido, Vela se sentó frente a Stella tomando la nota con ambas patas delanteras. Los objetos que ella se encontraba moviendo con su magia se detuvieron para prestarle total atención a lo que tenía escrito el papel.

"Desde esta mañana que no veo a mi hermana y encontré esta nota sobre su cama." Dijo Stella algo preocupada.

Tras oír eso desdobló el papel con ambas patas completamente dispuesta a leer el contenido.

Maestra Vela,

Soy consciente que saliendo sin autorización alguna me encuentro rompiendo las reglas pero después de lo sucedido anoche, no puedo evitarlo. Sé que usted necesita de mi habilidad de memorizar absolutamente todo y que puede ser un beneficio para los zorros astrales, pero ambas sabemos que sus palabras de la otra noche fueron ciertas pese a encontrarse fuera de control emocionalmente.

No creo ser capaz de permanecer en el templo luego de que usted ha traicionado mi confianza, siguiendo las reglas que usted impuso a los zorros por siglos y convirtiéndome en líder tras obtener la cuarta cola.

No tengo la seguridad de qué rumbo tomaré pero tal vez, algún día, regrese cuando mi corazón haya encontrado alivio al encierro y el perdón a las ataduras que me impuso.

Kyara

Tras leerlo volvió a doblar el papel devolviendolo a Stella en las patas de nuevo, sin agregar nada más o comentar algo al respecto, dio media vuelta y continuó ordenando sus cosas en el despacho.

"¿N-no va a enviar a uno de los cinco colas a buscarla?"

"Michael, Miriam y Kyo se encargarán de cuidarlos mientras yo no estoy." Dijo Vela sin voltear a Stella. "No hay necesidad de enviarlos."

"¿Qué?"

"Viajaré a Equestria para visitar a una amiga, hace mucho que no la veo." Comentó. "Y le pediré consejo de cómo guiarlos… supongo que mis métodos no son del todo adecuados."

"M-maestra…"

"Tu hermana ya tiene cuatro colas y su magia se encuentra por encima del unicornio promedio." Interrumpió a Stella. "Tendrá que aprender de lo que pase allí afuera y sus experiencias nos enseñarán cuando regrese."


"Un segundo… ¿cómo que no trajiste ningún tipo de equipaje contigo?" Preguntó Ian.

"Normalmente cuando salíamos en los alrededores no debíamos llevar nada." Respondió Kyara. "Nunca fue necesario porque llevamos todo con magia."

Ian golpeó su frente con su pezuña bufando al no saber qué decir, Gridwin reía a carcajadas sujetándose la barriga mientras que Elise se encontraba entre Ian y Kyara algo preocupada.

"M-mi manta es grande, podemos dormir juntas hasta que lleguemos a un pueblo." Dijo.

"Bueno… no he salido así en mis doscientos treinta y siete años." Dijo Kyara. "Aún soy joven e inexperta."

"Do-doscient…" Balbuceó Ian al oír eso.

"Vaya, yo sólo tengo diecinueve años." Comentó Gridwin. "Me haces sentir un polluelo."

"Yo tengo veinticuatro." Comentó Elise.

"¿Y qué hay de ti Ian?" Preguntó Kyara.

No contestó nada a la pregunta de Kyara, tan solo clavó una de las flores blancas sobre la punta de una pequeña vara y la acercó a la fogata quemándole un poco las puntas para luego comerla.

Se hizo de noche y una densa bruma cayó sobre las copas de los árboles, todos dormían mientras que la fogata aún quemaba algunas de las brazas restantes. Elise dormía completamente acurrucada entre Kyara y sus colas, al notar que todos dormían decidió dar una pequeña vuelta para despejarse un poco.

"Ian, ¿algo te preocupa?" Preguntó Gridwin.

"Kyara…" Contestó Ian.

"¿Acaso no te agrada que venga con nosotros?" Preguntó Gridwin. "Es lo mismo que cuando yo no quería que venga Elise."

"No es lo mismo… recuerda lo que te dije cuando Vela nos enfrentó." DIjo Ian. "Yo soy uno de esos monstruos que destruyó su familia."

"Yo veo a un poni terrestre frente a mí." Replicó Gridwin.

"Heh… Es lo que anhelo ser, decidí olvidar el mundo de los humanos pero parece que aún me persigue." Comentó Ian pateando una roca. "No quiero que se involucre en algo tan peligroso y no quiero que Elise vuelva a pasar tanto miedo."

"Tú salvaste lo que queda de mi familia y ambos reinos." Dijo Gridwin. "Prometo ayudarte y estoy seguro que todo saldrá bien desde ahora."

"Así que un humano…" Dijo Kyara acercándose a ellos.

"¿No dormías junto a Elise?" Preguntó Ian.

"Despertará en la mañana recordando un muy agradable sueño que preparé para ella." Contestó Kyara. "Ahora, cuando conectamos nuestras mentes vi todo lo que le mostraste a la Maestra Vela." Dijo. "También vi que ya no tienes deseos de volver."

Ian solo bufó ante las palabras de Kyara y pasó caminando junto a ella sin mediar palabra alguna, tras unos pasos frenó de repente.

"Diecisiete…"
"¿Qué?" Preguntó confundida Kyara.

"Tengo diecisiete años."

"¡Ah! entonces eres el menor del grupo…"

Sin sentirse feliz por las palabras de Kyara, Ian volvió a la fogata galopando lentamente sin siquiera molestarse en volver a observarlos, Gridwin simplemente levantó uno de sus hombros en total señal de que no se podía hacer nada al respecto.

En la mañana el grupo caminaba en silencio, Ian cargaba a Elise en su lomo para poder apresurar el paso debido a sus cortas piernas y que había unas nubes amenazando una pequeña lluvia.

"...bueno, creo que tendremos que revisar la cantidad de bits que disponemos." Dijo Gridwin. "Hemos comprado comida, la bolsa de dormir para Elise y ahora tendremos que comprar lo necesario para Kyara."

"Ya piensas como un viajero Gridwin." Felicitó Elise. "Estas dejando de comportarte como un pollito mimado."

"Y tú no dejarás de ser una glotona…" Replicó Gridwin. "Llenar tu estómago de gemas es caro, ¿sabes?"

"¡No estoy gorda!"

"Los dragones necesitan comer gemas, estos son asimiladas por su cuerpo y fortalecen sus escamas." Explicó Kyara.

Caminando lentamente en medio del grupo, Ian tan solo los oía divertirse sintiéndose diferente; sin quitar su vista al frente pero sin prestar atención a nada. A cada paso que daba recordaba que él no pertenecía a ese mundo.

"... y tú qué opinas?"

Al despertar de su trance, vio a Kyara frente a él, no pudo evitar que sus hocicos choque entre sí.

"Owch, no esperaba un primer beso tan doloroso..." Dijo Kyara frotándose la nariz.

Ian se sonrojó ante tal comentario pero luego volteo su mirada intentando no cruzarla con los ojos de Kyara.

"¿Acaso fue el tuyo?"

"Un poni tan popular como él no creo." Comentó Gridwin. "Ven Elise, dejémoslos a solas."

"No es divertido." Dijo Ian.

Elise saltó de su espalda directo a la de Gridwin entre risas.

"¿Y qué vas a hacer?" Preguntó Elise.

"Oigan… ¡ya basta!" Exclamó Ian corriendo a ambos.

Gridwin elevó vuelo riendo junto con Elise mientras que Ian los perseguía en tierra enfadado porque se burlaban de él, por su parte, Kyara caminaba observando al grupo feliz de que Ian ya no estaba triste.