Apenas podía moverse dentro de esa cosa babosa al mismo tiempo que se sentía incómodo por la sensación, tenía su cabeza fuera de la baba e inclinó sus ojos para ver cómo lentamente las líneas rojas avanzaban hacia su cuerpo. Dos líneas muy gruesas lo tocaron haciéndole sentir un gran ardor en esa zona, como si lo estuvieran quemando.
"¡Ah…AAAHHG!" Gritaba Ian del dolor. "¡A-ayuda…!"
Sin importar cuanto forcejeaba, no podía librarse de allí. Se volvía cada vez más espeso, muchas líneas rojas más delgadas tocaron diferentes partes de su cuerpo y por cada una sentía como si lo clavaran con agujas.
La esfera roja comenzó a latir y a elevarse por sobre el resto de la baba, cubierto por una delgada capa de ella. Cuando se encontró en el punto más alto apenas conectada con una delgada tira con la baba y aquellos hilos rojos que clavaban a Ian, recibió el impacto de algo que se incrustó exactamente en el centro.
Estas líneas rojas se retrajeron al instante y la esfera comenzó a vibrar expandiéndose y retrayendose, cambiando constantemente de forma. Ian sintió que alguien lo tomaba de los lados de su rostro y empujó con fuerza para sacarlo de allí.
"¡Oye! poni… ¿estás bien?" Oyó la voz de una chica.
Al abrir los ojos vió claramente aquella esfera roja vibrando mientras que el resto del cuerpo baboso se disolvía, instantáneamente recordó lo que estaba pasando poniéndose de pie apuntando con su pezuña a la criatura.
"¡Maldito bicho!" Exclamó en total furia por el dolor que había recibido. "¡Star Blazer!"
Una potente y concentrada llama comenzó a quemar al monstruo, su gelatinoso cuerpo comenzó a derretirse al igual que la esfera roja perdía aquel líquido que la rodeaba dejando a la vista una roca carmesí circular.
"¡Wow! ese sí que es un potente ataque mágico…" Oyó Ian detrás de él.
Exhaló con fuerza tras realizar tal ataque, aún sentía algunos escalofríos en su cuerpo por la sensación que tuvo. A su lado pasó caminando una loba de pelaje marrón claro, llevando dos pequeños bolsos a los lados de su cuerpo.
"Oh… derretiste mi kunai…" Dijo observando la esfera roja.
En el suelo yacía aquella esfera carmesí con el kunai clavado en ella, se encontraba al rojo vivo completamente doblado por la temperatura del hechizo pero logró romper el cristal.
"G-gracias por salvarme." Dijo Ian.
"Oí tu grito por ayuda." Contestó volteando hacia él. "Mi nombre es Jazmin, un gusto."
"Ian… e-el pueblo está en peligro… no es la única de estas criaturas." Dijo Ian.
"Puedo percibirlo, emanan un aura que nunca antes había sentido." Comentó Jazmin cerrando sus ojos y olfateando hacia arriba. "Pero… tú emanaste algo muy parecido cuando usaste ese hechizo."
Por unos instantes, Ian intentó examinar sus heridas pero notó que no tenía siquiera una marca en el pelaje, esas extrañas líneas rojas le causaron un intenso dolor sin siquiera herirlo. Salieron de aquella casa notando que los habitantes del pueblo también huían, Jazmin saltó al marco de una ventana impulsandose con sus patas traseras y trepó hacia el techo, desde allí corría a la par de Ian para luego saltar hacia una pequeña torre en lo alto.
Se paró en la punta de una pequeña cornisa observando en todas direcciones intentando ver qué estaba pasando.
"Hay uno por aquí cerca!" Exclamó señalando con su pata.
Brincó desde lo alto dando medio giro en el aire y cayendo en un montículo de heno del que salió sacudiéndose frente a los ojos de Ian.
"Nunca pensé que vería a alguien hacer eso." Dijo.
"¿Qué cosa?" Preguntó Jazmin quitándose heno de su cola.
"N-nada… sigamos."
Llegaron a donde se encontraba otro de esos monstruos gelatinosos, lo vieron que cubría a un joven venado y aquellas líneas rojas se encontraban pegadas a su cuerpo. Aquel venado no se movía y comenzó a retraerlas hacia la esfera roja que palpitaba y brillaba parpadeando al unísono.
"Sonic Slicer." Recitó Ian abanicando de lado.
Una corriente de aire giratoria salió despedida, esta se estiró formando una cuchilla rebanando la esfera carmesí junto al cristal que se encontraba en su interior. El monstruo perdió su forma y rigidez disolviéndose en tan solo agua.
"Oye, ¿estás bien?" Preguntó Jazmin sujetando al venado entre sus patas delanteras.
Este se encontraba con los ojos cerrados sin dar respuesta alguna, Ian se acercó poniendo su pezuña en el hombro de Jazmin observándola fijo.
"E-esa cosa… drenó por completo su energía vital." Dijo Ian con un círculo mágico bajo su pezuña.
"¿Puedes sentir las auras con ese hechizo?"
"No, puedo verlas." Contestó Ian. "Está tan débil que su cuerpo no tiene fuerzas siquiera para permitirle respirar."
"En ese caso..."
Jazmín puso ambas patas sobre el pecho del venado y comenzó a hacer presión suavemente a la vez que realizaba un ligero movimiento circular, lentamente comenzó a reaccionar hasta que débilmente volvió a respirar.
"E-eso fue increíble." Felicitó Ian.
"Nunca hay que rendirse, hay cosas que la magia no puede solucionar." Comentó Jazmín. "Así que siempre debemos que buscar otra forma de salir adelante."
"Si, mi magia no derrotó al primer monstruo." Dijo Ian algo afligido. "Pero gracias a ti ahora sabemos cual es su punto débil."
"¿Y creen que les permitiré difundir tal información?"
Fue sorpresivo tal comentario, voltearon al unísono encontrándose con un gran grifo parado detrás de ellos con una capa y una capucha que en la oscuridad tan sólo permitía ver su pico. En su espalda sobresalía claramente una gran hacha la cual tomó con su garra.
"¡Tú!" Exclamó Ian. "¡Eres el que causó la enfermedad en la capital!"
"Heh, nunca pensé encontrarme contigo por aquí." Dijo girando el hacha con su garra para apuntar a Ian con el filo. "Tú te encontrabas con aquel grifo, la dragona y esa cosa peluda cuando destruyeron el cristal vermillion."
"¿Vermillion?" Preguntó Ian. "¿Por qué nos dices algo tan importante?"
"Simple, porque los muertos no hablan…"
"¿Por qué vienen todos a la posada?" Preguntó Elise al ver como los habitantes del pueblo corría hacia allí.
"Es la edificación que se encuentra en el punto más alto de todo Villa Nieve." Contestó Lin. "Algo malo debe estar sucediendo en el pueblo."
Por el camino que conducía a la posada muchos corrían buscando refugio, Kyara caminaba entre ellos y oyó algo de unos monstruos que se comían a los demás. Dando media vuelta, buscó rápidamente al señor Shingo pero no lo veía por ningún lado.
"¡Peco!" Exclamó al verlo.
"¿Qué sucede?" Preguntó Gridwin. "Te ves algo preocupada."
"Oí a algunos de los refugiados hablar de unos monstruos con un corazón rojo que era líquido."
"Eso suena asqueroso…" Dijo Gridwin.
"Tan sólo recuerda, la descripción es igual a aquella esfera que encontramos en la capital."
"Niños." Dijo Lin acercándose a ellos. "El joven Ian se ha ido a ver qué pasa hace casi una hora, ¿podrían ir a ver si se encuentra bien?"
"De hecho, tampoco he visto al señor Shingo desde entonces." Agregó Kyara.
"Sube a mi espalda, será más rápido." Propuso Gridwin extendiendo sus alas a los lados.
"Si hay fuego entonces me necesitarán." Comentó Elise subiendo sobre Kyara.
Los tres emprendieron el vuelo descendiendo hacia el pueblo, se veían varias casas en llamas pero lo llamativo fue cuando por fin pudieron encontrarse con una de esas criaturas bípedas. Avanzaba lentamente como si estuviera caminando pero nunca despegaba sus pies del suelo, los arrastraba.
"Eso sí que es asqueroso." Dijo Gridwin al verlo.
"No tenemos tiempo de sentir miedo." Dijo Kyara apuntando con sus cuatro colas. "Esa cosa está destruyendo el pueblo."
Cuatro orbes aparecieron en la punta de cada una de ellas, estos se encendieron con su aura celeste y se dispararon contra el monstruo. Cada una de ellas impactó destruyendo varias partes del cuerpo las cuales se desprendieron pero volvió a retomar su forma volviéndose más delgado.
"¿Es inmortal?" Preguntó Kyara al ver eso.
"Eh… chicos… tenemos un pequeño problema." Dijo Elise observando hacia atrás.
Ambos voltearon para ver a qué se refería Elise, encontrándose con dos más de esas criaturas caminando hacia ellos, estaban completamente rodeados. Gridwin tomó un rastrillo que tenía a mano preparándose para pelear.
Elise lanzó una gran llamarada a uno de ellos pero apenas derritió su cuerpo viendo cómo goteaba haciéndose más pequeño, Kyara unió sus cuatro colas formando un orbe más grande, y usando una de sus colas lo lanzó al segundo de ellos. El orbe lo atravesó arrancándole un trozo pero cuando se regeneraba, la esfera retornó hacia Kyara que la volvió a tomar con la punta de una de sus colas.
"Se regeneran pero sus cuerpos se hacen más pequeños." Observó Gridwin.
"En ese caso habrá que seguir atacando." Dijo Elise lanzando una nueva llamarada.
Los tres unieron fuerzas para destruir los cuerpos de las criaturas, Gridwin usó el rastrillo dando un zarpazo diagonal sobre uno de ellos partiendolo en dos, el resto del cuerpo que no se encontraba conectado a la esfera roja se disolvió quedando una pelota babosa en el suelo.
"No eran tan fuertes…" Dijo Gridwin picándolo con su garra.
Varios hilos rojos se envolvieron alrededor de su pata como si fueran tentáculos provocando un punzante dolor por cada una de ellas, en la sorpresa intentó quitársela sacudiendo su garra pero no se desprendía.
"¡AH! ¡quitenmelo!" Chillaba mientras correteaba intentando que la esfera roja lo suelte.
Un orbe impactó contra la esfera y esta estalló en pedazos soltando la garra de Gridwin, Kyara se acercó con una de sus colas brillando mientras observaba los cristales rotos en el suelo.
"Los otros dos también deberíamos destruirlos." Propuso tras ver que lo detuvo al ver los trozos de la esfera carmesí.
Una extraña criatura de gran tamaño con una enorme capa y capucha apareció detrás de ellos, en su cola había algo que parecía una pata con un extraño guante, sosteniendo las otras dos esferas carmesí sin que lo atacaran.
"Lo siento, pero estos dos son los últimos y los necesito."
Tras decir eso, de un solo salto subió a un edificio huyendo del lugar. Gridwin aún soplaba su garra derecha sintiendo un poco del dolor pero no disponía de alguna marca en ella.
"S-se nos escapó…" Lamentó Kyara.
Jazmin saltó hacia el frente con un kunai sujeto en su boca, un potente ataque con el hacha chocó contra el filo pero no lo pudo bloquear del todo y la envió por los aires hacia atrás. Ian aprovechó que aquel grifo aún debía retraer el hacha para poder realizar un nuevo ataque y se lanzó rápidamente hacia él.
Aún con el hacha en su lado, usó esa posición dando una estocada con la parte de abajo del mango golpeando a Ian en medio del pecho, fue tan imprevisto que no le dió tiempo de generar una barrera mágica para protegerse.
"Son divertidos pero no me entretienen." Dijo volviendo a ponerse en posición.
Alzó su hacha para realizar un ataque descendente contra Ian pero cuando descendió el hacha algo golpeó de lado contra ella desviando su trayectoria enterrándose en el suelo.
"¿Y qué tal si bailas conmigo?" Propuso Shingo parándose frente a Ian.
"¡Abuelo!" Exclamó Jazmin saliendo de entre unas cajas rotas.
"Parece que los años no han cambiado tus habilidades." Comentó el Grifo desenterrando el hacha de un solo tirón.
"Noté que algo no andaba bien cuando sentí tu presencia cerca." Dijo Shingo "Los años no han sido benévolos en tu apariencia… Wirlog."
