"¿¡Cómo te atreves!?" Exclamó A.K Yearling.
Saltó hacia Ian golpeándolo en el aire, Kyara cayó de su lomo y las alas luminosas se disiparon al instante. Instintivamente se puso en guardia listo para recibir el segundo ataque de Yearling, bloqueó su pezuña y luego propinó un ataque en medio del pecho causando que su tapado se desprenda y su sombrero y lentes caigan al nevado suelo.
Su cutie mark era una estrella cardinal, su crin y cola en tres tonos de gris y llevaba puesto un chaleco de safari.
"¡E-es increíblemente parecida a Daring Do!" Exclamó Gridwin al verla.
Ella no se detuvo y continuó atacando a Ian pero en esta ocasión cuando se acercó para acertar un golpe, recibió una potente descarga eléctrica que la derribó completamente inmóvil y aturdida.
"¡I-imposible!"
"Nada es imposible… ahora nos dirás lo que sabes sobre ese cristal." Dijo firmemente Ian parado a su lado.
"Muchos intentaron hacerme hablar pero…"
Un círculo de fuego apareció alrededor de ella haciéndole detener sus palabras, observó a Ian que tenía los ojos llenos de ira brillando por las llamas.
"Déjame adivinar, alguien cercano perdió la vida por culpa de estos cristales, ¿Verdad?" Preguntó Yearling. "Conocía al señor Shingo… mi maestro y él eran viejos amigos, tal vez conozcas al profesor Silver Quill."
Las llamas se disiparon al instante e Ian dio unos pasos hacia atrás algo sorprendido pero sin bajar la guardia, lentamente A.K. Yearling comenzó a recuperar la movilidad.
"Un poni terrestre sin cutie mark y que puede hacer magia." Dijo poniéndose forzosamente de pie. "Tal como me lo dijo, tu debes ser ese tal Ian Newyd." Comentó. "Tú junto al príncipe Gridwin y una dragona bebé de escamas negras entraron a las antiguas ruinas del valle Valiant en Griffonia y le explicaron acerca de las runas y su peligro."
Observó directamente a los ojos de Ian que no salía de su asombro, luego volteó tomando uno de los trozos del cristal de Vermillion que se encontraban en la nieve y se lo mostró.
"Al parecer este cristal es la clave para abrir las puertas de Altaris." Explicó "Tú destruiste uno y el otro lo tiene Ahuizotl."
"Espera, ¿que no es tan sólo un personaje de ficción?" Preguntó Gridwin.
"Es más real de lo que crees…" Dijo dando un suspiro.
"¿Y por qué nos cuentas todo esto?" Consultó Ian.
"En mi última… digamos… aventura, aprendí la importancia de trabajar con aliados." Contestó. "Y teniendo en cuenta que ustedes conocen sobre estas… runas…"
"Alto, alto, alto." Bufó Ian. "Casualmente decía antes de encontrarte que NO iremos a esas ruinas porque es muy peligroso." Dijo. "Y como soy el único que puede abrirlas, la decisión es mía."
"¿Y si digo que Ahuizotl puede abrirla con el otro cristal de Vermillion?" Preguntó Yearling dándole la espalda y observando a Ian de reojo.
Tragó saliva con un poco de nerviosismo al no saber qué refutar a esas palabras, sabía que si alguien además de él puede abrir esas ruinas la cosa podría ser muy peligrosa para los pueblos cercanos.
"Iremos a echar un vistazo." Contestó Ian. "Si tiene uno de esos cristales lo destruiremos antes de que pueda ingresar."
Fueron guiados por la pegaso por un camino que se desviaba mucho de su trayecto original, adentrándose en las montañas de Altaris. En varias ocasiones devían volar cargando a Kyara y Elise.
"Disculpa…" un poco nervioso dijo Gridwin. "¿Cómo quieres que te llamemos?"
"¿Disculpa?" Algo confundida dijo Yearling.
"Tu nombre es A.K Yearling pero también eres Daring Do…"
"En mi opinión es una autora demasiado adentrada en su personaje…" Interrumpió Ian. "Oí que suele pasarle a muchos actores y actrices."
"No seas tan duro con ella." Dijo Kyara intentando limar asperezas. "¿Sabes por qué ese tal Ahuizotl quiere ingresar a las ruinas?"
"Hasta nuestro último encuentro podía predecir sus acciones pero últimamente me ha resultado difícil saber qué trama." Suspiró Daring Do. "Siempre busca artefactos que dispongan de algún tipo de poder destructivo y así dominar a otros."
"No te preocupes." Replicó Ian. "Dentro de esas ruinas no solo encontrará de esos artefactos, tal vez intenten matarlo."
Arribaron por tierra a una gran e imponente cadena montañosa, allí había una puerta circular perfectamente tallada en la roca y en el marco de la misma gigantescas runas. Al pié de las mismas un grupo se encontraba reunido, allí se veían algunos ponis, grifos, un tigre, una pantera y un gato blanco pequeño.
De entre ellos una criatura de pelaje celeste claro sobresalía, tenía una gran boca y dientes puntiagudos, sus garras muy grandes y en la punta de su cola algo que parecía una garra más.
"Oh… ese es Ahuizotl…" Comentó Gridwin muy felíz. "No puedo creer que sea real."
"Está feo…" Dijo Kyara al observarlo.
"¿Cual es el plan señorita Do?" Preguntó Elise. "Saltamos atacando, les lanzo unas llamaradas… ¡ya se! Puedes intentar engañarlos…"
"Esto no es un libro o una historieta Elise." Interrumpió Ian. "Si ese cristal puede abrir la puerta hay que alejarlos de ella, sin mencionar que si yo me acerco se activarán esas runas instantáneamente."
Ian juntó un montículo de nieve aplastandolo con sus pezuñas, se recostó en él extendiendo su pezuña delantera derecha y una esfera luminosa apareció en la punta del casco. Quedó allí observando a sus objetivos como si estuviera esperando algo.
"Disculpa potrillo… ¿Pero qué piensas hacer?" Preguntó Daring Do.
"Ya lo verás, es algo que no sale en ningún libro…"
A la distancia Ahuizotl introdujo su cola en una bolsa de la que sustrajo el segundo cristal de vermillion elevándolo en lo alto frente al resto del grupo. La esfera brilló de color carmesí y las runas lo hicieron en la misma tonalidad, inesperadamente algo pasó a gran velocidad haciendo estallar el cristal en cientos de pedazos.
"¡N-no!" Exclamó Ahuizotl.
"Y eso es un sniper…" Dijo Ian soplando la punta de su pezuña. "Misión cunplida, ya podemos continuar con nuestro camino."
Las tunas de la puerta no cesaron de brillar en tono carmesí, parpadeaban una detrás de la otra siguiendo un orden.
"Potrillo, creo que tu brillante plan no funcionó." Dijo irónicamente Daring Do.
Los trozos del cristal de vermillion se elevaron en el aire brillando en el orden que lo hacían las runas mientras que el líquido que lo recubría no se evaporó, formaron burbujas que giraban en espiral alrededor de los trozos de cristal.
"E-están reaccionando al hechizo de la puerta." Dijo Ian. "Tenemos que detenerlos antes de que algo ocurra."
Las runas continuaban sincronizando sus destellos con los trozos de cristal mientras que Ahuizotl reía celebrando su victoria.
"¡Alto ahí!" Exclamó Daring Do posándose frente a ellos. "Ahuizotl, sé que esta clase de ruinas nunca fueron abiertas, pero si tenias una llave podrias haber aguardado por mí."
"¿Y permitirte arruinar todo como siempre lo haces?" Replicó. "A ella..."
Tanto los ponis como los tigres, gatos y panteras se lanzaron para atacar a Daring Do. Antes de alcanzarla, de entre la nieve salieron cuatro objetos blancos que atraparon a dos ponis, un tigre y el puma.
"Yo también tengo pelaje blanco como la nieve." Dijo Kyara saliendo de un montículo de nieve.
Sus colas brillaron provocando diferentes reacciones en sus presas, el tigre lloraba, un poni quedó dormido mientras que el otro reía sin parar y por último el puma se durmió ronroneando.
Elise por su parte no dudó en usar sus llamas para alejar y dispersar otros cuatro ponis que quedaban.
Gridwin golpeó a dos de ellos que intentaron atacarla por la espalda, por su parte Daring Do recibió un golpe del puño en la cola de Ahuizotl que la envió hacia atrás.
"Pequeña escritora, déjale esto a los expertos." Dijo Ian pasando a su lado y enfrentando a Ahuizotl con la mirada. "No volveré a reprimir mi magia." Susurró a sí mismo.
"No sé quién seas tú, pero eres un idiota al intentar enfrentarme." Dijo.
"Yo tampoco sé quién eres tú." Replicó Ian. "Pero de algo estoy seguro, y es que si abres esa puerta... no podrás controlar lo que yace en esas ruinas."
"Soy Ahuizotl, nada puede detenerme."
"Excepto yo..." Agregó Daring Do.
Decidiendo no mediar más palabras, Ian se lanzó contra Ahuizotl de forma directa, en su pezuña derecha se generó una cubierta de hielo que utilizó para lanzar un potente golpe. Por su parte, Ahuizotl envolvió su cola en la pata de Ian y lo arrojó hacia arriba pero en el aire utilizó un hechizo de gravedad para detenerse y estabilizarse.
Con la potencia del mismo hechizo, se lanzó aumentando la gravedad sobre su cuerpo intentando realizar un ataque descendente que Ahuizotl esquivó dirigiéndose hacia la gran puerta.
"Eres rápido, creo que esto será más largo de lo que pensaba." Dijo Ian desplegando sus alas luminosas.
Volvió a lanzarse al ataque pero esta vez emitía chispas de su pezuña delantera derecha, al lanzar el ataque una oleada eléctrica logró golpear a Ahizotl que saltó hacia un lado. Dos torbellinos se generaron hacia arriba a los lados de Ian los cuales se unieron y ampliaron generando una ventisca muy potente en la zona.
"Pareciera que estás a la defensiva para leer mis movimientos, pero no lo permitiré." Dijo Ian.
Los cristales dejaron de brillar y se detuvieron con todas las runas brillando al unísono, repentinamente se apagaron y unos destellos plateados comenzaron a surgir en la puerta. Ian seguía peleando pero cuando notó eso se detuvo por completo, vio claramente cómo los trozos de cristal se volvieron polvo en unos instantes y el líquido rojo de evaporó.
"No, la puerta accionó un contrahechizo…" Dijo. "¡Huyamos de aquí!"
Aquellos destellos plateados brillaban cada vez más hasta que cubrieron la puerta en su totalidad convirtiéndola prácticamente en un espejo gigante. Aprovechando su distracción, Ahuizotl atacó a Ian con un zarpazo de lado hiriendo todo el torso.
Sus amigos se lanzaron hacia él para ayudarlo pero el contrahechizo de la puerta se accionó, en línea hacia abajo un haz de luz cubrió el suelo desde la puerta, no se podía ver nada. Al disiparse, Ian se encontraba en el suelo con una de las garras de Ahuizotl en su cuello encontrándose sobre él pero con su pezuña apuntando hacia arriba generando una barrera que los cubrió a ambos.
"Te agradezco por el detalle pero veo que tú sabes de esta puerta." Dijo.
Lo elevó y se lanzó hacia la puerta estampándolo contra ella con mucha fuerza, Ian se encontraba aún sujeto por la garra de Ahuizotl pero unos instantes después que su cuerpo tocó la roca, las runas comenzaron a brillar en diferentes tonalidades y colores.
"N-no… quítate antes de que no haya vuelta atrás…" Dijo Ian intentando despegarse de ella con sus pezuñas.
"¿Así que tú eres una llave viviente?"
"¡Suéltalo!" Exclamó Gridwin sujetándolo de la cola y estirando hacia atrás.
Luego de eso, Ian sintió que su espalda se hundía en la roca como si fuera de arcilla, lentamente Ahuizotl lo empujó hundiéndolo en la puerta. Sus amigos corrieron hacia él, aferrándose de Gridwin y empujando para intentar evitarlo pero todos fueron absorbidos hacia el interior de las ruinas de Altaris.
