Avanzaron durante varias horas, cruzaron por corredores de estructura circular donde en ocasiones los ventanales les permitían ver el interior de una cueva que contenía extrañas formaciones de cristales. Megan no caminaba, se deslizaba al raz del suelo o se desvanecía reapareciendo ante una puerta o sensor que desactivaba algún sistema de defensa.
"Disculpa Megan." Dijo Ian. "¿Tú eres una especie de proyección holográfica?"
"Así es."
"Pero, pude tocarte, normalmente los hologramas no disponen de un cuerpo físico." Comentó Ian observando las manos de Megan.
"Mi manifestación es una catalización energética de clase omega la cual permite un nivel de solidificación equivalente a un ser vivo." Respondió Megan sin quitar su mirada al frente.
"Oh, por eso tienes forma humana."
"Negativo, mi forma no es humana para evitar confusión con aquellos que desconocen de mi existencia." Dijo.
"Un segundo, por más que te vea, tu apariencia es la de una mujer humana." Dijo Ian deteniéndose repentinamente.
Megan volteó hacia él acercándose nuevamente, el resto los observaban sin entender una palabra de lo que charlaban. Al mirarlo a los ojos, con su mano derecha hizo a un lado su cabello permitiendo ver que su oreja era más larga y puntiaguda hacia atrás.
"¿¡Un elfo!?"
"Correcto."
"¿Él es así siempre?" Preguntó Daring Do.
"De hecho… es la primera vez que lo vemos actuar de esta manera." Contestó Elise.
Alcanzaron un barandal donde terminaba el recorrido, hacia adelante había total oscuridad. Sintieron temblar el suelo y un segmento de éste se desprendió descendiendo hacia la penumbra.
"Me preocupa que aún no hayamos sabido de Ahuizotl." Dijo Gridwin.
"Es verdad…" Comentó Daring Do.
"Por algún motivo, mi hechizo de localización no funciona." Dijo Ian. "No puedo verlos siquiera a ustedes."
"Las paredes se encuentran recubiertas por inhibidores." Dijo Megan. "El uso de magia de ese tipo se encuentra relegada y restringida a ciertas áreas."
"¿Y tú puedes localizarlo?" Preguntó Kyara a Megan.
"Al disponer de mi capacidad reducida, tan sólo puedo obtener porciones de información y activar o desactivar aquellos mecanismos que se encuentren a treinta metros a la redonda."
"Tomaré eso como un no… he, he, he" Dijo Kyara entre risas y sin entender una palabra.
A medida que se adentraban, la penumbra se hacía mayor. Tan solo aquellas runas brillando en los brazos de Megan eran lo único visible.
"Intruso detectado." Dijo Megan haciendo brillar sus rojos ojos.
"Demasiado tarde..." Oyeron detrás de Megan.
La cola de Ahuizotl enroscó el cuello de Megan y violentamente la llevó a su lado, la silueta de su rostro era tenuemente iluminada por las runas de Megan.
"¡Suéltala!" Ordenó Daring Do.
"Si manipulo a quien controla este lugar... sus secretos y poder serán míos." Dijo. "No tendré motivos para, seguir obedeciéndole."
"¿Obedeciendo?"
"El secreto de los cristales de Vermillion, te ordeno que me lo reveles." Dijo Ahuizotl elevando a Megan varios centímetros en el aire.
"Desactiva solidificación..." Susurró Ian.
"Entendido." Respondió Megan.
Su cuerpo se tornó ligeramente transparente deslizándose de Ahuizotl y avanzando al frente como si nada hubiera pasado.
"No solo soy una llave viviente, también puedo manipular la magia antigua que yace en estas ruinas." Dijo Ian con un círculo mágico debajo de él. "Ahora dinos, ¿a quién no deseas obedecer más?"
"Nunca, si se entera no podran contener su ira…" Contestó Ahuizotl.
"Existe una gran diferencia entre ira y poder… ahora dinos…"
Las luces se encendieron y el elevados se sacudió al llegar al fondo, Ahuizotl aprovechó aquel movimiento para escapar del lugar.
"Megan, activa sistemas defensivos." Ordenó Ian.
"Sistemas activados, el objetivo ha abandonado el área de seguridad."
"¿Y eso qué significa?" Preguntó Elise.
"Que escapó del radio de treinta metros que Megan puede controlar." Contestó Ian.
"¡Ya es suficiente!" Espetó Daring Do. "¿Cómo es que conoces el funcionamiento de este lugar?" Cuestionó. "¿Por qué tanto misterio y tu deseo de ocultarnos lo que hay aquí?"
El enfado de Darig Do se hacía notar por la punzante mirada que clavaba en los ojos de Ian, observó a sus amigos notando que se encontraba acorralado y que sería difícil inventar algo creíble tan rápido.
"Yo…"
"Él solía ser un humano." Interrumpió Gridwin.
"E-espera… no es tiempo de bromas…" Replicó Daring Do.
"¿Cómo es eso posible?" Preguntó Elise.
"Gracias por el toque de tacto Gridwin… serás un gran rey…" Bufó Ian dando un suspiro y comenzando a avanzar por el pasillo. "Es cierto, hace ya un buen tiempo fuí golpeado por un potente hechizo y la magia de la armonía al mismo tiempo… antes de eso yo era un humano."
"Macho… no como Megan, que es una hembra." Acotó Gridwin.
"¡Oh! entonces si no te hubieran convertido en un poni podrías haber resurgido la especie junto a Megan." Comentó Kyara.
Ian se detuvo súbitamente sintiendo un escalofrío recorrer su espalda y volteando hacia Kyara con una mirada llena de seriedad ante su comentario.
"Tomaría mucho tiempo explicar las razones de por qué NO es posible eso… así que mejor continuemos." Dijo retomando su paso. "Por algún motivo cada vez que me acerco a lugares que tengan runas, la magia de mi cuerpo las activa sin que pueda controlarlas."
"Al igual que ese cristal rojo, también reaccionó a las runas." Comentó Daring Do.
Volviendo a detenerse por completo, Ian observó sorprendido a Daring Do, ella había notado algo sumamente importante ya que Ahuizotl disponía de un artefacto capaz de reaccionar con las runas.
"Es la segunda vez que veo esas inscripciones reaccionar." Agregó. "La primera vez fue en un extraño brazalete que llevaba puesto una poni en la escuela de magia en Canterlot."
"E-ella… solía explorar esta clase de ruinas conmigo… pero déjala, abandonó ya que era muy peligroso." Dijo Ian forzando una sonrisa.
"Megan, ¿sabes qué secreto de los cristales de Vermillion que pidió Ahuizotl?" Preguntó Gridwin sin que lo demás presten atención.
"Obteniendo base de datos correspondiente…" Contestó Megan con sus ojos brillando frenéticamente en diferentes colores.
Un a imagen de un extraño cristal rojo apareció frente a todos causando que se asustaran, este cristal tenía una forma similar al de un flama pero en su centro había una perla brillando también en tonalidad rojiza.
"¿Qué es eso?" Consultó Kyara.
"Antiguamente, la energía mágica provenía de la fuerza vital del mundo." Comenzó a explicar Megan. "Era extraída de los elementos que componen el mundo para beneficio de los habitantes. Este método drenaba aquella fuerza vital convirtiendo las áreas de extracción en zonas inadecuadas para proliferar vida alguna."
Junto al cristal carmesí aparecieron otros siete cristales mientras que Megan explicaba esto. Cada uno de los cristales disponía de un color diferente y en el centro de ellos se imponían dos de color blanco y negro.
"Luego de descubrir el mal que este sistema ocasionaba al mundo, varios laboratorios mágicos se formaron con el fin de encontrar un método alternativo." Un mapa se formó señalando las ubicaciones de las ruinas incluidas aquellas en Equestria, Griffonia, Dalmasia, Cervaria, inclusive en el Imperio de Cristal y las tierras del norte. "Pero dos de ellas desarrollaron un método mucho peor, fueron llamados los Cristales de Vermillion. Disponían la particularidad de estar hechos de aquel elemento que absorvían; vida."
Todos los marcadores se apagaron sorpresivamente y se iluminaron la que correspondían a las montañas de Altaris y una ubicada al norte de Cervaria, en las tierras olvidadas.
"¿A qué te refieres con vida?" Preguntó Ian.
"La fuente de energía en todo ser viviente es la sangre, sin ella no hay vida." Contestó Megan. "Su capacidad de generar, retener, brindar y absorber calor y energía resultó ser lo que se buscaba. Un sistema que pueda reciclarse y regenerarse."
En aquella llama carmesí se desprendieron cientos de burbujas que parecían estar hechas de líquido y la perla central brillaba como si fuera su núcleo.
"Luego de varias pruebas se descubrió que existía un tipo de dragón cuya sangre poseía las cualidades necesarias y sus glóbulos rojos resistían el control del núcleo." Explicó. "Se lo conoce como el dragón púrpura."
La imagen de un gran dragón sin alas de escamas púrpuras y color verde aquellas picudas de su espalda y cola apareció en el centro, aquel holograma era pequeño pero se podía ver con claridad su forma.
"¿Q-qué pasó con esos dragones?" Preguntó Ian.
"Hasta donde se sabe, su raza fue llevada a la extinción…" Contestó Megan. "La producción del cristal de Vermillion fue tal que la raza de dragones púrpura no pudo resistir."
Elise se frotaba los brazos llena de temor viendo la imagen de aquel dragón, lo único que pensaba era que en ese lugar mataban a los de su especie. Instintivamente retrocedió hasta que chocó contra Gridwin que se encontraba firme detrás de ella.
"Tú eres un dragón negro, no hay nada que temer." Dijo poniendo su garra sobre la cabeza de Elise. "Y nosotros te protegeremos."
"Siento miedo de preguntar pero… un huevo de dragón sin incubación… ¿cuánto tiempo puede sobrevivir?" Preguntó Ian.
"Si se inicia un proceso de fosilización sobre el cascarón, las posibilidades son nulas." Contestó Megan. "Caso contrario, no se ha constatado aún."
Continuaron su viaje con mayor idea de qué era a lo que se enfrentaban, Elise aún se sentía atemorizada pero Gridwin junto a Kyara se encargaron de evitar que se entristezca. Deambularon mucho y comenzaban a sentirse muy cansados, en un lugar tan cerrado no disponían de noción de la hora o si era de día o de noche.
"Acamparemos en alguna habitación que sea segura." Propuso Daring Do.
"Preferentemente un área sin inhibidores." Comentó Ian.
"Según sus requerimientos, existe un complejo de habitaciones a ciento cincuenta metros de aquí." Dijo Megan.
Fueron guiados hasta el lugar, al ingresar se encendieron las luces y se pudo ver un gran living con asientos alrededor una pequeña fuente sin agua en el centro, varias puertas alrededor que disponían habitaciones con camas polvorientas.
"Creo que dormiremos aquí y no en las camas." Dijo Gridwin.
"Megan, por favor sella la puerta por las próximas diez horas." Ordenó Ian. "Y activa cualquier sistema defensivo que haya fuera de este lugar."
"Entendido." Contestó Megan con sus ojos brillando al igual que las runas de sus brazos.
No les tomó tiempo quedar dormidos, mientras que Megan permanecía firme e inmóvil frente a la puerta, Daring Do movía una de sus patas traseras como si estuviera soñando algo que no era de su agrado.
"¿Qué es esto?" Exclamó.
Frente a ella aparecieron dos criaturas bípedas con forma de dragón, una disponía de alas emitiendo rayos y la otra unas enormes garras con fuego. Mientras retrocedía a la amenaza, sintió que algo había detrás de ella, volteó viendo a un enorme minotauro de metal y sus ojos rojos observándola.
Al notar la desventaja que tenía, alzó vuelo pero sobre ella pasó un gran dragón también de metal cuyas alas eran de hielo, desestabilizandola y provicando que caiga frente a un tigre con largos colmillos y garras hechas de hielo. Vió su reflejo en el plateado pecho y por detrás las otras criaturas se acercaban lentamente a ella.
"No es agradable, ¿verdad Yearling?" Oyó la voz de Ian.
"¿Q-qué es esto?" Preguntó. "N-nunca había visto criaturas como estas."
"Son el tipo de guardianes que habitan aquellas ruinas que tengan runas." Contestó la voz de Ian. "Si entras, tal vez tengas el placer de enfrentar a alguna parecida."
"¿Por qué me muestras esto?"
"Según comentarios de Elise y Gridwin, tú eres una aventurera muy intrépida." Respondió Kyara.
Sintió una pequeña explosión del que salió una cortina de humo blanco, esta se expandió lentamente pero tras unos instantes comenzó a concentrarse formando el cuerpo de Kyara.
"Es cierto, además en el mundo de los sueños Megan no podrá escuchar lo que tengo para decirte." Dijo Ian.
Una segunda explosión de humo se provocó y formó el cuerpo de Ian, él junto a Kyara se encontraban formados por humo ante los ojos de Daring Do.
"¿Cómo pueden hacer esto?" Preguntó.
"Yo puedo conectar el mundo de los sueños entre otros." Contestó Kyara. "Ustedes dos se encuentran durmiendo en este momento."
"Te pido que hables con Silver Quill sobre este lugar y no te aventures en ruinas con runas." Dijo Ian. "Hasta que no descubramos si aún quedan más dragones púrpura…"
"Ya oíste a Megan, estan extintos." Replicó Daring Do.
"Lo importante es evitar que haya más de estos cristales de Vermillion." Dijo Ian. "Ellos fueron la causa de la enfermedad en Krisaward y el ataque a Villa Nieve, alguien está replicándolos."
"De acuerdo, cuando salgamos de aquí iré directo a Equestria." Dijo Daring Do.
"Y, una cosa más…" Agregó Ian. "Si escribes algo acerca de esta aventura… no incluyas a ninguno de nosotros… hay ciertos ponis que no quiero que sepan sobre mi magia o el hecho de que el príncipe de Griffonia se mete en estos líos conmigo."
"Lo tendré en mente…" Contestó Daring Do.
Ambos se disiparon permitiéndole a Daring Do volver a su propio sueño pero despertó algo confundida viendo brillar una de las coras de Kyara a centímetros de su frente.
[Tengo que decir que este capítulo estaba terminado hace una semana pero una amiga mía que no sólo seguía esta historia sino que aportaba ideas... falleció de forma repentina a causa de una enfermedad crónica. Estoy seguro que ella ahora es un unicornio como deseaba que sea su OC, viviendo en Equestria... y aunque se encontraba al tanto de ciertos eventos importantes a pasar más adelante, me da tristeza saber que no la tendré para darme ideas o que me reproche cuando le enfurece algún personaje o situación.]
