Se encontraban descendiendo la montaña, a los lejos y desde la altura, se veían árboles y vegetación cercana, al pasar por una gran roca vieron el otro lado de la puerta a las ruinas de Altaris.
"Bueno, hasta aquí llego…" Dijo Daring Do.
"Fue un honor combatir a su lado señorita Do." Dijo Gridwin haciendo una reverencia.
"Más bien diría que el mío fue hacerlo con el príncipe de Griffonia." Replicó entre risas. "Y muchas felicitaciones Kyara, por obtener tu quinta cola."
"Muchas gracias señorita Yearling…" Dijo Kyara "¡Gridwin, déjame caminar, ya estoy bien!"
Estaba siendo cargada por Gridwin mientras que Ian se encontraba con su equipaje. El camino a Namira se encontraba frente a ellos pero por detrás Elise dejaba los trozos de Carry de Megan ante la gran puerta circular.
"Adiós Megan…" Dijo.
"Elise… ella… no murió, es difícil de explicar pero tal vez algún día podrás verla de nuevo." Dijo Ian apoyando su pezuña en el hombre de la dragona.
"¿Crees que soy demasiado tonta como para comprender?" Replicó quitando la pezuña de Ian de su hombro.
"N-no… ni siquiera los unicornios más inteligentes de Canterlot comprenderían." Explicó Ian. "Pero de una cosa estoy seguro y es que Megan se encuentra dentro de este lugar, esperando a ser reactivada."
"Tú eras uno de ellos, al principio me asusté pero luego comprendí que no podía temerte." Dijo Elise abrazándolo. "Porque eres el mismo Ian de siempre, sé que lograrás recuperar a Megan algún día."
Daring Do se acercó a él para despedirse mientras que Elise corrió hacia Gridwin y Kyara para continuar su camino, cuando se acercó lo suficiente Daring Do le dio un pequeño beso en la mejilla.
"Y… ¿eso por qué fue?" Preguntó Algo confundido Ian.
"De no ser por tí yo habría muerto unas cuantas veces allí dentro." Contestó. "Es agradable saber que eres un poni que se encuentra a mi nivel."
Extendió sus alas y saludando con su pezuña alzó vuelo dirigiéndose al pueblo, Ian quedó allí observando aún confundido pero cuando bajó su mirada a sus amigos, ellos tan sólo sonreían.
"¿¡Qué!?"
"Su orgullo no le permite hablar con sinceridad." Dijo Kyara. "Justamente como tú, Ian."
Poco a poco fueron descendiendo hacia el pueblo, cruzaron en el camino algunos ciervos que se encontraban de paseo. Todo indicaba que se había empacado el invierno un día antes.
Kyara saltaba de alegría por tener su quinta cola, las ondeaba y jugaba con algunos hechizos que ya podía realizar a ese nivel. Convertía su cuerpo en niebla y reparecía varios metros más adelante, apoyó una de sus colas en la frente de Elise y comenzó a hablar a través de ella o trazaba líneas con sus colas en el aire que le permitían cortar cosas.
"El cinco colas promedio posee mucha magia de ataque." Comentaba.
"Perfecto, ahora serás de ayuda si hay problemas." Acotó Gridwin.
"Tranquilo pollito, si no cuidas tu lenguaje te convertiré en una patata."
Ingresaron a Namira, habían muchos ciervos y algunos ponis, pasaron por el sector comercial viendo lo que se vendía, habían artesanías, frutas, verduras y una pequeña pescadería donde se encontraba un Grifo.
Tenían como pauta encontrar un lugar de hospedaje al menos para poder descansar un día tras pasar por Altaris. Ian chocó contra un poni sin prestar atención a donde caminaba, al sentir que cayó al suelo oyó el pequeño quejido de una yegua y sus alas extenderse por tal reacción, su pelaje era color naranja muy claro y crin al igual que su cola cola marrón claro.
"L-lo siento, caminaba sin mirar al frente." Pidió disculpas extendiendo su pezuña para ayudar a levantarse.
"Está bien querido, los acciden…"
Se detuvo súbitamente al observarlo fijo, abrió su boca intentando decir alguna palabra pero ningún sonido se emitía. Poco a poco sus ojos se llenaron de lágrimas y no despegaba su mirada del rostro de Ian, que ya le resultaba un poco incómodo.
"¿S-se encuentra bien?" Preguntó Algo nervioso. "S-si se lastimó creo que puedo cargarla hasta…"
"¡EOIN!" Sollozó abrazándolo repentinamente. "¡Oh, Eoin!"
"Ian, hiciste llorar a una yegua…" Dijo Kyara acercándose.
"¡Mamá!" Oyeron a un lado.
Un joven pegaso se acercó trotando con un bolso colgado al lado derecho donde tenía las compras.
"Mamá, ¿qué haces?" Preguntó al verla abrazar a un poni extraño. "N-no puede ser…" Agregó al verlo a Ian.
"¡T-Thunder Cloud, es tu hermano Eoin!" Dijo poniendo sus pezuñas en las mejillas de Ian.
"N-no tengo idea de qué pasa… pero, señora... mi nombre es Ian y nunca antes la había visto." Dijo con una extraña voz a causa de que tenía presionadas sus mejillas.
Ninguno de sus amigos comprendía nada, al principio Gridwin tenía pensado burlarse pero al ver esa escena decidió no decir nada al respecto. Thunder Cloud tomó a su madre y la separó de Ian quien seguía atónito.
"L-lo siento, es que eres igual a mi hermano pequeño Eoin." Dijo. "Pero… falleció hace un año ya…"
"¿Q-qué?" Preguntó Ian.
"Eoin era un unicornio…" Continuó. "Mamá… míralo, él es un poni terrestre."
"D-disculpa… es que eres su viva imagen…" Dijo la yegua secándose las lágrimas. "Mi nombre es Sunflower."
"Un gusto." Dijo Ian. "Ellos son mis amigos Elise, Kyara y Gr… Peco…" Dijo aún algo tenso. "Acabamos de cruzar las montañas de Altaris."
"Oh cielos, deben estar agotados por tan duro viaje." Interrumpió Sunflower.
"En ese caso pueden quedarse con mi abuelo." Comentó Thunder Cloud. "Tiene una posada no muy lejos de aquí."
Alzó vuelo a los pocos instantes mientras que ellos fueron guiados por Sunflower, Ian caminaba en silencio sin quitarle los ojos de encima.
"Te ves preocupado." Susurró Kyara.
"Por algún motivo, cuando me abrazó sentí algo muy familiar en ella."
"¿Quieres que corrobore?" Preguntó burlonamente Kyara apuntando con una de sus colas.
"¡N-no!"
Arribaron a una pequeña posada cuyas paredes tenían revestimientos en roca y dos troncos a los lados de la puerta de ingreso. En el mostrador de la entrada se encontraba sentado un unicornio algo anciano de pelaje gris y melena canosa, acomodo unos pequeños lentes redondos sobre su hocico y los observó fijo.
"Bienvenidos, Mi nombre es Lightning Star." Dijo "Sunflower querida, gracias por guiarlos."
"Papá, mira al…"
"Thunder Cloud me dijo, es increíble su parecido…" Interrumpió. "Hasta podría ser su gemelo."
Como era costumbre, Elise compartió su habitación con Kyara e Ian debía padecer a Gridiwn. Antes de la cena, decidió dar una pequeña vuelta, bajaba las escaleras cuando vio unas fotografías de la familia.
Allí pudo apreciar lo felices que eran hasta que encontró una en particular, eran Eoin junto a su abuelo. Quedó perplejo por el enorme parecido que tenían, allí se los veía practicar magia.
"A-ahora entiendo por qué Sunflower lloró al verme." Dijo.
"Creeme, al verte estuve al borde de hacer lo mismo." Oyó detrás de él.
El anciano Lightning Star se acercó también observando la fotografía, lo observó de reojo sonriendo con mucho orgullo y luego acomodó el marco.
"Sabes, hasta tu voz es igual."
"¿Co-cómo murió?" Preguntó Ian.
"Mientras estés en Namira tal vez oigas muy seguido sobre el gran parecido que tienes con Eoin." Dijo. "Por lo que tienes derecho a saber." Agregó. "Poco después del comienzo del invierno, hace más de un año, hubo un incendio grande. Su familia había quedado atrapada dentro y yo no me encontraba en el pueblo."
"Entonces…"
"Se sacrificó para salvarlos." interrumpió a Ian. "Era el mejor unicornio de por aquí y yo le enseñé todo lo que sabía. La estructura colapsó y usó su último hechizo para arrojar a su madre fuera antes de que todo se venga encima."
Ian comenzó a frotarse su pata izquierda con la pezuña, no fue exactamente igual pero él había vivido lo opuesto. Su familia sacrificandose para que él sobreviva.
"Poco antes, había ganado el derecho de tomar un examen en Canterlot frente a la princesa Celestia y así formar parte de la escuela para unicornios prodigiosos." Continuó. "Mi hija fue un pegaso, al casarse con un poni terrestre y al ver que su primer potrillo fue un pegaso, pensé que el linaje de unicornios de mi familia había terminado pero luego Eoin me hizo recuperar la esperanza."
"Gracias…" Dijo Ian.
"¿Por qué lo dices?"
Tan sólo negó con la cabeza y salió a dar una vuelta por el pueblo, la sensación familiar que tuvo con Sunflower se hizo mucho mś fuerte con él.
Comenzó a recordar su vida de cuando era un niño y no podía evitar pensar en las similitudes. Ninguno en su familia tenía magia a excepción de él y su abuelo, que pertenecía a una antigua familia con raíces en la magia, era quien le enseñaba.
Ingresó a una florería para comprar algún bocadillo y la señora ciervo que atendía lo observaba como si viera un muerto, lo mismo pasó al comprar unas gemas para Elise.
Se sentó en una pequeña colina que le permitía ver todo el pueblo y allí utilizó su hechizo de localización, pudo ver a Sunflower. Recordó que una vez le dijeron que las flores favoritas de su madre eran los girasoles.
"¿Tomando un poco de aire fresco?"
Detrás de él aterrizaba Thunder Cloud, se lo veía algo cansado y sudado. logró sentarse junto a Ian y ambos observaban el atardecer.
"S-siento mucho lo de tu hermano pequeño." Dijo Ian. "Si hubiera logrado ir a Canterlot tal vez habríamos sido amigos."
"¿Tú vienes de allí?"
"S-si, me encuentro en un viaje de entrenamiento." Respondió Ian.
"¡Que bien! en ese caso, ¿quieres entrenar conmigo un poco?" Dijo Thunder Cloud. "Mi intención es unirme a la Guardia en Concordia este verano."
Comenzaron una pequeña sesión de entrenamiento allí en lo alto, Thunder Cloud era muy bueno e Ian seguía teniendo esa sensación de familiaridad inclusive con él. Al ser derribado, oyó unas palabras de aliento que sonaba igual a las de su hermano mayor.
"¡E-espera!" Exclamó Ian. "Y-ya es suficiente."
"No me digas que ya estás cansado…"
"A-apenas hoy bajamos de las montañas, ya me encontraba agotado de antes." Replicó Ian.
"De todos modos fue un gusto, eres bueno."
En la noche apenas pudo dormir tras dar vueltas en su cama una y otra vez, esa sensación de conocerlos lo perturbaba mucho y no podía dejar de pensar en ello.
"¿Que te preocupa?" Preguntó Kyara.
"¿Entraste en mi sueño otra vez?" Bufó Ian. "¿Qué harás si te ven saliendo por la puerta?"
"Recuerda que gracias a mis nuevas habilidades puedo pasar por lugares pequeños."
"Está bien, ¿que quieres?" Preguntó con apatía.
"Uy, que carácter..." Dijo Kyara. "Sabes, en la biblioteca del templo de los zorros hay un libro que habla sobre las almas gemelas."
"¿Y eso que tiene que ver conmigo?"
"No es un libro de amor, dice que todos tenemos un alma gemela con la que nos encontramos conectados y compartimos sensaciones." Explicó Kyara. "Tú vienes de otro mundo, tal vez Eoin sea tu otro yo aquí y al estar conectados sientes lo mismo con su familia."
"Pero él está…"
"Muerto, lo sé." Interrumpió Kyara. "Lo cual inmediatamente corta dicha conexión pero tú sigues sintiendo lo mismo."
"Tal vez, haya algo en ellos que los conecta con tu corazón en el mundo del que vienes."
Dando un pequeño salto por algo que parecía un abismo en medio de la oscuridad, Kyara desapareció e Ian abrió los ojos, ya había amanecido y Gridwin no se encontraba en su cama.
"Buenos días joven." Dijo Lightning Star.
"Ya estamos listos para ir a Concordia." Dijo Elise.
Prepararon su equipaje y tomaron rumbo a la capital, tras indagar un poco, no tuvieron noticias sobre la posible búsqueda de Gridwin o Elise así que tenían el camino libre para llegar rápido a Concordia.
Mientras se alejaban Ian volteaba de vez en cuando hacia el pueblo aún algo preocupado por lo que acababa de sentir.
"Ya tendrás la oportunidad de regresar." Dijo Gridwin. "Son muy agradables."
"Dijeron que te pareces a su hijo pero sabes bien que tu familia está en Equestria." Comentó Elise. "Y con nosotros."
Eso le provocó una radiante sonrisa y decidió no darle más vueltas al asunto. Sabía que la fecha límite se estaba por cumplir y quedaban unos meses de viaje, así que debía aprovecharlo tanto como podía.
