En los caminos la cantidad de casas y criaturas que viajaban en su misma dirección poco a poco aumentaba, también podrán ver otros con bolsos y mochilas indicando que no eran los únicos que venían de un lejano lugar.
"¡Wow! ¿qué estará pasando?" Preguntó Elise subiendo a la espada de Gridwin para ver más alto.
"Al cruzar esta colina se podrá ver el gran árbol de la vida, donde se encuentra el castillo de Concordia." Explicó Gridwin. "Tiene varios milenios de edad y en su interior se encuentra el mismísimo castillo." Agregó. "Se encuentra rodeado de tres ríos a varios kilómetros de distancia hasta los que llegan sus raíces y se dice que le dan sustento."
Alcanzaron el punto más alto de la colina y podían apreciar el gigantesco árbol, desde allí vieron varios fuegos artificiales, globos que salían de entre los edificios de la ciudad y muchos decorados.
"¿Hay un festival?" Preguntó Kyara. "Se ve divertido."
"Qué mejor forma de conocer una ciudad que una gran fiesta." Comentó Ian
"Un segundo…" Dijo Gridwin observando el árbol con atención. "No lo creo, ¡es el festival del capullo!"
"¿Festival del capullo!?" Preguntó Ian.
"Cada diez años el gran árbol de la vida florece dando inicio a un nuevo ciclo de fertilidad en las tierras." Comentó Gridwin. "¡N-no puedo creer que podremos estar en el festival y verlo!"
"¿Acaso no viniste hace diez años?" Preguntó Kyara.
"Contraje una enfermedad en las plumas que me tuvo seis semanas encerrado…" Bufó Gridwin. "Pese a que no era contagiosa, mi padre decidió que no era adecuado salir."
"Supongo que ahora desahogarás esa frustración."Acotó Ian.
"¿¡Tú qué crees!?"
Extendió sus alas y comenzó a volar en dirección a la ciudad, Ian y kyara comenzaron a seguirlos por tierra eludiendo a aquellos que se encontraban en el camino. AL ingresar al pueblo vieron varios shows en las calles, músicos y algunos ciervos y ponis pintados como payasos.
Todo era euforia y alegría, ingresaron a un pequeño restaurante abarrotado y lograron encontrar una mesa vacía. Elise observaba el menú con mucho detenimiento y Gridwin charlaba con la mesera grifo.
"¿Oyeron? Dicen que vendrán las princesas Alicornio de Equestria." Dijo un Venado.
"Si, también oí que son muy hermosas." Agregó otro.
"¿Creen que pasearán por el pueblo y así podremos verlas?" Consultó un pequeño ciervo.
Ian oyó esa conversación que venía de una mesa junto a ellos, lo primero que se le vino a la mente era que no quería ser encontrado aún por ellas o arruinaron su viaje; sobretodo Celestia.
"Los alicornios son mi némesis…" Susurró dando un suspiró.
"¿No te agradan?" Preguntó Kyara.
"Eh… ¿estabas oyéndome?" Preguntó Ian algo confundido.
"Un hechizo que me permite eliminar el ruido del lugar y solo oírlos a ustedes tres." Contestó muy sonriente.
"Bueno…"
"¡Este lugar es perfecto!"
Antes de responder fué interrumpido por un grito que venía de la puerta, no sólo penetró en sus oídos sino que le resultó aterradoramente familiar. Un fuerte escalofrío corrió por su espalda y lentamente comenzó a girar su cabeza hacia la entrada.
"Pinkie querida, no tienes por qué gritar de esa manera." Dijo Rarity detrás de ella.
"No se apresuren tanto, Twilight nos dijo que tenemos mucho tiempo para recorrer Concordia." Comentó Applejack.
Detrás de ellas ingresaron Fluttershy y Rainbow Dash, Ian prácticamente temblaba al notar que se encontraban allí. No quería que su viaje termine, no aún, su cabeza trabajaba a una gran velocidad y sus ojos se encontraban llenos de temor.
"Kyara… disfrázame…" Pidió casi entre dientes.
"Pero, ¿por qué?"
"Y-ya te explicaré luego… por favor." Imploró Ian.
"¿Y qué tipo de disfraz quieres?"
"Eh…" Apenas podía pensar y no quería ser una yegua de nuevo. "Cuerno…"
"¿Ah?"
"Ponme un cuerno, convierteme en un unicornio." Afirmó.
Volteando sus ojos y no muy conforme con la solicitud de Ian lo golpeó con una de sus colas en la cabeza haciendo que un cuerno aparezca en su frente, Puso su pezuña sobre él y lo tocó un par de veces.
"Se siente muy real…"
"Es por mi nueva magia, ya no son ilusiones ópticas o cambio de voz, ahora es un cambio casi completo." Explicó Kyara.
Por unos instantes se alegró de no haber pedido que lo convierta en yegua como había hecho antes sin su autorización.
"¡Miren, que colas más bonitas!" Exclamó Pinkie abrazando tres de las colas de Kyara.
"Pe-perdonen a nuestra amiga, está muy eufórica con todo esto del festival." Se disculpó Applejack. "Un segundo…"
Clavó su mirada en Ian, de a poco sentía como un sudor frío corría por su nuca pero luego ella observó que disponía de un cuerno.
"Lo siento, te pareces a otro poni."
"Eres igual a nuestro amigo Ian." Dijo inmediatamente Pinkie.
"N-no sé de qué hablan, mi nombre es Eoin…"
"¿Un dragón bebé?" Preguntó Fluttershy acercándose a Elise.
"No me trates como una bebé." Bufó Elise mientras dos pequeñas llamaradas salían a los lados de su boca.
"Parece que no todos los dragones son como Spike." Dijo Rainbow Dash. "Vamos a sentarnos, muero de hambre."
Las cinco ponis se alejaron de ellos hacia otra mesa, Ian tan sólo exhaló con fuerza y lleno de alivio por lo que acababa de pasar. Se ubicaron al otro lado del lugar, alejadas de Ian y sus amigos.
"Oh…" Expresó Kyara al verlo.
Una muy macabra sonrisa comenzaba a dibujarse poco a poco en su rostro mientras que no quitaba sus ojos de los de Ian.
"¿Qué fué todo eso?" Preguntó Gridwin.
"La razón por la cual seré un unicornio mientras esté en Concordia." Contestó Ian. "Y ustedes me llamarán Eoin."
"Es bueno saber que no soy quien tenga el pico deformado esta vez." Dijo Gridwin.
Comieron mucho, y se sentían muy llenos, sobre todo Elise. Siguieron recorriendo la gran feria viendo todo lo que tenía para ofrecerles, en la altura un gran globo subía con un poni y un ciervo balanceándose en él.
"Mira eso." Señaló Elise. "¿Puedo intentarlo?"
"No lo sé, no se ve seguro." Replicó Ian.
"Oh, tú y Gridwin pueden atraparme si caigo."
"Miren, algodón de azúcar." Dijo Kyara. "Ustedes tres diviértanse, yo iré a comer un poco."
Dio un pequeño salto y comenzó a brincar entre los toldos para evitar la muchedumbre, Ian veía cómo Elise intentaba convencer a Gridwin pero fue repentinamente tacleado de lado y cayó al suelo con mucha fuerza.
"¡Ey!"
"¡Alto ahí, quedas arrestado!" Dijo un Grifo con armadura apuntando con una lanza al cuello.
Giró sus ojos notando que se encontraba rodeado de Grifos con armadura y dos de ellos se acercaban a Gridwin que cubría con una de sus alas a Elise.
"Su majestad, no sabe la alegría que nos da saber que está bien." Dijo uno realizando una reverencia.
"Fuimos advertidos de que se encontraba por aquí con su secuestrador." Agregó el segundo. "Muy estúpido de su parte traerlo a un lugar tan concurrido."
"Lo llevaremos directo con su padre al castillo de Concordia."
"Oigan, esperen… ¡les...les ordeno que me suelten!" Espetó Gridwin intentando quitarlos de encima.
Elise saltó aferrándose del lado de Gridwin quien cerró su ala derecha para ocultarla, fue forzado a subir a un carruaje mientras todos aquellos que se encontraban alrededor observaban cómo ataban a Ian en sus cuatro patas y colocaban algo que parecía un anillo en su cuerno.
"Ahora no podrás hacer magia, sabandija."
Fue transportado al castillo al igual que Gridwin pero en un carruaje que parecía una caja, la pequeña puerta se abrió de golpe y lo arrojaron con fuerza dentro de una celda.
"Estarás aquí hasta el final del festival." Dijo el Guardia.
Al otro lado de los barrotes vio un guardia de los ciervos, un grifo y un pegaso con armadura negra. Los tres se alejaron del lugar por unas escaleras mientras charlaban.
"¿Así que vendrá la nueva princesa de Equestria?" Preguntó el ciervo.
"Dínos Kevin, ¿Es bonita?"
"Una alicornio tan bonita como Celestia, Luna y Miamora Cadenza." Contestó mientras se alejaban por las escaleras.
"¿Nueva princesa?" Dijo Ian forcejeando sus cadenas. "Otro dolor de cabeza para cuando regrese…"
Observó en todas direcciones mientras forcejeaba sus cadenas, podía ver claramente aquella sortija que pusieron en su cuerno falso. Concentró su magia para corroborar que su flujo siga activo y un círculo mágico apareció debajo de él, se alegró unos instantes pero luego pensó en que no tenía ningún hechizo que lo libre de esas cadenas.
Gridwin ingresó a una gran habitación llena de decorados y una enorme cama, los guardias cerraron la puerta detrás de él y Elise aprovechó para salir debajo del ala de Gridwin.
"¿Qué fue eso?" Preguntó algo asustada. "¿Qué nos van a hacer?"
Las puertas se abrieron e ingresaron otros guardias, Elise se asustó pero Gridwin puso una de sus garras delante de ella.
"Hijo… no sabes el gusto que me da volverte a ver."
Su padre ingresó por la puerta, los dos guardias realizaron una reverencia y cerraron la puerta detrás de él se dirigió directo a Gridwin dándole un abrazo que duró un par de segundos..
"Papá…"
"Ahora tu secuestrador recibirá su merecido cuando todo esto acabe." Dijo el Rey.
"¿¡Que le van a hacer a Ian!?" Exclamó Elise.
"¿Un Dragón?"
"Ella está conmigo, es mi amiga…" Contestó seriamente Gridwin. "Papá, no fui secuestrado, ¡yo escapé del palacio!"
"No digas tonterías, seguramente ese poni te obligó a decir eso para quedar impune."
"¿Quieres oírme?" Espetó Gridwin.
"No hablemos de esas cosas ahora, me alegra que estés sano y salvo." Dijo volteando hacia la puerta. "Esta noche cenaremos con el rey Asturian y las princesas de Equestria… y tu 'amiga' puede venir también si se comporta, otro dragón viene con una de las princesas."
Sin poder hablar con su padre, Gridwin observaba como salía por la puerta mientras que apretaba sus garras contra la madera del suelo en completa ira y frustración.
Luego de esos meses de libertad, debía volver a comportarse con etiqueta, encasillado en su rol de príncipe.
"T-todo estará bien." Dijo Elise. "Luego hablaremos con tu padre para que libere a Ian."
"Iré a hablar con padre ahora mismo." Dijo Gridwin dirigiéndose a la puerta.
Esta se abrió con fuerza frente a su pico golpeándolo de lleno, un grifo con un velo alrededor del cuello ingreso seguida de una criada.
"¿T-tía Amanda, Fitz?" Pregunto Gridwin algo aturdido.
"Si no enfrías tu cabeza todo saldrá mal." Dijo con una seria y penetrante mirada a Gridwin.
"Lo siento…"
"Déjame adivinar… ese 'unicornio' es Ian, ¿verdad?" Preguntó.
Gridwin asentó con la cabeza sin dejar de mirarla como un cachorrito siendo regañado, Amanda tan sólo suspiró con algo de resignación ante la insonora respuesta.
"Sabes, se han contado varias versiones de quién te secuestró y la que más fuerte se hizo era que un unicornio te tenía cautivo." Comentó. "Ya que en varias ocasiones Ian se vio obligado a usar magia frente a otros para salir de apuros."
"¿Y qué va a pasarle?"
"No lo sé, pero un unicornio fue la peor elección de disfras." Sentenció amanda. "Lo mejor será que te prepares para la fiesta de esta noche ya que habrá muchos concurrentes." Dijo. "Fitz, ayuda a su amiga… ehm.."
"Elise, mi nombre es Elise."
"Ayuda a la pequeña Elise a que esté bonita para la cena."
"Como ordene." Dijo Fitz.
Fue acompañada a prepararse mientras que Gridwin pensaba en qué hacer para que liberen a Ian, tampoco tenía idea de a donde se había metido Kyara. Uno de los mayordomos del rey ingresó con algo de ropa elegante pero Gridwin tan sólo la tomó pidiéndole que se retire.
Dos horas más tarde bajaba las escaleras hacia el hall central donde se realizaría esa llamativa cena, allí encontró a Amanda acompañada de Elise quien tenía puesto un collar de perlas y unos moños púrpura.
"Te ves bonita." Dijo Gridwin.
"Y tu elegante… es raro."
"Aunque no lo creas, la mayoría del tiempo debo ser elegante." Replicó Gridwin.
"¡El príncipe Gridwin ha arribado acompañado de Elise la dragona y la duquesa Amanda." Anunció un ciervo.
Algunos aplaudían con sus cascos para recibirlos aunque también se oía un murmullo en el ambiente, sabían las noticias de su reaparición. De reojo notó que alguien púrpura se acercó a él portando una corona dorada.
"Es un honor volverlo a ver su majestad." Dijo haciendo una pequeña reverencia. "Soy Twilight Sparkle y el es Spike."
"Encantado" Dijo.
"Te recuerdo de la gran carrera, la maestra de Ian." Recordó Gridwin.
Su cerebro se detuvo en seco tras decir esas palabras, tuvo un rápido flash de las veces que Ian le decía que no le agradaban del todo los alicornios ya que siempre le causaban problemas
"E-eras un unicornio en aquel entonces… y ahora una princesa." Comentó algo nervioso.
"Si, muchas cosas han pasado."
"Oh, otro dragón de mi edad…" Dijo Elise sin prestarle atención a Twilight.
"Si, y tu tienes alas." Agregó Spike. "Se ven geniales."
"Ehh" Suspiró. "Aunque aún son muy pequeñas para permitirme volar." Dijo agitándolas un poco.
Eructando con mucha fuerza, un pergamino salió de la nada, Twilight lo tomó leyendo su contenido unos instantes. Elise al ver eso retrocedió un par de pasos observando a Spike con uno de sus ojos entreabierto.
"¿Qué fue eso?" Preguntó.
"Es una carta de la princesa Celestia pidiendo disculpas por no poder asistir." Contestó Twilight.
"No me refiero a eso… ¿un dragón usando su fuego para enviar cartas?" Exaltó indignada. "apuesto que eres un cobarde."
"Elise, no seas grosera." Regañó Gridwin.
"U-una vez derroté a un gran timberwolf con una roca."
"¿Esos perros de madera?" Cuestionó Elise. "¡Nuestra raza puede quemarlos con un estornudo!"
"Oh vamos, tienes casi la misma edad que yo y nuestro fuego no es tan…"
Mientras Spike daba su excusa, Elise abrió su boca formando una esfera de fuego azul allí y la mordió con fuerza causando que las llamaradas salgan por entre los dientes.
"No me comparo con un bebé…"
Dio media vuelta retirándose a donde Amanda se había ido para estar junto a ella. Gridwin, Twilight y sobre todo Spike, quedaron sorprendidos ante tal demostración.
"L-lo siento, nunca la había visto comportarse así." Disculpó Gridwin. "Con su permiso." Agregó saliendo en su búsqueda.
"No te preocupes Spike, estoy segura que ella es buena." Dijo Twilight poniendo su pezuña sobre el hombro del dragón.
