El sonido de unos cascos sonaba en los pasillos, alguien se acercaba y era más de uno, esto despertó a Ian que no tenía idea de qué hora era o cuánto tiempo estuvo desde que lo dejaron allí encadenado.
Con mucho esfuerzo logró sentarse con sus ojos cerrados y moviendo sus orejas mientras oía esos pasos.
"Aquí está su alteza." Oyó.
"Así que tú fuiste quien raptó a mi hijo…"
Lentamente abrió sus ojos encontrándose frente a él al rey Winsail y a su lado a Shining Armor con la princesa Cadence, los tres lo observaban fijo. Pensó por unos instantes qué decir, si se revelaba iba a meterse en problemas con Celestia y sus amigos pero si no lo hacía sus problemas continuarían el curso actual.
"Dime, ¿por qué hiciste algo así?" Preguntó Shining Armor.
"Para hacerse fuerte hay que enfrentarse al cambio." Dijo Ian con un tono de voz ronco. "Yo no lo considero un secuestro si las dos partes comparten el mismo objetivo."
"¿A qué te refieres con eso?" Preguntó Cadence. "¿Insinúas que el príncipe Gridwin tan sólo decidió salir de viaje contigo?"
"Si…"
"¡Blasfemias!" Exclamó el rey. "Mi hijo nunca habría hecho algo así."
"Creame… su hijo ha cambiado para mejor." Dijo Ian observándolo a los ojos.
Tan sólo bufó sin darle una respuesta y comenzó a caminar para salir de allí, Cadense miró a Ian de reojo para luego seguir al rey Winsail.
"Mientras tengas ese anillo inhibidor no podrás usar tu magia." Dijo Shining Armor. "Así que aguardarás aquí hasta tu juicio."
Los tres guardias junto con Winsail, Cadence y Shining Armor se retiraron del lugar dejándolo completamente a solas. No había ningún otro prisionero allí en el calabozo por lo que sería la situación perfecta para intentar escapar, su único problema eran las cadenas y su apariencia.
La noche ya había caído, en la ciudad las celebraciones continuaron fervientemente y Kyara saltaba entre los techos de las casa rodeando el gran árbol. De vez en cuando se detenía a observarlo con detenimiento, buscando un medio de ingresar.
Se veían ventanas talladas en la madera de las ramas o caminos sobre ellas que conducían a pequeñas edificaciones. Continuó brincando entre las terrazas, balcones y toldos buscando alguna mínima forma de ingresar.
"¡Alto ahí!"
Se detuvo súbitamente al borde de un techo tras oír eso, al voltear pudo ver dos alas de murciélago extendidas y la luna brillando detrás de él. Aterrizó frente a Kyara y comenzó a caminar, llevaba una armadura oscura.
"Se encuentra merodeando los alrededores del palacio de forma muy sospechosa." Dijo con firmeza."Identifíquese."
"Eh… yo…"
"¡Kevin! ¿Dónde te habías metido?" Dijo una pegaso con armadura negra aterrizando a su lado.
"Ustedes dos, les pedí salir a divertirnos en el festival." Bufó una tercera poni que aterrizó. "Esperen un segundo…" Dijo al ver lo que tenía frente a los tres. "¿Eres Kyara?"
Un poco confundida observó a quien la había identificado, era una sensación extraña pero la luz de la luna no le permitía ver con claridad, vió cuando retrajo sus alas y un gran y puntiagudo cuerno salía de su frente.
"¿Princesa Luna?" Consultó.
Ambas corrieron a encontrarse al instante poniendo sus pezuñas y garras delanteras unas contra otras en total euforia.
"No puedo creer que por fín pueda estar contigo en persona." Dijo Kyara.
"Y tú tienes una cola más, ¡felicitaciones!" Dijo Luna
"Selena… ¿tienes idea de qué está pasando?"
"Lo siento Kevin pero esto supera mi conocimiento…"
"Ahem... " Aclaró su voz Luna algo avergonzada. "Les presento a Kyara, ella es un zorro astral." Dijo. "Ellos son Selena y Kevin, parte de la guardia nocturna en Canterlot."
"Un gusto… ¿guardia? ¡MIS AMIGOS FUERON CAPTURADOS!" Gritó Kyara al recordarlo. "Unos grifos malvados se los llevaron."
"E-espera, esta tarde se dijo que recuperaron al príncipe Gridwin de su captor…" Dijo Luna. "No me digas que el unicornio que estaba con él..."
"¡Es Ian!" Completó Kyara la frase de Luna.
Casi al unísono Luna y Selena realizaron un grito ahogado al oírla, sus alas se extendieron a la vez y pusieron sus pezuñas delanteras frente a sus hocicos. Observaban a Kyara muy fijo y con los ojos bien abiertos aún sin comprender del todo o creer tal declaración.
"¿Quien es Ian?" Preguntó Kevin.
"El pony sin cutie mark que pateó tu flanco y el de Night Shade el verano pasado." Contestó Selena.
"¡Oh! esperen, está en el calabozo…" Comentó Kevin. "Y es un unicornio, ¿cómo puede ser posible?"
"Los zorros astrales se especializan en ilusiones." Explicó Kyara.
"Es por ello que algunos pueden ingresar a los sueños al igual que yo si tienen el suficiente nivel mágico." Agregó Luna.
"A diferencia de un encantamiento normal, esa ilusión tiene que ser quitada con el hechizo adecuado." Dijo Kyara. "Si se la quito tal vez las cosas se aclaren."
"Ya verá ese potrillo cuando lo atrape." Dijo muy furiosa Selena chocando sus pezuñas delanteras.
"L-lo importante es sacarlo de allí." Comentó Luna. "Estoy segura que el príncipe Gridwin encontrará la forma de librarse de su problema."
En el gran salón la fiesta continuaba y el rey Asturian se abría paso entre los invitados saludándolos. Elise por su parte observaba la mesa que tenía frente a ella. Los bocadillos se veían geniales, inspeccionó con la mirada de un lado a otro mientras que Amanda la observaba fijo.
"Perdone, ¿pero tengo algo raro?" Preguntó Elise volteando hacia Amanda.
"No querida, es solo que me hace feliz que el pequeño Gridwin tenga una amiga como tú."
"No entiendo…" Dijo Elise metiendo un bocadillo a su boca.
"Solía ser muy miedoso, solitario e inseguro de casi todo, incapaz de tomar decisiones propias." Dijo Amanda. "Pero gracias a Ian y a tí se lo ve diferente, inclusive en su postura, se ha convertido en todo un grifo."
"Heh, no tiene idea de la cantidad de veces que lo vi sacudir sus plumas en la tierra, competir con Ian para ver quién bebía más rápido o rascarse el…"
"Y todo eso es señal de que ha madurado, no hacen falta detalles." Interrumpió Amanda.
"¡Elise!"
Fue llamada repentinamente, volteó para ver quién podía ser notando que Spike se acercaba a ella trotando.
"S-siento haberte hecho enfadar." Dijo. "Es que no es muy común encontrarse con otro dragón en un lugar como este."
"Supongo que iré a ver si queda algo de ponche." Dijo Amanda retirándose del lugar.
"Está bien, ¿qué quieres?" Preguntó apáticamente Elise.
"Tal vez podamos ser amigos." Contestó Spike.
"Yo no ando con cobardes." Replicó Elise.
"¡No soy un cobarde!" Bufó Spike.
"En ese caso ayúdame."
"¿En qué?" Preguntó.
"A liberar a mi amigo."
A la distancia ambos dragones charlaban ante los ojos de Gridwin, Twilight y Amanda, luego vieron que se retiraban rápidamente del lugar muy decididos.
"Parece que sí pueden ser amigos." Dijo Twilight.
"Un problema menos…" Suspiró Gridwin.
"Muy buenas noches." Dijo un gran ciervo acercándose a ellos.
Este ciervo tenía una gran cornamenta con verde en algunos segmentos de ella, como si pequeñas plantas hubieran allí. disponía de una pequeña barba y unas ramas enroscadas en sus pezuñas que hacían de protectores.
"Rey Asturian, es un honor que nos haya invitado." Dijo Twilight con una pequeña reverencia.
"El honor es mío." Dijo realizando también una reverencia. "Entiendo que usted junto a su hermano el príncipe Shining Armor y las princesas Miamora Cadenza y Luna desean invitar a mi reino a participar de los juegos de Equestria."
"Es algo que quisiera discutirlo cuando nos encontremos reunidos." Dijo Twilight.
"Además hay algo muy importante que deben saber." Mencionó. "He recibido la notificación de que el rey de las tierras del norte llegará mañana para ver florecer el árbol de la vida."
"El rey Antares..." Balbuceó Gridwin en voz baja.
"Correcto." Confirmó Asturian. "Las tierras del norte se las conoce como las tierras olvidadas, nadie se aventura allí y lo que hay se lo considera un mito."
"Hace varios años oí que un grupo conformado por habitantes de diferentes reinos se adentró allí." Dijo Twilight.
"Uno de ellos es considerado traidor del reino de Griffonia y otro vive en Villa Nieve." Dijo Amanda.
Un gran nudo se formó en la garganta de Gridwin al oír a Amanda hablar de esa manera, no sólo de su esposo sino que aquel habitante de Villa Nieve era Shingo. Comenzó a pensar de si he había llegado la notificación de lo sucedido allí, tomó una copa de un mozo que pasó su lado bebiendo todo de un solo trago.
En los pasillos del palacio no había nadie, regularmente se podía apreciar como los sirvientes pasaban transportando pequeños carros con bandejas y otros mantas a las habitaciones para invitados. Dos pequeñas criaturas merodeaban ocultándose en las sombras.
"E-Elise, no creo que sea buena idea." Dijo Spike detrás de ella.
"Tan solo debemos encontrar el camino al calabozo."
Saltó hacia unas cortinas y usando el impulso que llevaba logró balancearse saltando hacia un pilar, clavó sus garras en la madera para poder escalar y abrirse paso viendo que había al frente. Apareció por una esquina superior haciendo señales a Spike para que avanzara.
"Si este lugar es como todos, el calabozo siempre se encuentra debajo." Dijo Elise deslizándose en la barandilla de la escalera.
Spike intentó hacerlo mismo pero clavó las garras de sus pies comenzando a rodar sin control hasta la parte inferior.
"¿Co-cómo es que puedes hacer estas cosas?" Preguntó poniéndose de pie.
"Mi especialidad siempre es el sigilo." Contestó Elise. "Como me crié en un pueblo pequeño, siempre debía encontrar formas de conseguir gemas."
"¿Entonces tú estás con el secuestrador?"
"Oye, nadie es secuestrador, Gridwin vino con nosotros para hacerse fuerte." Respondió Elise. "Ya que no puede explicárselo a su padre es nuestro deber arreglar las cosas."
Pasaban a lo largo de un pasillo oscuro cuando sintieron una puerta metálica abrirse detrás de ellos, inmediatamente Elise empujó a Spike dentro de una gran vasija y vio cómo dos guardias salían seguidos del rey Winsail.
"Ahí… esa tiene que ser la entrada." Susurró. "¿Spike?"
Se encontraba de cabeza dentro de la vasija y sobresalía su cola hacia afuera, inmediatamente lo empujó dentro para que no los descubran. Oyeron cómo el grupo pasaba cerca de ellos y se alejaba lentamente mientras comentaban cosas sobre la cena que ofrecía Asturian.
"Ahora, mejor vamos." Propuso Elise.
Ambos salieron de allí y corrieron hacia al puerta metálica, no había guardias alrededor por lo que intentaron abrirla. Forcejearon pero se encontraba cerrada con llave, Elise puso sus labios como si fuera a silbar acercándose a la cerradura y comenzó a lanzar un leve fuego para derretirla.
A los pocos segundos se elevó en el aire sin posibilidad alguna de moverse, pataleó y agitaba sus alas observando sorprendida a Spike por no comprender qué pasaba.
"No sé qué tienen en mente pero no pueden estar aquí."
"¡Shining Armor!" Exclamó Spike.
"Vi tu cola sobresalir de aquella vasija pero no esperaba encontrarme a otro dragón." Dijo poniendo de cabeza a Elise.
"¡S-SUELTAME SI NO QUIERES QUE TE ROSTICE!" Gritó.
"Oh, tiene su temperamento la damita." Dijo. "Prometo no meterlos en problemas si me cuentan qué están haciendo."
"E-Elise dice que su amigo es inocente, que el príncipe nunca fue secuestrado." Confesó Spike.
"Oye, ¿de qué lado estás?" Bufó Elise.
"Creo que lo mejor será dejarles a los adultos este asunto." Dijo Shining Armor mientras se llevaba a Elise levitando de allí. "Quisiera corroborar tus palabras pequeña."
Poco a poco se alejaron de la entrada del calabozo mientras que Elise no quitaba su tajante mirada de la espalda de Shining Armor por haber frustrado sus planes.
No fueron castigados o delatados pero los escoltó con sus respectivos compañeros, Twilight se llevó a Spike y lo mismo hizo Gridwin con Elise. Aún continuaba la gala que se ofrecía en el salón principal del castillo, como era de esperarse Elise disponía de su mejor cara de enfado mientras engullía un bowl de gemas que le había sido entregado especialmente.
"No sé qué habrán hecho ustedes dos pero la próxima vez dime lo que tienes en mente." Regañó Gridwin.
"Lo siento Twilight pero queríamos recorrer el palacio, no teníamos idea de dónde nos metíamos." Intentaba excusarse Spike.
"Te entiendo, pero no es bueno que anden solos por esos lugares." Dijo Twilight.
"Príncipe Gridwin." Dijo Shining Armor.
Ambos voltearon hacia él y Elise tenía su boca llena de gemas, lo miró de abajo a arriba con el ceño fruncido y bufando muy ofendida, volteó a su plato dándole la espalda.
"Príncipe Shining Armor…"
"No hace falta que seamos tan formales… Gridwin." Dijo Shining Armor. "Sabes, mañana por la mañana entrenaremos con la guardia de Concordia." Comentó. "¿Querrías participar?"
"¡Lo hará y te pateará el flanco!" Exclamó Elise prácticamente escupiendo gemas.
"¡Elise!" Bufó Gridwin.
"Tengo entendido que has estado entrenando durante tu viaje y quisiera que demuestres cuánto has mejorado." Dijo Shining Armor poniéndose de lado y señalando al rey Winsail.
Algo confundido al principio miró a Shining Armor pero luego comprendió a qué se refería cambiando su expresión a total decisión.
"No hay prisa alguna, no sabemos cuándo florecerá el Gran Árbol."
"En ese caso nos veremos en la mañana." Dijo Gridwin intentando no sonreír.
