Una bandeja que tenía un plato con comida, un gran vaso con agua y un poco de pan pasó levitando a pocos centímetros del suelo hasta apoyarse cerca de un crin castaño oscuro.

"Oye, te traje algo de comida." Dijo Shining Armor.

Movió lentamente sus orejas despertando del sueño y mirando hacia las rejas algo confundido, vio a Shining Armor observarlo fijo y luego inclinó su mirada al plato.

"Si fuera por el rey Winsail, te quedarías aquí hasta morir de hambre o deshidratación." Comentó. "Toma esto también, están por toda la ciudad y creo que te hará bien gastar un poco de energía."

Abrió levemente la celda y dejó ingresar algo que parecía una pelota rojiza, esta rebotó un poco simplemente rodando hacia una pared. Ian la observó algo confundido por el extraño regalo.

"¿A dónde fué la agresividad de ayer?" Preguntó con una ronca voz.

"El príncipe Gridwin me ha demostrado tu inocencia." Respondió. "Pero habrá que convencer a su padre."

Volteó y comenzó a caminar para salir de allí, en la puerta se encontraba un guardia del imperio de cristal y Kevin aguardando. Los observó fijo y asentó con la cabeza indicando que podían retirarse, aún debía prepararse para la importante reunión que tendrían antes del mediodía.

En la entrada principal del gran árbol toda la realeza se encontraba presente, Cadence llevaba un pomposo vestido al igual que Twilight, entre ambas, Spike con un traje al igual que Gridwin y Elise muy nerviosa por nunca haber estado en una situación siquiera similar.

"No hay razón para estar nerviosa." Consoló Gridwin.

"Tan sólo sé tu misma." Agregó Spike.

"Es fácil decirlo cuando ustedes dos están acostumbrados a esto." Replicó Elise.

"Respira hondo y relájate, nada malo puede pasar." Dijo Darnius mientras acomodaba sus pequeños lentes sobre su hocico.

"Es extraño, tenía entendido que eras muy serio y estricto." Comentó Cadence.

"Lo soy con aquellos que lo merecen y para mantener un nivel de respeto." Respondió. "Caso contrario podrían tomarme a la ligera."

"Buen punto..." Remarcó Gridwin.

Apenas pasaron unos segundos y Shining Armor llegó intentando acomodar su listón en el traje, las puertas se abrieron e ingresó un gran unicornio con su cuerno levemente curvado hacia atrás, a su derecha caminaba un gran grifo con una armadura dorada y el casco tapando su cabeza pero lo llamativo fue que a su izquierda avanzaba otro grifo muy extraño.

Lo observaron fijo ya que era completamente rojizo, casi marrón, sus ojos brillaban color verde como si fueran dos cristales y entre sus plumas de metal salían pequeños destellos eléctricos.

"E-s uno de los guardianes de las ruinas…" Susurro Twilight a sí misma.

"Si, ¿cómo es posible que pueda controlarlo?" Agregó Gridwin.

Twilight volteó un instante al oírlo hablar como si conociera ese tipo de criaturas, algo muy extraño ya que ella las había visto por primera vez en el bosque Ever Free.

"Este es uno eléctrico… como el que controlaba Megan." Susurró Elise estirando de una de las alas de Gridwin.

Aún más extraño fue el comentario de Elise, Twilight decidió que indagaría sobre ello luego y enfocarse en la importante reunión. Muchas dudas tenían los presentes sobre el reino del que venía, casi nadie ha viajado a esas tierras y poco y nada de información hay de ellas. Era muy raro que repentinamente tengan deseos de hacer contacto.

"Es un gran placer y honor que después de tantos siglos los habitantes de las tierras del norte deseen contactar con el resto de los reinos." Dijo Asturian haciendo una ligera reverencia a Antares.

"Yo no lo considero un honor, tan sólo algo que debía hacerse." Replicó frívolamente Antares. "La aislación nunca es un beneficio y es mi deber terminar con ello."

"Tal vez sus guardias deseen relajarse y dejar de lado sus armaduras." Comentó Winsail.

Fitz y una ciervo se acercaron cada una a un grifo para tomar los cascos, Fitz se acercó al que emitía rayos mientras que la joven ciervo intentó tomar el de aquel grifo con la gran armadura. Este la observó través del casco con una muy seria expresión lo cual la intimidó haciendo que retroceda pero cuando Fitz se acercó al otro pero éste se colocó inmediatamente en guardia.

Extendió sus alas a los lados y un arco eléctrico apareció de punta a punta por sobre la envergadura, los ojos brillaron unos instantes y al abrir su pico pequeños destellos salieron de él.

Se encontraba demasiado cerca como para esquivarlo pero algo la empujó de lado haciéndola rodar en el suelo hacia las patas de Antares que la observó sin inmutarse ante lo sucedido. Sacudió su cabeza notando que Gridwin era quien se encontraba recibiendo la descarga por ella.

"Alto… nadie es enemigo aquí." Ordenó Antares con un tono de voz que apenas demostraba interés.

Aquel grifo se detuvo retrayendo sus alas y emitiendo un extraño sonido metálico mientras movía su pico.

"Esta hembra se encuentra armada…" Oyó Twilight.

"I-increíble… tiene voluntad propia…" Susurró sorprendida.

"¿Por qué dices Princesa Twilight?" Preguntó Luna.

"Lo has oído perfectamente, detectó que Fitz suele tener dagas debajo de sus plumas." Respondió.

"Todo lo que oí fueron unos extraños sonidos." Dijo Selena.

Ella fue la única que pudo comprender lo que esa extraña criatura de metal con forma de grifo había dicho pero no entendía por qué, el grupo avanzaba hacia el salón donde había una mesa con bocadillos de todo tipo y Gridwin era ayudado por Fitz levantarse luego del ataque recibido.

"¿Estarás bien?" Preguntó Elise a su lado algo preocupada.

"R-recuerda que Ian solía atacarme con mucha más fuerza." Susurró sacudiendo sus alas y las plumas de su cuello.

"De todos modos, no debió arriesgarse de esa manera por una sirvienta." Regaño Fitz.

"Digamos que ya poco me importan las diferencias de clases a esta altura." Replicó Gridwin. "No podía dejar que te lastime."

"Creo que te has vuelto cabeza dura como mi hija…" Suspiró Amanda.

"Si fuera tú no pensaría siquiera en deambular casualmente cerca de Epsilon." Dijo Antares observando de reojo a Fitz mientras pasaba a su lado.

"Es... frío..." Dijo Luna.

"Tal vez no están acostumbrados a la calidez de nuestros pueblos." Comentó Cadence.

Aquel grifo metálico llamado Epsilon pasó caminando junto a Twilight, cosa que le hizo dar escalofríos. Antes de ingresar, Asturian volteó hacia Antares.

"Siento tener que decirle que los guardias no están permitidos en el salón." Informó.

A los lados del pasillo aguardaban dos guardias de cada una de las delegaciones presentes. Estos dos grifos se ubicaron a un lado de ellos observándolos fijo.

"Mi señor Antares, si lo desea, puedo ir a buscar al cinco colas." Dijo Epsilon.

"Ya habrá tiempo para ello." Respondió. "Recuerda que esta es una gran fiesta y tendremos oportunidades de sobra para divertirnos."

"Comprendido." Respondió haciendo una pequeña reverencia y extendiendo una de sus alas hacia el frente en un movimiento circular hacia abajo.

"Nuevamente no entiendo qué dijo…" Comentó Cadence mientras seguía al grupo.

"Pero el rey Antares le contestó algo." Acotó Gridwin. "Parece que sí es una especie de idioma."

"¿Acaso soy la única que lo puede oír?" Susurró Twilight. "Dijo algo de buscar al cinco colas… ¿que será?" Se preguntó. "¡N-no puede ser!" Exclamó volteando hacia una ventana que daba al pueblo.

"¡Uf! Desayuné demasiado…" Dijo Rainbow Dash frotándose la barriga.

"¿Y qué haremos hoy para divertirnos?" Preguntó Kyara. "Es bueno tener a alguien con quienes compartir esta gran fiesta."

"Más bien es un gusto para nosotras." Replicó Rarity. "Si mi hermana estuviera aquí seguramente estaría fascinada contigo."

"Supongo que Applebloom también." Agregó Applejack. "Oí que habrá un rodeo mixto al este de la ciudad, tal vez podamos verlo."

"¡Pero cerca del castillo habrá una competencia de elaboración de pasteles!" Bufó Pinkie.

"Yo leí que en la calle principal hay unas bellísimas tiendas de ropa y artesanías de Concordia." Dijo Rarity. "¿No creen que sería un deleite apreciarlas?"

"¿Acaso quieren matarme del aburrimiento?" Interrumpió Rainbow Dash. "También habrá un juego de pelota que sólo se practica por los ciervos y venados, sería tonto perdérselo."

"Oh cielos, tantas opciones para elegir…" Suspiró Fluttershy.

"No conozco mucho el mundo exterior, así que iremos donde decidan." Dijo Kyara.

"N-no tendrías que haber dicho eso.." Susurró Fluttershy.

Pareciera haber encendido una llama ya que las demás ponis comenzaron a discutir sus razones de por qué debían hacer lo que tenía cada una de ellas planeado.

"Oh... ya veo..." Dijo Kyara muy sorprendida.

"Y-yo tenía deseos de ver al coro de Concordia." Comentó Fluttershy. "Pero no quiero arruinar los planes de las chicas."

"En ese caso vamos nosotras." Propuso Kyara.

"¿De verdad?"

"Tú resignaste tus deseos por tus amigas, pero como ellas no se deciden..." Dijo Kyara señalándolas con una de sus patas. "Vamos a ver al coro."

Ambas se fueron de allí dejando al resto discutiendo mientras varios transeúntes se detenían a verlas reñir.

Dentro del calabozo se encontraba a un lado aquella bandeja vacía, no se podía oír nada de lo que sucedía afuera o siquiera los pasos de alguien cerca.

Ian observó aquel balón rojizo y lo tomó para verlo, lo botó un par de veces con su pezuña y sentándose contra la pared comenzó a arrojarlo para que vuelva rebotando. Pasó varios minutos haciendo lo mismo mientras pensaba si seria bueno decirle a Shining Armor que es Ian pero notó que se encontraba completamente solo, nadie desde la mañana se había siquiera interesado en ver si seguía allí.

Mientras seguía haciendo rebotar el balón contra la otra pared, activo su hechizo de localización luego de arrojar la pelota. No había nadie cerca ni siquiera en los otros calabozos, la pelota volvió a él y al golpearla con la pezuña, esta brilló.

Notó esa irregularidad y aun sin quitar su hechizo, al regresar a él, la tomó con ambas pezuñas. Apenas lo tocó, comenzó a parpadear y a vibrar sin control saliendo despedida y golpeando paredes, techo e inclusive las rejas.

"¿¡Que rayos!?"

La esfera se detuvo repentinamente en el aire a varios centímetros del suelo, cuatro delgadas líneas salieron de ella, dos a los lados y dos hacia abajo como si fueran piernas. Vibraron unas dos o tres veces y luego volvieron a la esfera.

"U-un drenador..." Dijo Ian perplejo.

De aquella esfera salieron despedidas varias de esas líneas de forma recta intentando clavarse en Ian, él rodó en el suelo esquivando el primer ataque pero luego brincó para evitar ser tocado en sus piernas.

Al retraerse una vez más, sobre la superficie de la esfera se formaron púas. Nuevamente comenzó a rebotar pero esta vez intentaba incrustarse en Ian. Donde sea que golpeara lo destrozaba, los trozos de la madera del árbol se hacían cada vez más y más en el suelo.

"Light Wall." Recitó Ian conteniendo al drenador.

Luego de golpear la barrera varias veces, se detuvo en el aire durante unos instantes. Las rejas se encontraban dobladas y cientos de trozos de las paredes y techo esparcidos en toda la celda, no tenía demasiado lugar para sostener un combate.

De la esfera salieron despedidos cientos de hilos rojos en todas direcciones hacia el suelo dejando completamente visible un pequeño cristal de Vermillion en su centro. Estos hilos comenzaron a pegarse en los trozos de madera esparcidos por el suelo y tras vibrar al unísono se unieron repentinamente formando un cuerpo bípedo y con largos brazos, en su pecho destellaba el cristal principal.

"Tomó forma humanoide..." Dijo Ian sorprendido.

Utilizando los trozos de la madera como escudo, protegía el núcleo que brillaba en su interior. Ian lo golpeaba una y otra vez pero siempre volvía a unirse, de entre las maderas ocasionalmente salían los hilos intentando tocarlo pero la velocidad de movimiento o ataque eran muy bajas.

Cualquier hechizo que fuera a utilizar debía ser lo suficientemente potente como para atravesar su protección y romper el cristal, cosa que llamaría mucho la atención. A medida que eludía sus ataques, noto que la forma de moverse del drenador era muy tosca, como si fuera un zombie.

Se acercó formando una cuchilla de viento en su pata delantera derecha y Abanicó de lado cortando la cabeza, los trozos de madera que la formaban se esparcieron por el suelo permitiendo ver en el pecho de la criatura el cristal de vermillion destellando. Esa cuchilla de viento pasó a la punta del casco convirtiéndose en un torbellino recitando "Piercing Tornado."

Hundió su pezuña no solo rompiendo el cristal, sino también licuando el líquido y los trozos de madera esparciéndolos por toda la celda. Jadeaba con fuerza tras destruir el cristal, el lugar se encontraba hecho un desastre y no tenía idea de cómo ocultaría eso en caso de que alguien baje.