El coro cantaba una hermosa canción, los ciervos mayores tenían unos cascabeles en sus cornamentas que agitaban regularmente mientras cantaban y otros más pequeños tocaban instrumentos como violines, tambores y cellos. La melodía era muy hermosa y Fluttershy la disfrutaba moviendo sus orejas levemente y con los ojos cerrados, balanceando su cabeza al ritmo de la misma.
A su lado Kyara también ondeaba sus colas al ritmo de la música, al terminar, todos comenzaron a aplaudir con sus cascos y patas en aquel pequeño anfiteatro ubicado en una plaza.
"Eso fue hermoso." Dijo Fluttershy muy feliz.
"De pequeña solía cantar con los zorros astrales pero luego me dediqué a los libros…" Comentó Kyara. "Por recomendación de mi maestra."
"Oh, ¿y eso fue hace mucho?" Preguntó Fluttershy. "Anoche cantaste muy bien junto a Pinkie Pie."
"Unos ciento diecisiete años atrás." Respondió Kyara.
Fluttershy se detuvo en seco al oír el periodo de años por parte de Kyara, por un momento no comprendía esa cantidad de años.
"Oh, no te preocupes… los zorros astrales somos criaturas longevas." Comentó Kyara al notar la reacción de Fluttershy. "Además, oí que las princesas Celestia y Luna tienen más años que yo."
"E-es verdad…"
"¡Se fueron sin nosotras!" Chilló Pinkie Pie corriendo hacia ellas.
"Sentimos haber armado esa escena." Pidió Disculpas Applejack. "Suele pasarnos cuando todas tenemos planes diferentes."
"En ese caso hay que seguir disfrutando del festival." Dijo Rarity. "No sabemos cuándo florecerá el gran árbol."
El grupo decidió realizar las actividades en conjunto, por lo que la siguiente parada sería el partido de pelota.
"Hubo una activación." Dijo Epsilon cambiando sus ojos a naranja.
"¿Dónde?" Preguntó su compañero con una grave y distorsionada voz.
"No puedo identificarlo, pero creo que iré a buscar al cinco colas." Respondió Epsilon. "Solo él puede reaccionar ante los cristales."
"Su majestad se enfadara si lo desobedeces."
"Pero se alegrará cuando le entregue la ofrenda." Replicó extendiendo sus alas y comenzando a emitir destellos entre sus plumas de metal.
El resto de los guardias los observaban muy sorprendidos y otros atemorizados ante la secuencia, por su parte, Selena no despegaba sus ojos de la criatura recordando los relatos de la princesa Luna acerca de los guardianes de metal.
Un extraño destello salió de entre las plumas de sus alas y salió despedido por la ventana a gran velocidad sin siquiera aletear.
"Ese tonto…" Balbuceó Antares con los ojos cerrados mientras movía una de sus orejas.
"... actualmente el Reino de los Grifos ha participado de los juegos de Equestria desde hace ya cuatro ocasiones y nos agradaría si Dalmasia y Cervaria se nos unen en esta edición." Dijo Cadence con una firme voz.
"Aún no se han realizado las preliminares para definir los equipos que irán, pero sabemos que entre los ciervos se encuentran los mejores arqueros y entre los lobos los mejores atletas." Agregó Shining Armor. "No sólo ayudará a aumentar el nivel de competitividad en el certamen, sino que será una señal de unidad entre nosotros."
"Por lo visto tienen un precioso espectáculo." Comentó Antares. "Es una pena que al llegar de sorpresa mi reino no esté considerado en las invitaciones."
"E-en realidad teníamos deseos de comentarle acerca de las disciplinas que participan." Respondió Shining Armor. "Y si alguna es practicada en su reino, las puertas se encuentran abiertas para quienes deseen ser parte de..."
"No obstante, creo que mi gente no se encuentra preparada para estas tierras aún." Interrumpió Antares bebiendo de una copa.
"No diga esas cosas…" Bufó Winsail. "Si no les da una oportunidad no lo sabrá."
"Desde la gran migración hace ya siglos atrás, aquellos quienes no pudieron viajar con los pegasos, unicornios y ponis terrestres, han tenido que sobrevivir en un mundo donde si no comes... te comen." Comentó Antares observando su copa y pasando la punta de su pezuña sobre el borde de la misma. "Tal vez esa tierra es la que ustedes decidieron no darle una oportunidad."
"E-en ningún momento de esta conversación mencionamos algo acerca de eso." Dijo Twilight. "No sabíamos nada de eso."
"No te preocupes niña…" Dijo Antares sonriendo. "Tan sólo quería darles a entender por qué mi tierra no está lista para todo esto."
"¿N-niña?" Balbuceó Twilight en voz baja realizando una mueca.
"Tal vez aprender cómo viven los habitantes del norte nos ayudará a que se integren mejor." Dijo Asturian.
"Es cierto, esa es la razón por la que he decidido venir." Dijo Antares.
La reunión continuó hasta el mediodía pero mucho antes de eso, Elise y Spike salieron del salón por recomendación de Twilight para no aburrirse demasiado.
"¿Qué quieres hacer?" Preguntó Spike observando al gran guardia grifo de Antares.
"Terminar lo que no pudimos ayer." Contestó.
"¿A-aún quieres liberarlo?" Preguntó Spike.
"La princesa Miamora Cadenza, ese unicornio idiota... "
"¿Te refieres a Shining Armor?"
"Si..." Respondió Elise con apatía. "Ellos junto al emperador Darnius prometieron que me ayudarán a liberarlo, tan sólo quiero decirle."
Pasaron junto a Kevin que se encontraba en esa fila dormido de pié mientras sus compañeros lo observaban riéndose de ello, en esta ocasión no debieron ocultarse ya que, al ser de día, todo se encontraba perfectamente iluminando.
Aquella puerta que daba hacia los calabozos no disponía de guardia alguno pero se encontraba cerrada con llave. La pequeña marca que Elise dejó la noche anterior con sus llamas aún era visible, metió su garra en el nudo de uno de sus moños y sacó una púa de metal e introdujo su uña junto a ello en el cerrojo, tras varios intentos los giró logrando abrir la puerta.
"Wow, ¿donde aprendiste eso?" Preguntó Spike.
"Abrir cofres para obtener las gemas requiere de cierta técnica." Contestó Elise abriendo la puerta.
Ingresaron a un largo pasillo con diez celdas, cinco de cada lado, Elise se apresuró a ver si Ian se encontraba en alguna de ellas mientras que Spike caminaba lentamente observando las celdas vacías con intriga y miedo.
Al final del pasillo, la última celda de la izquierda tenía los barrotes doblados hacia afuera y escombros esparcidos en el pasillo provenientes de allí, eso lo intimidó un poco pero notó que Elise se paró junto a esa celda sujetándose de los barrotes.
"¿Elise?" Preguntó Ian al verla.
"Vine a ver cómo te encontrabas pero no me esperaba que hayas intentado destruir el lugar." Dijo observando el panorama.
"Tuve un pequeño contratiempo." Replicó Ian."¿Ustedes cómo se encuentran?"
"No he vuelto a ver a Kyara, Gridwin está intentando convencer a su padre de que te liberen y yo me encuentro bajo el cuidado de la duquesa Amanda." Contestó.
Lentamente Spike se acercaba a Elise, no sólo le resultaba extraño la tranquilidad con la que charlaba, aquella voz le sonaba muy familiar. Elise notó que se acercaba por lo que lo tomó de su garra y lo estiró hacia frente a los barrotes.
"Oh, él es mi nuevo amigo..."
"¿¡Spike!?"
"¿¡Ian!?"
Ambos preguntaron al unísono cuando se vieron, Spike no había notado el cuerno falso que Ian llevaba en su frente. Ian por su parte, no salía de su asombro al tenerlo de frente, Elise realizó una mueca al presenciar tal escena.
"¿T-tú eres el secuestrador?" Preguntó Spike.
"Oh, no..." Expresó Ian intentando pensar cómo persuadiría a Spike para que no le diga a las chicas. "T-tú no me has visto... ¿de acuerdo?"
"¡Esperen un segundo!" Bufó Elise. "¿Ustedes dos se conocen?"
"Te-tengo que decirle a Twilight para que te liberen." Dijo spike dando media vuelta para retirarse.
"¡No! espera... hay una razón para todo esto..." Exclamó Ian extendiendo su pata delantera por las rejas.
"¿Pero qué dices?" Preguntó Spike. "¿Es que quieres estar tras las rejas?"
"Sé que están las princesas, Applejack y las chicas también... si les dices, mi castigo puede ser peor que si me quedo aquí." Suplicó Ian.
"Buen punto..." Dijo Spike.
"Ahora, quiero que los dos me oigan bien algo muy importante." Dijo Ian calmandose y respirando hondo. "Uno de esos extraños balones rojos que se encuentran dispersos en la ciudad me atacó, son en realidad drenadores."
"¿Esas cosas babosas de Villa Nieve?" Preguntó Elise.
"Si, y no solo eso... son más rápidos y fuertes."
"Eso explica el desastre de aquí dentro." Comentó Elise.
"¿Qué es un drenador?" Preguntó Spike sin entender ni una palabra.
Ian lo observó fijo tras esa pregunta, recordó la afinidad de los dragones púrpura con los cristales de Vermillion.
"Son criaturas que absorben energía vital de lo que tocan." Contestó Elise
"Y la sangre de los dragones." Agregó Ian.
"¿D-de verdad?" Preguntó Spike.
"Quiero que ustedes se protejan uno al otro." Pidió Ian. "Si algún otro aparece, recuerden que su punto débil es el cristal de Vermillion."
"Cuenta con nosotros." Afirmó Elise golpeando su pecho.
"¿Y qué pasará contigo?" Preguntó Spike. "Tal vez si le digo sólo a Twilight que tú estás..."
"Yo me ocupo de todo esto desde aquí." Interrumpió Ian mostrando sus grilletes. "Por favor, no le cuentes a nadie que me has visto... ahora vayan y quiero que estén alerta."
Ambos dragones asentaron con la cabeza y comenzaron a irse, mientras Spike se iba a la puerta, Ian detuvo a Elise unos instantes para hablar en privado con ella.
"¿Recuerdas lo que Megan dijo sobre los dragones púrpura?" Preguntó Ian entre susurros.
"Claro pero no quise decirle nada porque parece algo miedoso."
"Él es un amigo y necesito que lo protejas." Susurró Ian. "Tus habilidades en combate son muy superiores a las suyas."
"La señora Lin me enseñó muchas cosas, tal vez pueda enseñarle algo a Spike." Comentó Sonriendo.
Tras decir eso se apresuró para alcanzarlo en la puerta, cerraron lentamente para evitar que se oiga el sonido del metal y se alejaron tan rápido como pudieron. Al llegar a los pisos superiores, Elise observaba frecuentemente de reojo a Spike.
"¿Tengo algo en mis escamas?" Preguntó al notarlo.
"Ian me había contado que tenía un amigo dragón de más o menos mi edad." Contestó. "Es una sorpresa saber que tú eres ese pequeño dragón."
"¿De verdad?"
"Yo fui criada por grifos y tú por ponis." Comentó Elise. "Tal vez podamos compartir cosas de dragones entre nosotros."
Asentó son la cabeza esbozando una gran sonrisa y ambos comenzaron a correr por los pasillos, era la primera vez en la vida de ambos que podían divertirse con otro dragón.
