"¡Antares!" Exclamó un guardia.
Arsurian ingresó al salón donde se encontraba Antares viendo por la ventana, dos de sus guardias lo acompañaban al encuentro, un enorme alce y un reno.
"Dime, ¿por qué esa criatura de metal causó una gran destrucción en mi ciudad?" Preguntó.
"Ya no hay de qué preocuparse, me he encargado de eso." Respondió sin voltear hacia Asturian. "Le aseguro que no volverá a suceder."
"¡Por supuesto que no volverá a suceder!" Exaltó Asturian ante el poco interés de la respuesta de Antares. "¡Porque tú has asesinado a ese grifo!"
"Hum, hum, hum… Epsilon era una entidad sin vida." Replicó. "Pese a disponer de voluntad propia, eso fue deshacerse de algo sin utilidad y que ocasionaba problemas."
"Lo siento pero aquí es considerado un asesinato y has tenido el descaro de hacerlo frente al resto de la realeza." Espetó Asturian. "Arrestenlo."
Ambos guardias avanzaron hacia Antares quien no cambió su expresión de total seriedad, sin inmutarse por la situación mientras que los cuernos de todos los presentes comenzaban a brillar.
"¿¡Pero qué ha sucedido aquí!?" Preguntó Shining Armor.
Disponía de una pequeña bandeja a su lado sujeta por su magia, Ian giró lentamente su cabeza en el suelo observando hacia los barrotes tras oírlo.
"Nunca lo creerías..." Contestó.
Había trozos de madera por doquier y los barrotes se encontraban levemente doblados hacia el pasillo, también se podían ver unos cristales rotos color rojizo esparcidos en el suelo.
"Me habías recomendado gastar un poco de energía con aquel balón." Dijo sentándose con dificultad por los grilletes. "Creo que me exedí..." Agregó bostezando.
"Sólo dime, ¿por qué no has escapado aún?" Preguntó Shining Armor. "Ian..."
"¡Oh!" Expresó algo sorprendido. "¿Cómo lo supiste?"
"Spike..." Contestó Shining Armor. "Me lo contó esta mañana en un receso de las reuniones y me pidió que las chicas no lo sepan." Continuó contestando.
"Sabes lo que me harían si se enteran, ¿verdad?"
"Si..." Contestó Shining Armor estremeciéndose un poco. "Pero sabes, me hace muy feliz verte como un poni... aún me debes esa revancha."
"Recuperé mi magia y tal vez ahora soy más fuerte que aquella vez... ¿aún así quieres enfrentarme?"
"Yo también me he vuelto más fuerte." Dijo Shining Armor con mucho orgullo. "Por cierto... Twilei me había dicho que eras un poni terrestre y que habías perdido tu magia, ¿Acaso tiene que ver con ese cuerno que la hayas recuperado?"
"Oh, esto... " Comentó Ian tocándolo con su pezuña. "Es falso, un zorro astral me lo hizo para que no me reconozcan en la ciudad."
"Veo que has pasado por mucho... ¿podrías contarme qué sucedió después de despertaste como un poni?" Consultó Shining Armor entregándole el plato con comida.
"Bueno... al principio no me agradó para nada, así que me adentre al bosque Everfree para buscar una reversión..."
Comenzó a contarle todas sus experiencias como poni, ellos se habían vuelto amigos hace ya tiempo. Cada experiencia vivida, los problemas y sus nuevos amigos fueron incluidos en el relato mientras ambos reían y hacían bromas en un momento en que no había diferencias de estatus.
Una gran puerta de madera se abría y Antares salía cómodamente galopando por ella, por detrás de él se veían claramente trozos de armadura esparcidas por doquier y Asturian intentando incorporarse en el suelo.
Tan sólo disponía la mitad se su cuerno izquierdo y su ojo cerrado cubierto de sangre, una de sus patas traseras fracturadas y heridas en casi todo su cuerpo. El reno hacía inmóvil en la alfombra y el alce colgaba con sus cuernos clavados en el techo completamente inconsciente.
"¡Ma-maldito...!" Exclamó Asturian.
"Existen unas criaturas que se alimentan del amor." Comentó Asturian. "Eso es algo que a tu reino le sobra, pero yo no soy así, en mi caso he venido a obtener algo que se encuentra por sobre el amor..."
"¿¡Q-qué... qué es lo que quieres!?" Chilló Asturian lleno de dolor. "¡Ahgg... !"
"Algo de lo que este preciso lugar rebosa... vida." Contestó con su cuerno y ojos brillando en tonalidad rojiza. "Sobretodo cuando los capullos comienzan a abrirse."
Asturian muy preocupado y al mismo tiempo lleno de miedo volteó hacia la ventana notando que las flores comenzaban a aparecer. Muy lentamente se iban abriendo y alguna que otra ya se encontraba completamente florecida.
"¡No!" No te atrevas…" Espetó Asturian.
"En tu condición actual tan sólo puedes amenazar… pero las palabras se las lleva el viento."
En el jardín, el guardia de Antares que quedaba, extendió su hacha hacia el cielo y los filos de ella comenzaron a vibrar generando un fuerte sonido grave que aturdió a todos los que se encontraban cerca, el filo se iluminó de tonalidad rojiza mientras vibraba y lo clavó en la tierra.
Varias esferas carmesí salieron levitando del suelo una detrás de otra, prácticamente en secuencia, comenzaron a parpadear extendiendo varias líneas de ellas como si de hilos se trataran hacia abajo. El resto de los guardias lo observaban atónitos sin saber cómo reaccionar hasta que una formó un cuerpo de tierra y atacó a quien tenía más cerca clavándole cientos de las líneas rojas como si fueran tentáculos.
En ese instante los guardias se prepararon dispuestos a defender mientras que otros acudieron a auxiliar a su compañero.
"¿Q-qué fue ese extraño sonido?" Preguntó Cadence.
"Vino del exterior." Contestó Darnius. "Se siente algo raro afuera…"
Al momento en que avanzó para ir hacia la salida y corroborar, un guardia de los grifos la atravesó súbitamente cayendo al suelo con algo rojizo incrustado en su pecho e intentando quitárselo con sus garras. Al momento que Darnius lo tocó para intentar ayudarlo, varias líneas se clavaron en su pata causándole un intenso dolor hasta que un cuchillo de cocina se incrustó en la esfera partiéndola al medio y el líquido rojo que lo envolvía se evaporó.
"Su majestad, tenga cuidado." Dijo Fitz guardando el cuchillo debajo de su ala.
"Eres buena lanzando los cuchillos…" Felicitó Darnius lamiéndose la pata.
"¿Qué sucedió?" Preguntó Winsail acercándose a su guardia.
"E-estamos bajo ataque… unas extrañas criaturas de barro… ah…" Contestó Débilmente el guardia.
"Esa cosa… sentí que me absorbía la energía al tocarme." Comentó Darnius.
"¡El árbol!" Señaló Amanda. "Está floreciendo…" Agregó al ver unos pétalos caer.
"No, todo lo contrario… ¡miren!" Replicó Cadence señalando con su pezuña.
Uno de los cristales de vermillion se incrustó en una rama y tras destellar un par de veces se vió claramente cómo esta se marchitaba, notaron que otros, también en el tronco, provocan que este cambie de color a marchito en pequeños sectores.
"S-se están comiendo el árbol de la vida…" Dijo casi sin aliento Cadence.
"No… absorben su vida… mientras que el tronco se marchita ellos crecen…" Corrigió Darnius.
"Un segundo… esas esferas rojas…" Observó Luna.
"¡Son las mismas que se encontraban dispersas en la ciudad como balones!" Recordó Selena.
"Si esto está sucediendo aquí… ¿que es del resto de la ciudad?" Cuestionó Luna.
Rarity aún cepillaba las colas de Kyara mientras que el resto de las chicas charlaba, Rainbow Dash hablaba muy animada con Jazmin por sus habilidades y la forma en que peleó unas horas antes.
"Me encantaría conocer Ponyville." Dijo Kyara. "Además quisiera conocer a la princesa Celestia, hasta donde sé es una vieja amiga de mi maestra."
"Oh, te encantará y cuando vengas puedes quedarte conmigo, mi cabaña es grande." Propuso Fluttershy.
Súbitamente comenzaron a oír un extraño sonido y los cristales de las ventanas vibraron con mucha fuerza, en el pasillo se oía que algunos cristales se rompían y una jarra de vidrio sobre la mesa se rompió derramando el jugo de manzana por el suelo.
"¿Qué diantres fue eso?" Preguntó Applejack abriendo la ventana y observando hacia afuera. "¡Manzanos saltarines!" Exclamó. "¡El Árbol de la Vida está floreciendo!"
Se veía cómo muchos se asomaban para observar al gran Árbol de la vida, se notaba como algunas flores disponían de sus pétalos abiertos, eran grandes y color blanco tornándose rosa hacia sus puntas.
Todo era euforia y alegría en las calles, se oía como muchos llamaban a otros para que salgan de las casas a verlo, se asomaban en los balcones y celebraban el florecer del árbol. Súbitamente las hojas de una gran rama cambiaron de color a un intenso rojizo amarronado, marchitándose y sus flores desprendiéndose de ella.
"E-eso no es normal... ¿o si?" Preguntó Rarity.
"Ahhh..." Se estremeció Jazmin.
Se sentó muy nerviosa y angustiada frotando sus pequeños hombros con sus patas delanteras, observó al gran Árbol de la Vida y luego dirigió su vista al resto que muy sorprendidas la miraban con preocupación.
"Dime que esa reacción no tiene que ver con lo que acabamos de ver..." Dijo Kyara.
"El Árbol de la Vida... está muriendo."
"¿Co-cómo?" Consultó Applejack. "Un árbol no puede morir así como si nada."
"A-al momento de florecer todo el lugar se inundó con una intensa y hermosa energía vital, puedo sentirla." Dijo. "Pero en el instante que esa rama cambió de color sentí como ese aura desaparecía."
"Tus capacidades de percepción son muy altas…" Dijo Rarity.
"¡Oh-no!" Exclamó Jazmin poniéndose de pie. "¡Esa aura de nuevo!"
Volteó hacia el interior de la habitación y aquel cristal de vermillion se encontraba flotando en el centro de la misma, destellaba cada tres segundos deformándose como una gota de agua. Applejack volteó hacia la ventana y vio cómo otros iguales levitaban a diferentes alturas, algunos por encima de las casas.
"¡Están despertando esos monstruos!"
"¡Esas cosas se están comiendo el árbol!" Exclamó Jazmin lanzando un kunai al cristal que tenían frente a ellas partiéndolo al medio.
"¿¡Y qué haremos!?" Preguntó Fluttershy.
"Si vamos al árbol a advertirles el pueblo sufrirá las consecuencias." Comentó Rainbow Dash.
"¿Qué tal si nos dividimos?" Propuso Applejack. "Rainbow Dash es la más rápida, ella puede ir al palacio y advertirles del peligro."
"Yo la acompañaré…" Dijo Jazmin. "Necesitarás protección."
"En ese caso el resto destruiremos tantos drenadores como podamos." Comentó Kyara ondeando sus colas.
Rainbow Dash salió de un salto por la ventana aleteando con fuerza para ganar velocidad mientras que Jazmin también saltó impulsándose con sus patas traseras en el marco de la ventana hacia el techo del edificio que tenían enfrente siguiéndola.
"Aquél techo se encuentra a unos veinte metros… ¿cómo diantres?" Comentó Applejack al ver a Jazmin.
"No hay tiempo para pensar en eso, hay que evitar que los drenadores ataquen el pueblo." Dijo Kyara tomando a las ponis con sus colas y saliendo también por la ventana.
Con la única cola que le quedaba libre, la utilizó para amortizar la caída con un hechizo, el resto de las ponis se liberaron y comenzaron a advertir a los más cercanos del peligro. Kyara generó cinco orbes azules que al ondear sus colas, salieron despedidos destruyendo cinco cristales de Vermillion mientras apenas generaban sus cuerpos.
"Es mejor ahora antes de que se fortifiquen." Dijo.
Un drenador hecho íntegramente de helado salió de uno de los comercios, el cristal en su pecho brillaba y los diferentes sabores goteaban a medida que se derretían.
"¡NO!" Chilló Pinkie al verlo.
"¡Todos esos sabores… desperdiciados… monstruo!" Agregó Rarity.
Las chicas voltearon a ella al oírla decir esas cosas algo sorprendidas.
"¿Qué? Una chica gusta un poco de buen helado de vez en cuando." Excusó algo sonrojada.
Los destrozos, corridas y gritos inundaron la ciudad de Concordia, todo era un caos. En el castillo los guardias luchaban contra los drenadores pero estos no sólo les ganaban terreno sino que seguían adhiriéndose al árbol, algunos después de drenar la vida de varios sectores del tronco se desprendían y a gran velocidad se enterraban en la tierra desapareciendo de la vista.
"¡P-príncipe Shining Armor!" Exclamó Kevin al abrir la puerta del calabozo. "¡Nos encontramos bajo ataque!"
"¿¡Qué!?" Preguntó Sorprendido poniéndose de pié al instante.
"U-unas extrañas criaturas… de barro… se están comiendo el Árbol de la Vida…" Dijo muy nervioso.
"¡Vamos a ayudar a los demás!" Ordenó Shining Armor.
"¡ALTO!" Gritó Ian extendiendo su pata por las rejas.
Shining Armor y Kevin se detuvieron al instante al oírlo gritar, extendía su pata con uno de los grilletes en total señal de que deseaba decirles algo.
"Esas criaturas…" Dijo con un círculo mágico debajo de su pezuña izquierda. "Son Drenadores."
"¿Tú sabes qué son?" Preguntó Shining Armor Regresando.
"Sí, y sé exactamente cómo enfrentarlos." Contestó. "Déjame ayudarte y luego regresaré al calabozo."
"¿Qué drián las chicas si permito que vuelvas a estar encarcelado?" Dijo Shining Armor esbozando una sonrisa. "Pero no tengo las llaves, ¿Kevin?"
"L-lo siento… las llaves las tiene uno de los capitanes de la guardia de Concordia, su majestad."
"En ese caso tendré que hacer algo que no quería…"
Un círculo mágico comenzó a brillar debajo de Ian, cerró sus ojos y frunció su ceño mientras que los grilletes y las cadenas se cubrían con una pequeña capa de color blanco, casi como si fueran cristales. Parándose en sus patas traseras estiró sus pezuñas delanteras rompiendo las cadenas y luego las chocó hacia el frente destruyendo los grilletes, realizó lo mismo con sus patas traseras causando lo mismo quedando completamente libre.
Kevin quedó allí con la boca abierta mientras veía cómo Ian se quitaba aquel anillo de su cuerno falso, por su parte, Shining Armor lo observaba muy felíz.
"¿Q-qué fue eso?" Preguntó Kevin.
"Hielo… contestó Shining Armor. "Si congelas algunos metales lo suficiente, puedes romperlos como si fueran cristal."
Los barrotes tambien se congelaron y con una potente patada con sus patas traseras, Ian los rompió quedando libre.
"Muy bien, para resumir..." Dijo al atravesar los barrotes. "Los drenadores son rápidos, su punto débil es el cristal rojo, hay que destruirlo para detenerlos y no importa lo que pase eviten ser atrapados o será su fin."
"¿En ese caso propones matarlos?" Preguntó Kevin.
"No están vivos." Contestó Ian. "Son la creación de una perfecta combinación entre una poderosa magia y una muy avanzada tecnología para este mundo."
"Como siempre, tus raíces te persiguen…" Comentó Shining Armor. "Vamos al salón principal, me preocupa…"
"¿Cadence?" Preguntó Ian sonriendo. "Gridwin tambien conoce a los drenadores, si está con ella, tal vez les haya advertido."
A medida que se acercaban al ingreso del palacio, Gridwin y Twilight vieron el caos que reinaba, los drenadores adhiriéndose a las ramas y marchitándolas. Uno de ellos voló hacia Twilight pero Gridwin se ubicó delante de ella cubriéndola con una de sus garras.
"¡Aaaagggghh!" Exclamó cuando el cristal de vermillion se adhirió a su garra. "¡D-destrúyela con magia!" Pidió a Twilight estirando su garra hacia arriba.
Sin pensarlo dos veces, lanzó una ráfaga mágica y el cristal de vermillion estalló en cientos de pedazos.
"¿E-estos son los drenadores de los que tú, Jazmin y Kyara hablaban?"
"Ah... sí, y el ataque ya inició." Contestó descendiendo hacia el jardín.
Voló esquivando dos cristales de vermillion y sobrevoló el área viendo a los drenadores hechos de barro, rocas y maderas. Se ubicó sobre los guardias y tomó la lanza de un unicornio.
"¡Oigan todos, estas criaturas absorben la vida de lo que tocan!" Exclamó Fuerte y claro. "¡Para derrotarlos hay que destruir el cristal rojo!" Agregó
Aleteó con fuerza dos veces y se dirigió en una caída diagonal hacia un drenador con el cuerpo de barro, realizó una estocada al pecho atravesándolo por completo y cuando retrajo su lanza extrajo el cristal de vermillion haciendo que el cuerpo de barro se desmorone y el líquido rojo del cristal se evapore.
"¡Utilicen magia, sus armas o lo que sea pero destruyan estos cristales!" Ordenó elevando la lanza en el aire mientras que el cristal de Vermillion se rompía cayendo al suelo.
Lo observaban algo sorprendidos al recibir órdenes del llamado príncipe mimado, la realeza detrás de los guardias se encontraba muy sorprendida también, incluyendo a su padre.
"¿Me prestarías uno de tus cuchillos querida?" Preguntó Darnius a Fitz. "Hace tiempo que deseaba entrar en acción."
"Con mucho gusto su alteza." Respondió extendiendo su ala derecha.
Tomó un cuchillo largo de cocina debajo de ella y se lo entregó al emperador en su pata, luego tomó otro debajo de su ala izquierda. Los cuernos de Luna y Cadence brillaban con intensidad preparándose mientras que Winsail con mucho temor los veía de lado a lado.
"N-no sean idiotas, para eso tenemos guardias." Dijo. "¡H-hijo, ven aquí si no quieres que te maten!"
"Selena, toma a la duquesa Amanda y al rey Winsail y llevalos a un lugar seguro." Ordenó Luna.
"Sí, princesa…"
"Nos quedaremos aquellos con deseos de pelear." Dijo Darnius. "Y aunque usted no lo quiera aceptar, estamos siendo comandados por su hijo."
Asentó a Fitz y ambos se lanzaron al combate, Luna y Cadence extendieron sus alas y lanzaron varios rayos mágicos de las puntas de sus cuernos mientras aleteaban dirigiéndose hacia Gridwin.
Mientras que en la ciudad el caos reinaba, en el palacio había iniciado la batalla para defender Concordia.
