En otro lugar del palacio Elise y Spike caminaban charlando muy felices cuando comenzaron a oír varios gritos y vieron ciervos, venados y renos corriendo despavoridos.

"¿Qué estará sucediendo?" Preguntó Spike algo nervioso.

Un cristal de vermillion rompió un ventanal chocando contra una armadura de metal que se encontraba como adorno en el pasillo, ingresó por el casco ubicándose en el pecho de la misma y comenzó a moverse torpemente.

"N-no esas cosas de Villa nieve…" Dijo Elise.

"¿E-esos son los monstruos de los que Ian hablaba?" Consultó Spike.

"Si, ¡ahora corre!"

Lo tomó de la garra llevándoselo de allí, por detrás otros cristales de vermillion irrumpían en el pasillo absorbiendo la vida del árbol, cruzaron varios guardias que corrían hacia el enemigo pero al doblar la esquina notaron que otros guardias también luchaban contra los drenadores.

"No quiero que me chupen la sangre…" Comentó Spike.

"¡Por aquí!" Elise empujó una puerta y avanzaron hacia otro lugar.

Se encontraban dentro de una cocina y por la ventana circular se veían a los drenadores sobrepasando a los guardias, ambos dragones gateaban por entre las mesas intentando de que no los vean cuando por de las puertas hacia las que se dirigían ingresó una de las armaduras caminando torpemente.

Elise detuvo a Spike al llegar al borde de una mesa al notarlo y le indicó con su dedo por dónde avanzar, el drenador caminaba entre las mesas pero Spike con un descuido de su cola empujó unas ollas generando un sonido que le llamó la atención al drenador subiendo sobre las mesas.

"¿Acaso no sabes lo que es ser sigiloso?" Susurró algo enfadada Elise.

"¿No podemos atacarlo con fuego?" Pregunto Spike en voz baja.

"Estamos dentro del tronco de un árbol, causaremos un incendio."

Por encima de ellos el drenador sujetó a Spike en la cabeza con las pezuñas de la armadura y lo elevó en el aire, forcejeaba para intentar librarse, del pecho salieron varios hilos rojos pero Elise lanzó una delgada pero potente llamarada al cristal. La armadura se tornó roja y comenzó a derretirse alrededor del cristal hasta que la llamarada lo rompió.

La armadura se desmoronó liberando a Spike y el cristal se rompió en pedazos.

"¿N-nuestro fuego les causa daño?"

"No pensé que funcionaria…" Contestó muy perpleja Elise.

"Y... ¿ahora qué haremos?"

"Supongo que buscar a Ian, Gridwin o al príncipe idiota." Dijo Elise observando por la ventana, se encontraban muy alto en las ramas del árbol.

"Pero subimos demasiado, y ellos se encuentran muy abajo."

"En ese caso, prepara esos pulmones porque tenemos mucho camino por recorrer." Dijo Elise abriendo una de las puertas de salida.

Ambos salieron corriendo esquivando el caos que reinaba en aquel corredor ubicado en una de las ramas superiores del árbol de la vida.

Muchos metros por debajo se encontraban Ian, Shining Armor y Kevin abriéndose paso entre una mucho mayor cantidad de drenadores lanzando ráfagas mágicas, Ian generó una espada de hielo para Kevin y así atacar a los drenadores en su núcleo.

"¡Deja de comerte el mango de la espada!" Bufaba Ian generandola de nuevo con su magia.

"Oye, tengo que sujetarla con la boca, no puedo evitarlo." Excusó Kevin.

"Caballeros, no estamos en condición de jugar." Comentaba Shining Armor tras destruir un drenador hecho de papeles.

Kevin saltó impulsado con sus alas y aleteó con fuerza para descender rápidamente sobre un drenador abriendo una grieta con la espada de hielo y dejando al descubierto el cristal. Shining Armor lanzó un potente ataque mágico destruyéndolo.

Ian realizaba ataques con viento generando ráfagas cortantes y cuando los objetos que cubrían el cristal eran demasiado duros, utilizaba flechas de hielo o proyectiles mágicos.

"Son demasiados." Comentó Kevin.

"Debemos encontrar a quien los controla." Dijo Ian generando una lámina de hielo en el suelo de la que luego salieron estacas hacia arriba atravesando a los drenadores. "Puedo percibir tres auras un piso arriba de nosotros." Comentó con un círculo mágico debajo de él.

Ya habían destruido muchos drenadores y el camino estaba libre, subieron unas escaleras al piso superior encontrándose en la entrada de una puerta de madera a Asturian en el suelo cubierto de heridas y sin la mitad de su cuerno izquierdo, arrastrándose desesperadamente hacia la puerta.

"¡S-su majestad!" Exclamó Shining Armor al verlo.

"Pero... ¿qué sucedió aquí?" Preguntó Kevin completamente atónito, viendo al reno en el suelo y el alce colgando del techo.

"A... A-Antares... él plane... ¡ahg! oh..."

"Calmese y respire hondo." Dijo Ian Apoyando su pezuña sobre la pierna fracturada de Asturian. "Kevin, ¿Crees poder bajar al alce?" Consultó mientras que un pequeño destello aparecía en su pezuña. "Sus heridas son muchas pero al menos aliviaré un poco el dolor."

"T-tú... eres el poni que secuestró al príncipe Gridwin." Dijo Asturian al notarlo. "¿Por qué me ayudas?"

"¡Uf!" Bufó Ian. "Todos creen que lo secuestré pero él me siguió, su único propósito era hacerse fuerte."

"Es cierto su majestad." Afirmó Shining Armor. "Además, este poni es alumno de mi hermana, pero es un secreto su presencia o las princesas lo castigarán." Agregó guiñando un ojo.

"Yo... lo siento... lamento el malentendido."

"No hay de qué preocuparse Asturian." Dijo Ian. "¿Cómo se siente?"

"A-al menos puedo flexionar mi pata un poco." Contestó muy aliviado. "Gracias."

"Usé un poco de magia curativa sobre esa fractura pero no se encuentra totalmente sanada." Comentó Ian. "Ahora, iba a decirnos algo sobre Antares."

"No estoy seguro pero dijo algo de tomar algo que este lugar rebosa, vida." Respondió Asturian.

"Los drenadores... están llevándose la energía vital no sólo de los habitantes de Concordia, quiere la del árbol." Dijo Ian al notar cómo muchas hojas marchitas caían.

"Si el árbol perece, esta tierra morirá con él…" Dijo Asturian.

"¿Y dónde puede estar?" Preguntó Kevin apoyando al alce con cuidado en el suelo. "Este lugar es inmenso."

"Todo ser viviente tiene un núcleo…" Comentó Asturian. "Así como nosotros tenemos un corazón, las plantas también lo tienen…"

"El centro del tronco." Dijo Ian.

"Si…"

"Tendría que cavar mucho en la madera si quiere llegar a él." Explicó Shining Armor. "No hay posibilidad de que lo alcance porque se hace más sólida."

"Lamento decir que sí hay una manera…" Replicó Asturian. "En las ramas superiores la corteza se hace mucho más delgada, el núcleo del árbol crece junto a ellas pero su ubicación es incierta."

"No disponemos de tanto tiempo." Dijo Shining Armor. "Ian, ¿Crees poder ubicarlo con tu hechizo de localización?

"No he estado cerca de Antares, por lo que no sé cuál es su aura." Contestó Ian.

"La única opción es subir tanto como puedan." Dijo Asturian. "No tengo seguridad de esto pero si planea absorber la energía vital de gran árbol, no le será tan fácil ya que el núcleo es muy pequeño allí."

"Kevin, quédate aquí y cuida del rey Asturian." Ordenó Shining Armor. "Yo subiré con Ian."

"¡No!" Detuvo Asturian. "Yo estaré bien, si van los tres seguro lograrán alcanzarlo más rápido."

"¿Estará bien en su actual condición?" Cuestionó Ian.

Su cuerno y medio comenzaron a emitir brillo cubriendo su cuerpo y utilizando sus fuerzas, lo utilizó para poder levantarse con la ayuda de su propia magia. Jadeaba mucho, en una notoria señal de la fatiga y el dolor que tenía.

"¡No soy un cobarde como Winsail, aún puedo defenderme…!" Espetó. "Ahora vayan… y, joven Ian… quedas absuelto de las falsas acusaciones, eres libre."

Los tres cerraron la puerta de madera y comenzaron a subir las escaleras, algunos de los sirvientes y aquellos quienes trabajan en diferentes lugares del palacio descendían despavoridos.

En las afueras Kyara luchaba casi sin descanso destruyendo los drenadores con sus amigas; en dirección al gran Árbol, Rainbow Dash se abría paso acompañada por Jazmín que brincaba entre los tejados.

Griraba rápidamente eludiendo algunos cristales de vermilion que pasaban cerca de ella, ya sabía que no debía ser tocada pero uno apareció repentinamente dirigiéndose hacia ella. Sin posibilidad a esquivarlo, desde abajo pasó una daga que golpeó el cristal.

"¿¡Estás bien!?" Exclamó Jazmín.

"¡C-casi me cortas el crin!" Bufó acercándose.

"Vuelas demasiado alto, fue difícil calcular ese tiro…" Comentó Jazmín.

"Es que no puedo evitar ser la más rápida." Fanfarroneó Rainbow Dash.

"Dije alto… vuela más cerca de mí." Comentó Jazmín saltando al siguiente tejado.

Rainbow quedó algo frustrada por la indiferencia de Jazmín y el hecho de que no remarcó la velocidad que llevaba. Comenzó a volar a su lado volviendo a concentrarse en su objetivo.

"Esto no es una carrera, ya podremos divertirnos cuando nos libremos de los drenadores…" Dijo Jazmín saltando a un tejado.

"En ese caso terminemos rápido con estos monstruos."

Ambas continuaron su recorrido hacia el gran árbol, esquivando los cristales de Vermilion mientras que pode debajo, en las calles, los drenadores causaban terror en los habitantes y aquellos que visitaban la ciudad por las festividades. Jazmin tan sólo se enfocaba en cubrir a su compañera utilizando las armas que poseía, tomó una cadena corta que en una puta poseía una bola metálica y en el otro extremo un triángulo, los tomó con su hocico y al brincar lo hizo girar con una de sus patas delanteras destruyendo dos cristales con la punta triangular para luego realizar otro giro y que esta se enrosque en su pata delantera derecha.

"La cantidad de enemigos aumenta conforme nos acercamos al palacio…" Observó Jazmin.

"Lo que significa que las princesas y los reyes se encuentran en un mayor peligro."


Un drenador de lodo se desmoronaba tras ser destruido el cristal de su pecho, Gridwin retraía su lanza y la hacía girar con su garra preparándose, la utilizó para romper los brazos de un drenador que intentó atraparlo por la izquierda y girando sobre sí mismo acertó una estocada en el cristal destruyéndolo.

"Parecen no tener fin…" Dijo Darnius.

"Si permitimos que se alimenten del Árbol de la Vida significará nuestra derrota." Replicó Gridwin.

En la altura Cadence y Twilight utilizaban su magia para evitar que se sigan adhiriendo a las ramas o que se aproximen al tronco, poco a poco iban perdiendo terreno ingresando hacia el salón donde se habían llevado a cabo las reuniones.

Fitz fue atrapada por uno de ellos clavando cientos de líneas rojas como si fueran tentáculos, comenzó a gritar de dolor que le causaban hasta que una lanza destruyó el cristal.

"¿Estás bien!?" Preguntó Gridwin ayudándole a levantarse. "Nos superan en número…" Comentó mientras la cargaba en su espalda y retrocedían.

"¿Tienes algún plan?" Preguntó Darnius.

"N-no estoy seguro, pero no quiero perder a nadie…" Contestó. "¡Tomen a quienes no puedan pelear e ingresen al gran salón!" Ordenó.

Poco a poco aquellos que habían sido atrapados por los drenadores fueron rescatados y llevados al salón para ser tratados, aquellos quienes aún podían combatir se encargaban de defender hasta que ingresaron por completo cerrando las puertas. Cadence generó una barrera que cubría todo el salón.

"Descansa, no deberías haberte arriesgado así." Dijo Gridwin recostando a Fitz.

"Pe-pero su majestad…"
"Basta de formalidades, llamame Gridwin." Interrumpió. "¿Quíen puede darle atención?"

"Yo me encargo." Dijo Amanda acercándose.

Inmediatamente Gridwin se dirigió a encontrarse con Darnius, se lo notaba algo cansado pero sabía que era con quien más podía contar en ese momento.

"A-aún soy inexperto y necesito de su consejo." Dijo haciendo una reverencia.

"Eres majestuosamente el hijo de Griselda… tu corazón está lleno de determinación como el de ella." Comentó Darnius al verlo. "Estás haciendo bien, asegurando el bienestar de aquellos que luchan a tu lado y no arriesgándose tontamente al ser superado en número."

"Y-ya no tengo ideas… no sé qué más hacer…"

"Cuando la oscuridad nos rodea, siempre hay un destello de luz que nos hace recuperar la esperanza." Dijo Cadence al oírlo.

"Hemos pasado por situaciones muy similares y siempre hemos encontrado la manera de superarlas." Comentó Twilight afirmando a Cadence.

Los drenadores golpeaban la barrera de Cadence haciendo que destelle, a cada impacto ella realizaba una pequeña mueca de dolor.

"¿Crees poder resistirlo?" Consultó Luna.

"Ingresar al castillo no es una opción." Dijo Gridwin. "Hay drenadores dentro."

"No veo a Spike o Elise, ¿dónde están?" Dijo Twilight muy preocupada corriendo de un lado a otro.

"Elise conoce a los drenadores, ella cuidará de Spike." Consoló Gridwin intentando calmar a Twilight.

Arremetiendo con gran fuerza, los drenadores intentaban ingresar a aquel salón donde se refugiaban, los ventanales ta se encontraban rotos y su única protección era la barrera mágica.