"¡SPIKE!" Chillaba Elise mientras colgaba de una gran cortina.

Apenas se sostenía de un retazo de tela que se rajaba poco a poco, Spike intentaba trepar tan rápido como sus garras se lo permitían ya que por debajo, en el pasillo, habían varios drenadores. Al momento de romperse la tela, se balanceó pasando junto a dos de ellos y al volver intentaron atraparlo, rápidamente Elise lo tomó de su cola y lo ayudó a subir.

"E-eso fue peligroso…" Dijo Spike casi sin aliento.

"Tal vez bajar de la manera tradicional no es posible." Analizó Elise viendo el panorama.

"¿Y que otra chance tenemos?"

"¿Que tan bueno eres escalando paredes?" Preguntó Levantando su garra derecha dispuesta a dar un zarpazo. "¡Cierra tus ojos…!"

Acertó un golpe cortando uno de los lados de la madera que sostenía la cortina y cayeron balanceándose contra un ventanal que atravesaron violentamente, el cristal se rompió y el otro lado de la cortina se soltó causando que caigan. La tela, al deslizarse, se enganchó de la madera del marco dejándolos suspendidos frente a la ventana del piso inferior.

"Aquí no hay drenadores." Dijo Spike al ver hacia la oficina.

Oyeron que la tela comenzaba a rasgarse lentamente así que patearon la ventana para abrirla y brincaron en el interior de aquella oficina.

"Estamos a salvo, por el momento." Suspiró Elise.

Dos criaturas cruzaban sobrevolando la muralla del palacio, eran Jazmín sobre la espalda de Rainbow Dash. Aterrizaron inmediatamente notando que el lugar se encontraba bajo ataque al igual que la ciudad.

"¿Dónde están los demás?" Preguntó Rainbow Dash.

"Tal vez dentro del palacio." Contestó Jazmín chequeando sus cosas. "Estamos a unos ciento cincuenta metros."

Ambas comenzaron a correr hasta que se encontraron de frente a un gigantesco drenador, este disponía de un enorme cristal en su pecho y su cuerpo conformado por rocas, césped y tierra.

"¿U-uno que se fusionó?" Dijo muy sorprendida Jazmín.

Avanzó hacia ellas y dando fuertes pisotones, retrajo su brazo derecho arremetiendo contra ambas, lo esquivaron saltando cada una a los lados y su rocoso puño impactó en medio.

"Quizás querían utilizar a este grandulón para ingresar al castillo." Comentó Rainbow Dash.

"Supongo que tendremos que danzar con él si queremos llegar al palacio." Comentó Jazmín.

Una rayo destruía un drenador mientras que Ian y Kevin se abrían paso, los tres ascendían por unas escaleras hasta que llegaron a un extenso corredor. Por los ventanales se podía apreciar como las hojas marchitas del árbol se desprendían de las ramas.

"Esos tres drenadores son más grandes." Señaló Kevin al verlos.

Dos disponían de un cristal de vermillion más grande en su pecho, otro disponía de tan solo uno en su pecho y otro en la cabeza unidos por un delgado cordón, por detrás vieron cómo dos se unían fusionando los cristales y así formar un cuarto drenador de gran tamaño.

"Así que ellos también suben de nivel…" Dijo Shining Armor al verlos.

Uno de los drenadores se convirtió en una masa gelatinosa brincando sobre ellos, se posicionó por detrás y lanzó su ataque convirtiéndose en tentáculos para atraparlos pero Kevin los cortó usando la espada de Hielo.

El segundo era íntegramente de artículos de oficina, intentó atacar a Kevin con su mano hecha de lápices. Ian lo empujó para evitar que lo atrape y con un hechizo de fuego, lo incineró dejando a la vista el cristal de Vermillion que inmediatamente recibió un proyectil mágico.

"Intenta no usar tanto fuego, aún nos encontramos dentro de un tronco." Regañó Shining Armor.

"Son incendios controlados, si algo se quemara, puedo utilizar magia elemental de agua para extinguirlo." Excusó Ian. "¡Shiny, cuidado!"

A su derecha un drenador avanzaba a gran velocidad hacia Shinig Armor, Ian lo empujó con su cabeza recibiendo al drenador que lo envolvió por completo. Dada la velocidad que llevaba, salieron por la ventada destruyendo el cristal.

Mientras caían, cientos de guadañas de viento comenzaron a salir del drenador despedazandolo junto al cristal de Vermillion. Ian desplegó sus alas mágicas para poder ver donde se encontraba, había caído varios pisos pero repentinamente oyó un fuerte grito de dolor.

Observó hacia abajo, se encontraba muy alto pero logró divisar un gigantesco drenador que parecía un golem por sus rocas y césped en el cuerpo, sujetando a quien gritaba en su rocosa mano derecha. Disipó sus alas y colocó su cuerpo hacia abajo para ganar velocidad cayendo con sus cuatro cascos sobre un lado de la cabeza del drenador, desestabilizandolo por completo gracias al un hechizo de viento que utilizó al golpearlo.

Al rebotar hacia atrás, abanicó lanzando una cuchilla giratoria de viento cortando la mano y liberando a quien gritaba de dolor. Cayó al suelo desplegando sus alas mágicas a los lados y vio como era atrapada por un lobo.

"Váyanse rápido de aquí." Ordenó.

No esperó una respuesta, inmediatamente brincó para atacar impulsado por sus alas mágicas.

Juntó sus pezuñas delanteras recitando "Piercing Tornado", generando un torbellino con forma de taladro apuntando al núcleo y atravesándolo por completo, volteó para ver cómo aquellos dos que acababa de ayudar corrían hacia la entrada del palacio. Estiró su pata derecha generando una nueva tormenta de viento, "Blade Storm" recitó, triturando lo que quedaba del cuerpo rocoso y el cristal de Vermillion.

Al observar hacia arriba dispuesto a regresar junto a Shining Armor y Kevin pero notó que de un balcón salían muchas llamaradas.

"Spike, no debimos doblar en ese corredor…" Dijo Elise tras hacer retroceder a un drenador con una llamarada.

"L-lo siento, ahora no tenemos a donde correr…"

Ambos ya se encontraban agotados y jadeando, habían utilizado mucho sus llamas y ya casi no tenían aliento, subieron a la barandilla del balcón pero no había más que vacío detrás de ellos o ser atrapados por los drenadores.

"¿Y ahora qué?" Consultó Spike.

Elise volteó para ver qué tenían cerca o si podrían brincar hacia otro balcón hasta que notó algo dirigiéndose a ellos desde abajo.

"Salta."

"¿Estas loca?" Exaltó Spike

"¡He dicho que saltemos!"

No disponían de tiempo para mediar más palabras, tomó a Spike de una de sus garras y brincó llevándolo con ella hacia el vacío. Spike cerró sus ojos gritando hasta que notó que eran sujetados por algo y luego ascendían bruscamente, abrió sus ojos notando unas alas luminosas.

"¡I-Ian!" Exclamó al verlo.

"¿Se encuentran bien?"

"N-nunca pensé que volvería a ver tu magia…" Comentó Spike. "Y en este momento me hace feliz."

"¿Dónde están Twilight y los demás?" Preguntó Ian.

"Debajo, en el salón de reuniones." Contestó Elise. "Seguramente se encuentran bajo ataque."

"Sujétense bien, pasaré rápidamente a dejarlos pero no quiero ser visto."

Inclinó su cuerpo precipitándose en picada hacia la tierra, realizó un viraje al raz del suelo hacia el gran salón. Allí los drenadores terminaban de agrietar la barrera mágica e ingresaron al lugar, Aquellos que aún podían pelear hacían lo posible por defenderse.

Un ventanal se rompió e Ian ingresó a gran velocidad, de su espalda brincaron Elise junto a Spike lanzando llamas para cubrir el ingreso. Ian estiró ambas patas delanteras generando dos filas de cinco esferas luminosas apuntando hacia abajo.

"Starlight Misiles." Recitó disparando los proyectiles destruyendo la mayoría de los drenadores.

Gritó saliendo a gran velocidad de allí tomando rumbo hacia la parte superior del árbol.

"¡Elise!" Exclamó Gridwin. "Me tenías preocupado."

"¡Spike!" Chilló Twilight abrazándolo.

"Casi nos atrapan los drenadores pero fuimos salvados por…"

"¡Ahem! por el unicornio que fue acusado de secuestrar a Gridwin." Interrumpió Elise con una tajante mirada a Spike para que no diga nada más.

"Lo importante es que ya estamos todos a salvo." Comentó Luna.

"¡Twilight!" Exclamó Rainbow Dash abriéndose paso entre los presentes.

"Su majestad." Dijo Jazmín con una reverencia. "La ciudad se encuentra bajo ataque, en este momento sus amigas junto a Kyara se encuentran defendiendo el lado este."

"Venimos a buscar ayuda, es demasiado para ellas." Agregó Rainbow.

"Lamento decir que apenas pudimos con una oleada de ellos, seríamos de poca ayuda en la ciudad." Comentó Gridwin.

La mirada de Jazmín expresaba impotencia ante las palabras de Gridwin, Darnius ayudaba a un soldado a levantarse mientras que Luna examinaba los trozos del cristal de Vermillion.

"Tal vez, Antares sea quien está detrás de todo esto." Comentó Twilight. "Recuerden lo que hizo con Epsilon."

"Su guardia fue quien activó estos monstruos, elevando su hacha al cielo." Dijo uno de los guardias de Concordia.

"En ese caso hay que buscarlo para que detenga todo esto."


Shining Armor junto a Kevin continuaban ascendiendo, poco a poco la cantidad de drenadores disminuyó, al punto que por varios pisos, no se encontraron con algún enemigo.

"Es el final, ya no tenemos escaleras." Comentó Shining Armor asomándose por un balcón.

"Alcanzamos el punto más alto pero aún quedan muchos metros hacia arriba de ramas." Agregó Kevin extendiendo sus alas.

Brincó por el borde de la barandilla y comenzó a volar hacia arriba, Shining Armor se teletransporta de una rama a la otras en aquellas en las que podía sostenerse según las indicaciones que Kevin le daba.

En tan sólo unos metros vieron a Antares levitando con su magia y a su lado el Grifo aleteando con su hacha emitiendo brillo, ambos de frente a una rama tan gruesa como una casa pequeña.

"¡Alto ahí!" Ordenó Shining Armor en una rama conectada a donde se encontraban ellos.

Descendieron parándose frente a él casi sin inmutarse por su presencia, caminaron unos metros sin signos de desear una pelea.

"¿Alguna vez has tenido un objetivo que no puedes cumplir sin importar cuantas veces lo hayas intentado?" Preguntó Antares.

"¿A qué te refieres?"

"Mis tierras fueron abandonadas por ustedes, disfrutando de la luz del sol, de los alimentos que les brindan las plantas." Dijo. "He intentado dar a mis ponis tanto como pude pero mis tierras son un territorio hostil, por lo cual decidí reclamar lo que se nos ha negado."

"¿Algo de lo que dices tiene sentido?" Preguntó Kevin.

"Por esa razón necesito poder, para poder reclamar un lugar donde mi pueblo pueda vivir feliz y cálidamente."

"Sigo sin entender una palabra." Comentó Kevin.

"¿Quieres hacer drenadores más poderosos?" Preguntó Shining Armor.

"El hecho de que hayan llegado hasta aquí significa que ustedes dos pudieron con muchos." Contestó. "No pueden ser usados como ejército pero cumplen la función de recolectar energía vital."

"¿¡Por qué!?" Exclamó Shining Armor. "¿¡Con qué objetivo!?"

"¡Para poder invocar un ejército mucho mayor y más poderoso!"

Tras decir eso el hacha de su guardia se elevó en el aire saliendo a gran velocidad hacia atrás e insertándose en la rama que se encontraba detrás de ellos, tras un fuerte destello una grieta se abrió permitiendo ver el centro.

"¡El centro del árbol!" Exclamó Shining Armor al verlo. "¡Detente ahora mismo!" Ordenó lanzándose hacia ellos con su cuerno emitiendo un fuerte brillo.

Aquel guardia se precipitó hacia él con sus garras en alto, impulsandose con sus alas. La escena parecía ser en cámara lenta, poco a poco algo se acercó desde la izquierda del grifo impactando el lado de su cabeza, era un puño hecho de hielo adherido a la pezuña derecha de Ian. Al dar el puñetazo, el puño se desintegró en el aire y aquél grifo salió despedido varios metros hacia abajo dando vueltas sin control, chocando contra una rama.

"¡Starlight Canon!" Recitó disparando en dirección al Grifo.

La rama estalló causando que se desprenda del árbol lanzando cientos de astillas en todas direcciones, luego giró hacia Antares pasando su pezuña derecha frente a su pecho formando una serie de runas luminosas mientras mantenía la izquierda en alto, murmurando algo en voz baja.

"Oblivion Star." Terminó de recitar generando una espiral dorada en la punta de su pezuña.

Un instante antes de lanzarse contra Antares, este apareció frente a sus ojos, runas se iluminaron en su cuerno y luego dió un golpe en el estómago de Ian con su pezuña cancelando el hechizo que había generado y provocando un fuerte destello que también destruyó el cuerno falso, enviándolo con mucha fuerza hacia la rama que tenían debajo y cayendo frente a Shining Armor.

"¡I-imposible...!" Exclamó Ian jadeando e intentando incorporarse.

"Hace siglos que no oía ese hechizo." Dijo Antares algo feliz.

Descendió apoyando sus pezuñas en el tronco lentamente mientras disipaba la magia que le permitió levitar, por detrás el tronco perdía poco a poco su color y las hojas se marchitaban a cada segundo tornándose marrones. El brillo carmesí del hacha aumentaba a cada segundo, Ian junto a Shining Armor sabían que frente a ellos tenían un unicornio que no podían derrotar.

"¡Starlight Canon!" Recitó Ian disparando hacia Antares.

El proyectil mágico se detuvo frente a él girando y deformandose al no tener una trayectoria estable.

"Aurora Glow me había contado de un extraño poni terrestre capaz de realizar magia." Comentó viendo la esfera de Ian disiparse en cientos de estrellas. "Pero nunca imaginé que sería magia ancestral."

"Sí, puedo hacer magia… ¿qué tiene eso de extraño?"

"No diría extraño, pero si voluntariamente aceptas ser mi sujeto de pruebas…" Contestó. "Tal vez te permita ver algunos amaneceres más."

"Nunca entenderías cómo funciona mi cuerpo…" Dijo Ian generando un círculo Mágico debajo de él. "¡Y tendrás que obtenerlo por tu cuenta!"

Se lanzó hacia Antares, retrajo su pezuña derecha generando un círculo mágico más pequeño allí. Antares se preparó haciendo brillar su cuerno y al estar frente a frente, Ian chocó sus cascos provocando un fuerte destello que lo cegó.

Por unos segundos parpadeó sin poder ver nada, Ian aprovechó esto para lanzarse hacia el hacha pero antes de tocarla, fue interceptado por aquél grifo que cayó sobre él con sus garras, su armadura se encontraba hecha pedazos y se quitó el casco al tenerlo bajo control.

"¡Debí haberte matado en Villa Nieve!" Espetó Wirlog.

Observando de reojo, Ian hizo un grito ahogado, por unos instantes su cuerpo se llenó de miedo sintiendo un escalofrío correr por su espalda, apenas podía moverse al estar bajo sus garras.

"No… tu las pagarás por el maestro Shingo…"

Un círculo mágico se generó debajo de ellos y una tormenta de rayos salió de él, ambos gritaron de dolor, Wirlog al ser alcanzado por la potente descarga e Ian cuando las garras se clavaron en su cuerpo.

"¡Su majestad!" Exclamó Kevin al ver la oportunidad.

Extendió sus alas y Shining Armor saltó sobre su espalda, ambos se precipitaron hacia el hacha que aún continuaba absorbiendo la energía vital el árbol. Se aferraron del mango de la misma tirando con todas sus fuerzas para intentar quitarla pero sentían una muy fuerte presión.

"N-no se los permitiré…" Dijo Wirlog aún envuelto en rayos.

Elevó su garra derecha con todas sus fuerzas, resistiendo los choques eléctricos que Ian generaba y le dió un potente puñetazo. Lo tomó del cuello y luego lo arrojó violentamente hacia abajo, haciéndolo rebotar sin control entre varias ramas.

Con un último esfuerzo, Shining Armor y Kevin lograron retirar el hacha, causando que salga despedida girando sin control pero fue atrapada por la magia de Antares, que tenía uno de sus ojos a medio abrir aún por el destello.

"Volver a invocar el hechizo tardaría mucho…" Dijo observando la hoja del hacha. "Aún no es suficiente pero esta vez, les daré la ilusión de la victoria."

"Pero debo acabar con ellos, sobretodo ese potrillo." Bufó Wirlog.

"No, es hora de irnos." Ordenó pasándole el hacha a Wirlog. "Llama a los drenadores."

Elevó el hacha y el filo comenzó a brillar en tono carmesí, todos los los cristales de vermillion parpadearon con el mismo destello despojándose de aquellos cuerpos que habían formado con lodo y otros materiales. Elevándose a gran altura, emprendieron vuelo a gran velocidad, perdiéndose en el horizonte dejando una tenue estela rojiza a la vista.

"¡Ga-ganamos!" Exclamó Rarity al ver el cielo.

"¡Sí! ¡habrá que festejar esta victoria!" Chilló Pinkie Pie.

"No…" Interrumpió Kyara con un tono de voz párco. "No creo que haya algo que celebrar."

Las ponis voltearon hacia ella algo confundidas, se encontraba sobre unas cajas, cancelando los últimos hechizos que tenía brillando el las puntas de sus colas. Observaba fijo por sobre las casas hasta que llegaron hacia arriba para saber qué había allí.

Más de la mitad del Árbol de la Vida se encontraba marchito y las hojas marrones se desprendían por el viento, volando por toda la ciudad, la otra mitad disponía de hojas verdes y flores.