Elise subió sigilosamente entre unas rocas llegando a la entrada de una antigua edificación, aquel unicornio ingresó cerrando la puerta pero ella se coló por una de las ventanas.

Dentro se veía como un taller de forja pero ninguna de las chimeneas se encontraba encendida, había toda clase de materiales agrupados en montículos hasta que pudo divisar uno muy alto hecho de gemas y diamantes. Se encontraban allí listos para ser tomados, descendió tan silenciosamente como pudo y pasando por detrás de una mesa y ocultándose de la vista de aquel poni, que se encontraba inmerso en su trabajo, vio que generaba un nuevo trozo dejándolo sobre otra mesa de trabajo que se encontraba más alejada.

Esta nueva gema era mucho más grande y brillaba en tonalidades verde, azul y dorado llamando mucho la atención de Elise. Tenía que distraerlo, tomó una tenaza que se encontraba sobre la mesa y la arrojó hacia la puerta, su puntería fue tan mala que golpeó la ventana rompiéndola.

Cristal Dusk se asustó al oír el vidrio romperse, trotó rápidamente hacia la puerta para ver qué fue eso. Elise aprovechó la situación para acercarse a la gema, tomarla y darle un mordisco, era demasiado dura y su sabor muy amargo.

"¿Q-quién eres tú?" Preguntó Cristal.

"Eh… ¿nadie?"

Soltó la gema intentando escapar pero fue atrapada por la magia de Cristal segundos antes de que alcance la ventana.

"Por esto odio los unicornios…" Bufó Elise al ver que no tenía escapatoria.

"Le diste un mordisco… sorprendente." Dijo Cristal Dusk admirando las marcas de los dientes de Elise en su trabajo.

"Esa gema sabe horrible… eres un mal cocinero…"

"Esto es la fusión de las escamas de tres tipos de dragón." Comentó Cristal.

"¿¡QUÉ!?" Chilló Elise. "¡UEGHH!"

Comenzó a escupir los trozos que aún tenía en la boca e intentar quitarse el sabor de la lengua frotándola con sus garras. Cristal comenzó a reír ante tal reacción dejándola sobre una silla y alcanzando unas verdaderas gemas que tenía en aquel montículo.

"Supongo que preparar deliciosas gemas para dragones no es mala idea." Dijo mientras la veía comer. "Prometo no decirles a tus amigos que intentaste robar mis gemas." Comentó. "Pero tendrás que ayudarme."


"¡Esto es muy divertido!" Exclamaba Kyara subida en una tabla de surf mientras una pequeña ola la llevaba hacia la playa.

Otros pequeños ponis hacían lo mismo riendo a su lado, en ocasiones caía al agua pero volvía a subirse a la tabla pataleando para volver al agua y buscar más olas. Gridwin daba la vuelta sobre aquella toalla en la arena acomodándose boca arriba para seguir con su siesta pero quien verdaderamente estaba teniendo problemas esa tarde era Ian, sintiéndose un tonto mientras Beachball le daba clases de natación.

"Continúa así, mueve tus piernas traseras para impulsarte." Decía Beachball sosteniendo a Ian que apenas flotaba a una mediana profundidad.

"E-estoy agotado… ya llevamos más de dos horas en el agua."

"No te preocupes, si te ahogas puedo hacerte respiración de boca a boca." Replicó guiñando un ojo a Ian.

Inmediatamente se puso a patalear olvidando por completo que se encontraba cansado, Beachball no pudo evitar reír ante la reacción que Ian tuvo.

"Esta es una buena idea, he, he, he."

"Shhh, lo vas a despertar…"

"Te faltó un poco allí."

Gridwin oía voces en susurro, no comprendía mucho pero sabía que estaban alrededor de él. Abrió Sus ojos teniendo a Kyara y unos potrillos alrededor.

"Ah, despertó, ¡corran!" Chilló Kyara.

Inmediatamente huyeron de allí riendo frenéticamente, intentó ver qué pasaba estando aún algo confundido por haber sido despertado de esa manera pero no pudo mover su cuerpo. Se encontraba completamente inmóvil bajo un montículo de arena y solo su cabeza sobresalía.

"¡V-VUELVAN SABANDIJAS!" Gritó Gridwin moviendo tan sólo su cabeza. "¡ME LAS PAGARÁN!"

Por mucho que intentaba hacer fuerza, se encontraba completamente inmóvil, los niños corrían y reían junto a Kyara.

"¿Crees que está enfadado?" Preguntó una potranca.

"Nah… pero supongo que tendré que desenterrarlo tarde o temprano." Contestó Kyara.

"¡Helados!" Exclamó un potrillo señalando a un vendedor que empujaba un carro.

"No he tenido la oportunidad de probarlos." Dijo Kyara muy entusiasmada.

Todos rodearon al vendedor que casi instintivamente abrió la tapa superior del carro recibiendo los pedidos, había de diferentes sabores haciendo muy difícil la decisión para Kyara.

El grupo caminaba muy felíz hacia la entrada del pueblo desde la playa por una pasarela hecha de madera, cada uno enfocando su atención en sus helados cuando Kyara notó que alrededor de la fuente varios ponis y un par de grifos armaban unos stands. Habían algunos preparándose para cocinar y otros tenían toda clase de artesanías.

"¿Hay una festival?" Preguntó Kyara.

"No, pero como ya hay días de buen clima, suelen formar unas pequeñas celebraciones para los turistas que vienen a la playa." Contestó un potrillo.

"¡Si!" y tal vez Cristal Dusk haga un show de fuegos artificiales como el año pasado." Comentó otro.

"Eso debo verlo…" Dijo Kyara.

Aún forcejeando bajo un castillo de arena sobre su cuerpo, Gridwin se sentía abandonado a su suerte. Ian ya podía nadar un poco sin la ayuda de los flotadores pero era aún guiado por Beachball y algunos surfistas que se unieron a sus lecciones de natación.

"Viejo… ¡aprendes rápido!" Felicitó uno con rastas en la melena y cola.

"Es cierto, normalmente nadie se atreve a nadar en agua profunda el primer día." Comentó Beachball.

"Supongo que ya puedes probar con una tabla." Dijo otro de pelaje marrón y manchas blancas en él. "¿Qué dices?"

"Creo que pasaré eso de la tabla." Dijo Ian. "Tengo cosas que hacer."

"¿Acaso quieres irte ya?" Preguntó Beachball. "Esta noche habrá una fiesta y quería que seas mi cita."

"Creo que debo complacer a quien me ha ayudado." Dijo Ian pataleando lentamente hacia la playa.

"No sabe lo que le espera…" Dijo el poni con rastas.

"No amigo… claro que no." Agregó el otro.

Esa noche Marel Coast estaba de fiesta, sin razón alguna. Muchos visitantes recorrían los puestos de comida y artesanías divirtiéndose. Los potrillos seguían a Kyara a donde sea que haya algo para hacer o bromas que jugarles, pero quien opacaba la escena era Gridwin.

Completamente sólo, se encontraba sentado al final del muelle de madera, con sus garras apoyadas en la barandilla y su mentón sobre ellas.

"¿Aún estás enfadado?" Preguntó Kyara asomando su cabeza por la izquierda.

No le contestó absolutamente nada, bufando e inclinando su cabeza hacia su derecha sin siquiera dirigirle la mirada.

"Sabes, no es que te haya olvidado…" Dijo. "Es que me entretuve demasiado con los niños."

No le respondió pero Kyara lo rodeó hacia la derecha, pero inmediatamente volteó su cabeza hacia el otro lado.

"¿No quieres venir conmigo y disfrutar del festival?" Preguntó algo más preocupada.

Aún sin respuesta, Gridwin extendió sus alas en señal de que no quería que se le acerque.

"Si me perdonas, haré que sueñes con tu amiga de la infancia."

"Oye, no te metas en mis…"

Al voltear hacia ella, recibió un beso en su mejilla tomándolo por sorpresa. Quedó allí inmóvil sin saber cómo reaccionar, Kyara sonrió al verlo y se lanzó abrazandolo y dandole otro beso en el pico.

"Eres tan lindo cuando estás avergonzado." Dijo frotando su mejilla contra la de Gridwin.

"¡Ya! déjame en paz…" Bufó Gridwin alejándola con sus garras.

"Lo siento, ¿de acuerdo?" Dijo Kyara. "Me pasé con esa broma."

"A decir verdad, volví a quedar dormido allí debajo y desperté cuando apareciste muy asustada para desenterrarme." Comentó Gridwin observando la primera estrella aparecer en el cielo.

"¿Me tuviste todo este tiempo preocupada y tu te hacías el enfadado?"

"De hecho sí estoy enfadado." Replicó Gridwin. "Pero… es difícil estar enfadado contigo… siempre tan positiva y enérgica."

"¿Hay algo que te moleste de mi?"
"A decir verdad, lo que me molesta soy yo mismo." Contestó. "Nunca pude jugar de pequeño, siempre estudiaba y debía estar rodeado de adultos o nobles. No tenía permitido comportarme como los demás niños." Explicó. "Ahora padre me ha dado la libertad de hacer lo que quiera y… me siento abrumado… no sé qué hacer."

"Ven a jugar con nosotros." Dijo un potrillo detrás de ellos.

Aquellos pequeños con quienes Kyara había pasado la tarde en la playa se acercaron, tenían bocadillos, una pelota y se encontraban sucios por haberse estado revolcando en diferentes lugares.

"El secreto está en olvidar que eres un adulto y divertirte como niño, sin importar lo que otros digan o piensen." Dijo Kyara apoyando su mejilla contra la de Gridwin.

Avanzó hacia los pequeños que se alegraron de que ella se acerque para seguir jugando, Gridwin se paró observándolos y oyendo las opciones de qué hacer a continuación.

"Yo… ¡yo tambien quiero jugar!" Exclamó con algo de temor.

Una pelota pasó rápidamente atrapándola con sus garras frontales, la observó confundido pero luego notó que era aquella que utilizaban los niños para jugar.

"El sol aún no se oculta del todo." Dijo uno corriendo hacia la playa.

Extendió sus alas y los potrillos más pequeños subieron a su espalda, volando hacia la playa mientras que los demás corrían por debajo de él. Jugaron hasta el cansancio y hasta que sus corazones se llenaron de alegría.

Las estrellas brillaban con gran intensidad al igual que la luna, esa noche había sido planeada como despejada por los pegasos del clima. Mercury y Cristal Dusk avanzaban hacia el extremo del muelle cargando varias cajas con su magia seguidos por Elise que también cargaba una caja.

"¿Por cual crees que será mejor comenzar?" Preguntó Mercury hurgando entre el contenido de las cajas.

"Elise se esforzó ayudando e ideó uno muy especial." Respondió Cristal sacando un cilindro largo. "¿Qué dices?"

"¿El mío irá primero?" Preguntó Elise algo preocupada. "¿Y si falla?"

"No lo hará." Afirmó Cristal deslizando una esfera dentro del cilindro.

Este tenía un trípode que lo sujetaba bien firme y una cañería saliendo a noventa grados con un embudo en su extremo, Elise se paró frente a este embudo soplando sus llamas a través de él. Con una gran presión salió despedida la esfera hacia arriba dejando una estela luminosa a su paso, todos en el pueblo y la playa lo observaban ir hacia arriba muy expectantes.

Estalló generando una esfera de color púrpura con unos pequeños destellos verde alrededor y a los lados se desprendieron dos partes más que al estallar formaron unas alas doradas. Elise muy emocionada agitaba sus alas al ver que lo que había ideado funcionó y todos aplaudían.

"Tus alas serán como esas cuando crezcas." Dijo Cristal Dusk colocando otra esfera en el mortero. "Vamos que esto no termina, ¡el siguiente!"

Mercury se apresuró a traer otros cuatro tubos del mismo tipo que el primero, las pipas se unificaban en aquel embudo haciendo que Elise pueda encender cinco a la vez mientras que los hermanos colocaban en diferentes secuencias los fuegos artificiales para el deleite del pueblo y los visitantes.

Gridwin se encontraba recostado en la playa junto a los pequeños y Kyara observando del espectáculo mientras se daban un festín de diferentes bocadillosy dulces, algo que vió varias veces pero que nunca lo había disfrutado con su corazón igual al de un polluelo.

[Uf, malditas inconsistencias. He notado que me equivoqué al no mantener la ubicación de las tierras de Antares como había sido dicho por Gridwin en un principio… he decidido que mantendré el actual curso y modificaré lo viejo por el motivo de que es mucho más razonable la migración de los ponis a Equestria a través de lo que hoy se conoce como el Imperio de Cristal.]