"¡Adiós Gridwin, adiós Kyara!" Saludaban los niños en el muelle mientras un pequeño barco zarpaba.
Por la barandilla ambos saludan a los pequeños, Elise se encontraba hacia el otro lado parada junto a Ian frotando suavemente su garra sobre su espalda mientras él se aferraba con su cabeza hacia abajo intentando contener las náuseas que tenía.
"¿Te marea viajar en barco?" Preguntó algo preocupada.
"N-no debí beber anoche… ughk…"
"Te lo dije viejo, eso te pasa por intentar seguirle el paso a Beachball." Comentó el capitán del barco girando el timón en dirección al mar.
El clima era muy agradable, el cielo despejado y al cabo de un par de horas unos delfines saltaban junto al barco. Elise los observaba con total fascinación, Ian masticaba unas amargas hierbas para quitarse el malestar y Gridwin volaba sobre el barco y utilizaba el mástil para sentarse y ver a lo lejos.
"Capitán, ¿Cuánto demoraremos en llegar?" Preguntó Kyara.
"Mi nombre es Sand Dust amiga, no hace falta ser tan formal." Contestó el capitán. "Hace muchos años que nadie va hacia esos lugares así que no tengo idea."
Llegado el atardecer, las aguas se encontraban calmas y los delfines habían desaparecido. No se sentía frío pese a haber viajado tanto y a la distancia se veían las montañas.
"Pasaremos la noche en altamar y mañana nos acercaremos a la costa." Dijo Sand Dust. "¿Ya te sientes mejor potrillo?" Preguntó a Ian que yacía boca arriba en la cubierta.
"Fue una suerte que tengas esas hierbas." Contestó mientras admiraba las estrellas.
"Uno debe estar bien preparado, viejo."
"Siempre que el cielo se encuentra despejado, te veo admirando las estrellas." Dijo Gridwin. "¿Por qué?"
"Busco constelaciones y me pregunto, ¿en donde nos encontramos?" Explicó Ian extendiendo sus pezuñas delanteras al cielo.
"Hablas como si existiera vida en las estrellas, viejo." Comentó Sand Dust. "Algo así como... otros mundos donde viven otro tipo de criaturas."
"Mañana nos adentraremos a un lugar de nuestro mundo que no ha sido explorado en prácticamente un milenio y medio." Dijo Gridwin. "O tal vez más…"
"Creo que primero debemos conocer nuestro mundo antes de conocer otros." Agregó Kyara.
"¡Orale!" Exclamó Sand. "Ustedes sí que hablan temas complejos…"
"Será mejor dormir un poco, mañana tendremos un largo día." Propuso Kyara bostezando. "Y Elise ya nos lleva ventaja."
Al señalarla, la vieron acurrucada entre las esponjosas colas de Kyara, las noches en altamar eran frías. El barco se mecía lentamente por las pequeñas olas y unos extraños rasqueteos se oyeron a babor, unos pequeños ojos brillantes los observaron y luego saltaron hacia el mar.
La mañana se encontraba cubierta de bruma, la neblina era tan densa que al sol se lo veía como un círculo en el cielo. El oleaje había crecido haciendo las maniobras complicadas.
"Tenemos tierra frente a nosotros amigos, pero no quiero encallar el barco o darle a las rocas." Dijo Sand Dust.
"Ya esperamos mucho desde el amanecer." Dijo Gridwin. "Podemos ir volando hacia la costa."
"Es buena idea pero no debemos separarnos." Aceptó Ian extendiendo sus alas mágicas. "Yo cargaré a Kyara y tú a Elise."
Las chicas subieron en las espaldas de Ian y Gridwin respectivamente, ambos debían soportar el peso de sus equipajes y el de ellas. Brincaron por la borda volando no muy alto para evitar perderse, sabían que debían seguir en línea recta pero lo hacían lentamente a causa de la densa niebla.
Poco a poco Sand Dust los veía alejarse hasta que del agua salieron unas gigantescas fauces atrapandolos en pleno vuelo, salpicó mucho al reingresar al agua ante la atónita mirada de Sand Dust por ver a aquel monstruo comérselos de un bocado.
"O-orale… mejor me voy antes de convertirse en el postre." Comentó Apresurandose a huir del lugar mientras subía el ancla.
"¡AH NO!" Chilaba Elise.
"¿¡D-dónde estamos!?" Exclamó Gridwin. "¿¡Qué haremos!?"
Sentían que ingresaban a una especie de tobogán, Ian encendió un destello al igual que Kyara, iluminando las puntas de cada una de sus colas. Gridwin utilizó sus garras delanteras como las de sus uñas traseras extendiéndose por completo y aferrándose a lo que podía, las clavó rasgando por completo la cavidad causando que sangre salga y la criatura comenzó a retorcerse.
Tras la feroz sacudida de todo el lugar, se soltó girando y chocando contra Ian y Kyara que intentaban hacer lo mismo que Gridwin.
"¡N-nos comió!" Chilló Elise aferrándose del cuello de Gridwin. "¡No quiero ser digerida!"
Ian juntó sus cascos frontales y una esfera verde apareció alrededor de él, Gridwin y Elise ingresaron allí chocando con ellos, se encontraban inmóviles en ese lugar, ya no descendían.
"E-estamos a salvo, por ahora…" Dijo Ian.
"Y cuando te agotes volveremos a caer…"
"Esto es un encantamiento, una vez efectuado, no desaparecerá." Contestó Ian.
"¿Alguna idea de cómo escaparemos?" Consultó Kyara,
"Esto es como el esófago del pez, así que nos empujará hacia el estómago…" Observó Ian cómo todas las paredes se movían como si estuvieran ondeando. "Otra potencial salida está…"
"¡Que ni se te ocurra!" Interrumpió Gridwin al verlo voltear hacia atrás. "¿No podemos tan sólo cortar un agujero y salir?"
"Digamos que uso un potente hechizo y hago estallar a este gran pez…" Comenzó a plantear Ian. "Nos encontramos en el agua a una desconocida profundidad, no sabemos dónde estamos y las temperaturas nos congelarían la sangre en minutos…" Explicó. "Sin mencionar la presión del agua que nos golpeará al momento de abrir esta cosa…"
"T-tampoco podemos quedarnos aquí por mucho." Agregó Kyara. "Si vuelve a abrir su bocaza, el agua que ingrese nos empujará y se llevará el poco aire que nos queda."
"¿Puedes protegernos con tu barrera?" Preguntó Elise.
"N-nunca la utilicé bajo el agua, no sé si funcionará." Contestó Ian. "Aunque un hechizo de burbuja…"
Poco a poco sintieron que por debajo de ellos comenzó a correr agua, cada vez aumentaba más hasta que llegó a la mitad de aquella cavidad.
"Es ahora o nunca." Apresuró Gridwin a Ian.
No tuvo tiempo a reaccionar y el lugar se llenó completamente de agua, los destellos se apagaron y se encontraban a oscuras pero sintió que algo lo tomaba de sus pezuñas frontales y lo llevaba hacia la boca del pez, luego una incómoda sensación de como le introducían algo en la garganta se le hizo muy familiar.
Tosió con fuerza tras eso notando que podía respirar con total normalidad abrió sus ojos y generó un nuevo hechizo de destello para iluminar, se encontraba rodeado de unas extrañas criaturas con una coleta retorcida como si fuera una espiral y unas pequeñas aletas a los lados de su cuerpo pero una de ellas le llamó la atención frente a él.
"¡S-Shelly Craft!" Exclamó Ian al verla.
Volteó rápidamente viendo cómo otros le introducían esas algas en la garganta a sus amigos.
"Agh.. ¡ah!" Exclamó Gridwin al tomar aire. "¡E-ESTOY RESPIRANDO BAJO EL AGUA!" Gritó completamente asustado.
"Hace mucho frío." Dijo Kyara enroscando sus colas alrededor de su cuerpo.
"No es seguro aquí, síganme." Dijo Shelly.
Fueron tomados por los otros empujándolos en la dirección que tomó Shelly Craft.
"¿Q-qué son ustedes?" Preguntó Elise.
"Somo ponis marinos." Contestó quien la empujaba. "No utilices tu aliento de fuego o quemarás las algas que te permiten respirar."
"I-imposible… los ponis marinos son una leyenda." Replicó Gridwin.
"Claro, al igual que los humanos." Acotó Ian guiñandole un ojo.
"Retracto mis palabras."
Avanzaban rápidamente, la densidad del agua se hacía sentir al igual que su baja temperatura, ingresaron en una cueva que disponía de una tenue iluminación rojiza. A medida que se adentraban, la temperatura del agua aumentaba haciéndose mucho más agradable.
Aquella pequeña cueva se convirtió en un gigantesco lugar, por debajo pequeños volcanes submarinos mantenían la temperatura cálida e iluminaban todo con un suave color rojizo, las casas salían de entre las rocas por doquier, paredes y techo inclusive. En el techo de la cueva se divisaba un gran círculo oscuro.
"Bienvenidos a nuestro pueblo." Dijo Shelly Craft extendiendo sus aletas a los lados.
"P-pensé que nunca los volvería a ver…" Dijo Ian.
"A decir verdad, yo pensaba lo mismo hasta que anoche los scouts vieron un barco." Contestó. "Algo poco común en estas aguas, así que fuimos a investigar y los vi allí durmiendo."
"¡Esperen un segundo!" Bufó Gridwin. "¿Te conocen?¿Los conoces?"
"Todo se remonta al lago en que casi me ahogo cerca de las fronteras entre Dalmasia y Griffonia." Contestó Ian.
"Si, nos sorprendió mucho cuando ese pez los devoró por volar tan cerca del agua." Dijo Shelly. "Así que, con un grupo especial lo perseguimos y guiamos a aguas más cálidas para poder liberarlos de su barriga."
"Supongo que estamos a mano desde aquella vez." Comentó Ian.
"¿Qué hacen por estas aguas?" Preguntó un poni marino. "Es muy peligroso porque las criaturas son salvajes y el clima tiene voluntad propia."
"Nos dirigimos hacia al norte, buscando a un unicornio llamado Antares." Contestó Kyara.
Todos los ponis marinos se sorprendieron realizando algunos un grito ahogado y otros dirigiéndose miradas llenas de temor o indignación. Shelly Craft los observó muy preocupada y volteó rápidamente a sus amigos.
"Sabemos que es peligroso pero hizo algo imperdonable en nuestras tierras." Dijo Gridwin.
"E-este mundo se recuperaba de haber estado por siglos cubierto de nieve y hielo…" Comenzó a contar un poni marino más anciano. "Pero hace ya varios años que todo aquel intento de vida comenzó a desaparecer, unas esferas rojas absorbían la vida de todo lo que tocaban."
"Los cristales de Vermillion." Dijo Ian en voz baja.
"Nuestro pueblo fue devastado, antes vivíamos tranquilos cerca de las costas pero ahora debemos quedarnos aquí, en esta cueva submarina con muy limitadas provisiones."
"¿Y qué hay en la superficie?" Consultó Kyara
"Aquella es una salida hacia una cueva subterránea." Dijo el anciano señalando hacia el círculo oscuro en el techo. "Entendemos que sale hacia unas montañas ya que algunas criaturas se han acercado a la orilla."
"Tendremos que salir por allí." Observó Ian. "¡Les dije que era mejor idea atravesar las montañas!" Reprochó a sus amigos.
"Lo hecho, hecho está…" Dijo Kyara.
"Debemos salir y secar nuestras cosas." Comentó Gridwin.
"Si salen ahora, las algas en su garganta bloquearán la entrada de aire a sus pulmones." Explicó Shelly Craft. "Deberán aguardar a que se pase el efecto."
"Yo puedo salir ahora mismo y secar las cosas." Dijo Elise.
Comenzó a nadar hacia la superficie lentamente seguida por sus amigos que no tenían idea de a qué se refería, al sacar la cabeza del agua, intentó tomar aire pero no pudo.
"¡Ven aquí idiota!" Regañó Gridwin jalándole de la cola.
Al volver a agua, Elise tomó una gran bocanada de aire y sacó nuevamente la cabeza hacia la superficie pero en esta ocasión, realizó una gran llamarada hacia arriba, como si de un volcán se tratara.
"¡AH! ya puedo respirar con normalidad…" Dijo respirando normalmente en la superficie.
Realizó una pequeña fogata con su fuego azul calentando la cueva y secando todo lo que llevaban en sus bolsos como las frazadas y otras pertenencias.
No necesitaba mucha iluminación gracias a unos hongos que brillaban en una suave tonalidad púrpura y otros verde claro, creciendo en las paredes, techo y el suelo. Shelly Craft se asomó por la orilla de aquel lago submarino para darle provisiones.
"Están saladas." Bufó Elise.
"Es el sabor del mar." Replicó Shelly Craft.
"¡AGH!" Exclamó Gridwin al salir a la superficie. "¡Casi me ahogo!"
"¡Oh!" Apareció Kyara a su lado. "Nunca olvidaré esa horrible sensación…"
"¿Dónde está Ian?" Preguntó Elise.
"Creo que es esa cosa de allí." Señaló Gridwin con su garra.
En medio del estanque, Ian flotaba boca abajo completamente inmóvil. Gridwin sacudió sus alas y de un salto, voló para rescatar a su amigo.
"Cof… cof… gracias…" Agradeció tras notar que ya podía respirar.
"Tengan mucho cuidado." Dijo Shelly Craft asomando su cabeza por la orilla.
"Prometo que recuperaremos lo que se les quitó." Dijo Gridwin.
"Oh… acabas de sonar como todo un príncipe." Dijo Kyara burlonamente.
"¡Tú cállate!" Bufó volteando hacia ella.
"Nos quedaremos aquí por hoy." Propuso Ian. "Iré a buscar la salida e intentar saber qué rumbo tomar."
Sin más que decir, comenzó a alejarse doblando por una esquina iluminada por aquella tenue luz de los hongos.
