Ian se sentía un poco mejor tras estar sujeto por las suaves colas de Kyara, sin abrir los ojos, oía todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Un pequeño círculo mágico apareció en su pezuña y lo frotó levemente en su pecho, inyectando magia curativa en él.
"Entonces, ¿por qué no te deshaces adecuadamente de ese grifo y la dragona?" Cuestionó Antares. "Aquel potrillo y la zorra me son de utilidad."
"Tú prometiste que yo gobernaría Griffonia." Dijo Wirlog.
"Mi propósito no es la conquista, es la destrucción." Replicó. "Ya estoy acostumbrado a vivir en una tierra devastada."
"¿Piensas traicionar la promesa que me habías hecho?"
"Luego de obtener esas grandes cantidades de energía en Concordia, tu deber se encuentra cumplido." Contestó Antares.
Un destello se generó rápidamente detrás de Antares y Aurora Glow, Ian apareció con ambas pezuñas delanteras en alto y un círculo mágico en ellas. "¡Gravity Crush!" Recitó al mismo tiempo que las bajaba con fuerza, una fuerte presión oscura cubrió en un segundo aquella roca aplastandola por completo.
En otra roca a su izquierda aparecieron Aurora y Antares, la expresión de Aurora era de sorpresa total, como si no hubiera esperado ese ataque.
"No te encontrabas tan herido al parecer." Dijo Antares.
"¡Dime, ¿qué piensas invocar?" Preguntó Ian.
"No tienes por qué saberlo."
"Tú utilizas runas, la magia que manipulan los humanos." Dijo Ian. "No pienso permitir que la utilices para el mal."
"Cada quien tiene su propia versión del bien o el mal." Replicó Antares. "Para mi forma de ver las cosas, mis acciones son para beneficiar a mis tierras y cobrar venganza."
"El odio genera más odio." Dijo Gridwin. "Los demás reinos no se quedarán sentados esperando a que los ataques, sin importar que invoques… te superan en número."
"No es cierto, hace unos dos años realice una invocación." Dijo Antares casi intentando reír. "Aunque terminó apareciendo en Equestria, me llegó la información de que éste solo tenía suficiente poder como para causar mucha destrucción."
"No puede ser…" Murmuró Ian dando un paso hacia atrás.
"Cayó en los cascos de Celestia, peleó por ellos y hasta donde sabemos, fue derrotado por un draconequus."
"¡DÍME!, ¿¡QUÉ CRIATURA INVOCASTE!?" Gritó Ian lleno de furia.
"Un humano…" Dijo Wirlog.
"¿¡Qué!?" Preguntó muy sorprendido Gridwin.
"Así es, habíamos invocado un humano." Contestó Antares.
Un gran silencio inundó ese lugar, tan sólo se oía el viento surcar entre los arbustos y las rocas, el sol seguía ocultándose en el oeste por detrás de Antares.
"He, he, he…" Reía Ian por lo bajo con su cabeza agachada. "He, he, he… ¡HA, HA, HA, HA!" Continuó riendo, pero en esta ocasión a carcajadas.
Antares elevó una de sus cejas, por algún motivo, la reacción de Ian le llamó la atención.
"¿Qué tiene de gracioso eso?" Preguntó Antares.
"Lo siento, es que tengo una mezcla de emociones en este momento." Dijo Ian frotándose un ojo. "El multivetso parece tan grande con eso de ser infinito… pero al mismo tiempo, es muy pequeño…"
"Explícate pequeño…" Solicitó Antares.
"No tengo motivos para darte explicación alguna." Replicó Ian. "Kyara, ven aquí!" Exclamó.
Ella no dudó ni un instante, tomó a Elise y brincó junto a él, sujetó a Gridwin con otra cola mientras que Ian se concentraba, los tres fueron envueltos en un torbellino que Ian generó y al disiparse ya no se encontraban allí.
"Búscalos, tráeme al poni y la zorra." Ordenó Antares a Wirlog. "Mata al dragón y el grifo."
El grupo reapareció en aquella roca donde habían dejado sus cosas, Ian jadeaba con fuerza tras realizar dos hechizos muy potentes pero Gridwin observaba el suelo completamente sin expresión alguna.
"To-tomemos nuestras cosas y larguémonos de aquí…" Dijo Ian. "Gridwin…¡Gridwin!" Exclamó al ver que no reaccionaba. "¡Apresurémonos!"
"S-sí…" Dijo avanzando pero luego se detuvo. "Todo este viaje… nos ha llevado a esto."
"¿Qué dices?" Preguntó Kyara.
"Mi objetivo era hacerme un mejor grifo pero, nuestro enemigo es demasiado para nosotros." Dijo casi sin ánimos.
"¿Y qué harás?" Cuestionó Ian. "¿Dar la vuelta para que te encuentre Antares y te mate?" Preguntó. "¿O tal vez morir congelado intentando cruzar Rondarias?"
"N-no lo sé…"
"Entiendo que no comprendas la magnitud de esto, pero si Antares triunfa, será la perdición de todos." Dijo Ian. "Yo quise viajar solo para evitar que se envuelvan en algo tan peligroso…"
"Nos tomaron por sorpresa, estamos en sus tierras." Dijo Kyara. "Debemos aprovechar la ventaja que nos diste al lastimar a Wirlog."
"Gridwin…" Dijo Elise tomando el ala que tenía lastimada Gridwin.
"Evitemos que este mundo sea invadido por los humanos." Dijo elevando su mirada con decisión.
"¡Esa es la actitud!" Felicitó Elise.
"Yo mismo dije que encontraríamos la forma de salir adelante, y lo haremos." Dijo Gridwin.
Ian suspiró con alivio al notar que Gridwin no sería una carga y por la culpa que sentía al arrastrarlos a todo eso, tomó su mochila y al voltear, vio a Gridwin observando el cielo.
"Tenemos que volar bajo, pegados a las rocas para evitar ser vistos." Dijo. "Pero, ¿en qué dirección?"
"Utilizaré mi hechizo de localización para saber dónde están." Dijo Ian. "Tú irás al frente y me guiarás." Agregó frotando su pezuña en el ala de Gridwin aplicando un hechizo curativo.
"D-de acuerdo…" Dijo Gridwin aleteando con fuerza.
Comenzaron su sigilosa huida, decidieron tomar dirección hacia el mar desde donde se encontraban para alejarse y luego retomar su rumbo. Gridwin cargaba a Elise por ser pequeña y ligera, Ian disponía sus ojos cerrados mientras utilizaba su hechizo, guiado por Kyara sobre su espalda.
Surcaban las laderas de los cerros y las rocas rápidamente muy pegados uno del otro, Khara había utilizado un hechizo de ilusión sobre ellos haciéndolos casi invisibles, se veían como una mancha borrosa a la distancia por lo que no debían alejarse demasiado entre ellos o romperían la ilusión.
"Cuidado al frente…"
Fue lo único que alcanzó a decir Ian al notar que algo ingresó rápidamente en el rango de su hechizo dirigiéndose a ellos. Gridwin fue golpeado de frente por una especie de gran raqueta y por consiguiente, Ian y Kyara chocaron detrás de ellos.
Los cuatro cayeron con fuerza al suelo, Ian observó su alrededor viendo a su derecha un gran risco y las olas golpeaban en lo bajo. Frente a ellos, Wirlog avanzaba apoyando su gran hacha en su espalda, avanzando hacia ellos con su ala aún caída.
"¿C-cómo nos vio…?" Dijo Kyara.
"He viajado y entrenado con Shingo por años." Contestó Wirlog acercándose. "Sus capacidades perceptivas son unas de las cosas que aprendí de él."
"¡N-no tienes por qué hacer esto!" Exclamó Gridwin.
"No… podría haber utilizado el filo del hacha y partirte en dos, pero decidí derribarlos." Contestó Wirlog.
"Acaban de utilizarte como a un muñeco, ¿por qué les obedeces aún?" Cuestionó Ian.
"No tenía nada que perder, pero ahora… no tengo nada que ganar…" Dijo preparando su hacha. "¡Derrótenme!" Ordenó.
Tomó el bastón de Gridwin y lo arrojó al frente, este se encontraba sin unirse, solo sujeto por la cadena interna. Lo observaron detenidamente, era muy extraña su forma de actuar.
Ian se lanzó primero a atacar, lanzó dos cuchillas de viento al frente pero Wirlog las esquivó, al brincar a un lado, Ian lo esperaba con un hechizo de fuego de frente. Un torbellino de fuego lo cubrió pero inmediatamente lo disipó abanicando su hacha, justo cuando la retraía, fue cubierto por una gruesa capa de hielo.
"La olas golpean con fuerza en el risco, dándome la humedad que necesito para ese hechizo." Dijo Ian. "Fue mala idea enfrentarnos en tal desventaja."
"Has superado aquellos ojos inundados de miedo." Felicitó Wirlog aferrando su garra en el hacha.
El filo del hacha comenzó a brillar de rojo e inscripciones de runas aparecieron en el cuerpo de la misma. Aquella prisión de hielo se rompió con fuerza arrojando los trozos en todas direcciones.
"Gracias por la idea." Dijo Wirlog.
El color del filo cambió a celeste, al abanicar, una columna de hielo avanzó hacia Ian atrapando una de sus pezuñas traseras y parte de su cuerpo.
Avanzaba lentamente hacia Ian que forcejeaba para liberarse, el elemental de agua nunca fue su fuerte por lo que hacía su máximo esfuerzo para deshacer el hielo.
"¿Qué quisiste decir con que debemos derrotarte?" Preguntó Gridwin poniéndose frente a Wirlog con su bastón.
"Porque quiero que tú sobrevivas, si no son capaces de derrotarme y siguen adelante..." Contestó. "Les aseguro que no sobrevivirán a Aurora o Antares."
Tras decir eso se lanzó de frente hacia Gridwin dispuesto a atacar con su hacha, él la esquivó con mucha dificultad y varias pumas salieron del roze. Sabía que un movimiento en falso sería su perdición. Giró su bastón golpeando en medio del pecho de Wirlog provocando que retroceda, intentó aprovechar esto para atacar por segunda vez pero recibió un puñetazo de lado que lo hizo mirar hacia abajo muy aturdido.
Ian aún forcejeaba para liberarse del hielo mientras veía a su amigo ser apaleado por Wirlog, Elise corrió rápidamente a ayudarlo soplando su fuego directo al hielo para derretirlo en lo que Kyara ondeaba sus colas generando una pequeña bruma sobre ellas.
"Estoy lista…" Dijo brincando por sobre Ian.
Mientras aún forcejeaba para liberarse del hielo, vió a Kyara por primera vez tomar la iniciativa de ataque. Corrió hacia Wirlog que acababa de derribar a Gridwin sorpendiéndolo con un orbe que impactó en su torso del lado izquierdo.
La bruma que había generado con sus colas comenzó a extenderse mientras que eludía los ataques uno tras otro, antes de que lo notara, ambos quedaron dentro de una densa cortina de niebla.
"No sé qué intentas hacer pequeña…" Murmuró Wirlog.
"Atacaste a mis amigos, destruiste el espíritu de una ciudad y mataste a alguien querido…" Oyó en medio de la niebla.
Una gigantesca serpiente apareció frente a él, esta se acercó de forma amenazante lanzando un ataque con sus colmillos que eludió fácilmente.
"¡... no te lo perdonaré!"
La serpiente desapareció entre la niebla y una gran garra lo golpeó con fuerza desde arriba, la tierra debajo de sus patas se volvió barrosa y muy espesa, provocando que no pueda moverse con libertad. Se hundía poco a poco sin poder hacer nada para moverse, tan sólo extendiendo una de sus garras delanteras al cielo.
Cerró sus ojos calmándose lentamente hasta que repentinamente estiró su garra libre a un lado tomando a Kyara del cuello. Ella lo observó muy sorprendida hasta que su cabeza impactó contra el suelo con mucha violencia.
"¿Así que intentabas dejarme indefenso con una ilusión de arenas movedizas?" Dijo Wirlog. "Es el truco de principiantes más simple que existe."
"Uh…" Gimoteaba Kyara en el suelo.
"¡Kyara!" Exclamó Gridwin cayendo con su bastón de forma descendente.
Wirlog lo eludió poniéndose del otro lado de la zorra que aún se encontraba en el suelo.
"¡No la toques!" Amenazó Gridwin.
Por detrás de Gridwin, Elise salto a su espalda, luego brincó a la cabeza y se impulsó con el pico hacia adelante para atacar. Ya había tomado aire lista para lanzar su aliento, extendió sus alas deteniendo su avance y se precipitó al suelo cayendo con sus cuatro patas al suelo.
Wirlog dudó pero oyó algo raro y giró su hacha hacia arriba, Ian apareció sobre él de entre la niebla con un taladro de viento en su pezuña delantera derecha. Tras lanzar el golpe, este impactó en la hoja del hacha, nuevamente usada como escudo.
Elise notó la apertura y lanzó su aliento de fuego con todas sus fuerzas al frente.
Se alejó brincando sin dirección alguna pero cuando cayó y logró disipar las llamas con la única ala sana que le quedaba, Gridwin acertó un puñetazo directo en su rostro con todas sus fuerzas.
"Ohh…" Exclamó cayendo sentado. "He, he, he… como equipo son mucho más funcionales que individualmente…" Dijo cubriendo un ojo con su garra.
"Thunderbolt." Oyó Gridwin por detrás de él.
Un potente rayo pasó a su lado dando directamente en Wirlog, varias rocas volaron por el impacto pero al disiparse la polvareda, se encontraba al borde del precipicio con sus plumas chamuscadas por las llamas de Elise y el hechizo de Ian.
Gridwin caminó hacia él, tomó el hacha que yacía en el suelo y la colocó en alto con algo de esfuerzo por ser pesada.
"No lo creo…" Dijo bajándola y clavándola en la tierra. "Es tan sencillo quitarle la vida a otros que me atemoriza…"
"N-no es de valientes hacerlo…" Dijo Wirlog muy débilmente. "Tú serás un gran rey… poderoso y lleno de misericordia… da la vuelta… no desperdicies el legado de Griselda."
"No, si regresamos, Antares podrá cumplir su cometido." Contestó Gridwin. "Pero tú, puedes reivindicarte y ayudarnos."
"No existe el perdón a los pecados y traiciones que he cometido…" Susurró. "Déja a este viejo y cúmple con tu cometido…"
"Tú vendrás con nosotros, te lo ordeno como el príncipe de los grifos." Replicó Gridwin con una potente voz.
"¡P-potrillo!" Exclamó Wirlog desde el suelo. "Cuida de este polluelo…"
Tras decir eso, giró sobre sí mismo hacia el precipicio, Gridwin saltó para intentar sujetarlo pero se le escapó de entre las garras, al ponerse de pie, extendió sus alas dispuesto a brincar.
"¡Lo harás en vano!" Exclamó Ian deteniéndolo. "Claramente no tenía deseos de recibir tu perdón…"
Retrajo sus alas y volteó a sus amigos con lágrimas en sus ojos, intentando forzar una sonrisa.
"L-le ganamos…" Dijo. "D-debemos continuar…"
"Cuida a Kyara." Pidió Ian dejándola con Elise. "¡Espera un segundo!"
Gridwin se detuvo tras dar unos pasos por la orden de Ian, su cuerpo temblaba y no se atrevía a mirarlo a los ojos. Se acercó súbitamente y le dió un abrazo haciendo que apoye el pico en su hombro.
"L-lo siento… tú te criaste con ellos… él era parte de tu familia al igual que Amanda y Gilda…" Dijo Ian.
"E-el tío Wirlog era mi ejemplo a seguir, Gilda mi primer amor y Amanda… lo más cercano a una figura materna que tuve…" Sollozó Gridwin sobre el hombro de Ian.
El sol se ponía en el horizonte mientras que Gridwin aún lloraba en el hombro de Ian. Apenas superaron a un adversario poderoso y les aguardaban dos que eran mucho más peligrosos.
