Ian inspeccionaba el mapa junto a Jazmín, era muy antiguo y marcaba un pueblo alrededor del castillo que utilizaban los unicornios como refugio, cosa que no existía más. Tan solo casas en ruinas y casi destruidas era el paisaje que veían, en la noche se encontraban utilizando una de las casas como refugio.
"¿A qué crees que le teman?" Consultó Elise mientras contemplaba las estrellas.
"Tal vez sea algún tipo de criatura controlada por Antares o los mismos drenadores." Contestó Ian.
"Sea lo que sea, no es bueno desafiar nuestra suerte." Comentó Gridwin.
"¿Te dan miedo los monstruos?" Preguntó burlonamente Kyara. "No te preocupes, no hay armarios donde puedan ocultarse y como dormimos en el suelo, no hay nada debajo de nuestras camas."
"Pero tú puedes modificar los sueños… así que nada de pesadillas." Replicó Gridwin.
Kyara sacó su lengua riendo un poco al ser descubierta en sus planes para la noche, Elise se acurrucó con Jazmín y tapó a ambas con su frazada mientras que ella aún inspeccionaba el mapa.
"Traes sólo equipamiento de combate y armas entre tus cosas, te resfriarás." Comentó Elise.
"Me crié en Villa Nieve, estoy acostumbrada al frío." Dijo Jazmín.
"Mañana iremos con los ponis terrestres, tal vez podamos averiguar algo más de este mundo y conseguir provisiones para los unicornios." Propuso Ian.
"Estoy de acuerdo, aunque si son hostiles, negociar será un problema." Replicó Gridwin.
"Por esa razón tenemos a un príncipe entre nosotros." Dijo Kyara. "Apuesto que tus habilidades de negociación son mejores que las de nosotros."
"Necesitaremos descansar bien, no tenemos la seguridad de qué clase de peligros nos esperan." Dijo Jazmín.
En medio de la noche Jazmín comenzó a mover sus orejas, algo no estaba bien, levantó su cabeza y olfateó hacia arriba notando que algo se acercaba. Cuidadosamente dejó a Elise envuelta en las mantas y se acercó a la gran grieta que tenía la pared asomándose de a poco.
"¿También lo notaste?" Susurró Ian.
"Si…"
"Es alguien del castillo… uno de los unicornios."
Vieron a una potrillo correr de un lado a otro muy asustado, jadeaba y llevaba un acolchado atado a su cuello para cubrirse del frío.
"¡A-ayuda!" Exclamó al detenerse. "Uh… se fueron... " Agregó observando en todas direcciones muy desesperado.
"Déjame ir a investigar." Dijo Ian levantándose.
Se acercó al potrillo que derramaba lágrimas llenas de miedo, volteó repentinamente viendo a Ian acercarse por lo que corrió hacia él.
"L-los monstruos llegaron… s-se llevaron a mamá y papá… *Snif*" Sollozó.
"Escapaste de allí tú solo para buscarnos, ¿Verdad?" Preguntó Ian.
El pequeño asentó con la cabeza, Ian volteó a sus amigos que lo observaban asomados por aquella pared a la expectativa de qué sucedería.
"¡Tenemos que regresar con Mirage, están en peligro!" Dijo Ian.
Rápidamente corrieron hacia el castillo, Gridwin elevó vuelo para poder tener una mejor vista de qué sucedía. El castillo se encontraba en llamas y una columna de humo negro salía de allí, de entre el humo, varias criaturas aladas salieron volando, no pudo distinguir qué eran pero descendió para dar aviso a sus amigos.
"¡Se los están llevando!" Exclamó aleteando para ganar velocidad.
Rafagas magicas salían en todas direcciones, aquellos monstruos capturaban a los unicornios y estos dejaban de moverse al ser tocados.
"¿Qué son esas cosas?" Se preguntó Gridwin al ver aquellos monstruos.
Esas criaturas se encontraban completamente hechas de un cristal celeste claro, bípedas con su espalda ligeramente curvada, disponían de dos extremidades en ellas que parecían el esqueleto de las alas y emanaban un aura que imitaba plumas. Disponía de algo resplandeciendo carmesí en su pecho pero al tocar a los unicornio este destellaba una única vez.
"¿Drenadores?" Cuestionó Kyara al verlos.
"Parecen más avanzados que los últimos a los que nos enfrentamos." Observó Jazmín.
"No es momento para analizarlos demasiado, derrotemos a estos drenadores tres punto cero antes de que se lleven a todos." Dijo Ian saltando hacia uno de ellos. "¡Thunder Claw!" Recitó generando una garra eléctrica en su pezuña.
Propinó un directo zarpazo a uno de ellos rompiendo uno de los brazos y el ala, estos trozos cayeron al suelo pero tras unos segundos se elevaron en el aire volviendo a fusionarse al cuerpo.
"Su cuerpo es una especie de gelatina…" Dijo Ian al verlo. "Ice Spear."
Arrojó su lanza de hielo directo al pecho del drenador pero este puso su antebrazo derecho frente a la lanza formando un escudo circular donde impactó rompiéndose por completo. Jazmín se posicionó por detrás apoyando su pata en la espalda de la criatura y una larga punta metálica salió por debajo de ella, atravesando el cristal causando que el drenador se desmorone al instante.
"Su cuerpo es semi líquido pero pueden hacerlo sólido para defenderse." Comentó Jazmín.
"¡No te los llevarás!" Excla o Kyara destruyendo otro para evitar que se lleven a dos potrillos y su madre.
"Son demasiados, y esta vez mis llamas tan solo los derriten…" Dijo Elise.
"Por más que detengamos el ataque, no sabemos a donde se llevan al resto." Mencionó Gridwin. "Tendremos que seguirlos pero seríamos descubiertos con facilidad."
"¡Eso es!" Exclamó Ian. "La única forma de saber a dónde se los llevan es siendo prisioneros."
"¿Propones que nos atrapen?" Cuestionó Jazmin.
"Elise ya nos lleva ventaja." Contestó señalando hacia arriba.
Era cargada por uno de los drenadores, completamente inconsciente, otro de ellos se posicionó frente a Ian y él dejó que lo tocara, tras un destello cayó inconsciente y fue cargado.
"No estoy segura…" Dijo Jazmín.
"Yo tampoco pero es la mejor idea que tenemos, además… no pienso permitir que lastimen a Elise." Comentó Gridwin a la inseguridad de Jazmín.
"No es bien visto para el escuadrón élite de Dalmasia que algún miembro sea… Capturado."
Al igual que Ian, Gridwin se dejó capturar al mismo tiempo que Kyara le daba un abrazo a un drenador para que se la lleven. Al notar que sus amigos caían uno a uno, ella no tuvo más remedio que seguir la idea.
No sintieron el vuelo ni cuando fueron depositados en el suelo, lentamente comenzaron a despertar viendo que se encontraban con los demás unicornios en una celda bajo tierra. Los barrotes se encontraba en la parte superior a una considerable altura, demostraba que ese lugar estaba diseñado para que los unicornios no puedan alcanzarlo pese a poder abrir la cerradura con su magia.
"No sé qué hacen ustedes aquí, pero por su culpa ahora seremos esclavos." Espetó Mirage.
"La culpa es relativa…" Dijo Gridwin. "Volvimos para ayudarlos y ni siquiera nos agradecen."
"¿¡Qué clase de ayuda pueden llegar a ser!?" Gritó Mirage muy enfadada. "¡Ustedes también están atrapados aquí!"
"Más ayuda que una yegua gritona de seguro." Replicó Jazmín. "Ni siquiera se molestaron en inspeccionar mi equipo al arrojarme a esta celda." Comentó mostrando que tenía todas sus armas y explosivos.
"Por fuera hay muchos ponis y drenadores." Dijo Ian con sus ojos cerrados y un círculo mágico entre sus pezuñas. "Si vamos a desbaratar este lugar, debemos golpear rápido y contundente."
"Como siempre… nuestros planes son improvisados…" Suspiró Gridwin ya resignado.
"Jazmín, ¿tienes algún explosivo que pueda romper esas rejas?" Consultó Ian.
"No sería digno de mí si no cargo algo como eso." Contestó muy orgullosa.
"Perfecto, reduciré la gravedad de este lugar por unos instantes y saldremos con la explosión." Propuso Ian. "No quiero que ninguno de los unicornios salga y cause una estampida sin sentido."
"Saldremos nosotros, acabaremos con los malos y luego podrán irse." Dijo Elise.
"Lo dicen como si lo hubieran hecho muchas veces." Replicó Mirage de forma muy pesimista.
"Tenemos cinco segundos una vez que lance los kunai." Comentó Jazmín atando unos pequeños cilindros a cada una de ellas.
Estiro de las cuatro una pequeña tanza al unísono y chispas comenzaron a salir de ellas, los lanzó clavándolas con gran precisión en las cuatro esquinas de la reja, inmediatamente Ian generó un círculo mágico en su pezuñas que luego transformó en una esfera oscura.
Los cuatro kunai estallaron causando una extraña y pequeña explosión pero con muchas chispas, Ian disipó aquella esfera oscura activando el hechizo de gravedad y brincando con todas sus fuerzas hacia arriba, golpeó la reja empujándola hacia arriba causando que se desprenda un poco. Desde el suelo, Jazmín comenzó a impulsarse en las paredes de manera ascendente para ganar fuerza y velocidad, propinando una patada definitiva que terminó de desprender las rejas.
"Ustedes quédense aquí, puede ser peligroso." Ordenó Gridwin.
Los cinco subieron viendo el panorama, se encontraban en un túnel con entradas a diferentes minas subterráneas. Rápidamente corrieron a buscar resguardo ya que los drenadores se encontraban merodeando el lugar.
"Movernos en grupo implica que sería más fácil ser descubiertos." Dijo Jazmín.
"Tú eres la experta… ¿ahora qué?" Preguntó Kyara.
"Debemos buscar al líder, luego de que nos deshagamos de él, el resto caerá fácilmente." Explicó Jazmín. "Elise, tú eres la más indicada para buscar posibles rutas de escape… infiltrarse en el castillo hasta la habitación del emperador Darnius demuestra que tienes grandes habilidades de sigilo."
"¿Y qué haremos el resto?" Preguntó Gridwin.
"Llamar la atención." Respondió Jazmín.
"No comprendo, ¿eso no dificultará localizar al líder?" Cuestionó Kyara.
"Ya entiendo, lo hará salir." Dijo Ian.
"Si ya todos conocen su rol, mejor comencemos." Dijo Jazmín saliendo de allí.
Elise desapareció de detrás del resto sin que lo notaran y en un parpadeo Jazmín se les había perdido de la vista.
"¿Y por dónde empezamos?" Consultó Gridwin.
"Lo mejor será hacerlo desde un lugar donde nos vean." Dijo Kyara brincando entre unas rocas hacia la parte superior.
Cuando Ian y Gridwin la alcanzaron, vieron cientos de carros que algunos eran jalados por ponis terrestres, a lo lejos una máquina que movía bateas hacia el interior y extraía otras llenas de mineral a los carros. En la parte central de la cueva, un gran pilar sostenía el techo de ese amplio lugar
En el pie de dicha columna, se encontraba una caja metálica bastante grande y rectangular qur hacía de base.
"Un lugar lo suficientemente grande como para llamar la atención." Dijo Kyara.
"Nunca pensé que vería a los drenadores realizando vigilancia." Comentó Ian.
"Bueno, estos son algo diferentes." Acotó Kyara. "Y tal vez controlados por alguien más."
"¿Comenzamos?" Preguntó Gridwin.
Avanzaron sigilosamente hacia aquel pilar, debían estar en la zona más amplia para poder desenvolverse adecuadamente. Ian destruyó un drenador sin que lo detecten para poder pasar entre unas cajas, Kyara convirtió su cuerpo en humo pasando entre varios sin que la vean y se materializó clavando sus colas en los cristales de vermillion.
"No estaremos haciendo mucho barullo, pero esto es divertido." Dijo.
"La fiesta iniciará cuando lleguemos al centro." Comentó Ian.
Al instante que se acercaron a la columna, esta se iluminó con gigantescas runas al igual que varios círculos en el suelo a lo largo del lugar, sonidos metálicos y de presión de aire comenzó a oírse por doquier causando que el lugar se llene de una fuerte corriente de aire.
"Ay no… no, no, no…" Con mucho temor dijo Ian. "Estamos dentro de unas antiguas ruinas humanas…" Volteó muy preocupado a sus amigos.
"Supongo que es algo tarde para que te pongas como idiota sobre el peligro de estos lugares…" Ironizó Gridwin.
Aquellos sonidos continuaron por unos minutos hasta que se detuvieron y el brillo de las runas se apagó levemente, nada parecía haber cambiado, ni siquiera los drenadores o aquellos ponis que trabajaban se inmutaron ante aquellas luces.
"Huh… no pasó nada…" Dijo Ian algo desilusionado.
"Estas ruinas fueron activadas hace varios años, es natural que no suceda nada."
Esa voz la oyeron desde arriba, era muy familiar a sus oídos por lo que elevaron sus miradas para ver.
"No puedo creer que Wirlog haya fracasado." Dijo Aurora Glow Aterrizando en aquella base metálica del pilar.
