Un rollo de tela era introducido en el hocico de Kyara a la fuerza por una unicornio y así trabar su mandíbula, Gridwin al ser el más grande en tamaño, la sostenía firmemente con sus garras boca arriba en la pequeña cama para que no se moviera mientras que Ian contenía con su magia las cinco colas para que no realicen ningún movimiento involuntario.
"¿Listos?" Preguntó Jazmín estirando la pierna dislocada de Kyara.
Todos asentaron a excepción de Kyara que derramaba lágrimas negando con la cabeza, sintieron un sonoro crack e inmediatamente Kyara comenzó a gritar y moverse con mucha fuerza. Mordía aquel rollo de tela que se encontraba aferrado a su hocico con todas sus fuerzas, el dolor de ese segundo fue insoportable mientras aún seguía intentando quitarse a todos de encima gritando y retorciéndose. Jazmín aún se encontraba sujeta a su pata tocando aquella articulación que tenía desacomodada.
"Solo un poco más, ¡resiste!" Dijo dando ánimos a Kyara y así continuar con el tratamiento.
Crack, volvió a sonar terminando de acomodar la pata de Kyara mientras que ella gritaba intensamente de dolor.
"Si estuviéramos en Equestria, lo habríamos hecho de una forma menos dolorosa en un adecuado hospital." Dijo Ian apoyando su pezuña en la inflamada pierna de Kyara para aliviar el dolor con magia.
"Apuesto a que nunca olvidarás esto." Comentó burlonamente Gridwin mientras aún sostenía las patas delanteras de Kyara.
Ella le gruñó amenazantemente ante tales palabras y volvió a sollozar del dolor, comenzó a mover su mandíbula hasta que logró escupir aquel rollo de tela que mordió para resistir el dolor.
"¡J-juro que tendrás el cuello como una jirafa por una semana!" Gruñó con fuerza.
"Su alteza, en su lugar me preocuparía, recuerde que ella no puede olvidar." Acotó Jazmín.
"Mi deseo actual es que se recupere." Replicó Gridwin apoyando su garra en la cabeza de Kyara. "Me preocupé mucho cuando desapareció en el aire allí en las ruinas." Agregó. "Ahora descansa, iré a buscarte algo de comida."
Gridwin salió de la habitación seguido por Elise, una unicornio colocaba un huento en la pata de Kyara mientras que otra preparaba el vendaje y los almohadones para mantenerla arriba.
"Ese pollito sabe hacer que lo perdone." Bufó Kyara al verlo salir por la puerta.
"Se preocupa por todos, será un gran rey en el futuro." Comentó Jazmín.
"No obstante, quiero que me cuentes qué sucedió allí arriba." Pidió Ian al notar que Kyara estaba más calmada.
Le tomó varios minutos relatar todo lo sucedido desde que se separó de Gridwin, tomó un papel y lápiz dibujando las cosas que vio mientras que Ian le explicaba algunos significados hasta donde él comprendía.
"No lo creo…" Suspiró Ian viendo un dibujo. "Aquí fue construido chatarrín…"
"No sé quién sea, pero si me logro hacer de un libro que me ayude a traducir las runas, tal vez podamos poner esta tecnología a nuestro favor." Dijo Kyara.
"Le preguntaré a Mirage si tienen algo así en la biblioteca." Propuso Ian retirándose de allí.
"Tal vez fue involuntario, pero no vuelvas a separarte de esa manera." Regañó Jazmín acercándose a la puerta. "Ellos te aprecian mucho."
Kyara la observó irse a sabiendas de que tenía razón, las dos unicornios acomodaron una última almohada para ella y se retiraron del lugar.
Gridwin se acercó a la bodega encontrándose con tres unicornios del lugar y tres ponis terrestres con una carreta llena de comida, aún se miraban con algo de desconfianza pero al parecer la última situación que vivieron orilló a los ponis terrestres a ser más abiertos.
"Pese a lo que acaban de padecer, aún no pueden limar asperezas." Comentó Elise en voz baja.
"Lo mejor sería no intervenir, ellos deben hacerlo solos y será un proceso lento." Respondió Gridwin. "Buenas tardes, quisiera preguntarles si tienen algunas frutas para mi amiga que se encuentra herida." Pidió a los unicornios.
"Esta vez los ponis terrestres trajeron un gran extra comparado a los cargamentos normales." Dijo un unicornio. "Como ustedes nos ayudaron, creo que podemos darles algo."
Varias frutas, en su mayoría críticos salieron de varios barriles, en una pequeña bolsa juntaron diferentes tipos de semillas comestibles y unas pocas verduras.
"Esto es un pago por liberar a nuestras familias." Comentó el otro unicornio.
"Ehm… ¿de nada?" Contestó Gridwin esperando otra cosa. "Vamos a darle algo a Kyara, necesitará relajarse un poco."
Ian volvió a ascender hacia aquella biblioteca donde se encontraba aquel cuadro de una reina de los unicornios, Mirage la observaba con mucha melancolía y al mismo tiempo confusión.
"Fuimos salvados por extraños, los unicornios no fueron lo suficientemente fuertes como para defenderse…" Dijo al notar que Ian ingresó a la biblioteca.
"Bueno, al menos un unicornio sí pudo con ellos…" Comentó Ian intentando referirse a sí mismo.
Mirage envolvió a Ian con su magia y su crin se elevó suavemente, un espejo levitó hacia él permitiéndole ver que no estaba aquel cuerno falso en su frente.
"Desperté antes que ustedes en aquella celda." Dijo Mirage dejando caer el espejo, pero Ian lo sujetó. "Tú caiste boca arriba sobre el grifo y vi claramente que eres un poni terrestre capaz de hacer magia…"
"Si, lo soy… y no solo eso…" Suspiró Ian. "Puedo manipular runas al igual que Antares."
"Ru… ¿te refieres a esa extraña magia con inscripciones incomprensibles?" Preguntó Sorprendida.
"Si, es por eso que vine hasta aquí." Contestó Ian. "Necesito saber si tienen algún libro que hable de ellas o cómo traducirlas."
"L-lo siento, no tenemos nada relacionado." Dijo Mirage. "Y las reglas son que ningún poni que no sea unicornio…"
"¡Ya basta de esa estupidéz!" Interrumpió Ian algo enfadado. "Acabamos de salvarlos, logramos que los ponis terrestres les traigan comida y los pegasos limpiarán las nubes de humo para que puedan encender fogatas para calentarse en la noche." Bufó. "Esta pelea entre razas los orillo a casi morir allí, ¿y pretendes continuar?"
"Lo sé, y es humillante…"
"La unión hace la fuerza." Dijo Ian en un tono sereno. "Este grupo irregular tiene pensado detener a Antares y estoy seguro que eso es lo que ustedes desean también." Agregó dirigiéndose a la puerta.
"Siento no haber sido de mucha ayuda…" Se disculpó Mirage.
"Admitir cuando estás mal y aprender de ello te ayudará a crecer."
"¿Sólo sopa de verduras?" Refunfuñó Kyara al ver su cuenco.
"Estamos en territorio de ponis y como son poco amigables, no creo prudente pretender comer carne." Replicó Jazmín.
"Creeme, yo quisiera algo más que comer pero no es el momento ni el lugar." Comentó Gridwin.
"Al menos conseguí unas gemas río abajo." Dijo Elise mordiendo una.
"Siento interrumpir esta reunión de carnívoros…" Dijo Ian cerrando la puerta detrás de él. "Pero mañana bien temprano debemos partir."
"¿Así que Mirage volvió a ser una idiota con los extranjeros?" Consultó Gridwin.
"Debemos decidir nuestro siguiente paso." Propuso Jazmín.
"¿Y qué propones?" Preguntó Kyara mientras le daba sorbos al cuenco con sopa.
"Los pegasos extraian el mineral por la boca del volcán hacia unos carros y eran jalados por aproximadamente seis ponis cada uno." Explicó. "Propongo seguir el recorrido y ver a dónde se dirigen."
"En otras palabras, aún quedan prisioneros…" Concluyó Gridwin.
"Tal vez sea adecuado ir a visitar a los ponis terrestres para obtener información antes de realizar alguna acción precipitada." Comentó Ian comiendo una mazorca de maíz humeante. "Supongo que no nos rechazarán al ver que soy uno de ellos."
"Te han visto hacer magia, esperemos que eso no influencie nada negativo." Dijo Elise.
Dentro de aquella habitación disfrutaban del almuerzo en lo que decidían qué más hacer para avanzar en aquellas tierras, los objetivos en un principio eran nebulosos pero ahora disponían de un rumbo. Mirage ingresó por la puerta tímidamente al notar que todos los presentes voltearon a ella en ese instante, su cuerno destello y un muy viejo libro cuya cubierta se encontraba dañada por la humedad y sus hojas rasgadas se colocó sobre una pequeña mesa.
"No es mucho, pero ese libro habla sobre la antigua magia que utilizan Antares e Ian." Dijo dando la vuelta para salir.
"¡Gracias!" Eufóricamente agradeció Kyara tomándolo con una de sus colas.
"Tienen permitido quedarse hasta mañana y así descansar." Dijo Mirage sin voltear. "No puedo hacer mucho más para darles las gracias por lo que hicieron." Agregó cerrando la puerta.
"Eso fue muy forzado." Contuvo su risa Elise.
"Al menos, alguien nos dio las gracias." Acotó Jazmín.
"...siete elementos mágicos los cuales descienden de un antiguo dios que representa cada uno de ellos…" Comenzó a murmurar Kyara mientras leía el libro que le dio Mirage. "...emn… shebede… cada tipo de elemental se rige por los sentimientos latentes en el alma de quien los emplea…"
"¿Ya comenzó a leerlo?" Muy sorprendido preguntó Gridwin.
"Si no lo recuerdas, ella se la pasaba día y noche en una biblioteca…" Contestó Ian también algo sorprendido. "Creo que dormiré una siesta… me siento exhausto desde lo de anoche."
"... el lenguaje del alma que permite canalizar dichas emociones hacia el exterior, mezclándose con la energía vital y así generar la magia…" Leía Kyara. "... la transcripción de dicho lenguaje fue llamado runas… edebe… ¡UF!" Exhaló acomodando su cuello y frotando sus ya agotados ojos. "Faltan muchas páginas… no puedo continuar con esto…"
Elevó su mirada estando algo extraviada, aún recostada en la única cama del lugar, vio a Ian dormir incómodamente en el suelo boca arriba. No había nadie más en la habitación y se podía apreciar a través de la ventana que ya atardecía, movió su pierna para corroborar que no haya más dolor.
Bajó de la cama y salió de la habitación, necesitaba aclarar su mente luego de haber pasado por tanto dolor. El ambiente del lugar había cambiado mucho, se notaba a los unicornios mucho más felices que la primera vez que ingresó a ese lugar donde era pura hostilidad.
Ese pequeño balón improvisado con telas atadas rodó hacia ella, los pequeños unicornios quedaron algo afligidos al ver cómo Kyara lo tomó entre sus patas y lo observó.
"¿Quieren jugar?" Preguntó.
Aquel partido de pelota reunió a varios unicornios que los observaban jugar, nadie se interponía, de hecho, varios adolescentes y mayores se unieron a la diversión.
"Su amiga es una escandalosa…" Dijo Chalk.
"Ella es quien mantiene el ánimo del grupo siempre alto." Contestó Gridwin.
"¿Irán con los ponis terrestres?" Consultó.
"Si, tal vez aquellos que liberamos puedan ayudarnos." Respondió Gridwin.
"Al menos tienen a alguien capaz de curar huesos…"
Decidió no preguntar por ese último comentario de Chalk, pero al mismo tiempo notó que sonreía. Había algo que no tenía pensado decirle e indagar tal vez sea intrusivo, esa noche todos se reunieron a contar historias alrededor de la gran chimenea.
Las historias que Ian había adaptado de su mundo para contar en Equestria fueron las más emocionantes para todos e inclusive para Gridwin, Elise, Kyara y Jazmín que nunca se las había contado. Ya tarde en la noche todos quedaron dormidos allí con el calor que les proveían las llamas, calor que los ponis de ese castillo no habían tenido en mucho tiempo.
