"Hablaré por Mirage, muchas gracias por salvarnos." Expresó Chalk al grupo. "Ella es algo terca pero creo que intentó demostrar su gratitud con pequeñas acciones."

"Lo entendemos y les deseo lo mejor." Dijo Ian. "Tal vez, abrirse hacia los pegasos y ponis terrestres no suena tan descabellado."

"Supongo que ustedes serán en parte los emisarios de ello."

"¡Adiós!" Exclamó Kyara ondeando sus patas.

Avanzaron hacia donde el mapa indicaba la ubicación del asentamiento de los ponis terrestres, tenían un par de horas de caminata por el bosque. Elise tarareaba una canción a cada paso, se oía el piar de las aves y algunas águilas volar en lo alto, pequeños animales rondaban la zona hasta que Jazmín lanzó un kunai a un árbol clavándolo en una rama.

"El primero es de advertencia, no me gusta que nos vigiles así." Dijo.

Mirage salió de entre la penumbra algo atemorizada por Jazmín, con un poco de esfuerzo quitó el kunai del árbol usando su magia y lo devolvió.

"Quisiera decirles algo, tengan mucho cuidado con los ponis terrestres." Dijo. "No es que sean agresivos por naturaleza pero la paciencia no es su virtud, en especial su líder."

"¿Exactamente como cuando ustedes nos atacaron al ingresar al castillo?" Cuestionó Gridwin.

"Ehm… si hablamos del carácter de cada tipo de poni, los unicornios son sabios y calculadores." Explicó Mirage. "Los pegasos alocados e impulsivos y por último los terrestres son poco pacientes y a veces agresivos cuando se enfadan… sin mencionar que no suelen ser los más listos."

"¡Ey, mi familia está compuesta de ponis terrestres!" Reclamó Ian.

"Ahem, como decía… tengan cuidado con Honeysuckle." Advirtió algo apenada por Ian. "Solíamos jugar juntas en el bosque cuando éramos potrancas, hasta que nuestros grupos nos separaron por razones de herencia de clase."

"Verdaderamente arcaico…" Comentó Gridwin.

"Lo tendremos en cuenta." Dijo Ian retomando su paso.

"Díganle que quisiera volver a verla…"

Asentaron con la cabeza y continuaron su viaje el paisaje cambió rápidamente del verde opaco de los árboles a uno más vivo, con hojas de mayor tamaño e inclusive plantas con ballas.

"Veo algo de color… púrpura." Dijo Jazmín.

"¿Los ojos de Gridwin?" Preguntó Elise.

"¿Mi bolsa de dormir?" Consultó Kyara.

"Ninguna de ellas, miren, moras." Señaló Jazmín tomando unas y metiéndoselas a la boca. "Deliciosas…"

"Buh… eso fue trampa, eran muy pequeñas…" Bufó Elise. "Ahora es mi turno, veo algo de color… ehm… ¿rosa?"

"Ese es un poco complicado por aquí…" Dijo Ian. "¿Una flor?"

"¿Unas frutas?" Fue la propuesta de Kyara.

"Tal vez algún ave." Agregó Jazmín.

"Yo creo que fue un oso…" Comentó Gridwin observando a su derecha y deteniéndose por completo.

"Nunca había visto un oso rosa." Rió Kyara.

"Tú también lo viste, ¿verdad?" Estiró Elise del ala de Gridwin algo nerviosa.

De inmediato Jazmín comenzó a olfatear hacia arriba en lo que Ian activó su hechizo de localización, no tuvieron tiempo a reaccionar cuando algo de gran tamaño y color rosado pasó tacleando a Jazmín.

Voló girando en el aire sin control varios metros hasta impactar contra un árbol, cayó al instante muy dolorida como para reaccionar rápido. Gridwin recibió una potente patada con unas pezuñas traseras que al igual que Jazmín, lo arrojó a un par de metros.

"Electro Spark." Atacó inmediatamente Ian.

Al impactar el hechizo, esa criatura se detuvo, era un poni de gran tamaño, un poco más grande que Big Mac ante los ojos de Ian.

"Eso me dolió." Dijo la yegua volteando hacia Ian.

Sacudió su cuerpo y unas pequeñas chispas estáticas salieron de su pelaje, esta yegua tenía dos trenzas a los lados y un pañuelo amarillo. Su mirada era penetrante pero Ian decidió confrontar la amenaza.

"No deseamos problemas…" Dijo Ian. "Estuvimos con los prisioneros en las minas y venimos a…"

Aquella yegua se lanzó hacia Ian lista para atacar, casi por instinto elevó una barrera mágica donde ella golpeó, agrietándola por completo en un solo impacto. Retrajo su pezuña y volvió a golpear rompiendo la barrera mágica de Ian que eludió el golpe por unos centímetros

"No tienes cuerno pero puedes hacer magia… ¿qué eres?" Preguntó aquella yegua.

"Soy un poni terrestre." Contestó Ian.

"No me gustan las mentiras."

"Es verdad, nací con esta habilidad." Replicó Ian. "Y tal vez sea la razón por la cual aún no tengo cutiemark." Improvisó intentando ganar la confianza de esa yegua.

Sin respuesta alguna se paró de manera normal elevando una de sus cejas, Kyara atendía a Gridwin que se encontraba gimoteando en el suelo a varios metros mientras que Elise ayudaba a Jazmín.

"Eres raro…" Dijo la yegua.

Una pequeña esfera impactó en su mejilla derecha, estalló dejando salir un gas de color púrpura. Jazmin muy dolorida en el suelo tenía su pata delantera derecha extendida en notoria señal de que ella lo había arrojado.

"¿Qué has… ehm…"

Tras inhalar el gas, comenzó a ver todo borroso y a tambalearse, se desmayó de manera muy aparatosa elevando algo de polvo y hojas al caer de lado.

"Más grandes son, más fuerte caen... guh…" Dijo Jazmín.

"Espera un poco, Ian te curará." Pidió Elise al verla gimotear.

"Lo… agh… lo siento, baje la guardia… oh…" Se disculpó muy adolorida.

Ian se acercó a Jazmín aplicando su magia curativa, Gridwin se levantaba con algo de esfuerzo y ayudado por Kyara, al parecer no había recibido tanto daño como Jazmín.

"Podría quemar su melena como castigo por atacarnos por sorpresa." Propuso Elise.

"Yo creo que atar a esa poni y llevarla con nosotros sería adecuado." Fue la contra propuesta de Jazmín. "Podremos interrogarla cuando despierte y si no quiere hablar, puedo torturarla para que lo haga."

"No creo que haga falta llegar a eso… ough…" Aún el golpe en el pecho le dolía con intensidad.

"Al parecer te fracturó un par de costillas." Dijo Ian examinando a Gridwin. "Tienes suerte de que no haya perforado un pulmón." Agregó aplicando su magia.

"Yo la cargaré." Se ofreció Kyara. "Si intenta algo raro, utilizaré mi magia de ilusiones más aterradoras de inmediato en ella."

"¿Soy yo o las chicas están enfadadas?" Susurró Gridwin.

"Un consejo… nunca te interpongas entre hembras enfadadas…" Dijo Ian.

Kyara la envolvió entre sus colas, era pesada pero con su magia pudo alivianar el peso. Conectó su mente pos unos instantes antes de continuar ante la mirada de los demás, cuando sus ojos dejaron de brillar en tonalidad turquesa, parpadeó varias veces volviendo del trance.

"¿Y eso que fue?" Consultó Gridwin.

"Ehm, tenemos un problema…" Dijo Kyara algo nerviosa. "Ella es Honeysuckle, la líder de los ponis terrestres."

"Estará dormida por unos minutos, ese gas se utiliza para escapar." Mencionó Jazmín inspeccionando a la yagua.

"Prefecto, cuando despierte intentará triturarnos los huesos." Ironizó Gridwin.

"Pero ella se detuvo cuando vio a Ian con claridad, no creo que sea alguien con quien no se pueda razonar." Comentó Kyara.

"No se preocupen, no los mataré…" Oyeron.

Un par realizaron un grito ahogado por la sorpresa de que había despertado, aún tenía sus ojos cerrados y se la oía algo débil. Ian se acercó a examinarla abriéndole uno de los párpados notando que su pupila se contaría.

"Aún no te liberaremos pero, ¿por qué nos atacaste?" Consultó.

"Las criaturas de Antares tienen diferentes formas, unas de ellas como grifos." Explicó. "Así que al ver un grupo como el suyo merodeando cerca de nuestro escondite…"

"No dudaste en atacarnos." Terminó la frase Jazmín.

"Si hubiéramos sido un grupo de guardianes ya estarías muerta." Sentenció Ian. "Son mucho más resistentes y sus ataques devastadores, no habrían buscado aturdirte como nosotros."

"Hablas con experiencia… ¿ya los has enfrentado?" Abrió uno de sus ojos observando a Ian.

"Si, y he destruido algunos." Contestó.

"Tal vez seas raro pero los ponis terrestres fuertes y valientes son bienvenidos." Dijo Honeysuckle. "Puedes bajarme, ya no habrá hostilidad."

Al instante que Kyara la soltó sus piernas temblaron y se acostó en el suelo, respiró hondo ya que aún sentía el cuerpo algo entumecido por el gas.

"¿Quieres que te cargue? Ofreció Kyara.

"Mi reputación se vería dañada…" Replicó Honeysuckle. "Oí relatos de un grupo extraño libreando a quienes se encontraban esclavizados en las minas, siento haber hecho caso omiso a sus palabras."

"Al menos a ella le cuesta menos disculparse que a Mirage." Acotó Elise.

"Tenemos compañía…" Dijo Jazmín.

"¡Honey!" Oyeron.

No demoró mucho hasta notar que estaban rodeados por ponis terrestres, algunos tenían lanzas y otros hondas listos para atacar.

"E-ellos son quienes derrotaron a Gamma y nos liberaron." Dijo una yegua.

"Y ahora tienen a Honey como rehén…" Replicó otro.

"¡No se preocupen, ellos no buscan pelear!" Exclamó Honeysuckle.

Se levantó normalmente, Gridwin elevó sus cejas en asombro por la marcada musculatura de esa poni y su imponente cuerpo. Avanzaron guiados hacia la aldea, varios potrillos y potrancas jugaban, habían plantaciones de diferentes verduras y árboles frutales.

"Tiene un bonito flanco, ¿no lo crees Gridwin?" Susurró Kyara.

"N… ¿a qué viene eso?" Preguntó sonrojado.

"No creas que no noté la forma en que tus ojos giraron casi desorbitados al verla." Susurró Kyara entre risas.

"No es común ver un poni de tal porte…" Contestó Gridwin. "Además, no sientas celos de que hay una hembra que recibe más miradas de atención que tú."

"Eh…" Bufó Kyara al instante.

"Si vienen desde el asentamiento de los unicornios, supongo que tienen un motivo muy concreto para estar aquí." Dijo Honeusucklevolteando hacia ellos.

"Necesitamos hablar con aquellos ponis que acarreaban los minerales." Contestó Ian. "Estoy seguro que ellos pueden brindarnos información valiosa."

"¿Planean interponerse en los planes de Antares?" Cuestionó. "¿Son conscientes de que es casi lo mismo que nadar en lava, verdad?"

"Yo puedo nadar en lava…" Replicó Elise.

"Y yo he ensuciado mis herraduras con criaturas de tu tamaño." Algo irritada dijo Honeysuckle. "Era una referencia a que tus acciones son casi suicidas."

"Lo entendemos pero hay mucho más." Comentó Gridwin.

La tarde avanzó lentamente mientras le contaban todo lo sucedido con los cristales de Vermillion y las ciudades atacadas por las criaturas de Antares, varios de los líderes de entre los ponis terrestres se encontraban reunidos oyendo el relato.

En total señal de aprobación y ser un poco más hospitalarios, decidieron reunir a quienes se encontraron esclavizados en aquellas ruinas. Salían de aquella cabaña para reunirse con ellos cuando un kunai impactó en el suelo, todos se sorprendieron al verlo pero jazmín se acercó desenrollando una cuerda y extendiendo un pequeño papel atado al mango.

"Uno de mis compañeros anda cerca." Dijo. "Debo reunirme con él."

"¿Problemas?" Preguntó Gridwin.

"Normalmente no buscamos reunirnos a menos que la situación lo amerite, su majestad." Contestó. "Prometo no decir que usted está aquí."

Una cortina de humo y hojas estalló donde Jazmín se encontraba, Gridwin al ser el más cercano a ella comenzó a toser y a agitar sus alas para disipar la humareda notando que Jazmín ya no se encontraba allí.

"Esa chica sí que tiene estilo…" Comentó Honeysuckle.


Saltó entre unas ramas y descendió al lugar acordado en la nota, olfateó varias veces hacia arriba para luego voltear encontrándose con un lobo de pelaje gris y motas blancas.

"Darian, me encontraba a punto de recibir una información muy importante de los ponis terrestres." Dijo. "¿Algo está afectando la misión?"

"Aún tenemos una semana antes del límite de tiempo de reconocimiento, pero debo notificarle algo cuando el resto llegue." Dijo.

Tres lobos más se unieron a dicha reunión, Jazmín los observó con detenimiento notando que algo no estaba bien.

"S-su alteza, ¿qué sucede?" Preguntó.

"Michelle, Feng y Kyoko… Antares los mató sin titubear." Contestó Darnius.

"No… no puede ser…"

"Al recibir mi nota, debes ser consciente de que sabemos que viajas con el príncipe Gridwin." Dijo Darnius.

"S-sí su alteza, fui requerida por ellos." Dijo haciendo una reverencia. "Siento haber roto las reglas de la misión solitaria."

"Si, has roto las reglas… pero a su vez, apuesto que has podido recolectar información muy valiosa considerando que viajas con un grupo tan peculiar." Comentó Darnius acomodando sus lentes.

"E-entonces…"

"Gridwin y Elise llamaron mi atención en Concordia y apuesto que Kyara e Ian son excepcionales también."

Observó a sus compañeros decidiendo informar de todo lo vivido con el grupo, toda la información obtenida en el castillo de los unicornios, la mina y cómo lograron ser recibidos por los ponis terrestres.

Darnius oía cada palabra parpadeando lentamente mientras pensaba y procesaba cada pieza de información de Jazmín.

"Quiero que cuides del príncipe y sus amigos." Ordenó Darnius. "Hemos localizado la base de operaciones de Antares pero el propósito de sus planes es abstracto aún."

"Al parecer, el príncipe y sus amigos conocen esos planes…" Comentó Jazmín. "Pero no hemos tenido oportunidad de hablar del tema."

"En unas semanas nos encontraremos frente al castillo donde Antares desarrolla sus planes." Dijo Darnius. "Se lanzará una ofensiva total para destruir lo que sea que esté haciendo."

"Entendido." Contestó Jazmín haciendo una reverencia.

Los lobos restantes se fueron realizando una cortina de humo y hojas, sabía que no sería fácil explicar a sus amigos lo que estaba por suceder en unos días.