Gridwin respiró hondo al despertar sin abrir sus ojos, no sentía ese aire frío de la mañana, la brisa o el sonido de las aves. Pudo notar que Elise y Jazmín aún se encontraban bajo sus alas pero por alguna razón el suelo era muy cómodo y tibio.
"S-su alteza, despierte…" Susurró Jazmín.
"¿Huuummm?" Bufó.
"Estamos dentro de una extraña habitación…" Dijo Jazmín en voz baja. "Por favor, despierte… ¡Gridwin!"
Abrió sus ojos al oír a Jazmín llamarlo por su nombre, era cierto, se encontraban dentro de una tenue habitación, Elise se encontraba a su lado pero en otras camas yacían Ian y Kyara, aún dormidos.
"¿D-dónde estamos?" Dijo algo desorientado.
Aquella habitación era grande, un ventanal permitía que entre la luz a través de unas cortinas y por fuera se apreciaba parte de la montaña y el bosque. La puerta de la habitación se deslizó de izquierda a derecha haciendo un sonido de escotilla y Aurora ingresó caminando lentamente.
"Veo que algunos de ustedes ya despertaron." Dijo.
"¿Eh… qué?" Despertó Ian confundido por los sonidos.
Intento tocar algo con su casco cerca de él pero se deslizó por el borde de la cama cayendo de cara al suelo. Kyara se sentó aún cubierta en sus mantas realizando un profundo bostezo al ser despertada por el ajetreo.
"¿Por qué estoy en una cama?" Preguntó observando hacia abajo.
"La noche anterior fue muy fría y el rocío de la mañana podría haberlos afectado." Dijo Aurora. "Por lo que decidí transportarlos a una de las habitaciones que hay en estas ruinas."
"Es… muy considerado de tu parte… " Dijo Kyara intentando asimilar lo sucedido.
"No lo creo, fuimos un blanco fácil al darles nuestra ubicación." Espetó Jazmín.
"Todo tu equipo se encuentra en esa mesa junto a ti, si fueras mi prisionera no te lo habría facilitado y te aseguro que estarías encadenada." Replicó Aurora.
"¿Qué hay para desayunar…?" Refunfuñó Elise desde la cama.
"Supongo que hay algunas gemas que puedes comer." Dijo Aurora. "Y algo para el resto también."
"Estás siendo demasiado buena con nosotros." Cuestionó Ian. "Al punto que nos hace sospechar tus intenciones."
"Comer en compañía siempre es mejor." Dijo Aurora dándoles la espalda para luego salir por la puerta.
Ian y Kyara cruzaron sus miradas con una sonrisa cada uno, al salir de la habitación, el pasillo tenía grandes ventanales opacos por la antigüedad y la falta de limpieza, fueron guiados por Aurora hacia una sala con una mesa de metal y varias sillas.
"Por algún motivo, este lugar me da nostalgia." Dijo Ian.
"¿Por qué lo dices?" Consultó Gridwin.
"Es, normal... y muy similar a los comedores de mi mundo, al menos, el de la escuela a la que asistía."
Al sentarse cada uno en una silla alrededor de la mesa, varios platos volaron frente a ellos, disponían de diferentes tipos de raíces cortadas como ensalada. Todos observaron sus platos con asombro y en el caso de Elise y Gridwin, debieron hacer su mayor esfuerzo para no demostrar desprecio.
"Notoriamente ninguno de ustedes ha pasado hambre." Susurro Jazmín al verlos.
Sin tomar prejuicio alguno, Ian comenzó a comer y por suerte para él, esas raíces no sabían mal, en realidad, casi no tenían sabor alguno. El resto siguió el ejemplo cuando Aurora se sentó en la cabecera de la mesa.
"¿Aún se hacen pasteles allí fuera?" Preguntó.
"¿Eh?… s-sí, de hecho, una de mis amigas es de las mejores reposteras de todo Equestria." Contestó Ian.
"Si no fuera que andan en estos planes de dominar el mundo… te invitaría a Griffonia para que puedas comer lo que gustes." Dijo Gridwin.
Aurora lo miró con su típica expresión de seriedad y su cuerno brilló con intensidad, Gridwin observó a sus amigos algo preocupado por ello pero un grupo de gemas pasó volando apoyándose en el plato de Elise.
"Sabía que quedaban algunas." Dijo Aurora.
Era completamente imposible de predecir por su mirada seria, hablaba con un tono de voz casi monótono y er amuy analítica. Elise las engullía felizmente esas gemas al saber que no eran de su reserva ante la mirada de Aurora que levemente expresó una minúscula sonrisa.
"Apuesto que quieren asear su pelaje, plumaje o escamas." Dijo Aurora.
Después de esa comida y de ayudar a limpiar, fueron guiados a una inmensa tina de baño, tenía agua caliente y duchas para utilizar. Elise y Kyara no esperaron ni un segundo para zambullirse en el agua mientras que Ian y Gridwin fueron acompañados a una habitación contigua.
"Aquí pueden bañarse ustedes, no es bueno que compartan el baño con las damas." Dijo Aurora cerrando la puerta.
Cerró la puerta en ese lugar, más pequeño pero con cuatro duchas y una tina pequeña. Ian se adelantó abriendo el agua caliente de una de ellas y un poco del agua fría para que la ducha salga tibia y se ubicó debajo del chorro.
"Dime, ¿qué planeas con Kyara?" Preguntó Gridwin haciendo lo mismo a su lado.
"Recuerda que Kyara dijo que Aurora protegió a una potranca y que la cuidó bien en las minas." Contestó. "Todo esto me da la pauta de que ella no es malvada, solo se siente sola."
"Y sus acciones hasta ahora lo demuestran…" Dijo Gridwin. "Pero aún así no debemos…"
"Bajar la guarda, lo sé." Terminó la frase Ian.
Habían terminado de ducharse cuando Ian se acercó a la puerta, comenzó a oír el sonido de corridas, posiblemente muebles arrastrados y cosas cayendo al suelo, luego oyeron a Aurora realizar un par de alaridos de dolor. Se detuvo abriendo levemente la puerta para mirar mientras activaba el hechizo de localización, Antares estaba allí.
"...y ahora también tu inútil serpiente fue derrotada." Oyó decir a Antares.
"Yo… ah… lo siento… pero, te había advertido que los Mekas no eran instrumentos de batalla." Dijo Aurora con una quebrada voz.
"Entonces tú deberás accionar el conjuro y ser el catalizador, conoces las consecuencias a menos que logremos atrapar al poni o la zorra astral." Sentenció Antares. "Volveré por ti cuando termine."
Luego de unos instantes, Ian dejó de detectar la presencia de Antares, se había ido. Abrió la puerta y trotó hacia Aurora que yacía en el suelo, varias de sus plumas se encontraban dispersas en el suelo y su pelaje disponía de notorias marcas.
"¡No se acerquen!" Pidió mientras varias lágrimas caían al suelo.
"Por favor dime que no es así contigo siempre." Dijo Gridwin al ver cómo Aurora intentaba cubrir sus marcas en el pelaje con su ala izquierda. "¿Qué haremos?"
"Por ahora, curaré a Aurora y tú intenta que las chicas no la vean en este estado."
"Quedas en buenas pezuñas… te veré cuando estés mejor." Dijo Gridwin retirándose.
Inmediatamente los cascos de Ian brillaron y comenzó a aliviar a Aurora, ella lo observaba sorprendida por la magia que utilizaba pero más por el gesto de ayudarla en ese momento.
Ian la examinó a medida que apicaba su magia en ella, notó que su ala derecha no la podía mover así que aplicó su magia allí también.
"¿Cómo te sientes?" Preguntó.
"Esa magia… es increíble…" Dijo Aurora.
"No contestas mi pregunta, ¿aún te duele algo?"
"Y-ya estoy bien, gracias." Agradeció levantándose y sacudiendo ambas alas. "No… era necesario que seas tan bueno conmigo…"
"Tonterías, uno no necesita un motivo para ayudar a otros."
Una última lágrima corrió por la mejilla de Aurora, cerró sus ojos y al abrirlos, volvió a su habitual expresión de seriedad tras oír que las chicas se acercaban.
"Quisiera preguntarles." Anunció Aurora al ver a todos reunidos. "¿Cuales son sus planes a partir de ahora?"
La pregunta fue muy incisiva y aunque la respuesta era directa, no debían mencionar que su objetivo era que Aurora no active lo que sea que Antares se encontraba planeando. Las chicas vieron el desastre que yacía alrededor de ellas y luego elevaron la mirada a Aurora que tenía su crin y pelaje corporal todo revueltos.
"Primero, te ayudaremos a ordenar este lugar." Dijo Jazmín. "Practicar magia con Ian no es buena idea en un lugar cerrado." Agregó observando a Gridwin
Ante la mirada de Aurora, comenzaron a organizar y limpiar, nadie cuestionó nada, solo ayudaban. Los ojos de Aurora se tornaron rojizos y nuevas lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas, volteó para que no la vean pero al elevar su mirada para retirarse de allí, vio a Gridwin que la observaba muy seriamente.
"¿Puedo hablar contigo…?" Consultó.
Realizó una seña inclinando su cabeza para que lo siga, se alejaron unos pasos del resto y luego la detuvo ante un gran ventanal por el que se veía parte del valle.
"Quisiera que vengas con nosotros, iremos a Grifonia." Propuso.
"¿E-estas bromeando?"
"No, será por un tiempo y luego podrás volver, es para que conozcas el mundo que hay al otro lado de Rondarias y así puedas sentir el calor de quienes lo habitan." Dijo. "Serás mi invitada de honor."
"Y-yo… no lo sé." Dudó Aurora acomodando su crin con sus cascos y sus alas a medio extender.
"Iríamos a visitar a Leaf Burst de camino y luego conocerás a mi familia en Equestria, les caerás bien." Dijo Ian detrás de ella.
"¡Ah! n-no quisiera… no voy a dejar a Antares…" Dijo Aurora volviendo a su firme tono de voz.
"Oh… tenía la esperanza de que seamos amigas." Comentó Kyara.
"Yo soy mala juzgando a otros pero creo que podemos darnos una oportunidad la una a la otra." Dijo Jazmín.
"Y no olvidemos que si viajamos juntas, podemos buscar una forma de sacar a Megan de esas ruinas." Agregó Elise. "¿Qué dices?"
Se encontraba rodeada, no sólo físicamente sino emocionalmente, era algo que anhelaba desde hace tiempo y aquel grupo dispar le ofreció su amistad.
"Los Mekas solían hacerme compañía, ellos… no merecían ser destruidos." Dijo Aurora observando el suelo.
"S-siento mucho haber destruido a Gamma…" Se disculpó Ian poniendo su casco derecho detrás de su cabeza en señal de arrepentimiento.
"Los extrañaré…"
"De hecho…" Divagó Gridwin. "Zeta está aún en una pieza."
"¿Qué?"
"Es cierto, Zeta no fue destruida, de hecho, está en perfecto estado y con vida." Comentó Jazmín.
"Apuesto a que quieres verla, ¿verdad?" Consultó Ian.
Aurora lo vio fijo a los ojos y luego asentó con la cabeza sin decir palabra alguna, estaba decidido que regresarían a la aldea de los ponis terrestres primero. Unas horas más tarde, los seis regresaban caminando por el bosque, lo hacían de forma silenciosa y ninguno decía alguna palabra para romper el hielo.
Las aves realizaban su canto y se oían los pequeños animales corretear entre los arbustos, Aurora caminaba en medio del grupo con una pequeña bolsa y una frazada enrollada en su lomo.
"Aurora, sabemos muy poco de ti." Dijo Ian interrumpiendo el silencio.
"¿Y qué deseas saber?"
"Bueno… ¿como era tu vida antes de casarte con Antares?" Preguntó Ian.
"Tengo muy vagos recuerdos, pero vivía en el Imperio de Cristal." Contestó. "La princesa Amore era quien reinaba."
Inmediatamente Ian se detuvo en seco al oír esas palabras, hacía apenas un año que el Imperio de Cristal había reaparecido tras la ruptura de su sello.
"¿Y cómo llegaste a ser la esposa de Antares?" Preguntó.
"Bueno, para resumir… luego de que Sombra matara a Amore… lo enfrenté y perdí…" Contestó con una sombría voz. "Fui sellada por él en una tierra lejana y desconocida por casi mil años, hasta que Antares me encontró y logró romper el sello hace apenas cuatro años." Agregó. "Nunca nos casamos con una ceremonia o las correspondientes formalidades, pero él siempre dijo que me necesitaba a su lado."
"Siento mucho lo de Amore, leí historias sobre ella mientras realizaba una investigación." Dijo Ian.
"También leí sobre la princesa Amore en el templo de los zorros Astrales." Agregó Kyara.
"Supongo que todos nos hemos cruzado con esta historia de alguna forma u otra." Comentó Gridwin. "Pero debes saber que hace un año Sombra fue derrotado."
"S-sí… lo sé… yo… intenté recuperar el imperio y en el proceso lo liberé." Dijo Aurora algo avergonzada. "Antares me prohibió rotundamente enfrentarlo porque las probabilidades de ser derrotada seguían siendo elevadas." Agregó pateando un montículo de hojas. "Además de que ya me encontraba estudiando los antiguos artefactos humanos y tres de los cinco Mekas ya se encontraban operativos, él no quería perder lo que había avanzado con mi ayuda."
"Al menos dime que ha sido romántico contigo." Cuestionó Jazmin.
"Ahora que lo dices… no, siempre fue serio y reservado pero este exceso de agresividad surgió luego de que yo descubriera cómo llegar a la realidad hacia donde fueron los humanos, hace casi tres años." Contestó Aurora.
"¿Y qué hay del hecho de que eres un alicornio?" Preguntó Gridwin. "Sé que no se nace siendo uno."
"Aprendí mucha magia durante el estudio de las runas humanas, me crucé con muchos artefactos peligrosos pero hubo uno que descargó enormes cantidades de energía sobre mí; un cristal de vermillion." Relató. "Podría haberme matado pero logré canalizar esa energía a través de mi cuerpo y dominar su flujo, caí inconsciente pero al despertar, ya tenía mis alas."
"Algo similar a como los zorros obtenemos nuestras colas." Dijo Kyara. "Cuando superamos un gran desafío, una cola nueva nos crece."
"Estamos llegando a la aldea, tal vez sea mejor dejar esta charla para otro momento, creo que esta entristeciendo a Aurora." Dijo Ian.
"A decir verdad, siento un gran alivio porque nunca tuve la oportunidad de hablar de estas cosas con alguien más." Replicó Aurora. "Antares no demuestra interés en lo que le diga a menos que sea de la investigación."
Entre los árboles y arbustos se veían a lo lejos las casas que se encontraban al borde de la aldea, la pequeña muralla que la delimitaba se encontraba destruida en ciertas partes tras la batalla que habían sufrido. Cuando llegaron al la entrada de la aldea, Zeta elevó su cabeza escupiendo un chorro de agua hacia arriba y varios potrillos correteaban alrededor de ella, Aurora al verla galopó hacia ella y alzando vuelo para verla de cerca.
"¡Zeta!" Exclamó.
"Lady Aurora… no puede zer…"
Aquellos potrillos se asustaron y gritaron que había problemas, varios ponis salieron incluida Honeysuckle. Todos se prepararon con lanzas y rudimentarias armas para defenderse. Inmediatamente aquellos encargados de la defensa apuntaron a Aurora con picos y palas, algunos unicornios que se encontraban ayudando disponían de sus cuernos brillando, listos para atacar.
"¡No puedo creer que hayas venido hasta aquí!" Exclamó Honeysuckle abriéndose paso entre la multitud.
"Yo…"
"Mejor ataquemos todos juntos así no tendrá oportunidad." Propuso Cumulus Nimbus.
"¡Alto, alto!" Exclamó Ian poniéndose frente a Aurora. "Ella viene con nosotros."
"¿¡Estás loco!?" Gritó Honeysuckle. "¿¡Cómo se te ocurre traerla hasta aquí!?"
"Tal vez sea difícil de entender, pero no hay maldad en ella." Explicó Kyara.
"¿Y cómo sabes eso?"
"Porque los zorros astrales podemos entrar a las mentes de otros y ver sus corazones." Contestó con un serio tono de voz.
"Pero ella no entró…"
Ian de inmediato le hizo señas a Aurora para que no diga nada, en ese instante podían negociar con Honeysuckle. Ella cerró sus ojos meditando la situación, se sentó de golpe y cruzó sus pezuñas bufando profundamente.
"¿Y por qué la trajeron?" Consultó.
Pasaron mucho tiempo contándole la historia de cómo Aurora Glow decidió acompañarlos, ella deseaba conocer el nuevo mundo y volver a ver al único Meka que se había salvado ya que les tenía mucho aprecio.
La noche se hacía presente y un contingente de unicornios había llegado para ayudar a reparar la aldea de los ponis terrestres, Cumulus Nimbus se quedó para asistir a Ciel mientras se recuperaba de la herida de la pierna.
"Aurora, ¿qué hazez aquí?" Preguntó Zeta. "Ez peligrozo que eztéz zerca mío ahora que no tengo el control de Antarez."
"Me alegra que no hayas corrido con la misma suerte que los demás." Contestó Aurora.
"Mi zincronizazión fue realizada con el ADN de Honeyzuckle, ella me permitió vivir aquí con elloz zi loz ayudaba." Contó Zeta.
"Muchas gracias, por cuidar de ella." Agradeció Aurora a Honeysuckle.
"De… ¿de nada?" Dijo muy confundida. "Espera un segundo… tenía entendido que eras tan cruel como Antares."
"Esto es simple, ella andaba junto a alguien quien hizo mucho mal a esta tierra, es obvio que la cataloguen de la misma manera." Dijo Jazmín Ingresando a la choza donde se encontraban.
Detrás de ella ingresó otro lobo, este llevaba su equipo de combate puesto y unos pequeños lentes circulares sobre su hocico.
"¡Darnius!" Exclamó Elise al verlo.
