El ambiente dentro de aquella pequeña choza cambió de inmediato al ver ingresar a Darnius, aquellos que lo conocían sabían qué clase de carácter tenía y dadas las circunstancias, no sería sencillo limar asperezas.
"Oí el relato de Jazmín y por el momento no te consideraré como una amenaza." Dijo sentándose. "Ya que deseo oír tu historia y la conexión de tus habilidades con el propósito de Antares."
"Cielos, es todo un estratega…" Susurró Ian a Gridwin .
"No es la primera vez que lo veo de esta manera… da miedo…" Contestó.
"Disculpa dulzura, ¿pero tú quién eres?" Preguntó Honeysuckle.
"Mis disculpas por interceder de esta manera en su casa sin presentarme." Saludó Darnius con una reverencia pero sin quitar ese severo tono en su voz. "Mi nombre es Darnius, emperador de Dalmasia y capitán del escuadrón de élite." Continuó. "Me encuentro en una misión de reconocimiento para evaluar la peligrosidad de las acciones de Antares que ya ha causado mucho daño en nuestras tierras."
"No tengo nada que contestarte." Dijo Aurora Cerrando sus ojos y volteando su cabeza.
"Lo siento pero no te encuentras en condiciones de…"
"Si tienes planeado ser hostil con ella, deberás pasar primero sobre mi." Dijo Ian poniendo su pezuña derecha entre Aurora y Darnius. "Nuestras intenciones son pacíficas pero al parecer no deseas eso, Darnius."
"Tú lograste derrotar a más de la mitad de la guardia del castillo de Canterlot y a varios de sus capitanes, incluido Lanceor Shieldon." Comentó Darnius acomodando sus lentes. "No soy tan tonto como para buscar problemas contigo, tienes mi palabra de que esto será pacífico."
Esas palabras tomaron por sorpresa a Ian, Darnius tenía conocimiento de lo que había sucedido cuando aún era un humano. Era alguien a quien no debía subestimar en absoluto y tal vez, podría aprender mucho de él en el futuro. Volteó a Aurora y asentó con la cabeza indicando que no había problema.
Comenzó a relatar lo mismo que les había contado en su caminata hacia la aldea, Darnius no despegaba su mirada de ella prestando atención a cada palabra. Ya tarde en la noche, y luego de terminar de oír a Aurora, se levantó para retirarse de allí sin comentar, preguntar o dudar del relato.
"Jazmín, quiero que cuides de ella." Dijo en voz baja. "Yo regresaré al punto de reunión, los planes no cambiarán pero esto es una ventaja."
"Sí, su majestad."
"Y ahora… ¿qué haremos?" Preguntó Kyara. "¿Cómo se supone que cruzaremos Rondarias?"
"Teniendo a alguien más en el grupo que puede volar, no será tanto problema." Comentó Gridwin guiñando el ojo a Aurora.
A la mañana siguiente, los seis surcaban el cielo a mediana altura, a lo lejos se veían las montañas Rondarias y el bosque por debajo comenzaba a teñirse de blanco. Ian cargaba a Jazmín, Gridwin a Kyara y por último Elise era llevada por Aurora, iban divirtiéndose y contando anécdotas divertidas de cada uno de ellos para pasar el tiempo. Ian relató algunas de sus desventuras causadas por Celestia o Jazmín cuando le jugaba travesuras a otros utilizando sus habilidades allí en Villa Nieve, cada uno tenía alguna historia que contar.
"... y entonces el bowl cayó sobre mi dejando todas mis plumas pegajosas." Contó Gridwin. "Padre estaba furioso porque apenas comenzaba la reunión y yo debía estar presente."
"Increíble…" Comentó Kyara entre risas. "Debe haber sido la sensación más incómoda del mundo entero."
"Apuesto que por el enfado a tu padre le salía humo de entre sus plumas." Dijo Jazmín.
"Heh… te-he he… pfff ha ha ha ha ha…"
Aurora estalló en carcajadas para sorpresa de todos, Elise elevó sus hombros muy sorprendida en total señal de que no tenía idea de lo que sucedía.
"Creo que la quebramos…" Comentó Gridwin.
"No… ustedes son únicos… he he he…" Dijo Aurora quitándose unas lágrimas.
"Sabes, reír te queda." Elogio Jazmín.
"De-debo aterrizar… he he… ustedes me dejaron sin aire…" Comentó Aurora.
Descendieron en el bosque nevado, Aurora continuaba con su ataque de risa ante la mirada de los demás. Elise bajó de su espalda para que pueda descansar un poco pero ella tan solo se recortó casi sin aire, tras varios minutos se calmó y vio cómo el grupo la observaba muy sonriente.
"Ehm… yo…"
"¡Esa es la Aurora que queríamos ver!" Exclamó Kyara abrazándola.
"¿No te sientes mejor ahora que has reído?" Consultó Gridwin.
"Hace tanto tiempo que me encontraba con el corazón vacío… pero creo que puedo volver a ver el mundo con los mismos ojos con los que lo veía cuando Amore reinaba." Contestó Aurora.
"¿Estás lista para continuar?" Consultó Jazmín.
"En lo personal, preferiría caminar, llevamos mucho tiempo volando y mis alas ya están algo cansadas." Pidió Gridwin estirando sus alas para distenderlas.
"Estoy de acuerdo, las mías también lo están." Comentó Aurora.
Se levantó para continuar con el viaje pero se detuvo al dar el primer paso, observó en todas direcciones como si buscara algo pero agachó su mirada algo avergonzada.
"Ehm… supongo que debo ocuparme de unos asuntos privados antes de continuar…" Dijo. "Pero… estamos a la intemperie…" Agregó sonrojada.
"Oh, no te preocupes, ven conmigo y ustedes esperen aquí." Ofreció Jazmín acompañándola.
"Las chicas nunca pueden ir solas al baño…" Suspiró Ian en voz baja al verlas irse.
"¡Te oí!" Bufaron Elise y Kyara al unísono.
Se alejaron del grupo buscando un lugar más privado, Jazmin encontró un montículo de rocas que le servía de resguardo a Aurora entre dos de ellas que eran muy grandes.
"Creo que es tu primera vez saliendo a una aventura…" Comentó Jazmín desde el otro lado de las rocas.
"Siempre fui un ratón de biblioteca… nunca una aventurera." Replicó Aurora.
"Bueno, esta es una de las cosas con las que tendrás que lidiar…" Explicó Jazmín. "Pero créeme, en ocasiones los momentos tensos terminan siendo anécdotas divertidas con los amigos."
"Heh, eso espero…"
"¿Y de qué es lo que esperas?" Oyó Aurora la voz de Antares muy fuerte y claro.
Ella se petrificó al oírlo, observó en todas direcciones pero no vio nada, inclusive activó su hechizo para saber quien andaba cerca pero tan solo detectó a Jazmín detrás de ella entre las rocas. Al parecer esa voz sólo la oyó ella ya que Jazmín no dijo nada pese a que fue muy fuerte y claro.
"¿D-dónde te encuentras?" Preguntó en voz baja.
"Lo más importante es, ¿donde te encuentras tú?" Contestó Antares. "Hoy fui a verte y me encontré con el lugar desierto."
"Eso es lo de menos, quise salir a caminar un poco y tomar algo de aire para distenderme." Contestó Aurora. "Por ahora tú eres el único que puede continuar con nuestro trabajo."
"¿Has dicho algo?" Consultó Jazmín.
"¡N-no, fue tu imaginación o algún sonido del bosque!" Apresuró a Contestar Aurora.
"Lo que sea que estés haciendo, espero que sea lo correcto." Oyó a Antares. "Sabes que tenemos un objetivo y el tiempo apremia, no me hagas perderlo en ir por ti."
Salió de entre las rocas con una mirada blanca, casi inexpresiva, pasando junto a Jazmín sin siquiera voltear hacia ella u oír cuando le preguntó si ya estaba lista para continuar. Caminó en línea recta por donde habían venido envuelta en sus pensamientos y la preocupación de las palabras de Antares.
"¿¡Acaso no me oyes!?" Exclamó Jazmín.
"Eh… perdón… recordé algo que no podía hacer y se me ocurrió una posible solución."
"¿Y qué es?"
"Algo relacionado con magia, no debes preocuparte…" Contestó volviendo hacia los demás.
"Sabes que puedo percibir cuando alguien es malo mintiendo, ¿verdad?" Dijo firmemente Jazmín.
"A-Antares, podía ir al laboratorio y no encontrarme…" Dijo sin voltear. "Si decide buscarme… no quiero que nada les suceda."
"Una vez que lleguemos al imperio de Cristal, pediré protección especial para tí, por ese motivo debemos apresurar nuestra marcha." Comentó Jazmín dándole un pequeño empujón con su hombro a Aurora.
"¿Ustedes verdaderamente quieren ser mis amigos?" Preguntó Aurora. "¿O sólo desean utilizarme como herramienta para llegar a Antares?"
"Antes de conocerte, pensé que eras como él, pero ahora que sé un poco más de tí, estoy segura que podemos llevarnos bien." Contestó Jazmín. "El resto nos espera."
De vuelta al paso por aquel bosque, la densidad de los árboles comenzó a disminuir poco a poco demostrando que se acercaban a la zona desértica cerca del inicio de la cadena montañosa de Rondarias.
"Al final no pudimos pasar a ver a Leaf." Lamentó Kyara.
"Nunca supimos la exacta ubicación de la cabaña y el bosque es inmenso." Comentó Gridwin. "Además, ella me arrojó un armario encima…" Bufó.
Aquellos que se encontraban cuando sucedió eso rieron por tal comentario, emprendieron su marcha hacia las montañas, no tenían la seguridad de qué tan difícil podría ser cruzarlas pero se encontraban con los ánimos bien altos.
Mientras sobrevolaban los primeros cerros, Aurora giró y descendió en la entrada de una cueva e ingreso con Elise aun en su espalda.
"¿Por qué entramos aquí?" Preguntó.
"Este lugar, no lo había visto antes." Dijo golpeando la roca con su pezuña.
Una cadena de runas se iluminó hacia adelante en línea recta y formando un círculo a un par de metros de ellos, dentro de ese círculo la tapa de la roca se desprendió hacia arriba elevado por un haz de luz.
"Wow, este lugar es más avanzado en tecnología…" Dijo Aurora.
"E-espera, lo mejor será no acercarnos hasta que lleguen los demás." Sugirió Elise.
"¿Qué está sucediendo aquí?" Preguntó Ian aterrizando detrás de ellos.
Luego de que Kyara bajara de su lomo, se apresuró a ingresar a la cueva tras ver esa luz celeste ser irradiada desde dentro. Ya unos pasos dentro, cientos de runas se iluminaron tanto en el suelo, paredes y techo de la cueva con mayor intensidad a cuando Aurora lo activó.
"I-imposible, el poder que emana de ti es puro." Dijo Aurora.
"¿A qué te refieres con 'puro'?" Consultó Ian viendo que inclusive aparecían runas en sus cascos.
"Estas son estaciones de energía, aquí los Mekas se recargan cuando no pueden obtener energía del sol." Contestó Aurora. "Pero tú no eres uno de ellos y tu energía mágica fluye de forma natural aquí."
"Fascinante…" Dijo Ian admirado por el lugar.
"Oigan, que es todo est…. ¡GYAAAAHHH!"
Kyara ingresó allí y las partes oscuras de su pelaje se iluminaron cambiando al mismo tono celeste de aquella luz que irradiaban las runas y el cilindro, esto le causó mucho dolor en su cuerpo.
"¿¡Qué es esto!?" Exclamó Ian. "¿¡Qué le sucede!?" Preguntó volteando a Aurora que tenía la misma expresión de asombro.
"¡KYARA!" Gritó Elise corriendo hacia ella pero fue repelida por la fuerza mágica.
Al otro lado de la cueva se encontraban Gridwin y Jazmín, ambos quedaron inmóviles al no saber qué hacer ante la repentina situación que tenían frente a sus ojos.
Desde el cilindro, varias líneas corrieron por el suelo uniéndose con las patas de Kyara intensificando aquel brillo que cubrió todo su cuerpo, ella apretó sus dientes intentando resistir el dolor y extendió sus colas hacia arriba y los lados, formando un abanico.
"¡Aurora!" Exclamó Elise intentando que haga algo.
"N-no tengo idea qué sucede." Dijo tocando las runas alrededor del cilindro. "Y no creo poder detenerlo…"
"¡Esperen… creo… que… puedo dominarlo…!" Exclamó Kyara. "¡AAAHHHH!"
"Ya no pienso seguir viendo esto, la sacaré de allí." Dijo Jazmín desde la entrada de la cueva mientras preparaba una delgada soga.
"Espera, no sabemos si esta energía puede afectarte a ti también." Previno Gridwin.
Las cinco colas de Kyara se doblaron hacia adelante formando pequeñas esferas en sus puntas, abrió levemente su boca y una serie de líneas de dichas esferas se unieron delante de su hocico generando una esfera más grande.
"No me digas que ella va a…" Comenzó a decir Aurora.
"Sí, lo hará… ¡salgamos de aquí!" Interrumpió Ian tomando a Elise.
Los tres escaparon de allí al ver cómo Kyara apuntaba aquella esfera hacia el cilindro, ante la sorpresa de todos una nueva cola se formó en su cuerpo sumando más energía al ataque. Al disparar, la explosión no solo destruyó aquel cilindro, sino que envió a todos a volar varios metros hacia atrás por la onda expansiva.
De entre los escombros, Kyara salió con los últimos vestigios de esa aura mágica en su cuerpo pero cayó al suelo tras dar unos pasos mientras jadeaba intentando recuperar su aliento
"In-increíble… ¡Kyara, te salió otra cola!" Exclamó Gridwin con mucha euforia.
"Ah… todo el cuerpo me duele…" Sollozó Kyara sin poder siquiera levantarse.
"¿Cómo es esto posible?" Preguntó Ian.
"Kyubi no Kitsune…" Dijo Aurora. "Es una historia de mis tiempos, los zorros atrales obtienen sus colas absorbiendo el poder mágico y la energía de otras criaturas. Por esa razón eran considerados amenazas."
"No estarás diciendo que la naturaleza de Kyara es absorber la energía de otros, ¿verdad?" Cuestionó Gridwin.
"Es lo que cuentan las historias, y lo que acabamos de ver…" Sentenció Aurora.
"Debe haber algún otro motivo por el cual Kyara reaccionó a este lugar." Comentó Jazmín. "Yo no sé de magia pero estoy segura…"
"De hecho…" Interrumpió Ian. "Cada vez que le creció una cola nueva a Kyara, ella estuvo en contacto directo con magia o tecnología humana." Dedujo. "Esa debe ser la razón por la que el proceso que toma décadas a un zorro astral, ella lo hizo en apenas un año."
"¡Detenganse ustedes dos!" Ordenó Gridwin. "Admito que ambos conocen esta tecnología pero no es motivo para atacar a Kyara de esta manera."
"Yo, lo siento Kyara… me dejé llevar." Se disculpó Ian.
"De hecho, tienen razón… leí esto en unos textos antiguos que la maestra Vela tenía ocultos fuera de la biblioteca una vez que me escabullí en sus aposentos buscando otra cosa." Dijo Kyara con lágrimas en los ojos. "Ningún otro zorro lo sabe a excepción de nosotras dos." Agregó. "Al inicio dudé que esa haya sido la razón de mi cuarta cola pero ahora puedo confirmar que es cierto… ya con mi sexta cola…" Dijo observandolas.
"Pero no dejas de ser la Kyara que conocemos y apreciamos." Dijo Jazmín.
"Es cierto." Afirmó Aurora. "Los zorros astrales antiguos se obsesionaban por ganar poder y alcanzar la novena cola, cosa que un contado número logró." Explicó. "Tú eres víctima de la circunstancia, de estar en el momento y lugar adecuados."
"No creo que andes succionando nuestra magia o energía como si fueras un ácaro a partir de ahora, ¿cierto?." Dijo Gridwin.
"Amiga, eres la única zorra astral de seis colas en este momento." Animó Elise. "Deberías estar feliz."
"S-supongo…" Contestó.
Gridwin se acercó a ella y la cargó en su espalda, siguieron a pie su viaje hacia Rondarias. El paisaje cambiaba y los árboles eran cada vez menos en cantidad, dejando únicamente pequeños arbustos por doquier. Nuevamente, Gridwin utilizaba sus alas para contener a Kyara y así ella pueda viajar cómoda en su espalda mientras se recuperaba.
"Sabes…" Dijo en voz baja. "Hay que admitir una cosa, Vela hizo un genial trabajo al cambiar la reputación de los zorros astrales."
"¿Por qué lo dices?" Consultó Kyara.
"Si en la antigüedad eran tildados de amenazas… ahora son considerados de buena suerte, siempre listos para ayudar y se dice que son tan raros de ver cómo bellas criaturas." Explicó Gridwin. "Tú eres una bella criatura."
"Odio cuando eres tan tierno…" Bufó Kyara aferrándose a él.
