Aurora no despegaba su analítica mirada de Kyara, los sucesos de la mañana le habían llamado mucho la atención. Ian también era blanco de esa penetrante mirada al ser capaz de canalizar esa magia de forma natural, ambos eran conscientes de ello pero preferían no decir nada al respecto.

Desde la espalda de Gridwin, Kyara volteó a Aurora que inmediatamente inclinó sus ojos hacia otro lado.

"Ya me siento mejor, creo que podré caminar un poco." Dijo Kyara a Gridwin.

Bajó parándose con firmeza pero sus piernas temblaban un poco por lo que se sentó un instante ondeando sus colas.

"Ya casi te pareces a Vela." Elogió Jazmín. "¿De casualidad sabes qué cambia en tus habilidades?"

"N-no, la maestra Vela sólo nos instruía hasta el cinco colas." Contestó. "Aunque los zorros adultos como mis padres tienen su misma edad, ella ya tenía más colas que el resto cuando los reunió de niña para vivir todos juntos en lo que se conoce como el templo." Comentó. "Eso significa que cualquier información sobre más allá de las cinco colas sólo la conoce ella y al parecer no se encuentra documentada."

"Apuesto que todos se sorprenderán cuando regreses así." Dijo Gridwin. "Muero de ganas de ver la expresión de la maestra Vela al verte."

"Dadas las condiciones de Kyara y el largo viaje que nos espera al atravesar las montañas…" Comenzó a Decir Aurora. "Recomiendo que descansemos lo que queda del día para continuar mañana."

"Admito que volar tanto me ha agotado." Dijo Ian. "Mañana utilizaré un hechizo especial para llegar al Imperio de Cristal rápidamente."

"¿Tenias algo así y nunca nos lo dijiste?" Reprochó Elise.

"Consume mucha energía y las pocas veces que lo utilicé fueron en casos de emergencia, además de que casi muero en un par de ellas…" Respondió Ian.

Aurora subió a una roca e hizo brillar su cuerno con intensidad, varios arbustos a la redonda brillaron y cientos de bayas de color púrpura oscuro volaron ubicándose frente a ellos.

"Estas son como las moras." Dijo Elise tomando un puñado de ellas. "Deliciosas…"

"Deberíamos buscar un manantial de agua, suele haber de esos por aquí." Dijo Aurora.

"Conoces muy bien la geografía de la zona." Elogió Jazmín.

"¿Quieres acompañarme?" Consultó extendiendo sus alas.

Ambas brincaron entre las rocas y se alejaron del resto, cuando encontraban diferentes frutos pequeños, bayas o raíces que eran comestibles, lo acumulaban para llevarlos. Tras la búsqueda, vieron un corredor verde que destacaba del resto de la vegetación por ser más brillante, al pisar en este césped se sentía húmedo y muy blando.

"Hay una especie de arroyo subterráneo por aquí." Dijo Jazmín olfateando.

Luego de seguir el curso, llegaron hacia unas rocas por donde salía el agua y se convertía en un diminuto arroyo. Jazmín nuevamente olfateó el agua y probó un poco de ella para cerciorarse que era potable. Mientras analizaban el lugar, Aurora volteó viendo a una potranca observandolas fijo a la distancia.

"¡Leaf Burst!" Exclamó al verla.

La pequeña dejó caer las dos cubetas de agua y dio media vuelta dándose a la fuga, Aurora extendió sus alas para seguirla pero fue detenida por Jazmín.

"No…" Dijo tajantemente. "No es buena idea buscarla."

"¿Por qué lo dices?"

"Tal vez ella no te tema, pero su familia lo hará." Contestó Jazmín. "Recuerda que ellos se encontraban en las minas trabajando a la fuerza y tú dirigías ese lugar."

"Yo, evitaba que Antares mate a aquellos que se negaban a trabajar o no podían continuar por encontrarse débiles…" Lamentó Aurora.

"Regresemos con el resto y preparémonos para descansar, mañana nos espera un dia complicado." Propuso Jazmín.

"Sí…"

Se tomaron un tiempo para rellenar las cantimploras con aquella agua de manantial, era fresca y deliciosa. Al tapar la última de ellas, Aurora la colocó en su pequeño bolso y extendió sus alas para aletear un poco.

"No tengo idea qué estás haciendo, pero creo que se terminó la diversión." Oyó Aurora retumbar en su cabeza. "Recuerda que tú serás el catalizador."

"Pe-pero ambos sabemos lo que eso implica…" Susurró Aurora algo atemorizada.

"¿Tienes otra opción?" Cuestionó Antares. "Caso contrario, conoces los resultados… estoy saliendo a buscarte."

"¡No, espera!"

"Tampoco me alejé tanto…" Bufó Jazmin volteando hacia Aurora.

Aurora caminaba con la cabeza gacha, se la notaba desanimada cosa que llamó la atención de Jazmín. Al acercarse para verla, notó que unas lágrimas caían de sus ojos.

"Lo siento… lo siento mucho…"

"¿Qué te ha sucedido?" Consultó ya preocupada Jazmín.

"Yo… de verdad quería ser su amiga…"

"¿Por qué dices eso?"

Inmediatamente elevó su mirada con una expresión de decisión y sus ojos aún con lágrimas, observó a Jazmín directo a los ojos y su cuerno brilló con gran intensidad. Al notarlo, Jazmin dio un paso hacia atrás pero recordó que todo su equipo lo había dejado en el campamento.

"Aun pienso que podemos ser amigas…" Dijo bajando la guardia.

Tras esas palabras de Jazmín, el cuerno de Aurora aumentó la intensidad de su brillo generando un gran y potente destello mágico.

"Se están tardando, ¿no crees?" Dijo Gridwin mientras acomodaba sus plumas.

"Jazmín quiere llevarse bien con Aurora, creo que dejarlas solas no hará daño." Replicó Ian.

Con un hechizo de viento realizó un agujero en la tierra gracias un pequeño pero potente torbellino, Elise arrojó ramas y trozos de troncos secos un poco más grandes que encontró en los alrededores y sopló sus llamas allí. El sol comenzaba a ocultarse pero una sombra tapó repentinamente la luz, Aurora se encontraba parada sobre una roca con sus alas a medio extender y observándolos con una expresión llena de tristeza.

"Oh, Aurora, nos preguntábamos dón… de…" Gridwin se detuvo al verla con claridad y al notar que Jazmín no se encontraba junto a ella.

Una potente ráfaga mágica lo golpeó de forma descendente causando que caiga al suelo mientras destellaba pequeñas chispas, todos se alarmaron al ver lo que acababa de suceder. Ian vio a Gridwin sacudir sus alas en el suelo completamente aturdido por ese repentino ataque, giró su cabeza a Aurora que continuaba llorando.

"N-no quiero hacer esto… *snif* pero… viene por mi…" Dijo. "Si los inmobilizo y me alejo... solo me llevará a mi."

"¿De qué hablas?" Preguntó Kyara.

"A-Aurora, por favor, dínos qué sucede." Pidió Ian.

"Diles, ¿acaso crees que no noté lo que hacías?"

Antares apareció de un destello detrás de Aurora, ella tuvo un fuerte escalofrío al oírlo. Ian se puso en guardia con un círculo mágico debajo de sus pezuñas y se lanzó a atacarlo, Aurora extendió ambas alas y lo golpeó con una presión generada por un aleteo, repeliéndolo hacia atrás. Dio varios tumbos en la tierra ante la mirada de Elise y Kyara que no sabían qué hacer, Elise tomó la iniciativa de querer ayudar a Ian pero Aurora lanzó un hechizo sobre ella encerrándola en una pequeña caja transparente que la inmobilizaba en su interior

"¿¡POR QUE HACES ESTO!?" Gritó Elise desde allí.

"Aunque… aunque haya puesto mi mayor esfuerzo en que lleguemos al imperio de cristal, nos habría atrapado…" Dijo Aurora. "Déjalos, seré el catalizador que necesitas."

"No será necesario, tenemos dos candidatos aquí mismo." Contestó Antares.

"¡NO! vamos al laboratorio, ellos no pueden hacer nada." Extendió Aurora sus alas frente a Antares.

Un hechizo golpeó a Aurora en su espalda provocando que se agache frente a Antares, su cuerno brillaba mientras veía fijo a Aurora y luego elevó su mirada a Ian que se levantaba con mucho esfuerzo, luego observó a Kyara que se encontraba aún inmóvil.

"Seis colas… tú serás el catalizador." Dijo dando un paso hacia ella.

"¡No lo permitiré!" Exclamó Ian abalanzándose hacia antares.

Sin importar lo rápido que se había movido, sus pezuñas delanteras chocaron contra un escudo mágico que Antares utilizó para protegerse. Cientos de pequeñas ondas aparecieron sobre el escudo como si gotas de agua se trataran, destellaban con intensidad hasta que cientos de rayos salieron despedidos de ellos, en su mayoría impactando sobre le cuerpo de Ian hiriéndolo seriamente.

Cayó al suelo gimoteando de dolor, haciendo su mayor esfuerzo para concentrar su magia y realizar un hechizo de curación, Antares continuó su camino hacia Kyara quien logró pararse y extender sus colas hacia él.

"No te acerques más, un cinco colas ya es problemático para tí, yo tengo seis…" Amenazó.

"Te encuentras débil, apuesto que apenas obtuviste tu nueva cola." Supuso Antares al ver cómo le temblaban las piernas a Kyara. "Serás una niña buena y vendrás conmigo, ¿o debo recurrir a la fuerza?"

Dos proyectiles mágicos impactaron en Antares pero estos no le causaron ningún efecto, volteó hacia su izquierda viendo a Ian levantarse aún con heridas en su cuerpo y sangrando, apuntando con un círculo mágico en su pezuña delantera derecha y a Aurora con su cuerno emitiendo un potente destello.

"No te la llevarás…" Dijo Aurora.

Antares cerró sus ojos y realizó un hechizo que lo disparó directo a Aurora, ella gritó de dolor rodando por el borde de la roca mientras que varias plumas caían lentamente.

"¿Por qué haces esto?" Cuestionó Ian. "Conocimos a los ponis de esta tierra, ellos no comparten tu ideología…"

"Es cierto, ellos no tienen interés en mi meta."

"Entonces dime cual es tu motivación…" Ordenó Ian.

"Ya lo dije, destrucción… los humanos me utilizaron para sus experimentos, hicieron de un pequeño unicornio el monstruo que tienes ante tus ojos." Contestó. "Si tanto deseas saber, sólo diré que me vengare de los humanos esclavizándolos y luego haré lo mismo con los ponis, quienes me rechazaron por ser diferente."

"No… los tiempos cambiaron…" Replicó Kyara.

"Y lo dice una zorra Astral, que por orden de Vela permanecieron ocultos por siglos… compartiendo el mismo odio que yo poseo hacia los humanos." Se burló Antares.

"¡No tienes idea de qué estás hablando!" Chilló Kyara concentrando su magia en las puntas de sus seis colas.

"Claro que sí, querida." Replicó Antares.

Con el mismo hechizo que Elise fue encerrada, aprisionó a Kyara que no podía moverse libremente, esa esfera se encogió para restringir aún más sus movimientos. Volteó hacia aurora y la elevó con su magia pese a encontrarse inconsciente.

"Aún la necesito para completar el hechizo…" Dijo.

La atrajo con levitación para poder tenerla cerca, a su derecha Kyara se encontraba encerrada en una esfera y a su izquierda Aurora era sujetada inconsciente por su magia, con un destello mágico los tres desaparecieron ante la impotente mirada de Elise e Ian. Gridwin aún se encontraba inmóvil en el suelo, boca arriba mientras que nada sabían del paradero de Jazmín.

Elise continuaba lanzando llamas a aquella esfera pero cada vez se sentía más débil al hacerlo, no podía romperla.

"E-estás agotando tu oxígeno cada vez que escupes fuego… detente… ahg…" Recomendó Ian poniendo sus pezuñas en la esfera.

Las puntas de sus cascos destellaron y aquella esfera comenzó a agrietarse poco a poco hasta que logró romperá y se disipó en el aire. Elise inmediatamente tomó una bocanada de aire y corrió hacia Gridwin que apenas se movía.

"Siento todo mi cuerpo entumecido… ¿Que acaba de pasar?"

"A-Antares... se llevó a Kyara y Aurora…" Contestó Elise derramando lágrimas.

"Jazmín está cerca." Dijo Ian con su hechizo localizador. "Iré por ella."

Brincó entre unas matas y avanzó tan rápido como podía, desgastó mucha magia en curarse por lo que se encontraba algo agitado pero al llegar a ella, la encontró arrastrándose en el suelo.

"¡Jazmín!"

"A-Aurora me paralizó, mi cuerpo está entumecido…" Dijo Jazmín. "¿Qué sucedió, dónde está?"

"Antares nos atacó, y a Aurora también, se la llevó junto a Kyara." Contestó Ian. "Ella quiso protegernos diciendo que será el catalizador pero Antares la llevó alegando que la necesitaba para completar el hechizo."

"L-lo siento, yo sabía que Antares podía localizarla con facilidad y no dije nada…" Se disculpó Jazmín. "No quería que…"

"¿La tratemos diferente o la rechazemos?" Terminó la frase Ian. "Iremos por ambas."

"Regresemos, debemos recolectar información de Zeta." Propuso Jazmín. "Ella debe saber qué es ese catalizador."

"Entonces está decidido, recataremos a Kyara y Aurora." Dijo Ian subiendo a Jazmín a su espalda. "Aunque Debemos esperar que se les pase el entumecimiento a tí y a Gridwin."

"¿Él también? uf..."

Desplegó sus alas mágicas de las que ya perdía varias plumas al elevar vuelo, ese corto momento de alegría había sido ofuscado y debían recuperar a sus amigas antes de que Antares logre realizar la invocación que lleva planeando desde hace tiempo para cobrar venganza de los humanos.