Surcaban el cielo a toda velocidad, dejaron la mayor parte de su equipaje en el último lugar donde acamparon llevando consigo únicamente los elementos más necesarios, Ian aún perdía plumas brillantes de sus alas mágicas a medida que volaba y Gridwin aleteaba tanto como podía para no perder el ritmo.
"Allí está el castillo de los unicornios." Señaló Elise desde la espalda de Ian.
"No nos falta mucho hasta llegar a la aldea de los ponis terrestres." Dijo Ian.
"¡Cuidado, nos están rodeando!" Exclamó Jazmín desde la espalda de Gridwin.
Cuatro sombras ascendieron desde el bosque a toda velocidad alrededor de ellos, giraron en el aire y se ubicaron alrededor del grupo encerrandolo. Justo cuando Ian se preparaba para atacar notó que dos de ellos portaban unas brillantes armaduras doradas por lo que decidió no hacer nada, los otros dos eran más grandes y disponían de garras y un pico en su rostro.
"¡Su majestad!" Exclamó uno de los dos grifos. "No es necesario atacar, son aliados."
"¿¡Po-potrillo!?" Preguntó Agrisk al ver a Ian.
"Oh cielos… ¿qué rayos hacen ustedes por aquí?" Bufó al notarlo.
"¿Nosotros?" Cuestionó Agrisk ofendido. "¿Qué hacen ustedes aquí y por qué diantres estás volando?"
"Es una larga historia para la que no tenemos tiempo, debemos rescatar a dos amigas." Contestó Ian. "Solo promete que no le dirás a nadie que me has visto."
"N-no puedo prometerte eso."
"Entonces yo te lo ordeno." Intercedió Gridwin. "Y lo mismo va para el resto de ustedes."
"Dejen de comportarse como niños…" Regañó Jazmín. "Necesitamos saber el propósito de su presencia aquí, estamos en medio de una importante misión." Solicitó a Agrisk.
"Ayer llegamos a un poblado no muy lejos de aquí y comenzamos los preparativos para un ataque al refugio de Antares." Contestó uno de los grifos.
"Ellos poseen una criatura mecánica similar a la que atacó en Concordia pero es su aliado." Comentó el pegaso.
"Entonces nos dirigimos al mismo lugar." Comentó Jazmín.
"Esperen, ¿Cómo que ataque?" Preguntó Gridwin.
Ian y Elise también se encontraban algo intrigados por ello, por un instante les preocupó cómo se encontraría la aldea pero al llegar vieron ponis con armaduras, grifos, lobos, ciervos, venados y alces ayudando a reparar las chozas. Aterrizaron entre la muchedumbre y se dirigieron de inmediato a la casa de Honeysuckle donde se notaba que había mucho movimiento.
"Pese a que las condiciones del terreno sean favorables, debemos ser precavidos por el contra ataque que pueda haber." Dijo Darnius.
"Sea lo que sea que quiera invocar, debemos apresurarnos para evitar que lo logre." Agregó Shining Armor.
En aquella mesa redonda se encontraban también Winsail y Asturian viendo un mapa que les dio Honeysuckle, los cuatro planificaban qué hacer a continuación.
"¿Qué puede ser tan terrible?" Menospreció Winsail. "Lo superamos ampliamente en números."
"¡Un ejército de humanos!" Exclamó Gridwin desde la puerta.
Todos voltearon muy sorprendidos hacia la entrada por aquel comentario, Gridwin avanzó seguido de Elise y Jazmín hacia la mesa pero Ian quedó en la entrada observando el panorama muy seriamente y sin deseos de participar de aquella junta.
"Recuerden que los humanos de antaño tenían capacidades mágicas." Comentó Asturian. "Aún así, aquellos que no, eran muy débiles en su mayoría."
"Eso puede suponer una gran ventaja en caso de que concrete la invasión." Comentó Winsail.
Tan solo los oía decir tonterías, no tenían la menor idea a qué se enfrentaban. Nunca fue del agrado de Ian encontrarse rodeado de la realeza por lo que decidió enfocar sus esfuerzos a planear una forma de rescatar a Kyara y Aurora.
Salió de la cabaña para localizar a Zeta pero fue tacleado de lado y arrojado al suelo.
"Potrillo idiota, no sabes lo preocupada que me tuviste."
Abrió sus ojos luego del brusco golpe encontrándose a Spitfire sobre él, lo observaba con una expresión de enfado pero sin previo aviso, lo abrazó.
"A-a mi también me alegra volverte a ver…" Saludó Ian devolviendo el abrazo.
"Consíganme un lugar, aún estamos en medio de la aldea." Dijo jocosamente Lanceor Shieldon parado junto a ellos.
"He, he… lo siento…" Se disculpó Ian ayudando a Spitfire a levantarse.
"Supe lo de Concordia de boca de Shining Armor." Contó Spitfire. "¿Cómo se te ocurre participar de algo tan peligroso?"
"Es verdad, considerando que ya no tienes tu magia, podría haber sido muy peligroso." Comentó Lanceor.
Justo cuando iba a replicar, su mente se detuvo de golpe para procesar esas palabras. Ellos aún no sabían que había recuperado su magia por completo o que tal vez ahora sea más fuerte que antes, por lo que pensó en mantener ese pequeño secreto.
"Unos meses antes, conocí a un anciano llamado Shingo." Contestó. "Él nos entrenó a Gridwin y a mi por un tiempo."
"Supe lo que le sucedió a mi querido hermano de armas." Lamentó Lanceor. "Pero me llena de orgullo saber que su legado lo llevan tú, el príncipe y su nieta."
"¿Y qué los trajo a esta aldea?" Preguntó Spitfire intentando cambiar el tema.
"Dos amigas fueron capturadas por Antares ya que tienen capacidades mágicas que necesita para… algo." Contestó avanzando. "Dejaré que Gridwin y Jazmín se encarguen de la realeza mientras yo hablo con Zeta."
"¿La serpiente mecánica?" Cuestionó Lanceor. "Esa cosa solo emite sonidos raros que únicamente la líder de la aldea comprende."
Caminó hacia donde se veían las escamas doradas de Zeta, cuando llegó al lugar, había varios guardias analizándola con la supervisión de Honeysuckle. Ian avanzó hasta colocarse junto a Agrisk que también admiraba a la criatura.
"Tú… ¿enfrentaste varias cosas como esta?" Preguntó.
"Sí, y Zeta también fue un enemigo por un corto tiempo." Contestó en voz baja. "Si le dices a alguien de mi magia, prometo que no podrás extender tus alas por un mes…"
"Tu secreto queda conmigo." Accedió Agrisk.
"¡Zeta, necesitamos tu ayuda!" Exclamó.
"Oh, el joven potro, ¿eztá la zeñora Aurora también en la aldea?" Preguntó. "Penzé que irían al imperio de criztal."
"Ella… fue capturada por Antares junto a Kyara."
"Oh, no… ¡ezto no ez nada bueno!" Exclamó Zeta levantándose. "Antarez la utilizará como catalizador."
"Eso es por lo que he venido, necesito saber que es el catalizador y así salvar a ambas." Pidió Ian.
"I-Ian, ¿tú puedes comprender lo que dice?" Consultó Agrisk sorprendido.
"Si, y necesito saber lo que está por decirme."
Los ojos de Zeta parpadeaban en un flash de colores intermitentes mientras procesaba la información, luego agachó su cabeza y un haz de luz intensa comenzó a proyectar formas y figuras de manera holográfica. Un semicírculo apareció erguido en el centro de algo que se veía como un altar con varias maquinarias alrededor, en la parte superior del mismo una serie de tuberías lo conectaban a estas máquinas.
"Ezto zerá algo complejo para uztedez pero intentaré zimplificarlo tanto como pueda." Dijo Zeta.
"Ese arco, luce como una puerta estelar." Comentó Ian.
"Zí, lo ez… el portal a otraz realidadez, utiliza grandez cantidadez de maná para funzionar. La razón por la que Antarez ze enfocaba en recolectar energía vital era para poder energizar dicho portal a la realidad donde habitan loz humanoz." Explicó Zeta.
"Ahora comprendo la función primaria de los drenadores." Comentó Ian.
"Una vez conzeguida la cantidad de maná nezezaria, ze debe iniziar el hechizo que abra la puerta a la realidad dezeada pero para poder canalizar dicha cantidad de energía ze nezezita un catalizador o una criatura que actúe como tal, capaz de hazer fluir dicho maná hazia el portal." Continuó Zeta. "Pero ezo conlleva una gran conzecuenzia…"
"Por favor, no me digas que…"
"Un zer vivo no podría zobrevivir en una zituazión normal tal cantidad de maná fluyendo por zu cuerpo."
"¡Demonios!" Espetó Ian. "No tenemos tiempo, Antares dijo que Kyara será utilizada como catalizador."
Dio media vuelta dispuesto a planear una estrategia rápidamente pero Zeta lo detuvo colocando su cola frente a él, Ian brincó por sobre ella pero una pared de hielo apareció frente a su rostro.
"¿Por qué me detienes?"
"Zube a mi cabeza y te moztraré." Pidió.
Suspiró levemente pero accedió, Zeta apoyó su cabeza en la tierra para que Ian pueda subir, cuando lo tuvo sobre ella, se elevó por encima de los árboles permitiendo ver todo el panorama y la planicie hasta que giró hacia el este.
"¿Puedez ver aquella pequeña montaña en la diztanzia?" Preguntó. "Ellos eztán allí, en la edificazión que se encuentra en la zima."
"¿Por qué me muestras esto?" Consultó Ian.
"Aún me enceuntreo conectada a loz ziztemaz generalez." Dijo Zeta. "Peze a que ya tenga el catalizador, le demorará aproximadamente veinticuatro horaz dezde ezte inztante adaptar loz ziztemaz para que funzionen."
"Eso nos da algo de tiempo para organizarnos, ¡gracias!"
Brincó de la cabeza de Zeta deslizándose por su cuerpo hasta caer frente a Agrisk, Lanceor y Spitfire que lo observaban muy sorprendidos.
"Joven Ian, ¿acaso tienes más sorpresas bajo los cascos para nosotros?" Consultó Lanceor.
"Al parecer, este año ha hecho maravillas en ti." Eligió Spitfire.
"¿Por qué dices eso?" Preguntó Ian.
"Bueno… primero... t-tus habilidades han mejorado considerablemente, hasta tu postura demuestra que ya has dejado de ser un potrillo." Contestó algo nerviosa. "Y ahora resulta que puedes comunicarte con esa criatura."
"Mejor nos vamos, Lanceor." Propuso Agrisk. "Creo que ellos tienen un año completo que deben ponerse al día." Agregó guiñandole un ojo a Spitfire mientras pasaba por detrás de Ian.
Ambos se retiraron de allí hacia donde tenían las tiendas de campaña, Ian elevó su vista notando que inclusive Zeta los observaba fijo desde lo alto. Tan solo suspiró y avanzó hacia donde sus amigos se encontraban.
"N-no les hagas caso, son sólo unos idiotas." Excusó Spitfire de inmediato
"Lo sé pero que todos ustedes se encuentren aquí me preocupa." Contestó Ian. "Antares es muy poderoso considerando que Aurora no pudo hacerle frente."
"¿Aurora?" Preguntó Sptfire. "¿Quiénes son esas Aurora y Kyara que tanto te preocupan?" Preguntó con un poco de celos en su tono de voz.
"Kyara es una zorra astral con la que he estado viajando desde el otoño pasado y Aurora es una alicornio que quiere conocer el mundo." Contestó
"Q… q… ¿¡QUÉ!?"
"¿Eso es malo?"
"¡Tú nos prometiste que tendrías un viaje tranquilo para conocer el mundo y resulta que estuviste con los zorros astrales quienes son unas criaturas que no admiten a cualquiera, viajas con el príncipe de Griffonia, una miembro del escuadrón de élite de Dalmasia y una alicornio de la que nadie sabe nada!" Espetó Spitfire. "¿¡Cómo quieres que no me altere además de saber que han enfrentado a un unicornio que es tan o más poderoso que Sombra!?"
"Tampoco es para que rompas mis oídos."
"¡Tú no tienes tu magia! por el amor de Celestia…" Bufó Spitfire abrazándolo. "Podrías haber muerto."
"El mismo sentimiento tengo yo en este momento al saber que todos ustedes se encuentran aquí deseando enfrentar a Antares." Dijo Ian.
Spitfire lo soltó observando algo sorprendida, hasta el momento sólo había expresado su posición pero no esperaba que darse cuenta que ella se encontraba en la misma situación. Observó a su alrededor a todas las tropas de los diferentes reinos cayendo en cuenta que la batalla que se avecinaba podía ser muy peligrosa.
"Debo informarles de los peligros a los que se enfrentan." Dijo Ian. "Eso nos dará una ventaja."
Trotó hacia la casa de Honeysuckle, al llegar a la entrada, notó que Winsail salía junto a Gridwin, seguidos por Elise, Jazmín y el resto de la realeza. Winsail volteó hacia él y se acercó con una mirada llena de decisión hasta tenerlo de frente y realizó una reverencia ante Ian, él abrió sus ojos completamente perplejo porque no esperaba eso, rápidamente volteó a Spitfire que tampoco salía de su asombro y el resto de la realeza le sonreía.
"Siento mucho los problemas que te he causado." Dijo Winsail. "No quise ver que gracias a ti mi hijo cambió para mejor."
"Eh…. yo…" Divagó Ian sin entender mucho.
"Joven Ian, yo también debo agradecerte." Dijo Asturian. "Ya que no tuve la oportunidad de siquiera hablar contigo luego de que despertaras en Concordia."
"E-esperen, creo que esto puede esperar, algo muy grande está a punto de suceder y tenemos poco tiempo." Dijo Ian.
"Lo sabemos…" Disminuyó la situación Shining Armor. "Pero unidos, tendremos éxito."
"¿Ya les han contado sobre las parcas?" Consultó Ian a Jazmín y Gridwin.
"Sí, ya saben los diferentes tipos de drenadores según el color del cristal de vermillion." Contestó Jazmín.
"Diré esto de manera simple y clara, si Antares activa su portal, no solo Kyara morirá… también traerá un ejército de humanos controlados mentalmente por él." Dijo. "Los hechiceros podrán defenderse del control pero son una extrema minoría, a quienes hay que temer es a aquellos que no poseen magia."
"¿A qué te refieres?" Preguntó Gridwin.
"Nunca pensé que tendría que hablar de esto…" Murmuró dando un suspiro y negando con su cabeza gacha. "El humano moderno dispone de armas extremadamente avanzadas comparadas con la de este mundo." Contestó. "Pueden destruir ciudades completas en un parpadeo sin la necesidad de acercarse, pueden matar a cientos de metros de distancia sin que su víctima lo perciba y pueden atravesar las armaduras o escudos de este mundo con facilidad." Contestó. "Son pacíficos pero se encuentran altamente preparados para la batalla y el más mínimo disturbio a su paz podría desatar una guerra." Agregó. "Espadas, arcos y flechas o los simples cañones de este mundo no tienen oportunidad a sus armas o capacidades tácticas."
"No puede ser cierto, eso es demasiado específico teniendo en cuenta que son una mera leyenda." Refutó Asturian.
"Créeme… no lo son y si derrotan a Antares, buscarán la manera de llegar aquí considerando este mundo y sus habitantes como una amenaza por haberlos atacado."
"¿Cómo es que sabes tanto, joven Ian?" Consultó Darnius.
"Es porque yo nací en el mundo humano."
Algunos realizaron un grito ahogado al oír eso, Darnius se limitó a acomodar los lentes sobre su hocico. Spitfire y Agrisk lo observaban con preocupación sobre esas palabras ya que nunca había dicho tales cosas de su mundo, Asturian avanzó posicionándose frente a él sin quitar su mirada de los ojos de Ian para luego asentar con la cabeza.
"Debemos detener a Antares antes de que abra el portal." Dijo con decisión volteando al resto.
