Aquel destello los cegó tras salir del portal, una fuerte corriente de aire los inundó y notaron que no tenían tierra firme donde pisar, Gridwin inmediatamente comenzó a aletear en lo que Ian desplegó sus alas mágicas. Aún frotaba su casco en sus ojos intentando ver bien lo que sucedía pero tardó un poco en lograr enfocar su vista al frente, era de noche y la luna creciente apenas iluminaba el cielo con unas pocas estrellas.
"E-esa ciudad es enorme…" Dijo Gridwin sorprendido.
"¿Este es el mundo humano?" Preguntó Kyara
"No lo puedo creer… es… mi hogar…" Dijo Ian.
Por debajo se veía una gran ciudad completamente iluminada por las luces de las calles y los edificios, se notaban explosiones y fuego por debajo, además de decenas de drenadores revoloteando la zona. Dos drenadores pasaron cerca de ellos a gran velocidad descendiendo hacia la ciudad.
"De-debemos detenerlos." Dijo Ian preparándose para descender. "Ha-hay que proteger a las personas debajo… sólo ataquen a los drenadores…"
A medida que descendían, ingresaron por una gran avenida donde se notaba el caos, mucha gente corría despavorida mientras que los drenadores los atrapaban y absorvían su energía vital, Ian lanzó varias ráfagas de viento abanicando con sus cascos y destruyendo un par.
"Debemos proteger a la gente primero, Gridwin… los humanos tienen una apariencia parecida a la que yo tenía y a la de Megan." Dijo descendiendo en la avenida.
"Lo sé… no tienes que decirme." Bufó.
"Elise, lleva a Kyara cerca de aquellos autos para resguardarse y protegela mientras que recupera sus fuerzas." Tras decir eso, desplegó sus alas mágicas y alzó vuelo.
"¿¡Qué rayos es un auto!?" Gritó Elise mientras veía a Ian y Gridwin alejarse.
Ambos se separaron ante la confundida mirada de Elise, Gridwin vió cómo un drenador rompía la vitrina de un comercio e ingresó detrás de él, notó que una familia humana se encontraba acurrucada contra el mostrador a merced del drenador, inmediatamente utilizó su bastón para separarlo de ellos y retenerlo.
"¡Huyan, rápido!" Ordenó mientras forcejeaba con el drenador.
El padre asentó con su cabeza y acompañó a su esposa y dos hijos por una puerta de atrás, de inmediato Gridwin utilizó su arma para golpear el cristal de vermillion y romperlo. Volvió salir por la vitrina rota encontrándose con dos más que destruyó fácilmente pero una chica era acechada por un drenador que forcejeaba sobre el automóvil donde ella se encontraba encerrada, también acudió en su ayuda destruyendolo y haciendo señas con su garra para que escape por lo que la chica tan sólo colocó marcha atrás y huyó con su auto.
"Wow, esa máquina es increíble." Comentó Gridwin al verla irse. "¿Ese será uno de esos autos que Ian dijo?"
Oyó unos gritos de auxilio por lo alto así que extendió sus alas alzando vuelo de inmediato. Ian por su parte, destruía tantos drenadores como podía con su magia pero se sentía muy desorientado ante el panorama, las luces, los edificios, e inclusive la vestimenta de la gente y la tecnología que alcanzó a ver eran exactamente como las recordaba antes de ser transportado a Equestria.
Las sirenas y luces de fondo hacían notar que la ayuda se encontraba en camino, un patrullero frenó de golpe detrás de él y dos policías salieron preparando sus armas viendo algo confundidos a Ian justamente en medio de aquella avenida.
"¿Qué hace aquí un caballo en medio de este caos?" Preguntó no de ellos.
Un drenador descendió sobre el techo de la patrulla destruyendo las luces para sorpresa de los oficiales, sin siquiera tener tiempo a reaccionar, una flecha de hielo atravesó el cristal de vermillion despedazando el núcleo de la criatura. Los oficiales voltearon en la dirección que aquella flecha provino viendo a Ian parado en sus patas traseras y un arco de luz disipándose en su pezuña delantera izquierda.
"¡Disparen al cristal rojo en medio de su pecho, es la única forma de derrotarlos!" Dijo para luego doblar la esquina e irse del lugar.
"E-ese caballo acaba de hablar… y… y nos salvó…" Balbuceó uno muy confundido.
"D-debemos informar esto." Dijo su compañero tomando la radio. "A todas las unidades, el punto débil de los monstruos es el cristal rojo en su pecho. ¡Repito! hay que destruir el cristal rojo para derrotar a los monstruos."
La policía ya se encontraba en el lugar al igual que los bomberos ayudando a las personas, la noticia de cómo destruir aquellos monstruos se disgregó de inmediato, Ian voló sobre un gran parque pero una bola de fuego casi lo impacta desde abajo, al voltear vio un grupo de encapuchados que utilizaba magia para atacar a los drenadores pero uno apuntó con su dedo hacia Ian, cada uno de ellos con un círculo mágico apuntó a él y diferentes ataques elementales comenzaron a ser lanzados en su contra, esquivó un par pero un rayo logró romper su barrera e impactar en su cuerpo.
Ese ataque había sido muy fuerte por lo que decidió huir, tal vez lo habían confundido con alguno de los drenadores ya que sus alas mágicas era luminosas y muy notorias en la oscuridad. Una ráfaga de viento cortante pasó peligrosamente cerca de él, volteó notando que dos de esos encapuchados lo seguían.
"Magos adultos… oh no…" Comentó algo asustado. "Tengo que huir o me matarán…"
Rápidamente dobló en una esquina y luego descendió por un callejón para intentar perderlos entre los edificios. Los sonidos de los disparos de fondo eran muy claros pero en el cielo, la cantidad de drenadores había disminuído drásticamente. tras ser atacado por hechiceros humanos sintió preocupación por Gridwin, Elise y Kyara así que activó su hechizo de localización para poder encontrarlos, no estaba muy lejos de allí.
"Aunque estoy algo débil, puedo atacarlos." Dijo Kyaa formando un orbe mágico en una de sus colas.
"No te esfuerces demasiado." Recomendó Elise. "¿Qué es eso?"
Varios carros de gran porte pararon en ambas esquinas rodeando a Elise y Kyara, de allí vieron cómo unos grupos de humanos descendieron portando trajes especiales azul oscuro y cascos tapando sus rostros.
"Parecen los guardias humanos…" Dijo Kyara. "Hay que avisarles que… ¿eh?"
No terminó de decir su frase cuando sintió que algo pinchó su pierna trasera derecha, volteó notando un objeto cilíndrico clavado en ella. Apenas unos segundos de haber notado eso, todo comenzó a dar vueltas en su cabeza cayó al suelo casi inconsciente.
"¡Elise, Kyara!" Exclamó Gridwin al descender junto a ellas. "¿Qué sucedió?"
"N-no lo sé, de la nada cayó inconsciente." Contestó Elise.
"¡AUCH!" Gritó Gridwin al sentir cómo algo lo picó en su espalda en medio de sus alas.
Giró su cabeza notando que aquellos humanos con armaduras oscuras y portando unas objetos alargados en sus manos se acercaban rodeándolos, intentó ponerse en guardia pero su vista se volvió borrosa y se sintió muy mareado.
"Gridwin, no tú también."
Algo súbitamente impactó contra el brazo de Elise pero rebotó cayendo al suelo, era uno de esos cilindros como el que picó a Gridwin y Kyara, sus escamas no permitieron que la aguja penetre su piel, otro de estos volvió a rebotar en su estómago provocando que comience a mirar en todas direcciones muy asustada sin saber quién le lanzaba esos dardos. Los humanos con esas armaduras y cascos que tapaban sus rostros se encontraban a merced de ellos, apenas a unos metros de distancia, Elise preparó sus llamas exhalandolas a los lados de su boca pero Ian descendió de inmediato frente a ella.
"Arrójate al suelo y hazte la dormida." Ordenó de inmediato.
"Pe, pero…"
"¡Solo hazlo!" Exclamó Ian.
Aquellos humanos apuntaron con sus armas cubriéndose por escombros, entre autos a medio destruir y algunos otros apostados en las terrazas de los edificios más bajos. Elise se arrodilló y luego se recostó en el suelo entre Kyara y Gridwin, Ian se mantenía firme protegiendo a sus amigos con una expresión llena de preocupación.
Un dardo rebotó contra la barrera invisible que Ian había creado alrededor de ellos, claramente intentaron darle a él. Cuando divisó a quien tenía el rifle, lo vió preparando en la recámara otro dardo y al disparar, Ian abanico generando una ráfaga de viento que destruyó aquel dardo.
Esa fue una mala idea ya que uno de aquellos quienes tenían sus cascos elevó su mano derecha, retrocedió un paso intentando pensar qué hacer si atacaban pero éste la bajó apuntando a Ian, todos los policías comenzaron a dispararle y aquella barrera destellaba como si cientos de gotas de agua cayeran sobre ella. Poco a poco la barrera se agrietó pese a que Ian hacía su mayor esfuerzo para retenerla.
"¡N-NOS RENDIMOS!" Gritó.
Unas pequeñas bombas de humo estallaron frente a él y cuatro encapuchados aparecieron deteniendo el ataque de los policías, a ellos tampoco se les veían sus rostros por debajo de las capuchas pero se los notaba muy amenazantes, uno avanzó y los apuntó con su mano extendida generando un círculo mágico color púrpura.
El suelo alrededor de ellos se tornó negro y brazos hechos de algo que parecía brea los envolvieron empujandolos hacia abajo, Ian forcejeó pero esos brazos eran muy fuertes por lo que sumergieron a los cuatro en aquella brea negra.
"Está hecho." Dijo una mujer mayor cancelando aquel hechizo. "Debemos ejecutar el protocolo de contingencia, nadie debe recordar los detalles de este incidente."
"Sí, directora." Contestó otro de los encapuchados.
Lentamente comenzó a recuperar el conocimiento, movió sus colas pero las notó algo raras, al sacudir su cabeza sintió un pesado collar alrededor de su cuello y este se encontraba con una cadena al igual que sus patas y colas. Tras abrir sus ojos vio que se encontraba dentro de una jaula, al intentar realizar su magia, aquel collar iluminó varias runas y un intenso ardor inundó su cuello.
"Agh… ¿qué es esto?"
"No intentes nada raro." Dijo Ian sentado en otra jaula frente a ella.
También tenía un collar y cadenas con grilletes que lo ataban en sus cuatro pezuñas, Elise dormía y poseía un bozal y Gridwin tampoco había recuperado el conocimiento, todos enjaulados con sus respectivos grilletes y cadenas.
"Estas cadenas nos causarán un intenso dolor si intentamos utilizar nuestra magia." Dijo Ian.
"¿I-intentaste hablar con ellos?" Preguntó Kyara.
"Quienes nos encadenaron no quisieron oírme y nadie se ha acercado desde entonces." Contestó Ian de forma débil y desanimada. "He velado por ustedes desde que llegamos aquí."
"¿Y qué crees que hagan con nosotros?"
"Lo mejor que podrían hacernos… sería matarnos…" Respondió observando una puerta al final del pasillo..
"Luces terrible, ¿no has dormido nada?"
"Soy el único que podría razonar con estas personas… si duermo, tal vez los lleven por separado y no podría ayudarlos." Contestó Ian.
La puerta del pasillo se abrió e ingresaron tres personas, se ubicaron frente a ellos observándolos con detenimiento, una de ellas era una chica con cabello rubio y ondulado, sus ojos celestes eran penetrantes y su expresión de seriedad, el segundo era un muchacho de cabello picudo color castaño que también analizaba a Ian y sus amigos; por ultimo una chica se paró frente a Elise, ella disponía de cabello negro y lacio, su piel blanca destacaba de los demás.
"Un dragón, no lo puedo creer." Dijo esa chica muy emocionada.
"Jade, no lo toques, la abuela no sabe que vinimos a ver estas criaturas." Advirtió la chica rubia.
"N-no puede ser…" Murmuró por lo bajo muy sorprendido Ian al ver a ese trío. "No pueden ser ellos…"
"No seas así Naomi, al menos podemos verlos con vida antes de…"
"Charlie, shh… oí que pueden hablar." Interrumpió Naomi silenciándolo.
"¿Qué nos van a hacer?" Preguntó Kyara.
Los tres voltearon a ella muy sorprendidos al oírla decir esas palabras pero luego cambiaron su expresión a completa incertidumbre, no estaban seguros de qué decirles.
"¡C-Charlie!" Exclamó Ian. "Naomi, Jade… amigos, necesitamos su ayuda." Pidió Ian.
"No… tu voz es igual a la de…"
Antes de que Naomi termine de decir su frase oyeron ruidos provenientes del otro lado de la puerta, de inmediato se teletranspotaron de allí con su magia para que nadie los vea pasar por la única salida.
"I-Ian… ¿qué nos va a suceder?" Preguntó muy atemorizada Kyara.
"De… de todas las personas que podrían haber aparecido por aquí… tenían que ser ellos…" Dijo Ian aferrándose de los barrotes. "Desaproveché una oportunidad valiosa…"
"Dime quiénes eran…"
"Ellos son quienes podría haber llamado amigos cuando vivía en este mundo… la chica rubia es la nieta de la directora Rendwick, una de las hechiceras más poderosas de este mundo y quien seguramente decidirá nuestro destino…" Contestó. "Ellos me ayudaron a llegar a los amplificadores pero luego me abandonaron cuando todo salió mal…"
"No creo que hayan hecho eso, tal vez fueron por ayuda…" Replicó Kyara intentando animar a Ian. "Y tal vez ahora nos ayuden a salir de este predicamento.
La puerta se abrió y dos personas entraron, uno de ellos utilizó su magia para acomodar en el suelo las jaulas de Ian y Gridwin mientras que el otro se encargó de las de Elise y Kyara. Tras el brusco movimiento ellos despertaron algo alterados, Gridwin intentó extender sus alas pero se encontraban tadas y sus garras encadenadas mientras que Elise forcejeaba su bozal, al intentar exhalar fuego este brilló en tono celeste lanzando una descarga eléctrica en ella.
Una de las dos personas tomó un bastón con una gema anaranjada en su punta, golpeó dos veces en el suelo y un círculo mágico apareció debajo de cada jaula teletransportándolos de allí. Al abrir sus ojos seguían encadenados pero ahora se encontraban en un gran cuarto circular con tribunas llenas de otras personas, frente a ellos destacaba un estrado donde habían once personas que se notaban eran más importantes, cinco a cada lado y una principal al centro.
Por debajo de ellos brillaba un gran círculo mágico que cubría la totalidad de la habitación en un intenso color celeste.
"Sabemos que son seres inteligentes por lo que les daremos un juicio." Dijo La mujer que se encontraba al medio.
Era una señora mayor, alta y delgada con su largo cabello lacio y plateado por las canas, los observaba muy seria y de manera intimidante. Ian tan sólo sintió un escalofrío al oírla hablar e intentó retroceder pero su cadena era corta por lo que tan sólo sólo la estiró y volteó a sus amigos sin poder cambiar su expresión que demostraba el gran miedo y nerviosismo que lo inundaba al saber a quién tenían enfrente.
