"Hoy recorreremos la ciudad, Kyara." Dijo Naomi mientras cepillaba su cabello.
"¿Crees que podamos pasar por alguna biblioteca?" Preguntó Kyara ondeando alegremente sus colas. "Quisiera conocer la literatura de este mundo."
"Ya habrá tiempo para ello pero las bibliotecas son solo para humanos aquí, no creo que te dejen ingresar." Contestó Naomi. "Además, podrías pasar desapercibida en la ciudad si no fuera por tus llamativas colas."
"Estás hablando con la maestra de las ilusiones, no habrá problema con ello."
Inmediatamente sus colas destellaron y se unificaron en una sola, aquellas marcas negras de su pelaje en las patas, orejas y cola se desvanecieron dejando su pelaje completamente blanco.
"Tan sólo necesito un bonito collar y podré andar disfrazada como tu mascota." Dijo Kyara.
"Wow, tus habilidades son sorprendentes." Elogió Naomi. "Vamos, te explicaré las reglas de este mundo en el desayuno."
"Heh, no creas que no he notado que debo actuar como una mascota ya que nos han llamado constantemente animales." Comentó Kyara.
"Prometo compensarte cuando estemos en un lugar seguro." Comentó Naomi abriendo la puerta de su habitación.
Ambas bajaron las escaleras encontrándose a Mel sentada en el sofá viendo la televisión, volteó hacia ellas con una galleta de arroz en su boca al oírlas bajar.
"Buenos días ma…"
"SHHHHH…" Silenció a su hija con su dedo índice frente a su boca.
Mel señaló de inmediato con su dedo a su lado por sobre el respaldo del sofá, Naomi y Kyara se asomaron viéndolo a Ian recostado junto a su regazo completamente dormido con la cabeza apoyada en un suave cojín. La tía Mel regularmente acariciaba su crin y parte del cuello con suavidad generando un muy leve destello en su mano.
"No lo creo, nunca lo vi dormir tan profundamente…" Remarcó Kyara.
"Algunos chicos solo pueden relajarse y bajar la guardia cuando se sienten seguros." Comentó Mel en voz baja. "Hoy no debo trabajar, así que estaré a su lado para que recupere sus fuerzas."
Ambas salieron de la casa cerca de las diez de la mañana, el vecindario era pacífico y en varias ocasiones la gente se detenía a acariciar la cabeza de Kyara. Convenientemente realizó un hechizo para que sólo Naomi pueda oírla hablar pero evitaba hacerlo frente a otros para no ser descubierta moviendo su boca.
No fue muy complicado para ella comprender las reglas básicas del mundo humano, las sendas peatonales, la tecnología, e inclusive los modales generales. Llegaron a una pequeña calle comercial cerca del puente que conectaba a Manhattan, allí ingresaron en una joyería donde la dueña era conocida de su madre y abuela.
"Naomi, que gusto verte." Saludó la señora. "Tu zorra es muy bonita, ¿es de esa especie domesticada de Rusia?"
"¡Señora Mathew! mi abuela me la dio ayer, es muy obediente." Dijo guiñando un ojo hacia Kyara. "¿Se encuentra Charlie?"
"Como siempre, en el taller." Contestó.
Ambas ingresaron por la puerta que comunicaba hacia atrás, avanzaron por un pasillo en ingresaron a un pequeño taller donde Charlie examinaba unas gemas con una lupa extensible en su ojo derecho.
"¿Qué es todo esto?" Preguntó Kyara asomándose a una de las mesas de trabajo.
"Es la habilidad especial de Charlie, domina la magia elemental de tierra y eso le permite crear, modificar y alterar la estructura de prácticamente cualquier objeto." Contestó Naomi.
"¿Osea que utilizas esa habilidad para crear joyería?" Consultó. "Cuando Elise se entere que eres una fuente ilimitada de gemas no te dejará en paz…"
"Es un trabajo de medio tiempo, nadie más sabe que utilizo magia aquí." Contestó Charlie quitándose la lupa. "¿Eres Kyara?"
"Oh, aún tengo mi ilusión activa." Dijo Kyara al notarlo.
Su cola se separó en ocho y aquellas partes de pelaje oscuro retomaron su color, sacudió su cabeza algo aliviada al igual que sus colas.
"¿No está Gridwin contigo?" Preguntó.
"A diferencia tuya, no puedo disfrazarlo." Contestó. "Así que se quedó en casa para intentar llevarse con mi madre, ella le tiene miedo a las criaturas de gran tamaño por haber sido atacada por un perro grande de pequeña."
Por la puerta ingresó la dueña de la joyería cargando una bandeja con anillos, se acercó a un cajón y los acomodó allí, como si no le importara la presencia de los demás. Dio media vuelta, tomó otra bandeja con brazaletes y pasó acariciando la cabeza de Kyara en el camino hacia el mostrador.
"D-dime que tienes tu ilusión activa…" Dijo Naomi volteando hacia Kyara.
"No… ella me vio con toda claridad…" Contestó.
"La señora Mathew solía realizar la apreciación de los artefactos que la directora Redwick traía de sus aventuras, aunque no está familiarizada con la magia, supongo que ver cosas extrañas es moneda corriente para ella." Comentó Charlie. "Me ha visto sintetizar un diamante real y nunca dijo algo al respecto, es de confianza."
"Casi olvido la razón por la que estoy aquí…" Dijo Naomi tomando una pequeña caja transparente de su cartera. "La abuela te envía esto."
Dentro de aquella pequeña caja de acrílico habían varios cristales rotos, estos eran de un color rojo intenso que brillaban de una forma extraña bajo la luz.
"Son los trozos de un cristal de vermillion." Comentó Kyara al verlo.
"La abuela confía en que tú puedas analizar su composición y decirnos si se puede replicar." Explicó Naomi mientras que Charlie tomó la pieza y la puso bajo una lupa.
"Ehm… ¿por qué quiere replicarlo?" Preguntó Kyara.
"El problema sería si Antares logra hacer más y así iniciar un nuevo ataque." Contestó Naomi.
"Lo analizaré en casa esta noche, allí tengo mejores herramientas." Propuso Charlie.
"La abuela confía en tu habilidad." Saludó saliendo por la puerta.
Las colas de Kyara destellaron volviendo a colocar su ilusión sobre ella siguiendo a Naomi, el recorrido por la ciudad continuó hacia un parque donde pudieron sentarse a descansar y comer algo.
"¡Estas hamburguesas están deliciosas!" Exclamó Kyara. "Nunca olvidaré su sabor…"
"Come un poco de las patatas también…" Bufó Naomi.
"Y esta bebida, las burbujas son un deleite… *¡burp!* lo siento…"
Al llegar a una esquina se detuvieron al ver que el semáforo se puso en rojo, una señora caminaba con una bolsa donde tenía las compras del mercado llevando a una niña de la mano que tenía una chaqueta con la capucha de la misma puesta sobre la cabeza. Se detuvieron junto a ellas a esperar el semáforo hasta que Naomi volteó a verlas.
"Señora Hiragashi, ¡qué sorpresa!" Saludó sorprendida.
"Hola Naomi, ¿cómo se encunetra tu madre?"
"Bien, debe estar en casa ahora, ¿quien es la niñ…"
"¿¡Elise!?" Preguntó Kyara muy sorprendida al ver a la niña.
"Oh, Kyara, que bonito disfraz llevas." Dijo Elise.
"Ella está utilizando la ropa de Jade cuando era mas pequeña, le queda muy bien, ¿no crees?" Comentó la señora Hiragashi.
"Nos dirigimos a ver a Jade practicar artes marciales con su abuelo." Comentó Elise.
Luego de meditarlo un poco, accedieron a acompañarlas a ver las prácticas de Jade ya que Kyara deseaba ver cómo eran las artes marciales, Elise y Kyara caminaban al frente y por detrás las seguían Naomi y la señora Hiragashi.
"Elise es una dragona adorable, aunque no le guste que se lo digan o la traten como a una niña pequeña." Dijo.
"Bueno, ellas no son nuestros familiares oficiales pero cuando terminen con su misión, regresarán a su mundo." Comentó Naomi.
"Es una pena, desde anoche que llegó ha aviado una pequeña llama de alegría en la casa." Dijo la señora Hiragashi. "La alegría de una pequeña niña."
"Tengo entendido que Elise tiene más de veinte años de edad y Kyara más de doscientos…" Replicó Naomi.
"¡Oh!"
Llegaron al dojo donde la señora Hiragashi las dejó para llevar las compras a su casa, varias personas se presentaron a practicar. En el centro del recinto, un anciano se encontraba saludando a quienes llegaban y Jade parada junto a él. Charlie llegó seguido de Gridwin y su hermana Iris montando en su espalda.
"¡Gridwin!" Exclamó Kyara corriendo hacia él.
"Ha sido un primer día algo alborotado para mi pero ya hice una nueva amiga." Comentó volteando a Iris.
"Oh, una zorra que puede hablar." Dijo.
"¡Muy bien, la clase ya está por comenzar!" Anunció Jade fuerte y claro.
Los presentes se formaron listos para iniciar las prácticas, Charlie incluido. Ante la mirada de Elise, Kyara y Gridwin, los vieron realizar las diferentes prácticas hasta que llegó la hora de los combates uno a uno.
Todos tuvieron una oportunidad de combatir e inclusive Charlie fue elegido por el maestro para pelear contra él.
"Eres uno de los más hábiles, creo que te encuentras a la altura de enfrentarme." Dijo el maestro.
El combate duró unos minutos pero Charlie fue apaleado por su maestro, era mucho más rápido y hábil. Luego Jade se colocó frente a él para realizar el último combate antes de terminar con la clase. La fuerza y velocidad de Jade eran muy superiores a las de Charlie pero su abuelo la superaba en creces, bloqueó un puñetazo y con una estocada rápida golpeó su estómago y giró colocando su talón a centímetros del rostro de su nieta.
Ella retrocedió y volvió a replantear un ataque pero su abuelo pudo predecir su movimiento, Elise observaba todo presionando sus dientes y tomando con sus garras parte del pantalón que tenía.
"Cálmate, es solo una práctica." Dijo Gridwin al verla.
"Pero es más duro con ella que con el resto…"
Jade giró con una patada pero su abuelo la detuvo con su brazo y con su palma derecha abierta golpeó a su nieta en el estómago enviándola hacia atrás causando que caiga boca arriba.
"Es todo por…"
Antes de que pueda decir que habían terminado, una garra apareció por su derecha, realizó un paso hacia atrás y Elise pasó con sus alas extendidas frente a su rostro. Elise cayó al suelo lista para brincar de nuevo pero la capucha había caído hacia atrás.
"¡Elise!" Exclamó Jade.
"Oye, ¿por qué eres más duro con ella?" Cuestionó Elise lanzando una pequeñas llamas a los lados de su boca.
"Es mi nieta y ella es más fuerte y hábil que los demás aquí." Contestó el anciano.
Un puñetazo descendente impactó en medio de la cabeza de Elise, Jade la había golpeado completamente enfadada.
"Auch… ¿Por qué?" Chilló Elise.
"Pensé haberte dicho que no podías quitarte la capucha…" Bufó Jade. "¿Acaso quieres que la directora se entere?"
"Ehm… no… no quiero…"
"Mejor vamos a casa para que puedas quitarte ese disfraz." Suspiró Jade.
"Oh, ¿es un disfraz de dragón? está genial." Comentó uno de los compañeros de clase.
Aunque no fue exactamente eso a lo que Jade se refería, no pudo evitar sentir alivio al no causar alboroto porque había un dragón de verdad frente a todos. Charlie le hizo señas a Gridwin para que se oculte y no llame la atención.
La puerta del departamento se abrió y Ben ingresó dejando su pelota junto al sofá, pegado a este se encontraba un gran cojín en el suelo donde se veían unas plumas. Aurora elevó su cabeza al oírlo parpadeando lentamente, tenía su pata entablillada y vendajes en su cabeza, cuello y partes del cuerpo.
"¿Ya despertaste?" Preguntó Ben sorprendido. "Tus ojos son bonitos." Agregó apoyando su mano en la mejilla de Aurora.
Ella no hizo nada más que inclinar la cabeza hacia la mano, tan sólo lo olfateó a Ben cuando le acarició la cabeza pero no podía moverse en absoluto, intentó acomodarse pero su cuerpo aún se encontraba entumecido.
"Tenemos suerte de que una vecina del edificio sea veterinaria." Dijo su madre detrás de Ben. "Pero ustedes tendrán que cuidarla. Cuando se recupere, le buscaremos un hogar."
"Parece ser dócil, no creo que sea un problema." Comentó Louis.
Inmediatamente Aurora intentó levantarse de nuevo pero cayó fuera del cojín, cerró sus ojos con expresión de hacer fuerza pero luego la cambió a total alivio. Un charco se formó lentamente debajo de ella ante la atónita mirada de los presentes.
"Deberíamos ponerle un nombre." Propuso Andrea.
"Por favor, que no sea nada relacionado con lo que acaba de suceder…" Bufó Louis.
"Les deseo suerte…" Dijo jocosamente su madre desde la cocina.
Ben cargó a Aurora hacia la ducha donde la limpió con el rociador mientras que Louis limpiaba el living con un trapeador ante la mirada de su hermana pequeña y una recurrente risa de su madre en el fondo.
[Tal vez hayan notado que bajó la intensidad de la historia desde la llegada al mundo humano, lamentablemente no puedo evitar algo de exposición ya que se debe construir esta saga y apresurarla puede hacerla quedar mal o con huecos argumentales muy grandes. Considerando que a varios le interesó la idea de criaturas de Equestria en el mundo humano y adaptándose a él, voy a poner énfasis en que se desarrolle bien.
Aunque me dio pena dejar atrás a Jazmín, ella no fue planeada como un personaje estable del grupo y sólo aparecería en ocasiones para ayudar. A Cecilia Rendwick la imaginé como una persona estricta, fuerte, inteligente y con un muy marcado caracter y temperamento… algo así como una versión femenina con magia y más corazón de Rick Sánchez, por ende no va a ser tan pedante y tiende a ser más colaborativa... siempre y cuando no agoten su paciencia.]
