La tía Mel caminó hacia Ian con algo que parecía una tela en sus manos, se agachó delante a él y lo pasó alrededor del cuello tomándose su tiempo para atarlo al frente mientras tarareaba una canción muy alegre.
"Tía, ¿por qué me pones una corbata?"
"Pese a que tienes otro cuerpo, retomarás tus clases por orden de mi madre." Contestó la Tía Mel.
"Ver a mis viejos compañeros en este estado, no es algo que anhelo." Bufó Ian.
"Oh, vamos… ¿qué es lo peor que puede suceder?"
"Que te den zanahorias, te utilicen para ponerle la cola al burro, las posibilidades son casi ilimitadas." Acotó la abuela parada junto a ellos. "Yo te ataría un carro para que transportes mis libros…"
"¡Mamá!" Bufó Mel.
Bajaron de la furgoneta en lo que la tía Mel se dirigía a su trabajo, la directora Rendwick se teletransportó de inmediato a su oficina ni bien ingresaron a la escuela en lo que Ian, Naomi y Kyara comenzaron a avanzar entre los alumnos. Llamaban mucho la atención e inclusive varias compañeras de clase de Naomi, que también solían serlo de Ian, se acercaban muy entusiasmadas a ver el flamante zorro de ocho colas.
"...y aunque ustedes no lo crean, él es Ian Newyd." Señaló Naomi.
"Es… ¿un caballo?" Dijo una de ellas.
"No soy un caballo, la raza se autodenomina ponis." Corrigió Ian algo irritado.
"¿Qué no es lo mismo?"
"Supongo que hay mucho césped en el patio para que comas, dejarás sin trabajo a los jardineros."
Las chicas no hacían nada más que burlarse de Ian pese a encontrarse con él después de dos años con otra forma, continuaron remarcando que era un animal de granja hasta que se irritó al punto de que chispas salían de su pelaje y un aura oscura rodeaba la base de sus cascos.
"Tranquilo pequeño equino, no querrás perder tus herraduras." Advirtió una de las chicas señalándole con el dedo.
"No arriesgué mi vida incontables veces para que… ehhh… ¡ahhh!" Ian avanzó un paso para hablar con esa chica pero sus herraduras se convirtieron en canicas causando que resbale y caiga al suelo.
Esas tres chicas reían ante la mirada de Naomi que no sabía como reaccionar y una seria mirada de Kyara, ella avanzó pasando levemente sus colas tocando a cada una de esas chicas quienes inmediatamente dejaron de reír. Una de ellas comenzó a llorar, la otra se agachó cubriéndose la cabeza y la tercera comenzó a sacudir su cuerpo con las manos muy desesperada.
"Acabo de atrapar a estas tres idiotas en sus más profundos miedos." Dijo Kyara volteando hacia Naomi e Ian. "Vámos, la clase está por comenzar."
"¿Y qué sucederá con ellas?" Preguntó Naomi.
"En cinco minutos el efecto del hechizo se irá, obtuvieron lo que se merecen." Contestó Kyara avanzando.
Ian recolectó sus herraduras con un hechizo de magnetismo, bufó y luego galopó detrás de Naomi y Kyara, a medio camino la profesora Sofía los interceptó cargando unas planillas.
"Señorita Orpheil, la directora quiere verlos ya mismo, al parecer es importante."
Ingresaron en la oficina encontrándose a Charlie y a Gridwin muy preocupados frente a la directora, los tres se ubicaron junto a ellos justo para oír ingresar a Jade y Elise por detrás.
"Lamento tener que informarles que ese tal Antares ha realizado su primer movimiento." Dijo la directora.
"Mi madre fue atacada por uno de los cristales de vermillion." Dijo Charlie.
"No necesariamente fue uno, el fragmento comenzó a trabajar de la misma manera que lo hace uno entero pero muy débil." Agregó Gridwin.
"¿Algo similar a las gotas en el agua de Krisaward?" Preguntó Kyara.
"Oi esa historia de parte de Gridwin y me temo que puede ser mucho peor." Sentenció la directora. "Muchos de los fragmentos de esos cristales se dispersaron durante el conflicto de Manhattan, por lo que queda una cantidad incontable de ellos en la ciudad."
"Entonces, ¿cualquiera puede estar en peligro?" Consultó Naomi.
"No necesariamente, debemos encontrar a Aurora antes de que Antares lo haga." Propuso Kyara. "Ella puede ayudarnos a neutralizarlos."
"Si no es que ya lo hizo, recuerden que él puso un hechizo en ella que le permite saber dónde se encuentra." Acotó Ian.
"Por el momento dejen esto a los adultos. Los profesores y otros oficiales con capacidades mágicas comenzarán a dispersar el conocimiento de lo que estos cristales son capaces y será una red de información interna en caso de alguna eventualidad." Informó la directora.
"¿Y nosotros qué haremos?" Preguntó Elise.
"Ir a clases, estudiar y disfrutar de su juventud." Contestó Cecilia Acomodando sus lentes. "Tal vez ese tal Antares era una amenaza en su mundo pero aquí no tendrá chance."
"Pero…"
"Tiene razón, Kyara." Interrumpió Ian. "Lo mejor será cooperar y permitirles a ellos hacerse cargo de Antares."
"Muy bien, Ian… tú serás asignado a clases especiales." Dijo la directora mientras el resto se retiraba de la oficina. "Ya no perteneces a este mundo por lo que tu curricula es obsoleta, serás instruido meramente en materia de magia para reforzar tus habilidades, ¿Qué te parece?"
"E-eso sería genial."
"Entonces Charles Rondbell será tu primer maestro." Dijo Cecilia.
"¿El profesor de magia ofensiva?" Preguntó Ian muy entusiasmado.
"Sí, tanto él como Sofía Mystral y yo seremos tus maestros." Agregó Cecilia poniéndose de pie.
"¿La profesora Sofía especializada en los elementales de luz y oscuridad?" Volvió a preguntar Ian. "¡Esto va a ser genial!"
Fue guiado fuera de la oficina de Cecilia hacia el salón donde se realziaban las practicas de combate mágico, allí el profesor Rondbell los esperaba junto a la profesora Mystral. Charles era alguien delgado y alto, llevaba puesto un chaleco muy formal, corbata y unos lentes rectangulares destacaban en su rostro que disponía una gran barba y su cabeza pelada; la profesora Sofía era pequeña rechoncha y con el cabello rubio rizado, destacaban en su rostro sus cachetes que eran algo rojizos.
"Pequeño Ian, es un gusto volverrte a verr." Saludó la profesoras Mystral. "Hemos oído que logrraste trrascenderr hacia otrra dimensión."
"Inclusive tu cuerpo cambió pero tu personalidad y recuerdos prevalecieron." Agregó Charles.
"Es una historia larga de contar pero de los dos años que pasé en la otra realidad, casi la mitad permanecí siendo un humano." Explicó Ian. "Luego fui golpeado por dos fuerzas mágicas muy potentes y terminé con la forma que tienen ante sus ojos."
"Ya habrrá timepo parra que nos cuentes tu historria." Comentó Sofía. "Crreo que debemos comenzarr con tu entrerenamiento."
El primer segmento fue a cargo del profesor Rondbell, poniendo a prueba las habilidades de combate y magia ofensiva de Ian. tres horas de entrenamiento ininterrumpido le llevó ser atacado por el profesor, llevar su poder al límite e inclusive realizar un control de hechizos de gran magnitud para ataque y defensa.
La experiencia en situaciones de vida o muerte que Ian acumuló le fue valiosa contra el profesor que no esperaba tal progreso de su alumno, por lo que se dedicaron a aprender nuevos hechizos en caso de Antares aparezca o tengan algún inconveniente con los trozos de los cristales de vermillion.
"Sabes, Ian… tu abuelo fue uno de mis mentores." Comentó Charles desactivando unos círculos mágicos de sus manos. "Te enseñaré algunas cosas que me él enseñó y que son algo avanzadas pero creo que estarás bien, después de todo… tú puedes utilizar prácticamente los mismos elementos que él solía controlar."
"¿De verdad?"
"Sólo existen siete hechiceros conocidos en el mundo que pueden utilizar luz y oscuridad a la perfección." Contestó Charles. "La directora Rendwick y la profesora Mystral son dos de ellos, tu abuelo solía ser el octavo y ahora tú… te conviertes en ese octavo."
"¡Eso es genial!"
"Que no se te suban los humos a la cabeza…" Inmediatamente dijo Charles. "Muéstrame esos hechizos amplificadores que tienes, consumen mucha magia y eso no es bueno."
Desplegó sus alas rojas frente al profesor que sujetó sus lentes, estos cambiaron a un tono púrpura para analizar a Ian, le permitían ver el flujo de magia y realizar las correcciones necesarias. Ian no tuvo tiempo siquiera de almorzar, La profesora Sofía inició su entrenamiento especial de los elementales de luz y oscuridad.
La magia oscura era muy potente pero a su vez podía causar un gran daño al usuario, reforzaron el conocimiento en los hechizos que Ian conocía e implementaron medidas de seguridad para los hechizos oscuros.
"¿¡Perro cuándo tuviste acceso a los librros de magia oscurra prrohibida!? Exclamó la profesora.
"Ahem… observé mucho los movimientos del lugar para poder escabullirme y solía hacerlo en las noches."
"¡Exurro no anima y Oblivion Starr son hechizos muy peligrrosos!" Exclamó Sofía. "Si la dirrectorra se enterra…"
"No lo hará si tú no le dices…" Pidió Ian.
"Es irónico pensar que llegué justamente para oír eso." Dijo Cecilia cruzada de brazos detrás de Ian. "Tu entrenamiento conmigo comenza ahora y te aseguro que será un infierno."
"¿P-puedo al menos comer algo?" Pidió Ian conociendo su destino. "No he almorzado y…"
La directora chasqueó sus dedos y ambos desaparecieron del lugar dejando a la profesora Mystral allí sola quien suspiró de alivio luego de ver a la directora Rendwick enfadada.
La tía Mel abrió la puerta de su casa luego de una jornada de trabajo en el hospital cargando unas bolsas con las compras, su madre tomaba muy tranquila una taza de té en la mesa pero Ian yacía en el suelo jadeando con la lengua para afuera, marcas en su pelaje y el crin revuelto.
"¿Pero qué te sucedió?" Preguntó Mel.
"Fue un día agotador en la escuela…" Contestó Ian poniéndose de pie con algo de esfuerzo. "Iré al sofá a ver un poco de televisión."
"Compré verduras para la comida." Comentó la tía Mel mostrándole la bolsa.
Ian sonrió elevando sus orejas al verla, luego avanzó recostandose al pie del sofá y encendiendo el televisor sosteniendo el control remoto con su magia. Cecilia observó a su hija con una mirada seria y sus manos juntas sobre la mesa.
"He visto tu mensaje, y no hubo ningún caso inusual." Dijo Mel de inmediato. "Soy médica clínica y si algo así llega a suceder, seré de las primeras en enterarse." Agregó dejando la cosas en la cocina. "Por cierto, tendremos una cena vegetariana."
Mel subió las escaleras a su habitación para cambiarse ante la mirada de su madre quien por debajo de la mesa escribía un mensaje en su teléfono con su mano izquierda. Una hora más tarde la puerta se abrió, Naomi y Kyara ingresaron con unas bolsas de papel que dejaron sobre la mesa, ni siquiera notaron a Ian dormía en el sofá, poco a poco un peculiar y muy familiar aroma llegó hacia él.
Elevó su cabeza por sobre el respaldo del sofá pero no vio a nadie, aquel aroma provenía de aquellas bolsas de papel en la cocina. Activó su hechizo de localización para cerciorarse que nadie estaba cerca para verlo y con mucho sigilo se acercó a esas bolsas con decorados rojos y una letra dorada al medio.
"Creo que comenzaré a preparar la cena de inmediato." Dijo Mel.
"Naomi, ¿Trajiste lo que te pedí?" Preguntó Cecilia.
"Sí abuela, está sobre la… mesa…" Contestó Naomi viendo que la bolsa estaba rota.
"¿Por qué hay una hamburguesa a medio comer en el suelo?" Preguntó Mel.
"Uuuuuuhhhhhh….." Se oyó por lo bajo.
"¡Sigamos el camino de patatas!" Exclamó Kyara.
Las tres caminaron siguiendo aquel sendero de patatas fritas hasta llegar a Ian que se encontraba en el suelo gimoteando y sujetándose el estómago.
"Y encontramos al culpable…" Anunció Cecilia.
"Hace tanto que no comía una hamburguesa que su aroma me obligó… burp… uuuhhh…" Excusó Ian.
"Los equinos no pueden comer carne." Regañó Kyara.
"Técnicamente sí pueden pero deben pasar por un entrenamiento especial." Explicó Mel. "Y ahora este tonto enfermó del estómago."
"Valió la pena… eh… ¡BURP, BLEEHHH!"
"Ya se me fue el apetito…" Dijo Naomi.
"Iré por el trapeador." Agregó la tía Mel.
"Mejor, más hamburguesas para mi." Acotó Cecilia.
