Ben iba de un lado a otro en la casa, ordenando sus juguetes y poniendo en una caja aquellos que se encontraban muy desgastados o rotos, Aurora lo seguía por detrás constantemente intentando ver qué hacía. Cuando se sentaba a ver televisión ella se colocaba a su lado, cuando hacía la tarea de la escuela ella lo observaba desde abajo de la mesa y en ocasiones cuando Ben se despertaba en las mañanas, solía pisarla porque se ubicaba al pie de su cama.

Aurora se había convertido en su sombra, no dejaba de estar atenta a lo que hacía, relinchando cuando solicitaba que le rasque detrás de una de sus orejas o que le de algún tipo de atención. Su madre se dirigió a la puerta al oír que alguien tocaba y la abrió encontrándose con una señora de mediana estatura, cabello lacio y negro con una bandeja en su mano y una brillante placa dorada colgando del cuello.

"Buenos días, Irene." Saludó una señora al abrirse la puerta. "Vengo a devolverte la bandeja que me prestaste el otro día."

"Ellen, no esperaba que me lo devolvieras tan pronto."

Por detrás de ella, Ben y Andrea corrían jugando con Aurora, ambos reían mientras que ella mordía una soga forcejeando con los niños.

"Que peculiar mascota tienen tus hijos, Irene." Comentó Ellen al verla.

"Ellos le pusieron unos adornos para jugar." Contestó Irene de inmediato. "La encontraron herida y la estaban cuidando, aunque creo que ya está mejor."

"Es muy bonita… debo irme, hay varios casos de desapariciones en la ciudad y debo seguir las pistas." Dijo. "Tengan cuidado, algo raro está sucediendo últimamente."

Irene cerró la puerta al ver a su vecina irse, ella era oficial de policía y su vecina desde hace varios años por lo que le preocupó que haya visto un literal unicornio en el living de su casa. Volteó a sus hijos algo enfadada y tomó la soga guardandola en un lugar elevado.

"Les había dicho que no jueguen con Lili frente a otros." Regaño a los tres que tenían la cabeza gacha. "Ben, te pedí que juntaras tus juguetes y separes los que llevaremos a donar de los que ya no sirven y debemos tirar."

"Sí mamá…"

Nuevamente regresó a la tarea encomendada, cuando colocó dos figuras de acción en una caja, vio como un carro de plástico pasó flotando frente a él e ingresó en una de las cajas. Volteó algo asustado pero notó a Aurora con la cabeza gacha frente a un oso de peluche, su cuerno destelló y aquel oso comenzó a levitar.

"¡E-eres un unicornio mágico!" Exclamó Ben. "Mamá, mira lo que Lili está haciendo."

Aurora se asustó por la reacción de Ben por lo que canceló aquel hechizo y el peluche cayó al suelo, su madre se asomó a ver pero el oso ya se encontraba en el suelo.

"¿Que puede ser tan interesante?"

"L-Lili acaba de hacer magia, su cuerno brilló y unas cosas flotaron." Contestó Ben.

"... Lili…" Dijo Irene mostrando un trozo de manzana. "Si haces magia te lo daré."

Aurora galopó hacia Irene muy ansiosa de recibir aquel trozo de manzana pero su cuerno no destelló en ningún momento, únicamente quedó esperando a comer ese poco de fruta por lo que Irene se lo dio al ver que nada sucedía.

"Vuelve a tus quehaceres." Ordenó a su hijo.

Tras unos días, Aurora no volvió a hacer uso de su magia, Ben la observaba fijo en inclusive la vigilaba a la distancia para ver qué hacía. No sabía qué debía hacer para que vuelva a hacer uso su magia y así probar que estaba en lo cierto, inclusive intentó colocarle comida en un lugar elevado pero su madre lo regañó por ello.

Ya rendido, veía las caricaturas en la televisión cuando Aurora se sentó a su lado, tocó sus plumas y luego pasó su mano en el cuerno provocando un destello que los aturdió a ambos. La mano de Ben estaba en llamas pero no lo quemaba, intento apagarla sacudiendola pero nada sucedía, inclusive corrió a la cocina seguido por Aurora donde metió su mano debajo del agua pero esta se congeló de inmediato.

"¿Q-qué me sucede?" Preguntó asustado.

Aurora se acercó y comenzó a lamer su mano mientras que el cuerno le brillaba, aquella magia que emanaba de Ben se detuvo por completo por lo que ella le sonrió y volvió a su cama donde se acurrucó.

Observó su mano el resto de la tarde, preguntándose qué había sucedido. Intentó estirar su brazo o hacer poses como en los cómics pero nada volvió a suceder, inclusive volvió a tocar el cuerno de Aurora pero aquel destello mágico no se repitió tras varios días.

"Tengo algo para Lili." Dijo Louise ingresando a la casa muy felíz.

De su mochila sacó una gran tela gris que puso sobre el lomo de Aurora cubriendo su flanco y alas, atándolo al cuello y por debajo de la barriga.

"Es un tapado para mascotas, si le ponemos esto podremos ocultar sus alas y sacarla a pasear." Comentó. "Y esto es un bonito ronzal para pasear." Agregó sacando otra cosa de su mochila. "Aunque su cabeza y hocico son diferentes a un equino común…"

"¿Y qué haremos con el cuerno?" Preguntó su madre.

"Bueno… no lo sé, pensé que las alas de Lili serían más llamativas…"

"Sabía que si le ponían un nombre se encariñarían con ella…" Suspiró su madre.

"No te preocupes, mamá…" Desestimó Louise poniéndole el ronzal a Aurora. "Iremos a dar una vuelta y nada sucederá."

Aquel ronzal le quedaba grande pero sirvió para sacarla a pasear, al abrir la puerta del departamento se encontraron con su vecina que apenas llegaba del trabajo, con su placa de policía colgando al cuello.

Bajaron en el ascensor y encaminaron a un parque que quedaba cerca de allí, el clima era agradable y el sol comenzaba a ocultarse en el oeste. Aurora correteaba con Ben y Andrea quienes jugaban con ella, un par de personas se detuvieron a verla pero Louis acomodó el ronzal para que parezca que tenía el cuerno en lugar de ser uno verdadero. Pensaron que llamaría mucho la atención pero fue un muy agradable paseo en familia por el parque.

Una persona que corría a gran velocidad tropezó con Louis, al elevar su mirada, tenía un cristal rojo incrustado en el lado derecho de su cuello. Este brillaba de manera parpadeante ante la aterrada mirada de Irene y Louis, nunca habían visto algo así.

"Muy buenos efectos especiales pero no es bueno asustar a la gente así." Comentó Irene.

"A-ayuda…" Pidió rascando aquel cristal para intentar quitárselo.

"D-déjese de bromear… no… ¡Ah!"

Aquel hombre se paró de golpe sujetando a Irene de los hombros y varias líneas rojas salieron del cristal, algunas de ellas se clavaron en en los hombros, cuello y pecho de Irene mientras que las otras restantes danzaban en el aire como tentáculos.

"¡AHHH!" Gritó Irene.

"Lo siento… no puedo controlar mi cuerpo…" Dijo el hombre.

"¡Mamá!" Exclamó Ben al oírla.

Corrió hacia ella intentando empujar a aquel hombre pero no pudo, elevó su brazo y le propinó un puñetazo en el torso, golpeó repetidamente ante la mirada de Louis y Andrea que se encontraban petrificadas ante la situación. Al lanzar nuevamente un puñetazo, este se envolvió en un guante de hielo con lo que lo golpeó muy fuerte aturdiendo al hombre y causando que caiga arrodillado.

Aquellas líneas rojas se desprendieron de Irene y se clavaron en el brazo de Ben, él gritó de dolor unos segundos hasta que una rafaga dorada golpeó el cristal rojo, destruyendolo por completo. Por detrás Aurora tenía su cuerno brillando con una expresión de enfado.

"L-Lili acaba de hacer magia…" Señaló Louis.

La gente del parque se congregó al ver tal escena y oír los gritos, era obvio que luego de ello Aurora llamaría más la atención.

"Llevense a Lili, yo veré que le sucedió a este hombre." Ordenó Irene a sus hijos. "No se preocupe señor, soy enfermera…"

Inmediatamente y sin contradecir el pedido su madre, los tres niños se fueron a su casa tan rápido como pudieron, aquel paseo por el parque se había arruinado. Subieron las escaleras evitando el ascensor y luego abrieron la puerta intentando disimular tranquilidad ante la mirada de su vecina Ellen de quien no se percataron que estaba abriendo la puerta de su departamento también.

"¿Qué sucede con estos niños…?" Cuestionó.

"¡Ben! ¿Qué rayos fue todo eso?" Preguntó Louis al cerrar la puerta.

"Ehm… Lili puede hacer magia, es un unicornio mágico." Contestó.

"No me refiero a eso, ya lo sabía." Replicó Louis. "¡Me refiero a ti haciendo magia!"

Aurora pasó su cabeza por debajo del brazo derecho de Ben, posicionándose a su lado observando a Louis con ojos de cachorro a punto de ser regañado.

"Yo… pasó el otro día cuando toqué el cuerno de Lili…" Contestó Ben sujetando a Aurora. "Pero no sé cómo utilizarla… solo pasa…"

"Cielos… mantendremos esto lo más callado posible considerando lo que sucedió hoy." Propuso Louis. "Andrea, traele un poco de avena a Lili, después de todo… ella salvó a mamá."

"¿Y qué haremos?" Preguntó Ben.

"Esperar a que llegue mamá…"

Un par de horas pasaron hasta que oyeron abrirse la puerta, su madre ingresó suspirando de cansancio y elevó su mirada a sus hijos.

"Me abandonaron en el parque." Bufó.

"Aban… ¿Qué sucedió con el hombre que nos atacó?" Preguntó Louis.

"¿Atacarnos? ¡No! ese hombre se descompensó pero la ambulancia llegó rápido, ustedes se fueron sin esperarme." Contestó su madre.

"Pero tú nos dijiste que volvamos a casa." Replicó Ben.

"N-no recuerdo haberles dicho tal cosa… pensé que iríamos por unos helados…"

Los hermanos se miraron entre sí algo confundidos y preocupados, su madre había olvidado todo lo sucedido en el parque. Inclusive el hecho de que Ben y Aurora hicieron magia frente a ella.