Despertó alterado encontrándose en una cómoda cama, el sol apenas había salido y se oían las aves en su canto matutino. Su cuerpo estaba cubierto con vendajes y el dolor de su pierna era mínimo. Lo único que recordaba de la noche anterior fue cuando tres encapuchados se acercaron a él para asistirlo mientras que Celina, Eleonor y Vanessa eran llevadas en ambulancia.
Abrió la puerta notando que había dormido en la habitación de la tía Mel, se asomó a las escaleras viendo el televisor encendido con las noticias donde se oía que hablaban de un tiroteo. Casualmente en el edificio que estuvo la noche anterior.
La tía Mel se encontraba preparando algo en la cocina mientras tarareaba alegremente, oyó el sonido de los cascos acercarse y volteó a Ian que la observaba fijo con una expresión llena de angustia. Dejó todo lo que hacía y se abalanzó a abrazarlo sin mediar palabra alguna, fue algo repentino pero a su vez, muy acogedor para Ian, no tenía idea lo mucho que lo necesitaba luego de lo vivido la noche anterior.
"No vuelvas a preocuparme de esta manera…" Pidió la tía Mel acariciandole el crin.
"Yo… l-lo siento…" Dijo Ian con una lágrima corriendo por su mejilla. "N-no volverá a suceder…"
"Eso espero, tienes suerte de que esas tres chicas fueron heridas de bala en lugar de magia, eso hace mucho más sencillo encubrir tu desastre." Reprochó Cecilia desde la mesa con una taza de café en la mano.
"D-déjalas fuera de esto, ellas me ayudaron…"
"Antes de que me relates por qué debería dejarlas aparte..." Interrumpió Cecilia a Ian. "Déjame decirte que las tres formaban parte de un experimento prohibido dirigido por ese idiota de Oswald Ordibrich, quien siempre fue alguien problemático." Agregó. "Con la ayuda de Kyara pude indagar en tus recuerdos de anoche y estoy al tanto de todo, ahórrate las explicaciones."
"Mamá… ¿podrías no ser tan… cruel?" Pidió Melissa.
"Tu pequeño poni no sólo se escapó de la escuela, también deambuló haciendo idioteces en la ciudad y ahora hay dos mujeres graves con herida de bala en el hospital." Enumeró Cecilia. "Sabes muy bien que debe ser regañado y tal vez castigado por sus acciones."
Ian observaba a ambas discutir mientras que sus orejas se encontraban hacia abajo, aún no podía asimilar lo vivido la noche anterior pero ahora debía enfrentar cualquiera sea el castigo de la directora Rendwick le impondría.
"Debo ir al hospital pero volveré para el almuerzo, no seas mala con Ian." Dijo Melissa mientras tomaba su bolso.
Melissa salió por la puerta dejando a Ian con la directora a solas, por un momento pensó que podían aparecer Kyara y Naomi pero al observar el reloj notó que eran las siete y media de la mañana, muy temprano para que se despierten un Sábado. Cecilia tomaba su taza de café cuando notó que Ian no despegaba su mirada del suelo con sus orejas hacia abajo.
"Ven, no tengas miedo." Pidió.
Se acercó a ella con la cabeza gacha y ella lo tomó del mentón con suavidad haciendole verla a los ojos, él no sabía cómo reaccionar pero su crin comenzó a ser acariciado. Simplemente se sentó allí apoyando su mentón en el regazo de Cecilia.
"Tal vez alardeaste con tus amigos de conocer el mundo humano." Dijo Cecilia. "Pero esta es tu primera experiencia del lado oscuro de este mundo… y es cruel."
"S-soy débil, aún soy débil…" Murmuró Ian. "Me impuse como meta hacerme fuerte para proteger a otros pero nunca pude… nunca…"
"Tampoco debes ser tan duro contigo mismo." Consoló Cecilia. "Tú sobreviviste dos años en otro mundo donde hay dragones, unicornios y toda clase de monstruos peligrosos."
"Yo… nunca derroté a nadie… siempre fui débil… todos los grandes enemigos que enfrenté me vencieron…" Con su voz quebrada relató Ian. "Aún soy un inútil y cobarde…"
"Es algo gracioso, yo solía ser como tú." Comentó Cecilia mientras su taza de café flotó hacia ella para tomar un sorbo. "Tu abuelo era quien me sacaba de apuros y aunque yo era mucho más poderosa, él era el cerebro."
"¿D-de verdad?"
"Sabes, yo podría haber sido tu abuela también." Comentó Cecilia. "Pero el destino quiso otra cosa."
"De lo que me salvé..." Murmuró Ian entre dientes.
"¿¡Qué dijiste!?"
"N-nada.. he he…" Con una voz chillona dijo Ian. "Nunca imaginé que tú eras así."
"Quiero que me consideres como tu abuela." Dijo Cecilia. "Melissa te quiere como si fueras su hijo, siempre lo hizo y se preocupa por tí… si hubieras visto lo mucho que lloró cuando desapareciste." Agregó. "No tienes idea todo lo que intenté para recuperarte, sentí que tu abuelo nunca me lo perdonaría."
"N-no sé qué decir."
"Quiero que sepas que nosotros también somos tu familia." Agregó Cecilia tomando ambas mejillas de Ian. "Ahora, si me llamas abuela en la escuela, te castigaré."
Por algún extraño motivo, ella logró hacerlo sentirse mejor. Alrededor de las diez de la mañana bajaron a desayunar Kyara y Naomi que aún se las notaba medio dormidas, luego de ser regañado por ambas, salieron a encontrarse con el resto de sus amigos para informar lo sucedido, el encuentro sería en la casa de Charlie.
"¿¡Sangre humana!?" Exclamó Elise.
"Eso no es lo peor, parece utilizar los fragmentos de cristal para controlar a las personas y hacer que vayan hacia él." Agregó Ian.
"Pero si ese tal Oswald Ordibrich fue arrestado, ¿cómo se supone que consiga los recursos necesarios para continuar?" Cuestionó Jade.
"Conseguir información al respecto es complicado." Dijo Naomi. "La abuela no nos permite participar de las investigaciones pero hasta ahora Ian encontró la pista más consistente."
"Y para colmo su cuarto tiene un sello mágico extremadamente poderoso." Comentó Kyara. "No solo es casi imposible de romper, sinó que también la despertará de inmediato." Agregó. "Mis habilidades son inútiles contra su magia."
"Pero tenemos una pista que sí podemos seguir." Remarcó Gridwin tomando una galleta y comiendola. "Aurora aún sigue perdida y Antares fue incapaz de encontrarla."
"¡Les traje una tarta de manzana!" Anunció la señora Carter ingresando con una bandeja por la puerta.
"Oh, muchas gracias." Dijo Gridwin tomando la bandeja.
Pasó entre medio de sus amigos dejando la tarta al centro, la mesa se encontraba repleta de sodas, galletas de todo tipo y anotaciones de lo que hacían, era el primer día de las vacaciones de verano y podían disponer de todo el tiempo que quisieran.
"Es mi imaginación o Gridwin está más… redondito." Susurró Kyara a Naomi.
"No me extraña, está en la casa de una de las mejores cocineras que he conocido." Contestó Naomi comiendo un poco de la tarta.
"Y Naomi tampoco no pierde una oportunidad de venir a comer dulces." Susurró Jade a Kyara.
"¿Y por dónde comenzaremos?" Consultó Charlie que continuaba con su charla sin prestar atención a las chicas.
"Yo propongo buscar a Aurora." Dijo Gridwin. "Antares utiliza a alguien con gran conocimiento para desarrollar los artefactos que necesita y como no pudo encontrarla…"
"Buscó a un humano, ese es un patrón que puede ser de utilidad para dar con él." Señaló Ian. "Pero pienso lo mismo, me preocupa que no tengamos noticias de que le sucedió a Aurora."
"Espero que nada malo, en el fondo, resultó ser buena." Comentó Elise.
"No podemos simplemente poner carteles de 'se busca unicornio alado de pelaje morado claro'." Ironizó Ian.
"Y lo dice el poni que habla…" Se burló Naomi. "Tomemos ventaja de las vacaciones para recorrer la ciudad, es posible que encontremos algo."
"Chicos, ¿quieren quedarse a cenar?" Consultó la madre de Charlie asomandose por la puerta.
"¡Por supuesto!" Exclamó Naomi.
Habían decidido que cada quien recorrería la zona en la que vive el domingo por la mañana manteniéndose en contacto con mensajes ante cualquier hallazgo. Naomi se preparó para salir junto a Kyara e Ian luego de colocarles unos collares especiales que les prepararon con la magia de Charlie. Justo antes de salir fueron detenidos por su abuela que se acercó a ellos para charlar.
"Bonita correa, Ian."
"No hagas esto más humillante de lo que es…" Bufó Ian.
"A mi me gusta mi collar." Comentó Kyara acomodandolo.
"Recuerda que aún debo castigarte por lo sucedido el viernes." Dijo estrictamente Cecilia de brazos cruzados.
"Ehm… ¿será hoy…?"
"Melissa me permitió llevarte conmigo, tengo que ir a hablar unos asuntos con la directora de otra escuela." Contestó Cecilia.
"D-de acuerdo… tampoco tengo muchas alternativas…"
"Ah, pero como castigo tienes prohibido quitarte el collar." Ordenó Cecila poniéndole la correa.
Parte de sus planes se encontraban frustrados pero a su vez, si Antares llegaba a sorprenderlo, ahora lo acompañaba la abuela Cecilia; no tendría oportunidad contra ella. Caminaron hacia el oeste casi cuarenta minutos hacia los suburbios, el calor se hizo casi insoportable a las diez de la mañana.
Llegaron a una bonita casa blanca con un pomposo pórtico, al tocar la puerta una joven mujer de una larga cabellera ondulada color azul oscuro les abrió la puerta.
"Buenos días, vengo a hablar con tu hermana." Saludó Cecilia.
"¡Oh! Directora Rendwick, es una sorpresa verla hoy por aquí." Saludó. "Pase, mi hermana… estará lista en un momento."
Ingresaron a la casa, esta se encontraba muy bien cuidada y la decoración era moderna y elegante, muy adecuado para dos jóvenes mujeres. Pasaron al living donde Cecilia tomó asiento en un sillón e Ian se sentó a su lado sin quitarle los ojos a esta chica que los recibió, su voz le era sospechosamente familiar pero decidió no utilizar su hechizo de localización junto a la abuela para que no lo note y lo castigue.
"Hermana, tenemos visitas por lo de la escuela." Dijo esta chica.
"¡Awwww!" Se oyó resongar a alguien arriba en las escaleras. "¡Ya son vacaciones de verano!"
Otra joven mujer algo mayor en edad y con un cuerpo más voluptuoso que el de su hermana apareció caminando en las escaleras, ella llevaba puesta una camisa blanca y debajo su ropa interior, sin pantalones. Bajó por las escaleras con cara de dormida, bostezando mientras rascaba su barriga por entre los botones de su camisa, su cabello desordenado, largo y ondulado, era de varios colores claros muy familiares para Ian, al punto que le dio un escalofrío verla.
"Buenos días directora Cecilia, déjeme ofrecerle una taza de café." Dijo a medio bostezar.
El cuarto contiguo era la cocina, avanzó hacia el refrigerador y al abrirlo se agachó buscando algo allí. Ian se encontraba en línea recta viendo toda la escena, con un primer plano del prominente trasero y ropa interior blanca con pequeños soles impresos en ella.
"N-no puede ser… es imposible que sean ellas…" Pensó Ian con su boca entreabierta.
"Deja de mirarla como un idiota si no quieres que te castre…" Susurró Cecilia.
No debía hablar, no podía hablar, no estaba seguro de cómo reaccionar en ese momento ante la sospecha de que esas dos mujeres sean ellas.
"Luna, Celestia… he venido a hablar con ustedes por lo sucedido en su escuela hace una semana." Dijo Cecilia.
Ian relinchó como un caballo intentando ocultar su expresión de sorpresa al oír sus nombres, Inmediatamente la versión humana de Celestia se dirigió a él tras oírlo.
"Oh cielos, este poni es hermoso." Dijo Abrazandolo.
Nuevamente volvió a sentir aquel aroma dulce característico de Celestia, por un momento se sintió feliz por la familiaridad de perfume pero luego observó de reojo a la abuela con sus ojos llenos de desesperación por no saber qué hacer.
"Me ha llegado información de que cosas extrañas sucedieron en el evento deportivo de su escuela." Comenzó a decir Cecilia mientras sujetaba la taza de café que le dio Luna en lugar de haberlo hecho Celestia.
"Bueno… podríamos decir que algo sucedió pero ya se encuentra controlado." Dijo Celestia.
"¿Ya?" Cuestionó Cecilia. "¿Son conscientes que esta es la tercera vez desde el inicio de la primavera que oigo de la secundaria Canterlot?"
"Bueno… sí… pero le prometo que todo estará bajo control de aquí en más… no volverá a suceder." Contestó Luna siendo un poco más firme que su hermana que no dejaba de abrazar a Ian.
"Yo he sido considerada con ustedes por el pasado que compartimos junto a Starswirl pese a que ustedes no tienen magia." Dijo firmemente Cecilia poniéndose de pié. "Pero si llego a oír de un incidente relacionado con la magia en que estén involucradas directa o indirectamente… no dudaré en interceder."
Luego de darles esa advertencia, Cecilia restacó a Ian de los brazos de Celestia y lo llevó con ella. Caminaban en silencio ya de regreso a casa para poder almorzar, Ian aún no salía de su asombro al encontrarse con las contrapartes en esa dimensión de Celestia y Luna pero le hizo recordar en todo lo que dejó atrá en Equestria y que debía volver, el problema era que para lograr eso necesitaba derrotar a Antares primero.
Volvió a enroscar su mente en qué hacer si vuelve a enfrentarlo, hasta ahora nunca estuvo a la altura de sus poderes y fue derrotado en cada una de las ocasiones. Observó a la abuela Cecilia y se detuvo bruscamente causando que la correa se tense.
"¿Qué te sucede?" Consultó Cecilia. "Vamos a casa."
"Sigo sin estar a la altura de las circunstancias…" Dijo. "Necesito hacerme más fuerte."
"Veo que la confusión que cubría tus pensamientos se ha disipado." Comentó Cecilia. "Sabía que si te traía conmigo tomarías una decisión."
"¿Huh?"
"Cuando revisamos tus recuerdos con Kyara, ella me mostró unas llamas en tu corazón y vimos a estas dos chicas, bueno.. su versión equina pero eran claramente ellas." Explicó Cecilia. "Sabía que si las veías tal vez te haga volver a concentrarte en lo que verdaderamente quieres hacer."
"¿¡Osea que me tendiste una trampa!?"
"A diferencia de tus amigos, tú parecías no tener idea qué hacer desde que llegaste aquí." Contestó Cecilia. "Ahora que has vuelto a ser tú mismo quiero saber una cosa, ¿estás dispuesto a pasar un entrenamiento estricto para poder hacerte más fuerte?"
"Si quiero evitar que Antares vuelva a dañar a otros aquí como lo hizo en el otro mundo… sí, estoy dispuesto." Afirmó Ian.
"Heh, no será sencillo."
"No espero que lo sea pero si puedo a igualar a Antares, entonces tomaré el riesgo." Con determinación dijo Ian.
"De acuerdo, mañana partiremos para comenzar pero déjame decirte algo… igualar es una expectativa baja cuando la seguridad de dos dimensiones está en riesgo."
[Por algún motivo, extrañaba escribir a Celestia y Luna. Tal vez hayan notado cronológicamente dónde se encuentra ubicada esta historia y aunque este fue más un pequeño relleno para enganchar con lo que sigue, fue un pequeño puntapié para la recta final donde la cosa se pondrá complicada para todos.
Debo decir que me olvidé por completo añadir al padre de Naomi, se suponía que iba a tener una limitada participación… tal vez lo haga más adelante.]
