Gridwin surcaba los cielos con Elise y Kyara en su espalda, las nubes se encontraban en un tono oscuro pese a estar distantes unas de otras. Luego de volar varios minutos al oeste, aterrizó en un parque donde no había mucha gente que los viera. Sacudió sus alas para distenderse después de llevar ese peso y se sentó observando sus alrededores, Kyara había puesto su ilusión para ocultar sus colas y disimular su pelaje, en cuanto a Elise llevaba un hoodie y una falda.
"Es la primera vez en más de tres meses que podemos andar por nuestra cuenta, hagamos que valga la pena." Comentó Gridwin.
"Creo que podremos buscar alguna pista del paradero de Aurora ya que es Domingo." Comentó Kyara mientras se ponía un collar.
"¿Yo también debo llevar uno de esos?" Consultó Gridwin.
"Sí…" Contestó Kyara poniéndoselo.
Dado que Elise era la única que podía disimular su apariencia entre los humanos, les colocó a cada uno unas correas y comenzaron a caminar intentando ver algo extraño. Nada destacaba o hacía parecer que una criatura con magia haya afectado ese área de la ciudad, Kyara se detuvo frente a una librería fascinada por la cantidad de libros que tenían y con muchos deseos de leer la literatura de ese mundo pero sabía que no podía en ese momento; un perro callejero estiró de la cola de Gridwin pero al voltear por la sorpresa, estiró sus alas causando que su apariencia sea atemorizante y aquel perro se dio a la fuga.
Al llegar a una esquina, mientras esperaban a que el semáforo les de paso, una extraña melodía comenzó a oírse cerca de ellos. Gridwin y Kyara se alertaron y comenzaron a observar en todas direcciones para saber de dónde provenía esa melodía, pero Elise metió su garra en un bolsillo, sacó un objeto semi ovalado y al presionar un botón con su garra, este se abrió a la mitad y colocó una de las extremidades en su oído.
"¿Hola?" Dijo. "Sí… no, aún tengo el dinero que me dio hace unos días… ahá… volveré antes de la hora de la cena… ¿lasaña?... oh, ¡OH!... gemas... nos vemos al atardecer." *Bip* presionó Elise un botón y cerró la tapa. "Hace mucho que no como gemas…" Dijo muy feliz.
"Ti… ¿tienes un teléfono celular? Consultó sorprendido Gridwin.
"La señora Hiragashi me regaló uno por si llego a tener problemas." Contestó Elise mostrándole. "Aunque según ella es un modelo viejo, es ideal para mis garras por los botones que tiene."
"Me sorprende lo rápido que te has adaptado al mundo de los humanos, Elise." Señaló Kyara.
Tras una caminata algo larga, llegaron a otro parque donde varias personas se encontraban en un agradable picnic, otros jugaban con sus mascotas y había una familia remontando cometas en el cielo. Una manada de perros los atropelló repentinamente casi sin advertir que venían hacia ellos, los arrastraron por el césped hasta que oyeron a una chica correr detrás de ellos.
"Oh santo cielo, lo siento mucho, no esperaba que se pongan como locos." Dijo esta chica ayudando a Elise a levantarse. "¡Miren lo que han hecho, deberían estar arrepentidos!" Expresó regañando a ese grupo de unos siete perros.
Elise elevó su mirada para agradecer a esa chica llevándose la sorpresa que era una de aquellas jóvenes que se encontraba en el mall hace unos días, dudó unos instantes pero Kyara comenzó a gimotear mientras se levantaba.
"¿Qué fue eso?" Dijo sacudiendo su cabeza.
"No hay de qué preocuparse, ¿estas bien?" Preguntó esa chica a Kyara.
Ella no le respondió, solo la observó muy sorprendida por la normalidad en que le hablaba, casi como si esperara que le contestara algo. Gridwin sacudió su cuerpo exponiendo sus alas a esa desconocida, pero esa muchacha no se inmutó al verlo.
"Ustedes tres son de otro mundo, ¿verdad?" Consultó. "Una amiga lo es, así que no deben preocuparse."
Con algo de incertidumbre se miraron a los ojos sin saber qué preguntarle dado que fue completamente inesperada esa afirmación, por primera vez habían encontrado a alguien que podía ser de ayuda.
"E-estamos buscando a una amiga que anda perdida." Dijo Gridwin.
"Vengan conmigo, se perfectamente cómo ayudarles." Comentó tomando el manojo de correas y avanzando unos pasos.
Los tres quedaron allí observando algo confundidos y sin comprender qué acababa de suceder, ella avanzó unos pasos con aquellos perros que paseaba pero luego volteó al notar que no la seguían.
"Mi nombre es Fluttershy, no hay nada que temer."
"Podemos confiar en ella…" Afirmó Kyara sin dudar siquiera dos segundos.
Por el resto del recorrido Kyara no podía quitarse una sonrisa de la cara, recordó de inmediato a aquellas ponis que había conocido en Concordia y una de ellas tenía ese nombre, inclusive el tono de su voz y color de cabello eran el mismo.
Llegaron a una tienda de mascotas, al instante que cruzaron la entrada, Fluttershy soltó las correas y la manada de perros corrió hacia una puerta que daba a la parte de atrás.
"Así que una amiga de ustedes está perdida, ¿puedo ayudarlos en la búsqueda?" Consultó dejando unas llaves en el mostrador.
"N-no lo sé…" Dijo con algo de timidez Elise.
"Tú tienes la habilidad de hablar con los animes, ¿verdad?" Consultó Kyara.
"¿Cómo lo sabes?" Preguntó.
"Nosotros somos animales y puedes oírme a la perfección." Contestó Kyara.
Su plan era hacerle creer que podía comunicarse con ella al igual que lo podía hacer la Fluttershy de Equestria con los animales, de esa forma pasaría desapercibida y ocultaría sus identidades ante otras personas. Gridwin aún no tenía ni idea de qué sucedía notando que se encontraba por completo fuera de la conversación.
"¿Cómo es ella?" Consultó. "Podemos hacer folletos y repartirlos por…"
"E-espera, no queremos llamar la atención." La interrumpió Kyara.
"Es una criatura de otro mundo…" Dijo Elise. "Un poni para ser más exactos."
"Es muy peculiar, hay gente que suele tenerlos como mascotas en casas con suficiente espacio y un patio grande..." Comentó Fluttershy. "Pero tengo una idea, la familia de una amiga tiene una granja, ellos suelen vender alimentos para el hipódromo y rodeos, además de muchos productos derivados de manzana." Agregó. "Tal vez sepa si alguna tienda de mascotas o algún cliente particular les ha solicitado un poco."
Dio media vuelta tomando su móvil de la mesa y comenzó a teclear con los pulgares escribiendo un mensaje, no pasó mucho tiempo hasta que recibió una respuesta.
"Hay tres opciones." Dijo leyendo el mensaje. "Una es aquí, pero nadie ha solicitado comida para caballo. Las otras dos son una tienda de mascotas en la zona este, cruzando el río; y la última opción es una mujer no muy lejos de aquí que ha solicitado envío a domicilio hace unos días."
"Está decidido, iremos a ese lugar primero." Dijo Kyara subiendo a la mesa y observando el celular de Fluttershy por sobre su hombro.
"¿Puedo acompañarlos?" Consultó Fluttershy. "Puedo serles de ayuda."
"Esta operación es un secreto y no sería bueno involucrarte." Respondió Kyara. "Por cierto… no puedes recordar que nos viste."
Algo confundida por esa última frase, volteó a Kyara viendo varias colas ondeando y la punta de una de ellas tocó de inmediato su frente haciendo que todo se vuelva oscuro.
Llegaron a una gran casa que ocupaba toda la cuadra, se encontraba con un enrejado en su totalidad y un automóvil en la entrada del garaje, se encontraban en un barrio algo lujoso y a simple vista, las dimensiones de la casa eran adecuadas como para esconder a alguien como Aurora.
"¿Cuánto tiempo quedará esa chica observando la nada misma?" Consultó Gridwin. "Me dio un poco de pena que la dejemos así."
"Unos cinco minutos, para este momento ya debe haber despabilado sin recordar que nos encontró." Contestó Kyara.
"¿Y ahora que?" Preguntó Elise frente al portón principal. "¿Llamamos y preguntamos por Aurora?
"Oh, nos infiltramos y realizamos un reconocimiento para ver si nuestro objetivo se encuentra dentro." Propuso Kyara algo entusiasmada. "Ustedes dos entren volando y yo iré por el frente para abrirles la puerta desde dentro."
Separó sus colas al notar que nadie transitaba la zona y su cuerpo se volvió transparente atravesando el enrejado como si estuviera hecha de bruma, Elise y Gridwin quedaron viéndola sin ninguna idea de por qué Kyara actuó de esa manera. Volaron por sobre el vallado y llegaron a la puerta delantera, esta se abrió y Kyara les dio ingreso.
"Kyara… ¿Por qué te comportas de esta manera?" Preguntó Gridwin.
"He estado leyendo muchos libros de este mundo y me topé con la saga de novelas sobre un super agente secreto, ¡uh! Es tan emocionante los gadgets que utiliza y muchas de sus habilidades encajan con las mías… así que…"
"No digas más… eso explica demasiado." Bufó Gridwin cerrándole suavemente el hocico con su garra.
Aquella casa era bastante grande, por dentro una escalera subía desde la derecha hacia las habitaciones superiores, un pasillo seguía hacia el fondo y las alas laterales se encontraban conectadas a ese pasillo. Recorrer el lugar por pistas iba a ser complicado ya que no tenían idea de quién se encontraba allí y la buena iluminación del espacioso lugar perjudicaba a Elise y Gridwin para poder esconderse con facilidad en caso de necesidad.
La cocina era grande, el refrigerador de dos puertas disponía de un display luminoso y las hornallas de la cocina eran plateadas al igual que la mesada. En la mesa encontraron un royo de heno y una bolsa de avena abierta, eso daba la pauta de que había un equino allí. Al abrir el refrigerador, Gridwin encontró un frasco con un extraño y viscoso líquido rojo que le llamó la atención.
"Eso es mermelada de fresa." Dijo una mujer desde la puerta.
Los tres voltearon viendo a una mujer delgada que los observaba fijo y su espalda se encontraba apoyada en el marco, era obvio que no le sorprendió verlos.
"¿Debo notificar a las autoridades mágicas?" Consultó. "Su explicación definirá si lo haré o no."
"L-lo siento mucho." Dijo Gridwin haciendo una reverencia. "No representamos ningún peligro para usted o sus pertenencias."
Esa mujer no le contestó nada, continuó observándolos seriamente y tomó su móvil del bolsillo para luego cruzar sus brazos esperando que continúen.
"Ehm… e-estamos buscando a un poni… y…"
Mientras Kyara explicaba eso, la mujer elevó su mano y comenzó a presionar la pantalla con su pulgar, pero se detuvo al notar que Kyara había cesado su explicación.
"Esas novelas de espías son sólo ficción pero tú… pequeña zorra, te has quebrado más fácil que una rama seca." Dijo la mujer entre risas.
"¿Cómo es que sabe eso?"
"Vivo sola aquí y colocar hechizos que me permiten saber quien entra a la casa es algo sencillo." Contestó. "Inclusive puedo oír las conversaciones de quienes ingresan sin mi permiso, un perfecto sistema de vigilancia mágico."
"Mejor vámonos sin causarle problemas, no quiero que la directora Rendwick se enfade con nosotros." Propuso Elise al ver que estaban en problemas.
"Sentimos mucho la intrusión." Dijo Gridwin pidiendo disculpas para poder retirarse.
"Ustedes tres lucen como la clase de idiotas que continuarán incluyéndome en la lista de sospechosos de lo que sea que estén haciendo, ¿verdad?" Replicó sin dejarles paso por la puerta de la cocina.
"Mentiría si dijera que no…" Contestó tímidamente Gridwin.
"Conozco a la directora Rendwick, mi nombre es Adrian Bawliscky y…
"¿¡La autora de magia aplicada a la tecnología!?" Preguntó Kyara. "¿Comprensión de runas y Geoglifos, Materialización de aura mágica y Control de flujo mágico extendido a catalizadores?"
Sus amigos voltearon a ella cada uno con una ceja elevada y completamente atónitos ante la exposición que Kyara acababa de realizar, aquella mujer suspiró y luego comenzó a reír a carcajadas.
"Nunca pensé que mis libros de investigación mágica avanzada serían leídos por un zorro." Dijo Adrian secando una lagrimea de su ojo.
"¿Po- por qué tiene comida de caballo aquí?" Preguntó Gridwin al notar que el ambiente comenzaba a ser más calmado.
"Eso, no es de tu incumbencia." Replico Adrian. "Les recuerdo que ustedes son los intrusos aquí."
Los tres quedaron congelados por la frialdad de esa mujer, era de esperarse luego de que ellos irrumpieran en su casa, ella metió su otra mano en un bolsillo de su blusa sacando un pequeño tubo de ensayo que disponía de una tapa.
"Ustedes son criaturas inusuales y algo me dice que tienen una conexión con esto." Dijo sacudiendo el contenido del tubo de ensayo.
"Un fragmento de cristal de Vermillion." Señaló Gridwin al verlo.
"Ustedes conocen a Cecilia Rendwick y yo no he podido contactarla." Dijo Adrian. "Esta cosa atacó a mi caballo mientras practicaba equitación y quería que lo investiguemos juntas."
"Ella no estará disponible hasta el final de las vacaciones de verano." Comentó Kyara.
"Entonces los quiero fuera de mi casa, y no crean que ocultaré esto a la directora." Sentenció Adrian.
Casi con el rabo entre las piernas, se retiraron de allí escoltados hasta la salida. Kyara volvió a colocar la ilusión sobre ella mientras se retiraban en silencio, el día fue desperdiciado y no encontraron ninguna pista del paradero de Aurora o Antares.
"Dime que viste la dirección del segundo lugar." Consultó Gridwin.
"Lo siento, pero solo se podía ver esta dirección y el mensaje era mas largo al parecer." Contestó Kyara.
Desde la ventana Adrian los veía retirarse, con su mano sostenía la cortina y los seguía con la mirada hasta que cruzaron la calle en la esquina. Avanzó escaleras arriba llevando en su mano un bowl, al ingresar al estudio, pasó entre varias pilas de libros y hojas desparramadas en el lugar, colocó aquel bowl en la mesa y se asomó nuevamente a la ventana.
"¿Estás seguro de que es buena idea dejarlos ir?" Preguntó Adrian viendo que aquel bowl se elevó en el aire y se dirigió a una pila de libros.
"Ellos no representan una amenaza, el poni sí." Contesto Antares comiendo un poco del contenido del bowl. "Pero al parecer no está con ellos."
"Sabes perfectamente que te ayudare a abrir el portal para poder viajar a otro mundo." Comento Adrian. "Esta tierra me tiene harta."
"Un nuevo mundo, donde la magia está por doquier y los pesares de este no existen." Dijo Antares. "Esa es mi promesa y la cumpliré."
"Cecilia, entiendo que tengas influencias con altos cargos del gobierno y el ejército, pero… ¿no crees que esto es demasiado?" Dijo un hombre acomodando su sombrero de capitán.
"Tonterías, estábamos por aquí y decidí visitar a mi yerno." Contestó dándole palmadas en el hombro.
"Pero ingresar al puente de mando de un portaviones nuclear, que claramente es un área restringida…"
"Sabes perfectamente que a Ian le gustan los aviones." Replicó.
"Así que ese es Ian…" Comentó observando por la ventana. "Al parecer ha pasado por mucho."
En la pista de aterrizaje, Ian era acompañado por dos operarios quienes le colocaron una bufanda, un protector para los ojos y le engancharon un auricular con micrófono a la oreja.
"Ian, ¿Puedes oírme?" Preguntó Cecilia presionando el botón del intercomunicador.
"¿A-abuela?"
Todos en el puente de mando e inclusive aquellos operarios que se encontraban cerca de Ian se sorprendieron al oírlo hablar, era un poni parlante ante la mirada de todos.
"Te agradezco que me hayas traído aquí pero no entiendo por que tengo que estar en medio de la plataforma." Consultó mientras observaba los aviones con admiración.
"Necesito saber qué tan bien reaccionas a lo inesperado." Contestó.
No comprendió en absoluto o qué se suponía que quería que haga, uno d ellos operarios se arrodilló a su lado con su cuerpo hacia el frente y luego extendió su mano derecha hacia adelante con sus dedos señalando la proa del barco. Al observar en esa dirección notó que había una perfecta línea debajo de él y automáticamente salió despedido a una gran velocidad fuera de la pista y cayendo al mar.
"Cecilia... acabas de lanzar un poni al mar con la catapulta de despegue…" Dijo el capitán sin creer lo que acababa de suceder.
"Le hacía falta un chapuzón…"
